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Historia 36467 — capítulo 22
**CAP 20:**El hierro y el Imán
Yo me he puesto a analizar el amor y me di cuenta de que si lo juzgamos por la mayoría de sus efectos, se parece mas al odio que a la amistad. Paradójicamente el odio no se disminuye con odio, se disminuye con amor...
-¡Luna, vámonos!- gritó Ron.
La rubia cerró el diario en el que escribía y fue donde su novio. Ron la tomó de la mano y juntos corrieron para ir a Hogsmeade.
Para desgracia de Zabini el sol había salido, bostezó con desgano estirando sus brazos y cerrando los ojos esperó a sus amigos. Draco y Pansy llegaron tomados de la mano entre risas y una conversación amena, el chico los miró arqueando una ceja mientras cruzaba sus brazos.
-¿Ahora ustedes que?- preguntó el moreno
Pansy rió- ¿Nosotros que de que?
-Ah si... ¿Ya son novios o que?
Draco también rió y colocándose detrás de ella la tomó de la cintura acariciándole el lóbulo de la oreja izquierda con el labio.
-No, somos amigos. - Dijo Draco
-Hay, que tierno,- su tono fue demasiado sardónico- Yo quiero una amistad así.
Los tres se carcajearon y empezaron a caminar directo al pueblo de Hogsmeade... Eran un trío cualquiera, menos famosos y mas glamurosos que el de "Trío de Gryffindor", pero que importaba. Ellos tenían poder, ambición y sobre todo: Sangre pura.
El "otro" trío de Hogwarts estaba llegando a Hogsmeade. La primera condición que puso Ron fue no acercarse a más de diez metros de "La casa de los gritos", odiaba ese lugar más que nada, le traía malos recuerdos del tercer curso. Luna sonriendo había aceptado separarse de Harry, Hermione y Ginny para que pudieran visitar todas "Las cosas horrorosas" que quisieran y el pelirrojo encantado se había perdido con la rubia.
-Hola chicos- saludo Neville.- ¿Y Ron?
-Se fue con Luna...- respondió Hermione- ¿Qué traes en esa caja?
El Gryffindor miró el paquete blanco que traía entre sus manos y al instante frunció el entrecejo.
-Es mi recordadora... Sin querer la "sobrecargué" de pendientes olvidados y ahora el humo negro se volvió rojo- admitió con algo de pena sacándola del paquete para mostrárselas.
Ginny rió- ¿Necesitas ayuda?
-¡Si!, me dijeron que por aquí había un lugar que arreglaba instrumentos mágicos... Solo que, no se donde está.
-Seguro es Dervish y Banges- dijo Harry- Está al final de la calle justo por...
-Yo te puedo llevar- se ofreció Ginny bajando el dedo con el que Harry señalaba al final del callejón.
-No quisiera molestar...
-¡No es molestia!- gritó amablemente- Los veo luego ¿Si?- dijo acercándose a Harry. El azabache la besó tiernamente en los labios y dejo que se fueran.
Hermione miró el beso. Había sido demasiado tierno para la forma en que llevaban su relación, obviamente Ginny no se había marchado por "Amabilidad" lo que la pelirroja quería era alejarse de ella. Aunque no le hubiese dicho nada a nadie de su "Relación" o lo que fuera que tenia con Draco ya no quería estar cerca de ella, claro, tenia que seguir comiendo juntas, con platicas cordiales y tal vez saludos superficiales... Pero ya no eran amigas, de hecho no sabia si alguna vez lo fueron.
-¿Qué te pasa Herm?- dijo Harry
-¿Qué?... Yo, nada- respondió algo abstraída
El ojiverde sonrió y la abrazó de los hombros. - ¿Qué tal si usted y yo señorita vamos por una cerveza de mantequilla?
-De acuerdo- dijo Hermione entre risas.
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«23 de enero del año de 1849»
Cayeron por la chimenea humeante del barco que los llevaría hasta Inglaterra. Draco había caído de pie con el máximo cuidado de no lastimar a Hermione, la tomó en brazos saliendo del camarote. Mir cayó de bruces, inmediatamente Ronald la levantó. Había dejado una marca espesa de sangre en el suelo. Al parecer ese era su camarote, ahora no importaba, la llevó a la cama poniéndola de espaldas.
El chico estaba asustado ¿Y si no podía salvarla? ¿Y si lo hacia mal?... Le prometió que nunca la abandonaría, tenia que salvarla, tenia que seguir con vida. Por él. Sean se quedó al lado del pelirrojo mirando algo desconcertado, acababa de abandonar a su pueblo, solo por el capricho de un mago para que esa gitanilla no muriera y ahora veía a este otro intentando curar a su amiga, novia, esposa o lo que fuera ¿A caso había huido? ¿Era esa la solución?
-Tú no deberías estar conmigo -Dijo Ron con la voz quebrada. Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
-¿Disculpa?
-Draco te trajo para que sigas con el tratamiento de Hermione... Deberías estar con ella.
El moreno se puso de pie, tragó saliva y cautelosamente se acercó a Ronald.
-¿Me permitirías hacer algo por ti?- pregunto Sean.
El pelirrojo no comprendió pero sin pensarlo dos veces dio una respuesta afirmativa utilizando su cabeza.
Sean lo hizo a un lado con el brazo y le rompió la blusa de Mir para dejar descubierta su espalda. Entonces cerró los ojos y poniendo sus manos juntas flotando sobre la herida, esta empezó a cerrar. El hueco de la bala sobre su pulmón se relleno lentamente. Ronald miró azorado como los músculos y tejidos se recomponían ante sus ojos como por arte de magia... Bueno, en realidad eso era ¿no?
Cuando terminó la volteó de espaldas para que descansara. Zabini la miró con una ternura infinita reflejada en su rostro pacifico, cuando descubrió que el pelirrojo lo miraba con curiosidad viró su rostro para verle de frente y le sonrió provocando en él una sensación extraña de alivio.
-Dime- dijo Sean.
-Yo no...
-Vamos, se que quieres preguntar. Hazlo. - lo interrumpió y se sentó en el borde de la cama a los pies de Mir.
Ronald tomó una silla que estaba en un lado de la cama y la puso frente a Sean. Un murmullo salió de la boca de la gitana llamando la atención de ambos, pero solo fue eso; un simple murmullo. El moreno sonrió como si lo hubiese entendido.
-¿Y bien?- animó Sean.
-Ah si... ¿Por qué Frank te conocía Zabini?
-Bueno Ronald... En el pasado me obligaron a hacer cosas...
-Pero te OBLIGARON- enfatizó
El moreno asintió. - Ronald, debes entender que nadie nos obliga a nada, todo lo que hacemos es por voluntad propia... Siempre tenemos una segunda opción. Solo que yo no la quise averiguar...
-Pero...
-No hay "peros"- el chico se levantó frotando sus manos- Nunca me he puesto a pensar en el "Hubiera", porque no tiene sentido. Lo único que puedo hacer es enmendar el error que cometí.
-¿Tu no tienes dieciocho años verdad?- dijo el pelirrojo
Sean Sonrió- Si un vampiro te muerde y te deja vivo, estas muerto en vida, es como un castigo... Cuando un Ministro hace algo "malo" pierde su alma... También morimos.
-¿Qué eres Zabini?
-Soy un humano... Que no puede envejecer. Tengo 27 años, Puedo morir de cien...- hizo una pausa para respirar- Pero mi cuerpo seguirá igual.
-Hace nueve años, cuando mataron al padre de Frank... tenías dieciocho- dijo Ronald. EL moreno asintió.- ¿Y Cómo hiciste eso?... Digo, lo de curar con la manos.
-Magia sin varita... Años de aprendizaje.
El chico caminó hasta la puerta de metal remachada con clavos de acero y en forma de ovalo. Su semblante era tranquilo pero triste. Sabia que lo que Frank le había sentenciado era verdad; la muerte no seria para el un castigo: Seria un premio. Estaba destinado a cargar con la culpa de sus recuerdos y aun después de muchos años sus familiares los heredarían, estaba condenado.
Abrió la puerta, la luz del pasillo entró junto con el olor fuerte de la marea salda.
-Tú no eres igual a Draco, Ronald. Él tiene algo de lo que tú careces.
-¿De que?
-Ambición.
Hermione y Harry llevaban un par de minutos bromeando en Honeydukes. El olor de la azúcar fundida era increíblemente fuerte. Había una gran fuente de Chocolate en la que la castaña metió un dedo dejándole una marca a Harry en la nariz, él hizo lo mismo dejándole un rastro café en la mejilla que los hizo reír a ambos.
Las campanillas de la puerta tintinearon. La pandilla de Slytherin había entrado. Hermione centro su mirada en ellos, Draco abrazaba a Pansy de los hombros protectoramente mientras que ella sonreía rodeándole la cintura con el brazo. Harry seguía con las bromas solo que ella ya no lo notaba. Una rabia le invadió el cuerpo ¿Eran celos? NO. Ella no estaba celosa, era solo que su presencia la molestaba demasiado.
-¿ya viste quien entró?- dijo Harry a su oído tomándola de la cintura.
-Ya ¿Quieres que nos vallamos?
-Seria lo mejor.
Se sonrieron mutuamente sin moverse durante un par de segundos. El azabache la volteó y camino detrás de ella con su cabeza sobre el hombro de la chica y sin soltarla de la cintura. Una corriente de electricidad le recorrió el cuerpo a Hermione cuando pasó por detrás de Draco mientras él observaba las variedades de chocolate y sin querer, pensando en su corriente eléctrica chocó con , la mas hermosa chica en toda la casa de Slytherin, procedente de quinto curso.
-¡Lo siento mucho!- gritó Hermione, la chica estaba en el suelo- Déjame ayudarte.
La castaña le extendió su mano pero ella haciendo un aspaviento la rechazó descortésmente con una mirada de asco en su gesto. Al instante Hermione se arrepintió de haberle ofrecido ayuda. A las serpientes no se les salva. Harry saco su varita inmediatamente y le apunto a la chica que estaba en el suelo, Hermione lo frenó tomándolo del pecho.
Casi de inmediato Draco estaba apuntando a Harry, el moreno levanto la vista y dirigió su varita al rostro del rubio quien sonrió levantando su barbilla ante el desafío. Se miraron fijamente sin un solo parpadeo y con un gesto casi idéntico en sus rostros de superioridad. Cada movimiento de uno podía ser idéntico al del otro como si se trataran de un espejo.
Pansy corrió hasta donde estaba el rubio y lo tomó del pecho tal y como Hermione tomaba a Harry, miro a la castaña y fue bajando lentamente la varita del Slytherin.
-Basta Draco- dijo Pansy en un tono sumamente suave.
-Nunca apuntes, a un Slytherin y menos, por defender a una Sangre sucia- Miró a Hermione de los pies a la cabeza.
El gryffindor se abalanzó contra él pero la castaña lo detuvo.
-No vuelvas a insultar a Hermione...
-¡Porque! JA San Potter siempre defensor de todos los Sangres sucias.
-¡Harry vámonos!
Las campanillas tintinearon con su salida. Astoria se puso de pie quejándose de un fuerte dolor en el tobillo, se apoyó del hombro de Draco con la única intención de poner sus manos sobre él. Cosa que no notó porque estaba demasiado ocupado mirando como Granger se marchaba. Había sentido el coraje de ella ante el enfrentamiento con Potter, su corazón había latido con fuerza ¿Y si todo lo que le decía era cierto? Todos sus sentidos indicaban que ella daría su vida por Harry... Tal vez si lo amaba.
-Gracias por defenderme- susurró la chica de quinto.
-¿Draco estas bien?- dijo Pansy.
-Ya vuelvo.
Hermione temblaba, al igual que Draco había sentido lo que ella, ella había sentido lo que Draco. Su coraje, ira, rabia... Odio. Ron y Luna llegaron corriendo.
-Que... pas... en. La...con...- decía Ron agitado.
Los tres se quedaron mirándolo de forma extrañada. Obviamente todo el mundo sabía que Ron no servía para correr, la rubia puso los ojos en blanco.
-¿Qué paso?- dijo Luna- Escuchamos algo...
-¡El imbécil de Malfoy!- gritó Harry pateando el bote de basura a su lado.
-La violencia no resuelve nada Harry- dijo Luna
El azabache asintió- Lo siento... ¡Pero me enferma que...!
-¡Harry basta!- gritó Hermione.
-Ya, ya... Mejor vamos a tomar algo- dijo Ron- Yo lo necesito.
Todos rieron. Harry abrazó a Hermione de inmediato solo que ella se libro de sus brazos con una incomoda sonrisa.
-Vallan. Yo... Los alcanzo.
La castaña temblaba. Tenía unas inmensas ganas de llorar, los enfrentamientos con Malfoy nunca le afectaban tanto solo que gracias de nuevo al hechizo se sentía mas vulnerable que antes. Tragó saliva, el sol la empezó a incomodar así que se cubrió la frente con una mano. Después de unas cuantas respiraciones estuvo lista para ir con sus amigos.
Draco había salido por la parte de atrás de la tienda, la miró frente al callejón que se formaba entre los dos locales así que se apresuró... Cuando la tomó del brazo pegándola a la pared del callejón, ella reprimió un grito de susto que lo obligó a reír.
-Que quieres.
EL rubio no contestó, solo la miraba. La chica recargó su cabeza en la pared dejando expuesto su cuello, estaba cansada de la tal situación. Para Draco fue como la invitación a un suculento banquete, su garganta era algo que lograba tentarlo de sobremanera, había comprobado su textura en distintas ocasiones, se aproximó a ella rozándola con sus labios, solo que esta vez no percibió ninguna reacción.
-No cuides tanto a Potter- profesó Draco.
La gryffindor rió enderezándose para mirarlo a los ojos - ¿Que? ¿De nuevo con los celos?
Draco la aprisionó de ambos brazos en cuanto intentó moverse.
-¿No será que la celosa eres tu?- intentó desafiarla.
-Yo no te traje a un callejón para estar cerca de ti Malfoy.
El sol le baño el rostro mostrando la claridad de sus ojos marrones y el tono rojizo de sus labios entreabiertos que suplicaban por ser besados. Draco pegó todo su cuerpo al de ella sin dejar un mínimo de espacio que los separará... Había tenido razón, Pansy y Hermione no podían compararse... Cuanto odiaba eso, quería compararla, que fuera igual a otras así tal vez no la necesitaría tanto. El corazón de Hermione latió muy cerca del suyo, tan fuerte que podían casi palparse a través de la piel.
-Se acabó. - dijo Hermione.
-¿Qué acabo?
-Esto, lo que sea... Déjame.
Él apretó los dientes y al fin la dejó libre -Solo eso quería decirte Granger.
- Tragó saliva- se acabó.
Así le dijo el hierro al imán: Te odio porque me atraes sin que poseas fuerzas suficientes para unirme a ti.