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Harry Potter y El Soplo de Sirius Black — capítulo 16
El cabello plateado podía distinguirse a lo lejos. Lucius Malfoy caminaba de esquina a otra, signo de su impaciencia ynerviosismo. Había arribado en Hogwarts cerca de dos horas atrás y lamentaba ya no tener a Dobby para lanzarle una patada y descargarse.Pero la verdad era que esas dos horas habían sido fábrica de hipótesis y de preguntas, además de miles de insultos a Dumbledore por hacerlo esperar tanto y más cuando estaba seguro de que el anciano sabía de su llegada. Más era su mala suerte porque aunque estuviera solo en el despacho del director no podía husmear nada por los retratos que observaban todo lo que hacía. Resoplo muy enojado, nadie hacía esperar a un Malfoy.
Dumbledore sonrió, pero no en su despacho sino en el de la Profesora McGonagall.
-¿Qué es tan divertido?- Snape lo miraba desde uno de los muros del lugar y casi podía perder su oscura figura entre las sombras.
-Es que…- Empezó Dumbledore pero al ver a todos sus compañeros lo descarto pronto.- No es nada.
Snape no le presto atención, pero en su mente Dumbledore imaginaba a Lucius Malfoy maldiciendo en su escritorio y esperándolo. Volvió a sonreír.
-Albus.-Dijo Minerva.- ¿Cómo esta Harry?
-Se encuentra bien.- Dijo sin más.- No te preocupes, todos nos encargaremos de él.
La profesora sonrió aliviada.
-¿Y Weasley?- Pregunto entonces.
-Ahora mismo Profesora McGonagall.- Dumbledore se dio media vuelta y miro con mucha atención a sus colegas que se habían reunido con él, por supuesto la Orden del Fénix, aunque faltaba un miembro muy importante que el anciano esperaba con ansias. Enel aula de trasformaciones se encontraba hasta el celador Filch y Madame Pomfrey.
La chimenea detrás del escritorio de McGonagall se volvió de color verde y Arthur Weasley apareció acompañado de su hijoBill.
-¿Qué ha pasado?- Pregunto este último mucho antes que su padre tuviera oportunidad. - Ojo Loco…
-Créeme que te lo gritaría como una niña Bill, pero Dumbledore explicara todo.- Respondió Moody.
-Molly quería venir conmigo.- La voz de Arthur se escucho por primera vez.- Pero le pedí que se quedara en la casa.
-Es mejor.- Susurro Dumbledore y le indico que se sentara junto a Lupin.- Finalmente paso Arthur.
-Oh…- Dijo el Señor Weasley despreocupado.- ¿Han encontrado al portador del soplo?
Todos se miraron, Lupin incluso miro a Snape pero él no le presto atención. Moody se sirvió brandy y la profesora McGonagall le pidió uno. Bill pudo notar que todos estaban muy nerviosos. Por fin Dumbledore hablo:
-¿Qué si lo encontramos?- Arthur asintió.- Pues si y no.
-¿Qué dices?
-Hubo un percance sin importancia y el espejo de Erised nos mostro a Sirius… reflejado en tres personas.
-No puede ser.- Dijo él hombre pelirrojo.- ¿Y quienes fueron?
-Bueno uno es Viktor Krum.- Contesto el anciano mientras Moody lo miraba atento.- Otro es Draco Malfoy.
-¡El hijo de Lucius!- Se extraño el señor Weasley interrumpiendo a Dumbledore.- Bah… seguramente creen que sacaran algo bueno de todo esto. Los Malfoy no son santos de su devoción si para el Ministro claro esta.- Pero antes de continuar refunfuñando acerca de Draco y su padre volvió a inquietarse.- ¿Quién es el tercero?
Dumbledore sintió como se le secaba la garganta pues no sabía como se tomaría la noticia el señor Weasley pero no podía ocultarle algo tan importante.
-El tercero…-Dijo con cautela.- Es tu hijo Arthur.
El Señor Weasley parecía no haber escuchado las palabras del anciano e incluso se rió un poco incrédulo.
-¿Cuál de ellos?- Dijo.
-Ronald.- Termino Dumbledore y la mirada deArthur se nublo un poco.- Fue él quien se reflejo frente al espejo por accidente.
De repente el lado protector de Arthur lo hizo reaccionar, muy calmado por cierto, la ira jamás había sido característica en él. No era momento de gritar, ni de reprochar nada, no podía siquiera pensar en los porque, solo le importaba su hijo y lo que él atravesaría en esos momentos. Molly también lo entendería. Debía ayudar, no ocasionar problemas.
-¿El lo sabe?- Pregunto firmemente.
-Si, aunque no del todo.- Respondió el anciano profesor.
-¿Qué debe hacer?
-Todo.- La voz de Dumbledore se opaco.
- Confiamos en ti Dumbledore.- Se limito a decir el señor Weasley y miro a Bill.- Estará bien.- Le dijo a su hijo y este le respondió con una sonrisa.
Lupin no pudo contenerse más.
-Arthur no dejare solo a Ron. Lo ayudare en todo lo que pueda.
-He asignado a Lupin esta tarea, me pareció lo más correcto.-Dijo Dumbledore.
-Estoy de acuerdo.- Sentenció McGonagall pero sus palabras se vieron interrumpidas cuando Moody miro hacia la ventana.
-Fudge…-Dijo con voz rasposa.- Deberíamos ir.
En el patio de la escuela los alumnos señalaban al Ministro caminando en compañía de Umbridge y Percy Weasley anotando todo lo que mandatario decía. También fue fácil distinguir la figura de Kingsley con su rostro despreocupado pero seguro; atento a los movimientos de Umbridge.Fudge parecía muy irritado y por poco no corría a los alumnos que los saludaban. Dolores, como era de esperarse le dedicaba sonrisas a los alumnos deSlytherin.
-Disculpen por favor.- La voz de Percyse expandía por los pasillos.- Atención, el Ministro necesita el camino libre. Disculpen.
En el despacho de McGonagall, al ver a su hermano, Bill exclamo:
-No quisiera decírtelo papá, pero Percy será una molestia. ¡Míralo!- Y lo señalo con el dedo.-Solo falta que Fudge camine sobre él.
-Es cierto, no pensamos en Percy.- Se lamento Arthur.- Él estará del lado del Ministerio. ¿Por qué diablos ha venido Dolores Umbridge?
-Es la "mascota" del Ministro.- Rugió Alastor.
-Vamos.- Exclamo Dumbledore.
Lucius Malfoy vio como él Ministro de Magia gritaba a las afuera de la oficina del director. McGonagall lo había llevado ahí por órdenes de Dumbledore, pero no podía darle la contraseña de dicho lugar porque ni siquiera la sabía. Simplemente salió y pudo ver como Kingsley se separaba de ellos.
-¡Ministro!- Dijo con elegancia y haciendo que su voz se arrastrara como una serpiente.- Supongo que nos hemos encontrado aquí por las mismas razones.
-Malfoy no creo que esto deba entrometerte.- Contesto Fudge con poca paciencia.- Le concierne únicamente al Ministerio.
-Le aseguro que esto me involucra a mi y a mi familia más que a usted.- Lucius no tubo mucha delicadeza esta vez e incluso lo miro con desden.- Será el Ministro pero su magia es tan patética como aficionada.
-NO TE VOY A PERMITIR…
Una risa fastidiosa interrumpió al Ministro, Umbridge casi no parpadeaba yanalizaba todo cuanto la rodeaba.
-Creo, Señor Malfoy, que esto le corresponde solo al Ministerio.- Volvió a reírse.- Pero que torpe…- Se lamento.- Veo que usted se considera parte de este asunto.
-Le sugiero que guarde su hipocresía.- Dijo Lucius dando un paso hacia delante.
Dumbledore apareció en la esquina del pasillo en compañía de Lupin y Snape y fue justamente Lucius Malfoy quien le dirigió la primera mirada.
-¿Cómo se atreve?, ¡He estado aquí dos horas!
-Tenía asuntos que atender Lucius.-Contesto el director acomodando sus lentes en forma de media luna.Pero antes de que el Señor Malfoy volviera a replicar, Fudge perdió la paciencia y le grito aDumbledore:
-¿Dónde esta?- Los ojos del Ministro parecían salir de si y sudaba mucho, pero Dumbledore muy astuto le contesto.
-¿Dónde esta que?- Y miro a Lupin con desconcierto, gesto que este siguió y paso a Snape.
El Ministro estaba furioso.
-BASTA DE JUEGOS.- Exclamo.- ¿Dónde esta el Espejo de Erised?, ¡Sabemos que lo tienes aquí!
-Oh.- Dijo Dumbledore e intento continuar con su gesto despreocupado.- ¿Te referías a eso? Pues si, esta aquí en Hogwarts, pero si tu intención es llevártelo creo que deberé oponerme.- Y en ese instante Snapesaco su varita seguido de Lupin.
-El espejo no me importa en lo absoluto.- Dijo el Ministro sin moverse de su lugar.- Me importa lo que se muestra en él.
El rostro de Dumbledore cambio repentinamente. Entonces Lucius Malfoy salto:
-Mi hijo Draco se ha reflejado en el espejo.
Sencillamente había sido lo más estupido que se le podía haber ocurrido, Dumbledore suspiro, podría haberlo evitado pero así debía pasar y si Lucius Malfoy prefería sacrificar a su hijo ya no había nada que hacer. Fudge no tardo en reaccionar hacía el anunció del hombre e incluso sonrió maliciosamente.
-¿Es eso cierto Dumbledore?- Le pregunto al director pero fue Malfoy quien contesto.
-Claro que es verdad. El reflejo de Black apareció frente a él.
-Con que si.- Se regocijo el Ministro.- ¿Dónde está el muchacho?
-Aun no lo he visto.- Respondió Malfoy.- Quería hablar con el Profesor Dumbledore pero nunca llego.- Término mirando al director con cierta incertidumbre.
-Severus.- Dijo Dumbledore.- Tu eres el director de Slytherin ¿Puedes traer a Draco?
Snape no articulo palabra alguna y simplemente hecho a caminar. Lupin se acerco a Dumbledore:
-¿Qué debo hacer?- Susurro el hombre lobo refiriéndose a Ron.
-Callar.- Respondió el director en susurro. Lupin entendió el mensaje pues era obvio que el anciano no quería que Ron se entrometiera con el Ministerio al menos por ahora. Sin embargo algo interrumpió sus pensamientos:
-Sirius Black era un acecino.- Decía Fudge.- Lo sabes Dumbledore.
-Black esta muerto.- Respondió el anciano profesor.
-Tal vez no lo sepas o tal vez finjas no saber pero el tipo de magia que ese loco utilizó esta prohibida por el Ministerio.
-¿De que magia estas hablando?- Indago el profesor Dumbledore.
-NO SE PUEDEN REVIVIR A LOS MUERTOS.- Grito el Ministro fuera de si.
-Nadie ha revivido a Sirius Black. Cornelius te lo suplico… esto no es tan importante. - Dumbledore levanto la voz.- ¡El Señor Oscuro ha regresado! Y te preocupas por algo así. No es nada grave.- Pero como el anciano se lo esperaba el Ministro no entro en razón.
-¡El no ha vuelto!
-¡Tu mismo lo viste el año pasado!
-¡Black esta amenazando a las personas!
-¡VOLDEMORT AMENAZA A LAS PERSONAS!- Todos se callaron al oír el nombre incluso el mismísimo Cornelius Fudge. Dumbledore continuó.- Él es la verdadera amenaza. Lo que buscas es meter a Azkaban a alguien inocente para aparentar que todo esta bien, que tienes todo bajo control.
-Si usted interfiere, Profesor Dumbledore, entiendo que esta en contra del Ministerio.- Esta vez fue Umbridge quien hablo ya que Fudge se había quedado en silencio.
-Si es lo que cree Subsecretaria no tengo más remedio.- Dijo Dumbledore al fin.
-¿Nos guiara al espejo?
-No solo los guiare, pueden llevárselo si quieren.- Exclamó el anciano algo cansado.
La conmoción de Lupin fue tan reveladora que las personas del Ministerio se dieron cuenta de que habían conseguido convencer al anciano.
-¿Qué?- Soltó Remus Lupin.
-Déjalos.- Dijo Dumbledore sin más, entonces comenzó a caminar.
-No tan rápido.- El Ministro se había adelantado un poco.- Aun debemos hablar.
-No hay nada de que hablar.- Exclamó Lupin.- Ya tiene lo que quería, llévese el espejo y lárguese.
Dumbledore llevaba varios pasos delante de Lupin y no había escuchado al Ministro. Lupin lo siguió dejando a Fudge ya Umbridge detrás.El Ministro esta vez se concentro en Malfoy.
-Entonces…-Dijo.- Su hijo vio a Black, ¿No es cierto?
Malfoy arqueo una ceja antes de contestarle.
Lejos de esa escena, Lupin intentaba acercarse a Dumbledore.
-Disculpa Albus… ¿Por qué?- Decía agitado.- Se suponía que debíamos…
-Nadie ha dicho una sola palabra de Ron o Krum…- Contesto el anciano.- Esta bien.
-¿Qué?
-Luciusha enviado a su hijo a la hoguera pero el Ministerio no sabe nada acerca de los otros. El espejo ya no es importante. - Lupin lo miro extrañado.
- ¿Acaso piensas sacrificar a Draco Malfoy?
-¡POR SUPUESTO QUE NO!- Dijo furioso el anciano pero luego se lamento y le dirigió a Lupin una mirada muy amable, la habitual en él.- Perdóname.
-No debí decir algo así.- Dijo Lupin.
-Nadie será sacrificado.- Explico Dumbledore.- Al decirle la verdad al Ministro, al hablar primero de su hijo, Lucius le ha dado un poco más de tiempo Ron y a Viktor.
-¿Cuánto?
-No mucho, hasta que alguien abra la boca y me temo que no pasara de esta misma tarde.
-¿Qué haremos?
-Tú- Enfatizó el director.- te encargaras de Ronald.
-Si, ya lo se. Pero hasta ahora solo me has dicho que debo entrenarlo pero…
-Debes cuidarlo.- Dijo Dumbledore.- No lo dejes solo.
-¿Y los demás?- Pregunto Remus.
-Snape se encargara de Draco.- Dumbledore sonrió al ver la expresión de ironía de Lupin.- Y por supuesto suponemos que Karkarov se encargara de Viktor ya que Severus quiso hablar con él y se negó a nuestra ayuda.
-Me encargare de Ron, es un buen chico.- Dijo Remus.- Pero necesito que me digas que hacer hoy, ¿Qué debo hacer frente al Ministerio?
Dumbledore lo invito a continuar caminando.
-Antes que nada ve a la sala común, infórmale a Tonks y Hagrid, que estén al pendiente yo le avisare a los demás.- Decía el anciano.- Quédate con Ron, explícale que Ministro esta aquí…
-Pero…
-Tal vez no entienda lo que le digas pero debes asegurarte de que este preparado, ¿Entiendes? Esa es tu tarea a partir de ahora: Que jamás lo sorprendan, que siempre este listo y dispuesto a enfrentar lo que sea.
-Entiendo.
-Yo me ocupare de Harry.- Termino Dumbledore y en un pasillo tomaron caminos distintos.
Lo cierto era que Hogwarts estaba muy intranquila. Había un ambiente tenso y mientras Umbridge y Fudge escuchaban atentamente todo lo que Lucius les decía acerca de lo que había sucedido en la sala de Trofeos, Percy Weasley cumplía una orden que él Ministro le había encomendado con mucha sutileza apenas Lupin se marchaba.
Percy había pertenecido a Gryffindor, sabía perfectamente donde quedaba la sala común pero al seguir a Lupin no había tenido idea alguna de que él se iba a dirigir allí. Sonrió satisfecho al verlo pasar el retrato de la Dama Gorda pero ¿Cómo conseguiría la contraseña?
-¡Remus!- Sonrió Tonks al verlo llegar, él aunque serio le sonrío.
Él primero en acercársele fue Harry, Ron y Hermione permanecieron en el sillón.
-¿Qué ha pasado?- Pregunto Harry.- ¿Llego el Ministro?
Lupin le sonrió a Harry.
-Eres muy valiente, igual que James.- Dijo, luego miro a Ron.- El Ministerio ha llegado.
-¿Cornelius Fudge?- Pregunto Tonks.
-No solo él, sino también Umbridge y Lucius Malfoy.- Remus creyó que era mejor no mencionar a Percy.
Fue entonces que por primera vez Ron exclamo:
-Quiero ver a mi padre.- Dijo poniéndose de pie. Hermione lo observó anonadada.- Si soy parte de esto quiero hablar con él.
Remus se detuvo unos minutos pero finalmente se dispuso a hablar cuando Hagrid lo incitó.
-Tú padre esta aquí.- Dijo.- También tu hermano Bill.
-¿Dónde?- Se apresuro Ron y camino rápidamente hacía Lupin, signo de que se encontraba bien.
-Supongo que en este momento de nuevocon Dumbledore, ya están enterados de todo. Llegaron desde temprano.
Ron no pudo disimular su incertidumbre y preocupación. Decidió ir a buscarlo pero Lupin lo detuvo.
-Dumbledore te dijo que no salieras.
-Necesito ir.- Se opuso el pelirrojo.
-Escúchame.- La voz de Lupin se había tornado firme y debía seguir la orden de Dumbledore.- A partir de ahora debes hacer lo que te diga.
-Lo siento pero…
-Por mucho que te moleste, si te digo que te quedes aquí, te quedas.-Le sonrió.
Ron miro con mucha atención a Lupin, respiro profundamente y asintió con la cabeza.
-Esta bien.- Dijo Ron.- Pero no quiero más mentiras.- Agrego firmemente.
-Entiendo.- Lupin le extendió la mano. - Ahora somos un equipo.- El joven estrechó la mano de su profesor.
-Sr.…- Comenzó el pelirrojo.
-Remus.- Corrigió él.
-Dime la verdad.
Hermione camino hasta Ron mientras Harry los observaba en compañía de Tonks.
-Todos queremos saber Lupin.- Dijo ella.
Remus suspiro pero ya no había nada que ocultar.
-Fudge quiere encerrar en Azkaban al portador del soplo.- Dijo sin más y Hermione se horrorizó a la vez que Harry sentía un fuerte golpe en la espalda pero por su parte Ron demostró sorpresa alguna.- Dicen que la magia que utilizó Siriusesta prohibida, que no se puede revivir a un muerto y que por lo tanto el portador es peligroso.
-Ya veo.- Dijo Ron mirándolo fijamente.- ¿Y que más?
-Como sabes en este cazo no hay un portador sino tres…
-Malfoy, Krum y…yo.
-En realidad solo uno de ustedes puede serlo.- Agrego Lupin.- Hoy Lucius Malfoy le dijo al Ministro que Draco se había encontrado con el espejo pero por lo que veo no esta enterado de todo porque no te menciono ni a ti ni a Krum.
-¿Y eso que significa?- Pregunto Harry detrás de Lupin.
-Que nos ha dado tiempo para ponerlos al tanto a Ron y Krum pero solo nos queda esperar a que Fudge se entere.
-¿Qué pasara entonces?- Pregunto nuevamente Harry, no podía evitar preocuparse por Ron.- No creo que envíe a los tres a Azkaban.
-No lo se.- Contesto Lupin mirándolo.
Ron se había quedado en silencio, solo podía oír su respiración que se agitaba cada vez más y más de repente las voces de Lupin, Tonks, Harry e incluso la de Hagrid sonaron cada vez más y más lejanas. Se imagino así mismo en Azkaban en la celda más oscura y pequeña y encadenado a la pared sin siquiera poder dormir. Sentía caer en un agujero profundo y casi interminable mientras Lupin y los demás continuaban hablando.
-"Estoy aquí"- Escucho de repente.- "Estoy contigo"- La voz de Hermione le tomaba de la mano y lo sacaba a la superficie y cuando fue capaz de volver vio que en realidad así era y que ella realmente le tomaba de la mano.
-Hermione…-Susurro pero ella lo hizo callar y le apretó la mano con más fuerza mientras lastimosamente le sonreía. Se miraron durante un momento que les pareció eterno y Ron le dedico una sonrisa.
-Entiendo que estarás conmigo…- Le dijo y olvidándose de los otros le acaricio la mejilla.
-Siempre.- Contesto Hermione muy segura y se acerco un poco más pero no tenía el valor necesario para hacer lo que tenía en mente así que como aquella vez en el risco oculto su rostro en el cuello de él.- Es una nueva promesa.- Le susurro.
-Esta bien.- Dijo Ron abrazándola y suspiro profundamente para sentir el perfume de su pelo. Remus fingió no escuchar y Tonks se encargo de entretener a Harryy Hagrid. Lentamente aunque casi resistiéndose se separaron un poco.
-Confío en ti. - Le Dijo Hermione acercándose nuevamente y esta vez su rostros estuvieron cerca, muy cerca pero como antes ninguno de los dos se atrevió. Ron asintió más confiado que antes y sin intenciones tubo que soltarla extrañando el roce de sus manos desde el primer instante.
-Profesor Lupin.- Dijo entonces algo rojo.- Yo también me refleje en el espejo de Erised, soy parte de esto.- Suspiro.- No soy el más valiente pero hare lo que usted y Dumbledore me digan.
En el momento en que Lupin iba a alentar su carácter, pues sabía que Ron prefería evitar los problemas, Percy Weasley apareció por la puerta arrastrando a un alumno de primer año. Parecía muy sobresaltado.
-¿Es cierto Ron?- Dijo mientras mantenía al niño de primer año colgado del cuello de la camisa.
-¡Suéltalo Percy!- Le exigió Harry y sin escucharlo el muchacho soltó al niño, como si no le importara.
-¿Qué haces aquí?- Le pregunto Ron a su hermano pero entonces lo entendió y su rostro cambio repentinamente donde se pudo ver la traición que sentía en ese momento.- Por Dios Percy, dime que no estas con Fudge.- Le suplico.
-¿Entonces es verdad? - Exclamo Percy algo desencajado.- ¿Estas metido en esto?
-Percy…- Intento Lupin pero el pelirrojo saco la varita.
-¡No te me acerques!- Le grito y apunto a Lupin después a Tonks.- Todos permanezcan quietos…
-Escucha Percy, Ron no ha hecho nada malo.- Se enojo Hagrid poniéndose de pie.
-Se lo dire al Ministro.- Amenazó Percy.- Él decidirá si es así o no.
-¡Escucha pestilente rata inmunda! - Hagrid había perdido la paciencia y quiso arrojarse sobre Percy.
-¡Stupefy!- Exclamo el joven y Hagrid hizo que temblara toda la sala común al caer al suelo inconciente. Harry y Hermione corrieron a ayudarlo, Percy hablaba seriamente.
-Percy.- Dijo Ron nuevamente casi suplicando.- Por favor, eres mi hermano.
-Tendrás que venir conmigo.
-Percy no puedes llevarme con Fudge, ¿Acaso quieres que me encierre en Azkaban?- Pregunto Ron horrorizado.
Pero Percy no lo consideraba su hermano en ese momento, todo lo vivido con Ron había caído al suelo e iba enterrándose poco a poco, entonces con voz muy grave y glacial le dijo:
-Debiste pensarlo mejor.
Ron no pudo creer cuando Percy le indico que comenzara a caminar en dirección a la salida y justo cuando se disponía a hacerlo Tonks y Lupin se pusieron delante de él.
-No ira.-Dijo Tonks.
Percy se había enfadado más.
-Quítense.- Exigió.
-Escucha niño…-Exclamo Lupin muy serio.- Podría matarte en este momento si quisiera, pero eres el hermano de mi amigo aunque creo que tu no has entendido que significa eso.
-Vendrá conmigo.
-Ni lo sueñes Weasley.- Amenazo Tonks y con un rápido movimiento de varita desarmo a Percy. Cuando se disponía a lanzarle otro hechizo puesto a que le había hecho perder la paciencia Ron la detuvo.
-Déjalo.
-¿Qué?
-Al fin y al cabo esto iba a suceder.- Dijo Ron y camino hasta su hermano.- Iré contigo Percy.
El hermano mayor se puso de pie y limpiándose la ropa primero tomo a Ron del brazo con mucha fuerza pero Lupin le quito las manos de encima.
-Él no es un ladrón.
-¡Ron!-Grito Hermione cuando Percy lo empujaba por la puerta.- ¡Por favor Percy no te lo lleves!, ¡No le digas al Ministro!
-No te metas sangre sucia.- Respondió él fríamente y ese fue el momento en que había pasado la raya. El golpe que Ron otorgo a su cara hizo que Percy regara sangre por todo el piso e incluso se le tiro encima muy enojado y golpeándolo.Percy creía que los golpes eran de salvaje pero estaba tan enojado con Ron que no tardo en contestarle y lo empujo contra la pared para golpearlo también. La verdad fue que Ron también recibió un golpe duro justo en la boca y lo peor era que volvía a marearse; Percy advirtió esto e intento golpearlo lo mas fuerte que podía, en un momento le llevo la delantera.
-¿Cómo te atreves a golpear al uno de los ayudantes del mismísimo ministro?
-Insultaste a Hermione.- Susurro Ron.- El Ministro no me importa en lo absoluto - Dijo y con poca fuerza lo golpeo de nuevo.
Harry y Hermione habían intentado separarlos pero Tonks y Lupin, en especial Lupin, les pidieron que no lo hicieran, ¿La razón? Solo ellos la saben.
Percy y Ron se separaron un poco.
-¿Cómo puedes elegir al ministerio en lugar de tu familia?- Pregunto Ron y fue en ese momento que Harry se le acerco.
-Vámonos- Le dijo.- Busquemos a Dumbledore.- Le ayudo a levantarse.
-Es en vano, me llevaran de todas maneras lo se.- Dijo el pelirrojo.- ¿De que me serviría escapar?
-Ron- Esta vez era Hermione.- Haz lo que Harry dice, por favor no quiero que te vayas.
-Hermione…- Susurro Ron sonriéndole y estirando la mano para tocarla.
Tonks y Lupin hablaban entre ellos mientras veían como Percy intentaba ponerse de pie.
-Harry, Hermione…-Dijo Tonks algo apenada.- No servirá de nada esconderlo, Dumbledore lo sabe, sabe que el Ministerio lo llevara.
En ese momento Hermione comenzó a llorar y Harry miro muy apenado a su amigo y por muy poco no oculto su respiración agitada de preocupación.
-No pueden dejar que Ron se vaya.- Exclamo Harry.
-Harry, sabíamos que el ministerio intentaría algo en contra de el. Incluso contra Malfoy y Krum.- Remus se había agachado para hablarle. Tonks consolaba a Hermione
-Por Merlín.- Se exaspero Ron.- No he muerto.- Intento bromear.- Dumbledore sabra que hacer, además usted me ayudara Profesor Lupin.
-Remus.- Corrigió este nuevamente.- Así es.
Se sintieron unos pasos apresurados al fondo del pasillo. Percy ya no estaba, había escapado, pero los pasos no pertenecían a él, alguien se aproximaba.
-¡REMUS!- Era la profesora McGonagall.- El Ministro se ha enterado de todo.
-Maldito Percy.- Dijo Lupin molesto.
-¿Percy?, ¿Percy Weasley?- Pregunto la profesora.- No, no ha sido él. Fue el Draco Malfoy. Fudge logro que confesara, el jovencito no esta del todo en sus casillas lo ha engañado para que diga la verdad.
Harry sintió que la necesidad de golpear a Malfoy sin piedad alguna pero ya no había nada que hacer.
-¿Viene por mi?, ¿Dónde esta Krum?- La voz de Ron volvía a escucharse.
-¿Que diablos le sucedió señor Weasley?- Exclamo McGonagall horrorizada.
-Es una historia larga. Percy quiso entregarme al Ministro.- Respondió Ron sin más.
-¡Que barbaridad!- Dijo McGonagall.
-Por favor Profesora, respóndame. ¿Qué paso con Krum?
-Oh.- Se disculpo la anciana.- Esta con el Ministro por supuesto.
Harry, Ron y Hermione se miraron, ya no había duda alguna, vendrían por Ron y no podría evitarse. Hermione se aferro a la mano de Ron y Harry permaneció a su lado.
-Nada te pasara amigo.- Le dijo Harry para alentarlo.- Dumbledore esta planeando algo, lo se.
-¿Tu crees?- Pregunto Ron muy desesperanzado.
-Así será.- Le afirmo Hermione.- No te iras del castillo, no nos dejaras nunca.
-Hermione…
-Lo prometiste, me lo prometiste a mi.- Susurro ella a punto de llorar nuevamente.
Ron observo con detenimiento cada centímetro del rostro de Hermione, tenía tantos deseos de olvidarse de todo, de tomarla en sus brazos y escapar de ese lugar con ella, irse lejos y solo decírselo a Harry. Se acerco a ella, algo que hizo que la joven se ruborizara.
-Hermione… yo siempre…- Susurraba Ron pero entonces:
-RONALD WEASLEY.- La voz amplificada del Ministro lo agobio y Hermione lo cubrió con sus brazos. Cornelius Fudge había aparecido al final del pasillo seguido de Umbridge y Percy cubriendo su ensangrentada nariz.
-Te quedaras conmigo.- Le susurraba Hermione al oído cuando sintió que Ron temblaba.
-Ronald Weasley.- Continuo el Ministro.- A partir de este momento, por órdenes del Ministerio y de quien te habla, el Ministro de Magia, quedas bajo custodia de los guardias de Azkaban.
-No lo escuches.- Decía Hermione en susurro abrazando a Ron lo mas fuerte que podía.- No le prestes atención, te quedaras conmigo.- Las lagrimas comenzaron a asomarse en sus ojos.- Te quedaras conmigo, lo se.
Pero el Ministro al ver la oposición de Tonks, Lupin y McGonagall exclamo:
-No me dejan opción…- El suelo comenzó a congelarse dos figuras oscuras salieron de las sombras. Harry tembló un poco pero nada se comparo con el momento en que Ron vio a los dementores.
-Aléjalos de mi Hermione.- Le suplico muy asustado y casi desmayándose.- Por favor… no me dejes nunca.
*-No te dejare jamás.-*Le susurro ella llorando.
-Ya es suficiente.- Se indigno el Ministro.- ¡Tráiganlo ahora!
Los dementores volaron con rapidez hacía Ron, pero cuando Hermione, Tonks Mcgonagall, Lupin y Harry prepararon las varitas un patronus detubo a las figuras espectrales, había sido algo inmensamente poderoso, cuando todo volvio a aclarecerse el director Albus Dumbledore exclamo:
-No te lo llevaras jamás Cornelius.- Suvoz había sido potente y firme, el ministro estaba furioso. Harry sonrió al ver a su mentor, Hermione suspiro aliviada mientras besaba la frente de Ron y lo abrazaba más que nunca.