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Historia 36467 — capítulo 23
Cap 21: Deseo de posesión
Prohibir algo, es despertar el deseo... ¿Qué será el deseo?, probablemente no lo se... solo se que a cierta edad, un poco por amor propio y otro poco por picardía, lo que mas deseamos es lo que fingimos no desear y también tengo la seguridad de que Amor y deseo son dos cosas diferentes; porque no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama...
El sueño se esfumo, en medio de la oscuridad solo atinó abrir los ojos y esperar que se acostumbraran a las tinieblas para distinguir aunque fuera un poco... ¿Qué necesitaba distinguir? Si lo sentía respirando sobre su cuello con su torso duro pegado a su espalda fina. El brazo masculino le rodeaba el abdomen y sus piernas se enlazaban con las de ella, no podía más que sonreír. Un escalofrió extraño le erizó la espalda y él lo sintió.
Despertó. Supo que ella también, sonrió rozando su espalda con los labios y subió para besarle el hombro y después el hueco del cuello. La chica se viró para mirarle, extrañamente el rubio sonreía. Draco se recostó sobre uno de los codos paseándole una mano por los pechos y se inclino para besarla en la frente y fue bajando por el contorno de su mejilla haciéndola reír como una niña.
¿Cómo habían llegado hasta ahí? ¿A caso era posible que no se hubiera dado cuenta antes? ¿Podía preferir a alguna otra chica en todo Hogwarts?... ¿Cómo, si no existía nada mejor?
-¿Dormiste bien?- preguntó la chica
-Si...- respondió él con la voz ronca.
-¿Te incomodó que durmiera contigo?
-No.
-¿Quieres que me marche?
Esta vez no respondió y la besó en los labios colocándose entre sus piernas mientras ella enredaba sus dedos entre los cabellos platinados del chico.
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«24 de enero del año de 1849»
El aroma del agua salada no había cedido, incluso podía sentirse latente en la pie. Las olas rompían contra la proa del barco que ya estaba en marcha de vuelta a Inglaterra. Draco miraba el atardecer, su semblante era tranquilo... Ya no esperaba nada ni a nadie. Cerró los ojos e inspiro con fuerza extendiendo los brazos a la brisa marina que le golpeo el pecho abierto, dispuesto a recibirla sobre su piel.
-Los Navajo decían que se puede escuchar cuando el sol toca el mar -dijo Ronald.
Draco abrió los ojos y relajó los brazos al oírlo, tal vez era cierto. El sol solo formaba un medio círculo alzándose sobre el horizonte azul, pintándolo de colores dorados y el cielo rojo, tal vez era cierto, podía escucharse como el astro rey iba entrando dentro del agua, si, era verdad. El pelirrojo traía las manos metidas en los bolsillos delanteros del pantalón café, los tirantes estaba restirados firmemente con la camisa de fuera de los pantalones, era gracioso. Nadie se hubiera imaginado al Medimago Ronald Weasley con un aspecto tan... humano.
-¿Parece un dejabú no?- prosiguió el pelirrojo acercándose a él.
El rubio solo sonreía, el dorado se reflejaba en sus ojos dándoles un aspecto de miel. Entonces Ronald estaba a su lado.
-Hace mas de tres semanas estábamos aquí mismo, a esta hora... Lo único que cambió es el rumbo, antes íbamos, ahora venimos -sonrió -Curioso.
-¿Cómo estas?- hablo al fin Draco.
-Bien... creo. La verdad no estoy seguro de si estoy.
Draco se carcajeo con la boca cerrada- ¿Cambiaste Ron?- volteó para mirarlo recargando sus manos en la barandilla.
-Si, eso fue. Cambié.
-Yo también.
-¿Cómo esta Hermione?
Se encogió de hombros, antes de contestar- Sean dice que no sabe cuando ni como, pero que despertará: Eso es seguro.
-¿Tu? ¿Esperar?- Ronald estaba riendo, ni él mismo creía lo que escuchaba- Tu nunca esperas Draco...
-No me importa cuando... Tampoco me importa que me pueda odiar, solo quiero ver sus ojos, escuchar su voz... Al menos una sola vez... Antes de que me deje por ser... Esto.
Siempre he creído que todos los errores tienen su valor en algunas ocasiones... Después de todo, no todos los que viajan a la India descubren América...
Ronald reposaba en su camarote oscuro, una línea de luz se filtraba por la puerta y su mirada estaba fija en ella. Volvió a fijarse en el techo remachado de metal y un hondo suspiro escapo de lo más profundo de su pecho, estaba cansado.
Cerró los ojos casi vencido por el sueño... Escuchó que abrieron la puerta, pero fue un sonido tan discreto como el del viento mismo y al instante volvieron a cerrarla. Era ella: Mir.
El pelirrojo abrió los ojos con toda la dificultad del mundo y la miró: traía puesta una bata de una negrura transparente y hermosa, asemejaba la forma de una mariposa con colores ocres decorándola. Entonces la chica subió a la cama sentándose a horcajadas sobre su cintura sin que pudiera decirle nada y se despojó de la prenda deslizándola desde sus hombros para después aventarla al suelo.
El chico no podía dar crédito a lo que sus ojos veían, tragó saliva lentamente sintiendo la humedad de la chica aun a través de la sabana. Mir se inclino lentamente y en medio de la calurosa oscuridad atrapó sus labios fundiéndose en un cálido beso que él correspondió tembloroso. Sus grandes manos salieron de las cobijas para refugiarse en el cuerpo de la gitana; empezó bordeando su cuerpo desde los hombros donde se había deslizado la prenda hasta la espalda y más allá de la cadera.
El beso empezó a exigirles más de parte de ambos y lo concedieron empezando a explorar con sus lenguas los rincones más profundos, la gitana bajó por el cuello con leves besos igual de húmedos y luego recorrió su torno hasta llegar al bóxer con un leve roce que lo endureció.
-E, espera, po, por, fa, fa vor- dijo sin voz
Ella volvió a subir esta vez usando su lengua y quedo en su rostro.
-Yo, Mir... eres la mujer mas hermosa que he visto en mucho, mucho tiempo, pero...
-¿Estas enamorado?- preguntó Mir que había pasado a su oído.
Ronald cerró los ojos y asintió.
-No me importa...- susurró ella- Déjame mostrarte que soy el amor de tu vida.
Era una oferta tentadora, demasiado para su gusto. Pero tenia que resistirlo si quería demostrarse que valía algo. Asi que tomándola de los hombros para retirarla de él y la sentó a su lado ofreciéndole la manta para que tapara su voluptuosa desnudez.
-¿Qué? ¿Ron, que pasa?... Te he dicho que nada me importa, déjame demostrarte que yo soy...
-No... Mir, no eres la mujer de mi vida.
La chica miró al techo con la boca abierta- ¿Es porque soy gitana verdad?- sus ojos estaban llorosos.
El pelirrojo esculcó debajo de su almohada- No es por lo que tu seas... Es por lo que soy yo...
-¿Si eres gay?
-No, soy casado. - Ronald le mostró el anillo y luego lo coloco en su dedo anular. - La mujer de mi vida ya existe y es el ángel más hermoso que puedes encontrar.
-Y... Porque...
-NO podía. Tal vez no quería- bajó el rostro.
Ella lo tomó de la barbilla y le dio otro beso en los labios, esta vez carente completamente de erotismo. La decepción se le veía en los brillantes ojos y aun así estaba sonriendo:
-Está bien- profesó. - Ella es... Afortunada por tenerte.
-No tanto, estoy en una habitación, con una mujer hermosa y desnuda.
Por primera vez, la gitana se sonrojó- Bueno, esta mujer desnuda no piensa tocarte... ¿Cómo se llama?
-Selena Lovegood.
-¿Cómo es?
-Tiene largo cabello rubio, ojos azules como el cielo y es... gentil, hermosa, perfecta... mía.
-Y... ¿También es... mágica?
-¿Sabes lo que soy?- ella contesto asintiendo levemente- Si. También es "mágica"
Mir salto para sentarse en sus rodillas como una pequeña niña, los ojos le brillaban, evidentemente estaba emocionada con el nuevo descubrimiento, se había tapado con la sabana. Ronald arqueo una ceja y se cruzo de brazos mirándola reir.
-¿Ahora que?- dijo Ronald.
-¡Cuéntame!- gritó emocionada.
-¿Qué, que?
-¡SI! Dime quienes son, como son, que hay, que conoces...
En la sala de estudio Ronald jugaba ajedrez con Harry, como siempre. El sol entraba por las ventanas altas y aun así la tarde era fría. Hermione sintió el calor acogiéndole en cuanto entró con sus amigos sentándose a un lado de Ron. Abrió su libro que llamo la atención del moreno.
-¿Trasladores? ¿Horcruxes?- preguntó Harry.- ¿Desde cando te interesan?
-No lo se. Algún día podría servirme -respondió la castaña
Ambos chicos rieron y decidieron seguir con su juego. Justo detrás de Hermione tomaron asiento dos chicas de Slytherin que no tuvo la menor idea de quienes eran. Ambas gritaron con emoción a una tercera chica que leía.
-¿Qué les pasa?- dijo la chica que hasta entonces estaba tranquila
-¡No sabes la nueva Maile!- gritaron las dos a coro.
-No, ¿Cuál nueva?- respondió la chica a la que Draco llamaba "Chica de hielo"
-¡Atraparon a Draco!
Hermione levanto la cabeza inmediatamente y trago saliva estando a la escucha de lo que sucedía a su espalda.
-¿Qué dicen par de descerebradas?- dijo Maile con tono indiferente.
-¡Si! Pansy Parkinson lo atrapó...- dijo una de las chicas
-Ayer Draco se le declaró. - completó la otra.
-Son el uno para el otro. - Dijo Maile de nuevo- Al fin no me interesa. Draco solo es mi amigo y cuido a su Cosa.
-¿A su que?...
La castaña se levantó sin decir cualquier otra cosa, alcanzó a escuchar la pregunta de "¿A dónde vas?" pero no le importó, sentía que la respiración no le llegaba al pecho ¿Por qué?, bueno ella y Draco había terminado... Lo que fuera que tenían y aunque aun le quedaba el hechizo sabía que él tenía cosas más "importantes" que hacer.
-Como hacerse novio de una estúpida descerebrada- pensó
-¡Weasley!- le gritaron.
Ginny estaba paseando por los jardines tranquilamente, el ocaso acechaba ya y su mente estaba despejada hasta que escucho que la llamaban. Hizo cara de fastidio, cuando le llamaban "Weasley" no era algo demasiado amistoso. Viró su cuerpo y la vio. Sus entrañas crujieron: Carolina Fudge ¿Qué demonios quería?... Con todo su fastidio puso una sonrisa más que amigable mientras la impresionante chica se acercaba a ella.
-¿Que se te ofrece?- profeso con voz aguda y dulce.
La repuesta fue una carcajada algo más que perversa:
-Quería preguntarte... -puso su índice sobre su barbilla y fingió pensar- ¿Crees que tu novio te quiere?
La pelirroja cerró los ojos- Eso a que viene, Carolina.
Volvió a reír -A nada, es solo que... no se, pensaba "Pedirte" que por tu bien dejes en paz a Harry...
-¿Por mi bien? ¿O por el tuyo?- la interrumpió y se cruzo de brazos.
-Por el tuyo querida... O no, no lo dejes... A mi no me importa, pero creo que estas humillándote demasiado es obvio que a él no le interesas y...
Una risa de Ginny interrumpió su discurso, la gryffindor empezó a rodearla:
-Veraz... Carito, yo no me humillo. En primera soy su novia casi desde que empezó el curso y salimos desde hace un año. Si, tal vez a mi me señalan porque me "engaña" si así lo quieres ver. Pero a mi parecer el ENGAÑO no viene del cuerpo... Ese sale del corazón.
-¡Ese es tu mejor argumento comadreja!- gritó Carolina con un tono de burla.
-Si, ese es; por mi Harry puede hacer lo que quiera con quien quiera, no me interesa... Pero se, que no se enamora de otras, se acuesta con medio mundo, pero a la única que le pertenece realmente es a mí. - Tragó saliva victoriosamente- Entonces... Carolina, ante todos YO soy la novia, A MI es a quien ama y conmigo es con quien terminará y tal vez sea la madre de sus hijos, como dice mi hermano: Soy el Diamante intacto que solo a él le fue posible alcanzar -miró a la Ravenclaw de arriba abajo- No la piedra pateada por todos que esta utilizando.
La castaña estaba con la boca ligeramente abierta y con un gesto de disgusto que le era difícil ocultar, Ginny la miró desafiantemente, ¿Podría debatir eso?, no lo creía.
A lo lejos se veían los enamorados el ocaso acariciando las aguas de lago como cuando estuvieron en la torre. Una pareja en verde debajo del gran roble, Hermione los miraba: Al principio Pansy traía una botella de jabón con la que hacia burbujas al estilo muggle y Draco las reventaba con los dedos o la nariz hasta que el jabón pareció acabarse, entonces el rubio metió su varita en el recipiente y al sacarla pronunciando un hechizo que la castaña no comprendió de la punta salieron cientos de burbujas de todos los tamaños, como si se tratara de una maquina especial, la hermosa Slytherin reía atrapándolas con sus manos y lo mas increíble es que tardaban un par de minutos en reventarse. A Draco le gustaba mirarla reír y eso era perfectamente captable con la ternura que reflejaba su rostro para ella.
Hermione levanto la barbilla mirando, solo mirando. El chico tomo a su novia por detrás rodeándola de la cintura e intento besarla, solo que ella se escurrió entre sus brazos y con una actitud mas que provocadora lo incitó a que corriera tras de ella, pero no lo hizo, agito su varita y la chica floto hasta caer en sus brazos entonces sujetándola firmemente la besó.
-¡Hermione!- grito Luna a su espalda.
La chica se sobresalto
-¿Qué haces?- peguntó la rubia.
-Yo... miraba...
-¿El atardecer?- Hermione respondió asintiendo y ella continuó- ¿Es hermoso verdad?
-He visto mejores...- como cuando la llevaron a la cima de una torre...
Luna rió- Seguro que si... ¿Sabias que mañana hay un eclipse?
-¿De verdad?- miró a la Ravenclaw- No tenia idea.
-Si, me dijeron que lo vamos a poder ver desde los jardines, aunque podemos usar la torre de astronomía.
-Sera... grandioso.
Ambas dieron media vuelta y decidieron entrar al castillo. Draco abrió los ojos mientras besaba a Pansy, miró como la gryffindoriana sangre sucia se alejaba, con su cabello suelto y rebelde como siempre, su andar natural y al mismo tiempo grácil... terminó el beso y se recargo en el cuello de la Slytherin aspirando tan fuerte que la hizo reír y como acto reflejo él también sonrió.
Tal vez en esta vida la primera obligación sea ser totalmente artificial y la segunda... quien sabe, al fin y al cabo nadie la ha encontrado.
-Señorita Granger ¿Puede hacerme un favor?- le pidió Mcgonagall a Hermione.
La castaña respondió asintiendo.
-Busque al señor Malfoy y pídale que valla a la subdirección después de la cena.
- Dijo dándose vuelta rumbo al comedor- ¡Casi lo olvido, por favor venga usted también!- finalizó.
Fue como un balde de agua fría en medio de un campo nevado, ¿Por qué no le había tocado otra casa? ¿Cómo Ravenclaw por ejemplo? Así tal vez seria responsabilidad de la prefecta de Gryffindor...
Los celos son una mezcla explosiva de amor, odio, avaricia y orgullo. Todo el mundo los sabe, claro; excepto los celosos... Dicen que un hombre pude ser feliz con cualquier mujer, siempre y cuando no la ame.
Draco y Pansy estaban sentados en una banca frente a una de las fuentes de piedra en forma de ángel, junto a ellos había un faro negro encendido que le daba una cierta melancolía a la noche. La chica de corto cabello negro se veía tal vez más radiante que nunca y llevar el titulo de "Su novia" era... ¿Importante? ¿Emocionante?... Que más le daba a él, si el efecto seguiría siendo el mismo. La quería olvidar, borrar todo lo que "Ella" le hubiera dejado. La hizo suya y en ella la veía ¿No era tonto y absurdo pensar que con otro cuerpo la iba a olvidar?
-¿Que es eso?- preguntó Pansy.
El rubio sonrió más que agradecido, estaba comenzando a pensar en cosas que no debía. Sacó una caja aterciopelada roja:
-Es el anillo de compromiso de mi abuela. Se le cayó la piedra y en Hogsmeade lo repararon- dijo mostrándole el pequeño estuche aun cerrado.
-¿Puedo verlo?
Él asintió. En cuanto abrió la caja se quedó boquiabierta con la hermosa joya de diamantes grandes y completamente de plata. Se sostuvo el pecho con una mano.
-Es... bellísimo- exclamó. Hizo un intento por sacarlo pero solo consiguió tirarlo en el césped, ante el incidente sus mejillas se encendieron.
Al Slytherin pareció no importarle por lo que se arrodillo a recogerlo, alzo su cabeza y se puso sobre una rodilla sonriendo, tomó la mano izquierda de la chica.
-¿Quieres probártelo?- preguntó.
Ella asintió, se sentía emocionada. Draco le separó los dedos y puso el anillo en la posición perfecta para colocárselo...
-¿Hay interrumpo?- su tono contenía un sarcasmo sádico.
Pansy levanto el rostro, Draco viro la mitad de su cuerpo y la observó, notando que seguro de donde ella estaba mirándolos parecía cualquier cosa. Sonrió, casi había olvidado que sentían igual... Era su imaginación o la escena le disgustaba.
-¿Los sangre sucia come libros no tienen vida propia?- dijo Draco.
-Mcgonagall quiere verte idiota- se limitó a responder Hermione y dio media vuelta.
Le sonrió a su novia. Los sentimientos de Hermione eran complicados y extraños para Draco... Simplemente no podía comprender la manera en la que ella pensaba y reaccionaba le eran completos misterios.
-Guarda el anillo y ve a cenar. - ordenó
La Slytherin asintió.
Algo interesante de jugar con el fuego es que algunas personas aprenden a no quemarse...
La jefa de la casa de los leones los esperaba, para sorpresa de Draco y desgracia de Hermione no estaban los otros prefectos, por lo que en su cerebro retumbaban las palabras del rubio «Unión típica: Ravenclaw y Hufflepuff, Gryffindor y Slytherin...», en definitiva, ella odiaba su unión. El despacho estaba decorado con los colores rojos y dorados y junto al escritorio había una gran estatua de piedra con la forma de un león con alas delgadas y una corona.
-Algo inusual pasara mañana jóvenes...- hablo la profesora- por primera vez desde hace dieciocho años veremos un eclipse Lunar.
-¿Entonces es cierto?
-Efectivamente señorita Granger.- Minerva se viró- Es cierto.
-Sera impresionante...
-Ya lo creo. Les daremos un telescopio y podrán tomar fotografías...
-¿No podemos hacerlo separados?- interrumpió Draco.
-Me temo que no señor Malfoy, por alguna extraña razón desaparecieron dos telescopios de esta intensidad, por lo que seria injusto poner a trabajar a solo dos prefectos. Ya que son pesados pueden ayudarse...
-¿Y no puedo trabajar con algún otro prefecto?- dijo de nuevo el rubio.
-Por otra extraña razón los prefectos de Hufflepuff y Ravenclaw insisten en que deben de trabajar juntos y los otros jefes de las casas los apoyan por lo tanto...
-No hay remedio- profesó Hermione.
La conciencia es la voz del alma... Las pasiones la del cuerpo, porque el amor como ciego que es, impide ver a los amantes las divertidas tonterías que cometen...
La prefecta de gryffindor salió en cuanto la profesora se lo permitió, el solo hecho de aspirar el aroma de él era torturante, no quería tenerlo cerca ni si quiera soportaba sentirlo, cada roce de sus cuerpos, en cada ocasión que sus miradas se encontraban era solo una delirante tortura para ella... Y pensaba que para él también, su único propósito era acabar con todo y así podrían alejarse.
-¿Ahora que Granger?- preguntó.
Ella se detuvo, se recargo en la pared junto a una gran ventana con forma romboidea, mirando el suelo. Intentaba respirar correctamente solo que no lo conseguía:
-Déjame tranquila Malfoy- pidió- de verdad, te juro que no estoy de humor para soportarte...
Draco rió-¿Es que alguna vez lo estas?
Hermione levanto el rostro, el chico la miraba de frente... Era como si quisieran gritarse lo mucho que se odiaban y se aborrecían, en sus mentes se veían lanzándose el uno al otro dispuestos a matarse. Era un sentimiento mutuo, el odio estaba ahí, la soledad, ira, tristeza y todo lo demás también, solo que esta vez había algo mas... Algo tan fuerte que les provocaba rabia el solo hecho de saber que existía... Querían gritarse lo mucho que se odiaban y se aborrecían, solo porque necesitaban decirse con todas sus fuerzas precisamente eso, que se necesitaban...
El Slytherin desvió la vista, su perfil perfecto fue reflejado por la luz lunar. Se fijo en como la chica parecía desvanecerse y de inmediato dio dos pasos para tomarla de la cintura. Hermione se sostuvo en sus brazos y notó como el azul le daba una palidez extraña acompasada de un cabello plateado en total desorden, tuvo miedo, pero lo hizo; levantó su rostro lentamente y su nariz quedo rozando la del chico. Draco se hundió en sus ojos marrones, como los de una muñeca con largas pestañas y que esbozaban una calidez que no había visto nunca, estaban tan... llenos de fuego, si, eso era, si tuviese que describir la mirada de Hermione seria así: Una mirada de fuego.
Sin decir nada más, cortaron la poca distancia entre ellos y se besaron. Esta vez fue un acto mutuo, un reflejo exacto de movimientos coordinados. Unieron sus labios con una potente caricia que los obligo a aferrarse el uno del otro. Draco la recargo en la pared aplastándola totalmente y Hermione arrugo su túnica con fuerza entre sus dedos y fue subiendo por su cuello, no tocaron otra cosa que no fueran sus labios, para la castaña todo le dio vueltas al instante y sentía que a él le ocurría lo mismo mientras tocaba su cintura...
Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale y cuanto mas posee el hombre, menos se posee a si mismo... Ellos se poseían mutuamente, no solo por el hecho de sentirse a si mismo en otra carne, si no porque compartían una pasión: cuando las pasiones entre dos personas radican en el odio suelen volverse como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes. Eso son Draco y Hermione... Eso eran Ethan y Madeleine, al menos por lo que sé.
-¡No!- grito Hermione aun con los ojos cerrados.
Draco se alejo.
-Esto se había acabado ¡Ya basta!- intentó huir.
El rubio alcanzó a tomarla del brazo violentamente y voltearla para sí:
-¡Que no entiendes que esto no se va a acabar! ¡Somos uno Hermione!
-¡Solo es un hechizo! ¡Yo voy a detenerlo!
-¡No me importa si lo detienes! ¡Eres la primera mujer de mi vida y eso no va a cambiar, no puedes desaparecerlo!- la acercó mas contra él y su tono se suavizo- ¿A caso no comprendes lo que quiero? Quiero marcarte de la misma manera que tu lo hiciste conmigo, porque odio sentir que te pertenezco y por mas que lo intento no puedo borrarlo... Al menos quiero que estemos a la par -la soltó -pero eso nunca va a pasar ¿Verdad?
Ella respiró agitada ¿Le había dicho que la odiaba? ¿O que odiaba pertenecerle? ¿Entonces le había dicho que le pertenecía?... Su mente se hizo un mar de confusión, lo miró alejarse con su andar característico. Los labios le palpitaban aun y se habían vuelto más rojos que de costumbre, también ella quería borrar la parte que le pertenecía solo a él. Era ciento, nunca iba a pasar.
Donde acaba la posesión, empieza la necesidad, donde acaba la necesidad, empieza el deseo y donde acaba el deseo empieza el amor y en mi mundo he aprendido, que tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras. ¿Por qué nunca nadie se los dijo?
hola se que me he tardado pero me quede sin internet y tube que esparar jejej
como recompensa les dejo tres capitulos de esta bella historia jejeje
porfavor dejen comentarios su opinion es importante
biie
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