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Historia 36618 — capítulo 5
Isis vestía cuan perfecta Slytherin, salvo por los leones que habían sido resaltados en las solapas de su túnica, y los colores de su corbata, rojo y dorado, en contraposición con los de Helen Bennet, verde y gris.
Por suerte el colegio seguía reuniendo en sus clases a los Slytherin con los Gryffindor, pues se supone que Salazar y Godric fueron mejores amigos, fundadores de Howgarts, Colegio de Magia y Hechicería.
Al pasar por la mesa de las serpientes saludó a su compañera de curso Helen, con una agradable sonrisa, una poderosa mano la llevó hasta la mesa de Gryffindor, en un principio pensó que se trataba de Sirius, pero al levantar la cabeza se encontró con unos bonitos ojos marrones y una montura redonda.
-
Hola James- le saludó cortésmente.
-
Hola peque- le devolvió éste el saludo, mientras le acariciaba la nuca.
Isis notó como una descarga eléctrica recorrerle toda la espalda, pero se sintió bien, a no ser por algunas miradas furibundas por parte del sector estudiantil femenino.
- ¡Potter!- gritó un chico de séptimo, con un temple descomunal, Isis tuvo que levantar la cabeza para poder contemplarle el rostro. James soltó a la niña y se dirigió hacia la llamada.
Isis se quedó atontada viendo los dos chicos, aunque el amigo de su hermano fuese más bajito era buena percha. La niña no pudo disimular el sonrojo cuando James miró hacia ella.
La profesora de Transformaciones le entregó un horario.
Isis miró el pergamino, pudo ver nueve asignaturas distintas repartidas a lo largo de la semana, con el nombre del profesor al lado de cada una de ellas, seis horas diarias, también ponía con que casa compartiría la clase.
Vuelo, Pociones, y Defensa con Slytherin.
Astronomía con Huppelpuff.
Encantamientos, Transformaciones e Historia de la Magia con Ravenclaw.
Y Herbología con todos.
- Vaya enana, ya tienes tu horario- Sirius le quitó el pergamino de las manos- No está nada mal.
-Oye, devuélvemelo, que es mío- se quejó su hermana apretando los labios y resoplando molesta.
-
Tranqui, peque- ¿le parecía o se estaba haciendo costumbre el mote?- Ya se que es tuyo, sólo quería saber por donde vas a estar a cada momento.
-
Eso no es asunto tuyo- le espetó cruzándose de brazos.
-
Debo saber dónde estás para defenderte- le contestó tan normal. Seguía memorizando el horario de la niña.- Muy bien, martes y jueves Astronomía, yo te acompañaré a la torre.
Isis abrió la boca asombrada.
- No me acompañarás, quedaré con alguien para ir, los de primero de Gryffindor también tienen mi mismo horario, y los de primero de Huppelpuff también tienen Astronomía, seguro que conozco a alguien. No te necesito- le arrancó el pergamino de las manos y se sentó en la otra punta de la mesa, donde los de su curso.
Sirius se quedó mirándola, andaba con decisión, sonrió y negó con la cabeza.Estaba claro que no lo quería pegado a sus talones, por lo que la tendría que vigilar desde la retaguardia, sin que ella se diese cuenta. Espionaje.
-
¿Conoces a aquel chico?- le preguntó una niña de doce años con el pelo rizado y castaño, mientras señalaba a un chico rubio que saludaba efusivamente hacia Isis. Era Remus. Isis asintió con la cabeza.- Me llamo Ruth, Ruth Mane.
-
Hola Ruth, yo soy…
-
Isis, Isis Black. Supongo que hermana de Sirius, uno de los merodeadores- ¿Cuán rápido se podía enterar la gente de un cotilleo en aquel lugar?- ¿Me dejas preguntarte algo?. Distinto a esto claro…
Isis asintió con la cabeza, mientras se llevaba una magdalena a la boca.
-¿Por qué te pusieron sola en vez de con nosotras?. Sé que somos de segundo, pero…¿No te molesta dormir sola?.
-¿No eres de primero?.¿Y por qué te seleccionaron este año?.- preguntó Isis sin comprender.
- Es que antes no vivía aquí, iba al Colegio de Eastwick, en Texas.
-¿Es bonito aquello?- quiso saber Isis. Empezaba a caerle bien aquella chica.
- No, aquello es puro desierto, no tenemos un pueblo como Hogsmade al lado del colegio, estamos aislados.
Isis asintió con la cabeza, allí también estaban aislados de sus familias, de hecho tu nueva casa se convertía en tu hogar y los estudiantes que pertenecían a ella en tu familia. Te gustase o no te gustase, como bien le había dicho su hermano, la familia te toca, pero los amigos los eliges tú. Ruth parecía buena chica.
-
¿Eres muggle?- le preguntó cambiando de tema.
-
No, soy hechicera, sino no estaría aquí- y le sonrió.
Isis la miró descolocada, Ruth lanzó la cabeza hacia atrás y comenzó a reír escandalosamente. Isis se contagió de la risa de su nueva conocida y rió con ella, negando en silencio como lo solía hacer su hermano mayor.
-
Lo siento, me refería a si tus padres son muggles- se explicó la niña.
-
No, la familia Mane ha sido mágica desde el principio, pasa como con los Black, salvo que nosotros nos inclinamos más por la magia blanca, como Albus. Soy su nieta.- contestó Ruth dejando de reír.- ¿Tú sigues los ideales de tu sangre?.
Isis tragó el nudo que se le había formado en la garganta, agachó la cabeza e hizo mutismo.
- ¿De verdad eres defensora de la limpieza de la sangre?- ahora era el turno de la descolocación para Ruth- No me lo puedo creer, son pensamientos feudales.
Isis apartó la vista de la mesa, crispó los labios hacia arriba y susurró:"No".
-Claro que sí, vivimos en un mundo nuevo, la limpieza de la sangre no tiene ningún sentido, deberíamos poder casarnos con la persona que eligiésemos, no con la que nos mandan los superiores, es decir, nada de matrimonios concertados. ¿Tú ya tienes prometido?.
- Creo que llegaré tarde si no me voy a clase ya- le tocaba Vuelo y tenía que salir del castillo, recorrer la pradera y llegar al campo de Quidditch, donde la señora Hoock impartía su clase.
Su horario.
Lunes y Jueves Vuelo de nueve a diez, seguido de dos horas de Pociones con los Slytherin en las mazmorras, luego una hora en el primer piso de Defensa con Galatea y los Slytherin de nuevo, descanso hasta las tres que pasaba al segundo piso en compañía de los Ravenclaw y la profesora McGonagall.
Este año los capitanes de los equipos de Quidditch se habían adelantado porque los horarios de entrenamiento de las casas estaban en ellos. Isis tenía el de Griffyndor, Lunes y Miércoles de cinco a siete, y los Viernes de tres a cinco.
Cuando pasó por al lado de su hermano mayor, éste sacó un brazo, la sujetó por la cintura y se la sentó en el regazo.
- Isis, intenta no mostrar tu arrogancia con la señorita Hoock, es muy buena profesora, pero no tiene paciencia con los buenos. Es entregada con los… ¿Cómo te lo diría?- miró hacia arriba y resopló- Poco hábiles con la escoba.
La niña asintió, al ser la pequeña de dos antecesores varones había aprendido a volar desde la más tierna infancia.
Cuando los primos acudían a Italia a casa del tío Alphard y montaban sus campeonatos, la pequeña nunca se quedaba en tierra y volaba veloz entre sus hermanos. En Grimauld Place no podían volar, pues estaban rodeados de muggles, era el precio a pagar por vivir entre ellos, nada de magia o encantamientos fuera de casa.
- Gracias por el consejo, hermanito- se levantó rápido, le plantó un beso en la mejilla y salió corriendo del comedor, para dirigirse al campo de Quidditch.
En la puerta se tropezó con su hermano Regulus.
-
Isis, en los pasillos no está permitido correr.
-
Vale- contestó la rubia andando apresuradamente- Por cierto, ¿Se lo dijiste tú a mamá?.
-
¿El qué?- lo había tomado por sorpresa.
-
Que quedé en Griffyndor, es que anoche me llegó un howler- y puso su cara más triste.
Regulus negó con la cabeza, pero agregó: "Debió ser Bella".
- Pues dale las gracias de mi parte, y por cierto, ¿Tú irás a casa por Navidad?.
El chico asintió con la cabeza.
-
¿Me harías el favor de entregarle algo a mamá y a papá de mi parte?.
-
Falta todo el trimestre aún, Isis- protestó su hermano.
-
Bueno, le diré a Helen que me lo recuerde.
-¿Helen?- interrogó el chico.
-
Sí, Helen Bennet, es mi amiga y va a tu casa.
-
¿Bennet es amiga tuya?- el chico no salía de su asombro- Bennet, castaña, ojos azules, delgada y ágil. ¿Esa Bennet?¿La de primero?.
La chica asintió con la cabeza.
- Es imposible que sea tu amiga, en principio porque ella es de Slytherin y tú de Griffyndor, y en segunda instancia porque ella es hija de defensores de la sangre pura y sigue esos ideales y por lo que te conozco tú no. ¿O crees que no te conozco?. Isis a los demás los has engañado, pero no a mí. Estuve bajo la sombra de Sirius hasta que quedó en Griffyndor, te vi tratar a los muggles y cómo te trataban ellos a ti, nunca podrás explotar la magia oscura, porque no está en tu naturaleza, te diría que incluso Sirius es más defensor de la sangre y nuestros ideales que tú.- se dio la vuelta y se adentró en el comedor.
Isis agachó la cabeza, rabiosa por la traición de su prima mayor, Bella estaba en séptimo de Slytherin y al año que viene se casaba con Rodolfus Lestrange, en cuanto terminasen las clases, por lo que todos acudirían al majestuoso acontecimiento. Toda la sangre pura.
Llegó al campo de Quidditch tarde, por lo que se llevó la regañina de la profesora, la dejó al final de la demostración.
- Bueno, como la señorita Black es tan autosuficiente que pude perderse las explicaciones ahora le voy a pedir que me demuestre como vuela- recochineó la profesora.
De hecho, la señora Hoock, sabiendo que Isis Black procedía de una familia aristocrática de magos de sangre pura y ella era hija de los mismos ideales que los que albergaban los Black, presuponía que la niña no sabría volar, pues no era algo bien visto para una damisela y con todas las mujeres Black que habían pasado por sus enseñanzas había logrado el mismo resultado, que al menos no cayeran de las escobas.
Isis resopló, se puso delante de todos los alumnos de primero, dejó su escoba en el suelo, levantó la mano sobre ella y totalmente decidida dijo:"¡Arriba".
La escoba despegó del suelo y ella la sujetó con decisión, todos los alumnos miraban asombrados, y la profesora sonreía. Los Black no eran indecisos, pero de ahí a saber volar…
En una de las ventanas de una de las torres donde se impartía Historia de la Magia con el decrépito fantasma Binns cuatro chicos y tres chicas miraban el campo de Quidditch, donde un rayo dorado pasaba a una velocidad tremenda, saliéndose del campo y sobrevolando todo el castillo.
Salteaba las torres con una facilidad pasmosa, el broche lo puso entrando de nuevo en el campo y parando en seco. Se quedó suspendida en el aire entre los tres postes, la profesora le hizo señas de que bajase, ella obedeció, lanzándose en picado mientras giraba sobre su propio eje, a dos metros del suelo dejó de girar y disminuyó la velocidad, demostrando un gran control se posó silenciosamente sobre el césped y retiró la escoba de entre sus piernas. Agachó la cabeza esperando la regañina.
-
Quiero que vaya en presencia de la profesora McGonagall, ahora está con los de Séptimo de su casa, dando clase, a las diez termina- le dijo estrictamente la profesora, Isis asintió con la cabeza, avergonzada, se había pasado tres pueblos y eso que había sido advertida por Sirius, seguro que su hermano se molestaba con ella- dígale que está fuera de mi clase.
-
Profesora, por favor…
-
Señorita Black, no estoy enfadada, simplemente no tengo nada que enseñarle, vuela mejor que yo. La mando con la jefa de su casa porque me lo ha pedido ella, esta mañana me dijo que si había algún alumno de Griffyndor con suficiente destreza encima de la escoba se lo enviase, y eso es lo que estoy haciendo.
Isis asintió con la cabeza, pesadamente dejó la escoba en el suelo y se dirigió al castillo, eran las nueve y media, le quedaba media hora de espera para hablar con la jefa de su casa, no pensaba que le fuese a caer en gracia que fuese ella la agraciada con la escoba.
Subió al primer piso y se sentó en el alfeizar de la ventana a esperar que terminasen los de séptimo, a las diez menos cinco salió el chico que había llamado a James en el desayuno seguido de la profesora.
Ella sonrió al ver a la niña totalmente distraída, aunque no lo demostrase le había caído en gracia aquella niña, sólo que no la quería sobreproteger y con dos años menos que el resto de los de primero era muy fácil caer en ese error.
- Señorita Black- puso voz sombría.
La niña se sobresaltó dando un pequeño saltito, lo que hizo que resbalara del alfeizar y terminase de culo en el suelo del pasillo, dejó de tararear y se mordió el labio inferior. Se levantó ayudada por el chico de séptimo.
- ¿En qué lío se ha metido?- quiso saber McGonagall.
Isis tragó saliva y dudó e contestar.
-Usted tenía clase con la señora Hoock- le recordó la profesora de transformaciones.
El chico de séptimo estaba divertido, él sabía que Isis volaba bien, y también sabía que había perdido la apuesta con James, pues éste convencido por su amigo Sirius, se había jugado a que era Isis la que quedaba seleccionada como única jugadora de primero de Griffyndor, pero el problema es que Isis tenía nueve años recién cumplidos. Demasiado joven para jugar Quidditch, un golpe con la quaffle la mataría, y una bludger loca la podría hacer añicos, tendría que ser muy hábil para esquivarlas. Necesitaba a un nuevo cazador, y aquella pequeña no parecía dar la talla.
-
Ella me ha enviado, no se para qué, pero me dijo que volaba mejor que ella- contestó la niña.
-
¿La profesora Hoock te ha dicho que vuelas mejor que ella?- quiso saber el capitán de Griffyndor, Word.
Isis asintió con la cabeza, sin atreverse si quiera a despegar la mirada del suelo, sus mejillas estaban encendidas.
-
Necesitamos una cazadora para el equipo, ¿Estás dispuesta a entrenar con nosotros?.Serías la única chica del equipo, y necesitamos la autorización de un familiar, tutores o padrinos.- le aclaró Wood.
-
No creo que pueda conseguir la autorización de mis padres y no se quienes son mis padrinos, de hecho no se si los tengo- aclaró la niña. En parte le daba miedo ser la única chica y jugar entre tantos chicos grandes.
La jefa de la casa asintió y aclaró la duda.
- El profesor Slougrn es su padrino, yo me encargo de la autorización- se dio la vuelta y le guiñó el ojo a Wood.
Wood se acercó a la niña y se acuclilló para ponerse a su altura. Le extendió la mano y dijo:
- Bienvenida al equipo, señorita Black. Los entrenamientos son…
-Lunes y miércoles de cinco a siete y viernes de tres a cinco.
- Correcto. ¿Te gusta el Quidditch?.
Isis se encogió de hombros y sonrió.
- No sabes si te gusta el Quidditch, ¿Has jugado alguna vez?.
-Alguna, pero mis primas no me pasaban mucho el balón, decían que para que lo quería si se me iba a caer de las manos, así que yo me dedicaba a volar, quizás te convendría más coger a alguien que sepa jugar y no sólo volar.
- Eso es decisión mía, te enseñaré a jugar pues a volar ya sabes. Es más difícil aprender a volar que a jugar a Quidditch. ¿Qué clase tienes ahora?.
-Pociones, con Slytherin y luego defensa también con Slytherin, por la tarde Transformaciones de tres a cinco con Ravenclaw y ya. Luego sería el entrenamiento.
-¿Tienes escoba propia?.
Isis negó con la cabeza.
-Tendrás que comprarte una, las barrederas son buenas pero debido a tu estatura yo te aconsejaría una Nimbas '70, es más cara, pero es más fiable.
- Esa es la que yo quería, hablaré con mi hermano para ver si me puede conseguir el dinero, como un préstamo.
Wood asintió, sabía que aquella niña conseguiría la escoba.