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Historia 36512 — capítulo 11
-Bueno, Lissiant, cuando acabes de curarle las heridas avisame, he de ir a hablar con mi padre.
-Si, mi señor.
-Adios, mi vida.
-Odio que me llames así.
Alessandro sonríe pícaramente y sale de la habitación, Lissiant, sigue curando las heridas de Elena, quien lo mira incrédula, él también es humano, ¿Qué hace aquí?
-Lissiant..
-¿Si, mi señora?
-¿Te importa si te pregunto algo?
-Por supuesto que no, señora.
-¿Tú eres humano verdad?
-Eso es bastante obvio.
-Entonces...¿Eres feliz aquí?
-Mi felicidad no es importante, estoy aquí para servir a la familia Krhawn, y nada más.
-Entonces, no eres feliz.
-Señora, si me permite he de decirle que yo sí soy feliz, verá, el señor Alessandro me trata como a un amigo, aunque sí es verdad que su padre, mi rey, es demasiado severo y no le permite hacerlo, seguramente, Alessandro te habrá asustado ¿No es así?
-¿Cómo lo sabes?
-Cuando el rey está delante, Alessandro también intenta asustarme, tiene que mostrarse severo e impasible con los humanos, por eso es así contigo, para que su padre no se ponga duro, pero él ha estado catorce años cuidandoos, mi señora, él no es malo, solo es respetuoso con sus progenitores..
-¿Entonces él no es así siempre?
-Para nada, señorita, dejese querer, él es muy permisivo, le dejará visitar a sus amigos siempre que quiera, y podrá traer a su familia, aquí nadie mata humanos, ellos se consideran vegetarianos ¿Sabe lo que significa?
-Si, lo he leido en un libro, y lo he visto en la película de éste, se alimentan solo de la sangre de animales, pero eso no les completa, y el olor de la sangre humana les es adictivo, aunque se retienen.
-Vaya, hoy en día el mundo está muy acometido con los vampiros.
-Para nada, nadie cree realmente en ellos, de hecho, hasta esta noche, yo tampoco creía en ellos, cada dos minutos me ronda la cabeza la idea de que esto sea un sueño, más bien una pesadilla, o simplemente una broma de mal gusto.
-Señorita, creame que no es ninguna broma, esto es real, tampoco un sueño ni una pesadilla, déjese querer por el señor Alessandro, la señora Dilaihla, la esposa del hermano de Alessandro también era humana, se llamaba patricia, y su familia vive ahora en un castillo muy cercano a este, junto con la familia del señor Fabriccio, el esposo de la hermana del señor Alessandro, de veras que son felices, y usted puede serlo.
-Vaya...
-Bueno, ya está, solo descanse, las bendas llevan unguentos curativos, no tiene de que preocuparse, estará bien enseguida, déjeme que la acompañe a su alcoba, así avisaré al señor Alessandro.