← Historia 36553 · de
Historia 36553 — capítulo 31
Ron, Hermione y Draco corrieron por el segundo piso, hasta que se el encontraron a Luna Lovegood.
-Mortifagos- soltó la chica- hay mortifagos en Hogwarts.
-¿Qué?¿ pero que hay de Harry y Leila?- pregunto Hermione.
-No creo que podamos hacer mucho por ellos.- dijo Malfoy resignado.
Los chicos se miraron entre si antes de cambiar de dirección y seguir a Luna hasta el gran comedor donde se había desatado un gran caos, unos cincuenta mortifagos estaban ahí con sus largas túnicas negras pero despojados de las capuchas que solían cubrirles el rostro. Los chicos entraron a la habitación en donde Hermione saco un galeón de su túnica y lo toco con su varita.
Casi enseguida la mayoría de los miembros del ED habían sacado su varita y comenzaban a lanzar maleficios sobre los montones de estudiantes que yacían tendidos en el suelo.
-¡Ginny!- llamo Ron a su hermana- ve a la sala común y toma un puñado de polvos flu, para avisar a la orden lo que pasa, todo y que deben de aparecerse aquí ya.
-Ron, ¿Cuántas veces debo de decirte que es imposible…
-los mortifagos se aparecieron-dijo luna interrumpiendo a
Hermione- sabían que podían hacerlo. Ginny se salió corriendo hacia las escaleras mientras Ron, Hermione, Malfoy y Luna se preparaban para atacar a los mortifagos que los rodeaban.
…
Voldemort y Dumblendore llevaban un buen rato lanzándose toda clase de maleficios mutuamente, pero de pronto Voldemort lanzo la maldición Avada Kedavra y una luz verde ilumino toda la habitación.
Harry tardo unos segundos en comprender que el cuerpo inmóvil que miraba en el piso junto a la enorme estatua de Slythering era el del director, y cuando reacciono ante los hechosaun no estaba muy seguro de cómo era que las cosas habían llegado hasta ese punto, se sentía confundido y aun no podía hablar y mucho menos moverse por el impacto.
-muy bien, Harry- dijo la voz fría de Voldemort centrando su atención en el muchacho- cuatro magos ya dieron su vida por ti, tus padres, tu padrino y Dumblendore. Creo que es hora de que llegue tu turno.
Harry miro a Voldemort perplejo no sabia ni se le ocurría nada que pudiera hacer en ese momento mas que quedarse ahí viendo como Voldemort alzaba su varita apuntando hacia el.
-Sectucempra- no había nada que el muchacho pudiera hacer para defenderse era muy tarde, estaba pensando en los efectos de la maldición mientras veía dos enormes luces verdes que se dirigían hacia el como un par de látigos cortantes, y las veía aumentar de velocidad, pero cuando las luces estaban a solo metro y medio de su cuerpo, vio como Leila apareció corriendo de la nada para situarse justo en medio de el y aquellos luminosos látigos.
-¡NO! -grito Harry cuando el par de látigos golpeo el cuerpo de Leila. La chica se quedo parada inmóvil durante una fracción de unsegundo apretando su estomago con ambas manos antes de caer sin fuerzas al suelo al mismo tiempo que Voldemort soltaba una nueva carcajada.
Harry corrió de inmediato al lado de la chica y se agacho para levantar su cabeza y recostarla sobre sus piernas.
-Necesitamos algo de tiempo, Harry- sugirió ella con voz débil.
Harry la miro un segundo sin comprender, pero luego hurgo en el bolsillo de su túnica para sacar la poción que Dumblendore le había regalado en su cumpleaños, sin pensarlo dos veces la destapo y la lanzo hacia Voldemort que al instante se quedo completamente inmóvil.
-Leila…- susurro Harry acariciando la cabeza de la muchacha, pero la chica lo interrumpió colocando uno de sus delgados y débiles dedos sobre los labios de Harry para indicarle que guardara silencio.
-Ha…Harry- murmuro Leila sin retirar su mano izquierda de su estomago donde tenia una grave y profunda herida sangrante- necesito que me prometas algo.
-lo que quieras- le respondió el chico sin dudarlo.
-Prométeme que terminaras con Voldemort, creo que ya es el momento de que esto termine.
Harry la miro un par de segundos sin responderle, luego volvió a hablar.
-lo hare, si tu me prometes que vas a quedarte conmigo.
-Harry…
-Promételo Leila- rogo el chico desesperado, a pesar de que sabia que aquello no estaba en manos de la muchacha- te necesito a mi lado, no quiero perderte… no quiero que te vayas.
Leila le sonrió débilmente antes de responderle en un débil susurro.
-las personas que te aman nunca se van Harry, se quedan siempre contigo, en el corazón. Ahora prométeme que terminaras con Voldemort…- la chica hizo una pausa para hacer un gesto de dolor al tiempo que se apretaba mas la herida que cada segundo parecía empeorar y sangrar mas, luego intento recuperar su expresión tranquila- promételo.
-Te lo prometo- dijo Harry preocupado mientras la miraba a los ojos.
-Harry- volvió a llamar la chica en un nuevo susurro- otra co…cosa, necesito decirte algo… no importa lo que pase o lo que te digan cuando salgas de aquí, no olvidas nunca lo que voy a decirte, nunca.
-¿Qué?- pregunto Harry mirando a la chica que sostenía con delicadeza en sus brazos y que cada vez palidecía más.
-Yo…t…te…te amo- susurro la chica y acaricio la mejilla de Harry con su mano derecha. Aquello no era ningún secreto para ninguno de los dos, pero era la primera vez que uno de ellos lo decía con todas sus letras, y a Harry eso lo reconforto. Se acerco un poco mas al rostro de la chica mientras le alzaba un poco mas la cabeza para poder encontrar sus labios, la beso como nunca lo había hecho, mas profundamente que nunca asegurándose de explorar todos los rincones de su boca y cada centímetro de sus labios, Harry abría dado cualquier cosa para que el tiempo se detuviera justo en aquel maravilloso momento, justo en el que parecía ser el mejor momento de su vida. Estaba ahí solo con la chica de sus sueños disfrutando del beso mas lleno de amor y cariño que nunca se habían dado y entonces la mano de Leila que tocaba con suavidad la mejilla de Harry resbalo por el suelo en el mismo minuto en que la chica se quedo inconsciente.
-¿Leila?- llamo Harry entre lágrimas aunque sabia que ella no respondería- despierta, por favor.
La chica no dio seña alguna de oírlo, aunque Harry se alivio un poco al ver que respiraba con debilidad, se quedo mirándola unos segundos mas antes de abrazarla con fuerza contra su cuerpo, luego cambio la vista hacia la figura inmóvil de Voldemort que seguía ahí parado con su sonrisa en el rostro, como si nada de aquello hubiera pasado a pesar de lo culpable que era, culpable de que Harry no tuviera a sus padres, de que no tuviera a Sirius y de que tanto Dumblendore como leila yacieran inconscientes en el suelo de aquella cámara. Harry coloco la cabeza de Leila suavemente sobre el piso y se puso de pie. Ahora estaba decidido a terminar con aquel mago al que todos temían, pero el no, el solo lo odiaba por sobre cualquier cosa porque lo había hecho perder casi todo lo que le importaba, lo que amaba. Justo en aquel momento una imagen llego a su cabeza, era otra vez su rompecabezas, el rompecabezas de su vida con el que tanto había soñado durante el año y ahora solo le faltaban tres piezas, pero aparecieron justo en aquel momento, en la primera vio la noticia de la muerte de Neville, en la siguiente el momento en el que apareció la cegadora luz verde que después dejo ver a Dumblendore en el piso y en la ultima vio el momento en el que Leila le confesaba su amor justo antes de aquel beso, mientras ella perdía cada vez mas fuerza y finalmente se quedaba inmóvil. Entonces la imagen se alejo y Harry pudo apreciar la imagen del rompecabezas completo, ya no le faltaba ni una sola pieza. Entonces el muchacho volvió a la realidad, seguía parado frente a Voldemort que comenzaba a salir de los efectos de la poción con mucha rapidez, pero Harry no tenia ni una pizca de miedo, por el contrario, se sentía completamente seguro, sabia que era lo que debía hacer. Voldemort recupero su movilidad por completo y vio al chico con más furia de la común.
-No me agrada que me quiten el tiempo. Imperius.
Harry sintió que flotaba durante unos segundos, pero salió de la maldición en cuanto escucho la estruendosa risa de Voldemort. Ahora era el quien estaba furioso, tenia justo frente a el al único culpable de que todas las personas a las que había amado no se encontraran en ese momento con el, y entonces lo comprendió, comprendió el verdadero significado de todo, el tenia algo que Voldemort no, era capaz de sentir incluso tanto odio como aquel mago, pero no era un odio del mismo tipo, ciego y sin fundamentos, sino un odio impulsado por el propio amor, su capacidad de amar era lo que lo hacia sentir aquella furia al saber que Voldemort era el culpable de sus perdidas, y era también el amor el que le daba su deseo de venganza, que no habría llevado acabo sino fuera para proteger aquello que amaba. Y ahora tenia a Voldemort justo frente a sus narices, y podía vengarse, pero quería hacerlo sufrir, de la misma manera en que Voldemort lo había hecho sufrir a el, ¿no era eso lo que Dumblendore había dicho a Voldemort antes?; la muerte no era lo peor que un hombre podía llegar a enfrentar, y era verdad cada palabra, el mismo habría preferido morir antes de enfrentar todos los sufrimientos que había pasado. ¿Pero como hacerlo, como poder hacer sufrir a alguien que ni siquiera era del todo humano?
-¿En que piensas Potter?- lo interrumpió el mago tenebroso- ¿recuerdas los momentos felices con tu linda chica', es una lastima, era linda.
Entonces lo supo, lo único que podía ser malo para Voldemort era recordar, pero ¿como podía hacerlo recordar?, no lo sabia pero era la única manera, debía de hacerle recordar que no era nadie, que en realidad no tenia una vida. Voldemort siempre había deseado ser el mejor mago del mundo, el más poderoso, pero había una razón para eso, una razón simple, que nunca lo había sido para nadie. Eso era todo, era la solución y Harry apenas lo había notado, tenia que hacer que Tom Riddle volviera, el mago que desapareció para borrar todo aquello que le molestaba de si mismo. Tom Riddle se había convertido en Voldemort para vengarse, vengarse de todos los que habían tenido todo lo que el había deseado, lo que nunca tuvo. Pero la cuestión seguí siendo la misma, ¿Cómo podía hacerlo recordar?
-Despierta Potter, se acabo el juego. ¿Vas a defenderte o quieres morir ya' prometo que será rápido, no dolerá.
Voldemort sonrió rápidamente antes de gritar Avada Kedavra al mismo tiempo que Harry gritaba Sectucempra, nuevamente los hechizos que habían soltado ambas varitas se encontraron en el aire y chocaron para unirse de la misma forma que había pasado la noche en que Voldemort había recuperado su cuerpo, creando una jaula luminosa a su alrededor, una jaula muy parecida a las que el propio Voldemort había ordenado fueran usadas para aprisionarlos el año anterior en el valle Godric.
.-¡Expecto patronum!- grito Harry guiado por su instinto, sin embargo le sorprendió ver como el hechizo rompía la conexión entre las varitas y la luz de la jaula se trasformaba en una especie de pantalla donde se veían imágenes de la vida de Voldemort. No eran nada agradables, siempre estaba solo, al ultimo, siempre tristes, había muertes todas provocadas por el directa o indirectamente, desde la muerte de su madre en el alumbramiento, hasta le de un extraño hombrecillo, pasando por la de su padre, la sirena a la que había amado, y muchos de sus mortifagos, pero parecía nuncaterminar.
-¡ya basta!- grito Voldemort con una voz desesperada y crispada de dolor antes de que La pantalla desapareciera en una explosión de luz verde. Harry tardo un rato en volver a ver, hasta que la luz se extinguió por completo y dejo ver el cuerpo inerte de Voldemort tendido en el suelo, con una escalofriante mueca de dolor en la cara que Harry jamás imagino ver en aquel mago, como si gritara en silencio, y tenia la vista fija en el techo. Estaba muerto, el señor tenebroso estaba muerto, todo había terminado.
Harry se acerco temeroso al cuerpo y checo el pulso, ahora estaba seguro de que estaba muerto. El chico se quedo unos segundos de rodillas intentando recuperar la razón, hasta que recupero que Leila y Dumblendore seguían allí, hizo aparecer dos camillas donde los coloco antes de salir de la cámara y sellarla.