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Historia 36618 — capítulo 2
Capítulo II: Viaje a Hogwarts.
A la semana siguiente, después de haberse llevado otra bronca en público en medio del callejón Diagon, por empecinarse en una escoba la niña, aparecieron en King´s Cross.
La pareja Black junto a sus tres hijos, Isis andaba con cautela, intentando no alejarse mucho de su hermano mayor, su héroe. Aunque por los últimos acontecimientos el sentimiento era mutuo, Sirius no le quitaba los ojos de encima a la pequeña serpiente traicionera, sin que ella se diese cuenta.
La niña miraba con buenos ojos a toda la gente, sacando más de una sonrisa a su alrededor.
Una gitana se le acercó y le hizo una reverencia, a Walburga se le contrajo el corazón y Orion la separó de la mujer de una sacudida, para luego abofetearla.
Un chico de ojos miel y cabellos dorados vió toda la escena, con sobrecogimiento del maduro señor que cargaba con su carrito, una réplica del chico en versión adulta.
Sirius apretó los puños con fuerza, sintiendo rabia por ser tan cobarde de no poder detener a su padre en medio de un ataque de ira hacia su niña. A Regulus también le dolieron los golpes que su padre le propinó a su hermana, pero desvió la mirada, no sería él quién lo detuviese.
La familia Potter, la familia Lupin, la familia Evans y la familia Mc Kenzi vieron la desagradable escena, aquel engendro logró sacarle un par de lágrimas a la niña cuando al ver que la niña no le apartaba la mirada al abofetearla le propinó cinco fuertes azotes en las nalgas.
El señor Black hablaba seriamente con la niña, ella con los ojos cerrados y las mejillas bañadas en lágrimas asentía con la cabeza, sin contestar en palabras.
El padre y la hija se acercaron de nuevo al resto de la familia, el señor Black y su señora saludaron educadamente a la familia Grabe y a la familia Zambini, cuyos hijos eran compañeros de casa de su hijo Regulus.
Cuando el señor Black se separó de la niña, Sirius se acercó sigilosamente, cogió la manita de la niña y la apretó fuertemente.
- No te separes de mi ni levantes la vista del suelo, por favor Isis- le susurró al oido.
Una chica pelirroja de grandes ojos verdes corría hacia el andén nueve y tres cuartos empujando un carrito, siguiendo a una hermosa morena de melena azabache que a su vez empujaba otro carrito con un baúl, una escoba, una lechuza y una mochila escolar.
Mariam vió atravesar el muro a las dos chicas y sonrió, a su hermano le daría un vuelco el corazón cuando viese lo guapa que estaba su amor, Lily para los amigos, Evans para él y Sirius.
Sirius, según Mariam, babearía al ver al "Bombón Mc Kenzi", golpeadora con él en el equipo de Quidditch de Griffindor.
Le pegó un codazo en el costado a su hermano para llamar la atención del chico.
-Jamsie- él la miró con odio, pero ella sonrió- se te escapa Lily.
El chico de gafas y pelo alborotado, imposible de peinar y seductor hasta la médula, salió corriendo en dirección al muro, que atravesó sin ningún problema y se perdió de la vista de sus abuelos y de su hermana.
Aunque la estación a las diez y media de la mañana estaba atestada de gente no mágica, nadie recababa en el muro ilusorio.
Todos los futuros magos atravesaban el muro esperando el fuerte impacto, pero este nunca llegaba, pues al atravesarlo aparecía ante ellos la hermosa locomotora escarlata, en un andén exclusivo para Hogwarts.
Isis, estaba maravillada, ese año subiría al tren en el que se despedía años atrás de sus hermanos, para ella recibir la formación en su casa a cargo de una institutriz mandada por sus adorables progenitores. Saltó del carrito que llevaba su hermano y subió al tren sin esperar a nadie.
Lo recorrió a la carrera de punta a punta, esquivando los baúles y los dueños que subían al tren por cada una de las puertas, todos se sorprendieron al ver una niña tan pequeña en el tren, y algunos incluso rieron al tener que esquivar la bala rubia que los ignoraba, otros en cambio maldijeron por lo bajo, entre dientes.
-¡Isis!- gritó Regulus- Compórtate.
La niña paró en seco al oir la voz de su querido hermanito y se volvió para encararlo.
- Si el tren es así, imagínate como será el colegio- dijo toda nerviosa, dando saltitos.
-No me lo tengo que imaginar, es el segundo año que voy- le espetó.
-Desde luego- le contestó- no merece la pena darle manjares al asno.
Regulus soltó su baúl y se le acercó dando un par de zancadas, sus ojos grisáceos desprendían ira. La niña retrocedió asustada, la misma mirada que su padre sobre sus preciosos ojos azules, la aterraba. Sintió como se le formaba un nudo en el estómago al levantar su hermano la mano y cerró los ojos, pero el golpe no llegó, en cambio oyó el siseó de la penetrante voz cabreada de Sirius.
- Ni se te ocurra, Reg. Como alguien toque un pelo de esta niña le doy motivos al Ministerio para encerrarme en Azkaban.
Regulus se soltó de la mano de su hermano, cogió su baúl y se encaminó por el pasillo seguido de sus dos amigos.
La niña abrió los ojos lentamente al oír las ruedas de los carritos que llevaban los baúles, el peligro se alejaba de ella, sonrió abiertamente, su héroe la había vuelto a salvar. Un cosquilleo le recorrió las entrañas cuando su hermano mayor le acarició suavemente la barbilla. ¿Se habría enamorado de su hermano?.
-Hola, soy Peter Petewreu- le tendió la mano un chico bajito, regordete y con unos maravillosos ojos de color azul claro.
Isis le sonrió, alguien empezaba a saludarla.
- Hola Peter, soy Isis. Isis Black.
El chico abrió los ojos como platos.
-¿Eres familia de Sirius?.¿Su prima?.
La niña se entristeció, no le había hablado de ella a los alumnos de Howgarts, ¿Se avergonzaría de ella su héroe?.
- Es mi hermana, Peter-contestó el alto y atractivo de los Black.
El chico se alejó por el pasillo arrastrando dos baúles, el suyo y el de la enana. Se metió en un compartimento que ya estaba ocupado por otros dos chicos, uno casi tan alto como él, con gafas, y otro más alto, rubio y de ojos color miel.
Isis lo siguió algunos metros más atrás, custodiada por Peter. El chico le sacaba veinte centímetros, su hermano treinta por encima de la cabeza.
Entró en el compartimento del tren con un aura envolviéndola, los chicos la vieron radiante.
-¿Y tú eres?- le preguntó el rubio.
-Isis- contestó a secas.
Sirius negó con la cabeza, estaba rechazando dar su apellido.
-
Encantado Isis, soy Remus Lupin- le dijo con una hermosa sonrisa.
-
James Potter a tu servicio- dijo el chico guapo con una reverencia.
La chica sonrió en agradecimiento.
-Es la hermana de Sirius- dijo el chico más bajito.
-¿No me digas, Peter?- respondió James en plan borde.
-No te pongas borde- le soltó en plan gallito- a mí nadie me dijo que tenía una hermana el energúmeno este- dijo señalando despectivamente a Sirius.
Sirius, Remus y James se miraron sorprendidos, nunca antes les había plantado cara.
-
Si te acercas a ella eres hombre muerto- siseó el Black.
-
Pero soy tu amigo- lloriqueó el chico bajito.
Sirius sonrió pero repuso:
-Ella es mi hermanita, no me gustaría tener una rata como cuñado.
-¡Se acabó!- gritó Isis encolerizada dando un portazo tras ella.
El tren se puso en movimiento en aquél preciso momento. Sirius se disponía salir tras su hermana, pero quedó sentado sobre el banco.
La niña andaba cabreada por el pasillo del tren, aporreando cada puerta que dejaba tras de sí cuando pasaba de un vagón a otro.
Tropezó con varios alumnos de primero y segundo que vagaban como ella por el pasillo, recorriendo cada recoveco del tren.
Horas después, cuando el hambre se apoderó de ella y decidió volver junto a su hermano, se vio involucrada en su primer duelo con varita, una chica la había lanzado contra la pared en un arrebato de ira pues ella se había movido hacia los mismos lados para dejarla pasar y la otra había decidido cogerla y apartarla de un empujón.
Isis le apuntó con la varita, la chica sacó la suya y se quedaron encaramadas, con las varitas en alto.
"¡Expelliarmus!", gritó un contrincante, sin darle suficiente tiempo a reaccionar, Isis salió disparada hacia atrás, girando en el aire y golpeando su naricita en el suelo.
Levantó la cabeza medio aturdida por el golpe y vio la persona que le había lanzado el hechizo, su hermano Regulus. Él bajó la varita de la otra chica, se acercó melosamente a ella y cogiéndola por la nuca la besó efusivamente, Isis pudo sentir las nauseas en la boca del estómago, pero se contuvo el vómito.
Se levantó del suelo adolorida y se dirigió hacia la otra parte del tren. Tardó diez minutos en llegar al compartimento de su hermano mayor, pero allí sólo se encontraba Remus, leyendo un libro de pociones.
El chico se sobresaltó al oir la puerta, realmente estaba concentrado en su lectura y se asustó al ver el estado en el que llegaba la pequeña.
-¿Qué te pasó?- ¿Quién había osado herir a su angelito?.
-No mucho- se avergonzaba de si misma.
- Vamos Isis- dijo dando golpecitos en el banco para que la niña se sentase- cuéntaselo a tu hermano Remus.
Isis se sorprendió ante el comentario, pero se sentó a su lado.
- Tú no eres mi hermano, Remus- le repuso.
-Claro que sí, y James también.
La niña negó con la cabeza.
¿Por qué los chicos más guapos de todo Howgarts la debían de considerar su hermana?.
Pero la niña se abrió como un libro ante tal muestra de cariño y le narró lo sucedido en la cola del tren.
-Esas malditas serpientes- dijo con rabia contenida- Ya verás cuando se entere Sirius.
-No, por favor- le rogó la niña- no se lo cuentes a mis hermanos, tengamos un secreto tu y yo.
El chico la miró sin comprender.
-No quiero que mis hermanos carnales se peleen por mi culpa, estoy harta de sentirme en medio de un tira y afloja entre mi familia. Quiero tener cierta independencia, ya me pesa que voy a quedar en Slytherin como toda mi puta familia, como Reg, no quisiera darle motivos para que me hiciera el curso imposible. Tengo dos años menos que los de primero, ya es bastante difícil para mí, no me lo pongas peor.
- No creo que quedes en Slytherin…
-¿Rawenclaw?- el chico negó- ¿Huppelpuff?
-Griffyndor- contestó catedráticamente- Tienes todo el espíritu de nuestra casa.
-Mi padre me matará si no se muere de un infarto en cuanto se entere- rió por lo bajo.
-¿Lo ves?. No le temes a nada, como Sirius.
-
Yo si que tengo miedo a muchas cosas, Remus- quería convencerlo de que no tenía el espíritu qué él decía.
-
Sería suicidio no temerle a algo, pero no te amoquinas, ganes o pierdas siempre sales con la cabeza alta. Espero que al menos no seas tan cabeza dura como Sirius y aprendas más rápido que él. Espero que no tropieces dos veces con la misma piedra.
Una descarga le recorrió el cuerpo, "Espero que no tropieces dos veces con la misma piedra", las mismas palabras que su padre le había dado en la estación, pero Isis comprendió que el trasfondo era diametralmente opuesto. Su padre deseaba que ella, gracias a su apellido pudiera ser seleccionada para la casa de las serpientes, Remus sin embargo estaba seguro que pertenecía a la casa de los valientes.
Siguieron hablando durante otra media hora, ella le contó el porqué de la escena de la estación, hablaron de sus gustos y terminaron con sus animales favoritos, a él le chocó que el animal favorito de la niña fuera un lobo,¿ Habría hablado más de la cuenta?.
-Vaya has vuelto- cortó la conversación James.
La niña asintió:-Tenía hambre. ¿Y mi hermano?.
-Por ahí- no sería él quién le diría lo promiscuo que era Sirius, y menos a la inocente niña de nueve que estaba sentada frente a él.
-Con alguna chica, seguro- sentenció la niña.
Remus rió con ganas y James se sobresaltó.
-
No se de qué te sorprendes, tanto mi hermano como yo somos Black, aunque nos pese.
-
Pero tú eres muy joven para conocer el sexo- le repuso James.
La niña lo miró con los ojos desorbitados, ¿sexo?.
- Mira que eres bruto James- le soltó el licántropo.
El aludido a la conversación entró al compartimento con una sonrisa de oreja a oreja, la camisa por fuera del pantalón y el pelo algo despeinado.
-¿A quién le ha tocado esta vez?- preguntó la niña con un nudo en la garganta. James había hablado de sexo.
Sirius se giró con el miedo pintado en el rostro.
-¿Desde hace cuanto estás aquí?.
-Suficiente para darme cuenta que tú no estabas- le espetó- y de que has llegado con la bragueta abierta- agregó.
-Fui al baño- respondió el chico con altanería.
-Mentiroso- contestó Isis.
El chico acercó su rostro al de la niña y volvió a decir tranquilamente.
-Fui al baño.
-Pero seguro que no fuiste solo- le enfrentó.
-¿Has estado en los baños? No son muy grandes, ¿sabes?.
- Mejor me lo pones, seguro que te arrimaste demasiado a la chica.
Sirius no quería tener esa conversación con su hermana pequeña, si ella no hubiera estado seguro se hubiera pavoneado del encuentro con la rubia de Slytherin, pero con la mocosa delante no podía.
-
Pequeña serpiente traicionera, ¿Por qué no vas a dar otra vuelta?- le dijo desagradablemente.
-
No creo que…- la mirada de la niña lo hizo detenerse al completo, era el secreto.
Sirius miró con detenimiento a su amigo.
-¿Sí?.
-
Ya conozco el tren, aunque no le doy la misma utilidad que tú, eso está claro- dijo Isis.
-
Ni se la vas a dar mientras yo estudie en Howgarts.
-Eso habrá que verlo- le retó la niña.
Sirius contuvo su sangre y reprimió el golpe. Suspiró escandalosamente.
- Eh, eh, tengamos la fiesta en paz- amainó el enfrentamiento James. Él también conocía el orgullo de una chica retada gracias a su hermana, y sabía las consecuencias que podía tener.
Por muy merodeador que fuera, no enfrentaría a su hermana por nada del mundo y por lo que podía ver a Isis también merecía la pena dejarla tranquila.
-
Estoy en tercero enana, no te voy a quitar los ojos de encima. Estás avisada.
-
Eso será si entro en tu misma casa- le contestó mordazmente.
-
Si no entras en mi casa, tendrás a Regulus con los ojos encima.
-
Sí, y alguna que otra con los cascos ligeros, por lo que se ve.
-
Son chicas como tú- le respondió.
-No, como yo no. Ellas están huecas.
-Son astutas.
-Sí, claro. Tanto como para liarse con el primer chico guapo que se les cruza. No veo la astucia en eso, más bien un…
James y Remus tuvieron que interponerse entre los dos hermanos cuando Sirius e Isis se pusieron de pie de sopetón encarándose, un metro treinta encarándose con un metro sesenta, unos ojos grises frente a unos azul celeste, un moreno frente a una rubia pequeñita con muy mala leche.
El resto del viaje fue de lo más calmado.
Cuando llegaron a Hogsmade, Isis dormía tranquilamente con su nueva túnica puesta.
James ayudó a su hermana a bajar el baúl del tren y bajó el de Isis.
Sirius llevaba a su hermana dormida recostada en un hombro, sujetándola con un solo brazo, con el otro arrastraba su baúl.
Regulus cargó con el baúl de su hermana y el suyo.
-
¿A qué casa crees que la van a enviar Reg?- preguntó el hermano mayor dejando a la niña en uno de los botes.
-
A Griffyndor- contestó éste sin pensarlo dos veces.
-Pero tú…
-Sí, la llamamos pequeña serpiente traicionera, pero tiene más coraje que los dos juntos, ¿O no?- haciendo alusión al hecho que fuese la única capaz de insultar a sus padres.
El mayor de los hermanos tuvo que asentir con la cabeza.