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Historia 36680 — capítulo 1
El camino de la serpiente
Sin ti, el paraíso me sería odioso y contigo el infierno me parecería el cielo
Ramayana
Capitulo I
India 1945
La noche abrazaba con sus obscuros brazos, las cuatro alas del palacio. La que le sería asignada era la más grande y adorna, la que contaba con más lujos y servidumbre. También la más castigada cuando el sol desaparecía, la dejaba en total penumbra.
A ella eso le era indiferente, no pasaría mucho tiempo en ese lugar. Su obscuridad se convertía en una ventaja. Los planes estaban decididos, los llevaría hasta las últimas consecuencias sin importar quien perdiera más, siempre y cuando no fuera ella.
Esperaba preparada ya para la ceremonia, vestida de rojo y adornada con joyas como es la tradición. El matrimonio es algo más que un simple contrato entre los hindús, esa unión representa la samskara (confianza sagrada), que ella no sentía hacia Salif. Un hombre mayor, sin virtud en carácter, sin atractivo mayor a su dinero.
El trato para desposarla estaba hecho entre él y su padre, jamás la tomaron en cuenta. Pensó en esa desagradable decisión, se sintió más segura de seguir adelante. Se inclinó en forma de oración y recitó los últimos mantras.
Esperaba en poción de meditación cuando por fin se abrió la puerta de la recamara que la alojaba. Entró sin llamar una chica más o menos de su edad, entre 16 o 17 años, pero no tan hermosa como ella, llevaba las mismas vestimentas. Se miraron unos segundos trasmitiendo en esa mirada el temor que sentían.
Decidida y antes de que su visita pudiera retractarse, se levantó y tomó de la masa más cercana una copa a la que dejó caer trozos de su largo y negro cabello. A su invitada ofreció una igual, la muchacha imitó el acto, mechones de su cabello se mezclaron con el líquido espeso. Al mismo tiempo elevaron sus copas y bebieron hasta la última gota.
Estaba hecho sólo tenían que esperar. Sus respiraciones se unificaron inhalaban y exhalaban profunda y pausadamente. Entonces su piel comenzó a burbujear, apretaron los dientes con fuerza hasta hacerlos rechinar, oprimieron los puños, el miedo las inundaba en forma de cosquilleo por todo el cuerpo; sin embargo sus rostros permanecieron firmes en alto, comenzó una metamorfosis.
Poco a poco las facciones de una pasaron al cuerpo de la otra, sus cuerpos envolvían el alma de otro ser. No tuvieron tiempo decruzar ni una palabra, cuando escucharon el paso de escoltas que se dirigían a la habitación. Una corrió a esconderse mientras la otra se inclinó en forma de meditación.
La puerta se abrió de par en par bruscamente, la chica se levantó despacio y salió de la habitación custodiada por un grupo de 6 escoltas, no sin antes mirar de reojo la habitación donde había abandonado su cuerpo.
Cuando el único ruido que se escuchó fue el del inicio del rito matrimonial, la otra chica se levantó de su escondite. Rápidamente cambió la ropa elegante de novia por el uniforme de servidumbre, tomó una pequeña maleta.
Salió por la puerta chica del palacio. Libró todas las barreras de seguridad que con su otra identidad le abrían sido imposibles de franquear. Abordó un modesto carruaje, al cual subieron más sirvientes, los llevaría al puerto.
India vivía una catástrofe feroz, el fin de la guerra más violenta que cualquier mundo, (muggle o mágico) hubiera presenciado terminaba. La crisis de Europa afectaba Asia de una forma impensable, ésta también sufría el desequilibrio de Japón.
Muchas familias ricas habían perdido todo su poder en poco tiempo a acusa de la ruina mundial, era ese el motivo por el cual su padre había decidido desposarla con Salif. Aún así ella no lo permitiría.
Usó las cualidades que la hacían famosa por toda la India. Hacer contacto con los dioses, su poder de hacer brebajes que curaran cualquier mal, de leer los astros y predecir el futuro, de hacer que las cosas se movieran con sólo pensarlo, incluso de hablar con las serpientes.
Abordó con toda la gente que antes le servía a ella y al señor Salif, un barco de carga. Los llevaría a Inglaterra. Ese país abría sus fronteras a todos los migrantes, tenía mayores consideraciones con la India, en un diplomático intento de ganar su confianza. Las relaciones no eran buenas entre esos países después de que Inglaterra la perdiera como colonia en la guerra de 1920.
Subió tranquila y despacio. Entre empujones encontró el camarote, iría con un grupo de recomendados que buscarían trabajo en Londres como asistentes domésticos. Compartiría el viaje con alguien que aún no conocía.
Un chico entró a su camarote sin avisar y dejó caer sus cosas de forma desordenada sobre las de ella. Lo fulminó con la mirada, cómo se atrevía a ser altanero. Antes de decir algo recordó que las formas de su cuerpo no eran las que imponían respeto.
El muchacho para entonces había acaparado la única cama. Ella sacó una botella de la pequeña maleta y le ofreció, él bebió cínico hasta dejar vacío el frasco. Luego comenzó a hablar de todos sus planes, ella torció en la boca algo parecido a una sonrisa -aún piensas en futuro- dijo con tono seductor.
Se levantó despacio y caminó meneándose sensualmente hacía el baño, ya adentró sus ojos perdieron la órbita. Se sintió ligera, pudo ver el palacio desde lo alto del techo, ahí podía vislumbrarlo todo.
La ceremonia matrimonial estaba por concluir, cuando el cuerpo de la novia comenzó a cambiar otra vez, la chica se puso muy nerviosa al sentir que su piel burbujeaba, creyó que el efecto seria eterno, eso le hizo creer para que accediera.
Otra metamorfosis la abordo, permaneció hincada sin atreverse a intentar escapar, sintió como la abandonaba primero el tono apiñonado de la piel, los almendrados ojos de centro verde envueltos por tonos amarillos y violetas cambiaron a redondos y grisáceos, las finas facciones del rostro se enrudecieron y el cabello largo negro y sedoso, se encogió perdiendo brillo y color, la princesa se transformo en una esclava.
Ninguno de los presentes daba crédito a lo que veía, no se podía distinguir cual rostro estaba más deformado si el de la novia, el padre de ésta o el del señor Salif. Éste se levantó iracundo, fuera de sí, y con una actitud más de animal que de hombre arrebató la espada de uno de los escoltas.
Se volvió a la novia hecho una fiera de un golpe cortó la espalda de la muchacha, se hizo entonces hacia el padre de esta y con la misma firmeza levantó la espada cortando también la cabeza del hombre.
Después de esta imagen regresó de golpe a la realidad de su camarote, la metamorfosis también había hecho efecto sobre ella, se miró al espejo admirando su bello rostro, las formas perfectas de su cuerpo. Salió del baño y vio al chico que aterrado la señalaba y balbuceaba -Eres tú, eres tú, la princesa, cómo, cómo… - preguntaba.
Ella se acercó a él despacio mirándolo fijo provocando que temblara más -Demonio- fue lo único que pudo decir sin tartamudear, ella sonrió fríamente, hizo una negación casi imperceptible con la cabeza y dijo -No, bruja- corrigió con tono sarcástico, luego dio un beso suave en su frente.
El muchacho comenzó a convulsionar y a sacar espuma por la boca, efecto consecuente del veneno que había bebido creyendo que era agua, se oprimía la garganta y revolcaba intentando respirar.
Ella se quedó de pie frente a él sin quitar la sonrisa, hasta que no se movió más. Tomó de las pertenencias revueltas del muchacho el dinero y pequeñas cosas de valor, salió del camarote sin preocuparse siquiera por cerrar bien la puerta.
Bajó en el primer puerto, no le interesaba Londres, quería descubrir poco a poco Inglaterra o dejar que Inglaterra la descubriera. Tomó un tren y siguiendo el mismo patrón bajó en la primera estación que hizo parada.
Descubrió a un grupo de gitanos y demás personas extravagantes. Especímenes no muy distantes a ella. Se acercó lo suficiente para saber quiénes eran y para no incomodarlos. Eran fenómenos que se mantenían unidos para hacer más franqueable la exclusión de la sociedad. Se trataba de un circo, de magia y entretenimiento oscuro, tal vez prohibido en ese lugar.
Le sonrió a uno de los hombres, él se acercó acompañado de sus amigos. Agradó tanto que accedieron presentarla con Hugo, el jefe de tan extraño clan, un hombre francés, bajito y barrigón lleno de canas y verrugas.
-Ella es Naga- dijo un enano pelirrojo presentándola - Acaba de llegar a Inglaterra y necesita trabajo- insinuó
-Y…. ¿para qué eres buena?- preguntó Hugo mirándola de reojo
-Para la magia- respondió ella
-Viene de la India- intervino una gitana vieja y sin algunos dientes, como para despertar mayor interés en el patrón -Habla con serpiente- presumió como si fuera ella quien pudiera hacerlo.
-Pues ya lo veremos- dijo el hombre indiferente aunque con eso aceptaba que se quedara
- Se sorprenderá- afirmó Naga -se lo aseguro- continuó arrastrando las palabras casi como amenaza
Ignorando el tono de la respuestade la chica preguntó un semi gigante bastante robusto-¿A dónde iremos?-
Hugo miro los destinos de las salidas antes de responder y escogió la más próxima
- Iremos a Hogsmeade, VAAAAMONOS*-*