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Historia 36872 — capítulo 5

Acababan de entrar en la cocina de La Madriguera. Venían riendo por el resultado del partido de Quidditch. James estaba orgulloso de su hijo. Era tan bueno como él en su deporte favorito. Su pronóstico que había hecho cuando su niño cumplió un año se había cumplido. Mientras Harry y Ron corrían para ver quien era el primero en llegar a la ducha, sus ojos se cruzaron con los de Lily. Parecía increíble que su pequeñito fuera tan grande. Habían pasado casi diecisiete años desde aquél momento en que estuvo tan seguro de que no volvería a ver ni a su bebé ni a su mujer, sus dos grandes amores. Pero no tenía sentido pensar en eso, ya había pasado. Ahora debía concentrarse en rearmar su vida junto a su familia, y acostumbrarse a que su bebé ya era un hombre. La voz de Lily lo sacó de sus pensamientos.

-Molly, disculpa ¿Tú sabes en donde están mi hermana y mi cuñado? - ella estaba pensando lo mismo que él. Lo mismo que estaba pensando desde que Harry les contó cómo había sido su infancia. Tenían que tener una conversación con los Dursleys.

-En la casa de campo de tu familia, al sur. Hestia Jones y Dedalus Diggle estaban por ir a ver cómo estaban las cosas en Privet Drive para reestablecerlos a sus vidas. Pero aún no lo han hecho.

-Bien. Entonces mañana iremos a verlos. Tengo una larga conversación por delante con Petunia. - acto seguido, Lily comenzó a ayudar a Molly a preparar la cena. Un minuto más tarde, sonó el timbre. Percy se levantó de su silla y fue a atender. Remus también se dirigió a la sala. Un minuto después, los dos volvían acompañados de una mujer con cara en forma de corazón y cabello rosa chicle. En sus brazos había un bebé con cabello turquesa.

-Lily, James, ella es Dora, mi mujer. Y este es el pequeño Teddy. Dora ellos son…

-Ya sé quiénes son. Un placer conocerlos. - Tonks le entregó el niño a su marido y se acercó a saludar a los Potters.

-¿Así que ella es la que logró conquistar tu corazón de lobo y este es el pequeño Lunático? - preguntó James con una sonrisa - El gusto es nuestro.

El niño sonrió y le estiró los brazos a Lily para que lo alce. La cena estuvo lista minutos después. Ginny, Hermione y Fleur pusieron la mesa. Eran muchos a cenar ese día; la familia Weasley completa, los Potters, Hermione, los Lupin, y Sirius.

-Canuto, eres el que falta casarse - comentó James a su amigo en tono de broma.

-No, tengo otros planes para mi vida. Por empezar, tengo que entrenar al hijo de Lunático para que aprenda a ser un merodeador y…

-¡En tus sueños! - interrumpió Lupin.

-Apenas aprenda a caminar, le voy a enseñar unas cuantas bromas, lo llevaré a la tienda de Fred y George. - insistió Sirius.

-No lo harás, Canuto. Teddy no se pasará la adolescencia haciendo desastres en el colegio. - respondió Remus tratando de mantener la seriedad.

-¡Vamos! Lo mismo decía Lily de Harry. Así que mi ahijado tuvo que aprender solito a quebrantar normas…

-¡Y le costó tanto! ¡Pobrecito! -Fred se había sumado a la conversación.

-A lo que voy…- retomó Sirius - es que ese niño es hijo de mi sobrina. Tiene sangre de dos merodeadores. Lunático y Canuto a la vez.

-¡Eso sí que es divertido! - intervino James - Tendrá que reprenderse a sí mismo de sus aventuras.

-Y además, es ahijado de Harry. Así que no tienes salida. Será un travieso. - Concluyó Sirius hamacándose en la silla.

Remus aceptó que tenía la batalla perdida, pero igual se negó a permitir que su hijo recibiera entrenamiento merodeador de Sirius. La cena terminó y todos se quedaron conversando. Una brisa cálida entraba por la cocina, todos estaban distendidos, sin preocupaciones, felices de estar juntos. Harry no dormía desde hacía dos días, pero ni notaba el cansancio, la alegría de volver a ver a todos allí, y sobre todo, de tener una familia era tan intensa que el chico calculaba que podría pasar dos semanas más sin necesidad de dormir. Uno a uno, se fueron levantando de la mesa y yendo a dormir. Ya sólo quedaban en la cocina sus padres y Sirius. Remus se acababa de ir, pero volvió a entrar.

-Me había olvidado - dijo mirando a Lily y James - que esta mañana venía a traerles sus varitas. Tomen.

-Gracias, mañana la necesitaré - respondió Lily.

Remus salió y sólo quedaron los Potters y Sirius.

-Mamá - a Harry todavía le sonaba muy raro llamar a su madre - ¿Para qué necesitarás tu varita mañana?

-¡Ah! No te dijimos. Mañana tenemos pensado hacerle una visita a tus tíos ¿Quieres venir? -

-¡Será un placer! - el chico trató de imaginar la cara de sus tíos al ver a sus padres, pero era una tarea bastante difícil. Mejor verla al día siguiente.

Los cuatro se levantaron y fueron a dormir. Apenas se acostó, Harry recordó lo que era estar agotado y se durmió en cuestión de segundos. A sus padres les costó un poco más conciliar el sueño. Pero al cabo de un rato estaban completamente dormidos. No habían permitido que el matrimonio Weasley le cediera su dormitorio así que dormían en la habitación de los gemelos. Ellos dormían en su departamento del Callejón Diagon junto con Charlie.

Era tarde, cerca del mediodía, Ron entreabrió la puerta de su dormitorio muy despacio para salir sin despertar a su amigo. Sin embargo, apenas la cerró, una explosión en la sala hizo retumbar todas las paredes. Un experimento de los gemelos no había salido como ellos esperaban. Pero eso no fue suficiente para despertar al chico de cabello negro azabache. Lily lo despertó para almorzar una hora más tarde. Luego de almorzar, los tres Potter se fueron a visitar a los Dursleys.

Harry nunca se había enterado que existía la casa de campo de la familia Evans. De hecho, su tía no hablaba de esa casa jamás y sólo fue allí cuando no tuvo opción, es decir cuando la Orden la obligó. La casa era hermosa y grande. Cuando llegaron, los Dursleys habían salido, pero volverían en unas horas. Harry decidió conocer la casa. En la planta baja había una sala bastante amplia y acogedora, con varios sillones muy cómodos. A Harry le causó gracia ver un tocadiscos algo viejo y un televisor de los años setenta. Los comparó con los electrodomésticos de último modelo a lo que estaban acostumbrados sus tíos y primo. La cocina y el comedor eran espaciosos, decorados con muebles de madera y una ampliación de una gran foto familiar. Los cuatro estaban en la playa, Lily debía tener unos dieciséis años, vestía una bikini rosa y estaba sentada en una reposera en medio de sus dos padres. En la arena estaba sentada Petunia, al lado de su madre. En la planta alta estaban los dormitorios, Harry sólo entró a uno que tenía un letrero de madera con letras animadas mediante magia. Estas cambiaban de color y formaban las palabras "Habitación de Lily". El dormitorio era amplio y luminoso, no había demasiados muebles, sólo una cama con un cubrecamas rojo y dorado con un león bordado, una mesita de luz con un velador un escritorio, una biblioteca y un placard. Las paredes estaban repletas de fotos mágicas; James atrapando la snitch en un partido, Lily y James a la orilla del lago en Hogwarts, los padres de Lily bailando en la boda de su hija menor, Lily con una muchacha de cara redondeada y cabello rubio. Ambas sonreían y sostenían un bebé en brazos. Harry y Neville sonreían a la cámara desde los brazos de sus madres.

-¡Yo saqué esa foto! Los dos bebés con su mami y su madrina - James acababa de entrar en la habitación.

-¿Alice Longbottom es mi madrina? - preguntó Harry

-Sí - respondió Lily - Ella y yo somos amigas desde que tenemos once años.

-Amor, tu hermana y el bobo están abajo - Harry río con el apodo que su padre le puso a Vernon.

Los tres Dursleys estaban sentados en los sillones de la sala, habían prendido el televisor. Ninguno tenía idea quienes estaban en la casa.

-Tanto tiempo sin verlos - el tono de Lily no denotaba ninguna emoción. Petunia palideció en dos segundos y abrió los ojos bien grandes sin atreverse a creer lo que sus ojos veían. Es que Lily no podía estar allí, ella había muerto. O al menos eso le habían dicho.

-¿Eres un fantasma? - La pregunta de Vernon Dursley hizo reír a Harry y a James.

-No, Dursley - contestó James - Los fantasmas son blancos y transparentes. - esa explicación le recordó a Harry la vez que, en sexto año, Snape le había pedido diferencias entre un fantasma y un inferi.

-¿Entonces? - Petunia había recobrado algo de color en su rostro de caballo y miraba a su hermana en busca de una explicación. - Si no estás muerta, ¿Por qué no te hiciste cargo de tu hijo en diecisiete años?

-Porque antes sí estaba muerta - explicó la pelirroja sin inmutarse - Pero hace dos días lograron revivirnos a James y a mí. Pero no he venido a explicarte los descubrimientos de Equipo de Investigaciones Mágicas de San Mungo, sino a que ustedes me den explicaciones. Especialmente tú, Petunia ¿Por qué?

-Por qué ¿qué? - preguntó como si no supiera de qué hablaba su hermana. Pero James ya estaba perdiendo la paciencia.

-¿POR QUÉ TRATASTE A TU SOBRINO COMO SI FUERA TU ENEMIGO? ¿POR QUÉ NUNCA LE DIJISTE LA VERDAD? ¿POR QUÉ LE OCULTASTE LO QUE HABÍA SUCEDIDO CON NOSOTROS? ¿POR QUÉ QUISISTE IMPEDIR QUE VAYA A HOGWARTS? ¿POR QUÉ NO PUDISTE TRATARLO COMO UN HIJO MÁS? - parecía que a medida que gritaba sacaba toda la bronca que tenía en su interior

-¿POR QUÉ? - Vernon se había puesto de pie y ahora le tocaba gritar a él - ¡PORQUE ESE MUCHACHO ES UN ANORMAL QUE LO ÚNICO QUE QUERÍA ERA VOLAR LA CASA! - Vernon se acercó a James con el puño cerrado en alto. Harry vio cómo su padre apuntaba a su tío con la varita y éste último volvía a sentarse en el sillón.

-Así me gusta - dijo James al ver a su concuñado sentarse.

-¿Por qué? - Petunia había vuelto a tomar la palabra - Porque es lo que ustedes habrían hecho en nuestro lugar. Harry es un mago y nosotros no. No existe forma de convivir en esas condiciones. Lo acepté porque Dumbledore dijo que era la forma de garantizarle la supervivencia, y era sólo un bebé. Tuve un desliz de ternura al verlo sólo en la puerta, cuando me di cuanta no podía volver atrás. Pero los magos no pueden convivir con la gente normal ¿Tienes idea de la cantidad de cosas que he tenido que soportar? ¡Cartas de la escuela primaria diciendo que volvía azul la peluca de su maestro, que volaba por los techos, y no sé cuantas cosas más! ¡Hasta de ese espantoso colegio me llegaron cartas para protestar por sus travesuras! - Harry vio cómo una sonrisa se dibujaba en el rostro de su padre al oír lo de las travesuras en Hogwarts - ¡Que fue a la escuela en un auto volador en vez de ir en el tren! ¡Y que se chocó contra un pino boxeador!

-Era un sauce no un pino - Harry no sabía por qué sin pensarlo, estaba corrigiendo a su tía en ese detalle.

-¡Eso sí que lo cambia todo! - protestó furiosa Petunia.

-¿Así que crees que magos y muggles no pueden convivir? - preguntó Lily serenamente - Déjame contarte que, aunque no lo pueda creer, estás de acuerdo con los mortífagos. Supongo que aún no te olvidaste de Bellatrix Lestrange.

-No, pero creí que tenía otro apellido esa tal Bellatrix - dijo Petunia muy seria.

-Black, Lestrange de casada - dijo James.

-A lo que voy es que estás de acuerdo con quienes matan muggles porque creen que no pueden vivir en el mismo mundo que los magos ¿De veras piensas eso? - Lily miraba atónita y furiosa a su hermana.

-¿Qué otra cosa iba a hacer? ¿Dejar que ese chico destroce mi casa?

-Estoy segura de que Harry nunca quiso destruir tu casa. Sólo que desde que llegó a tus brazos te negaste a querer entenderlo.

Petunia bajó la vista, parecía avergonzada. Luego agregó:

-Lily, lo siento. Pero tú no sabes lo que fue para mí. Lo dejaron en la puerta de casa con una nota en la que sólo explicaba que ese mago al que no quieren nombrar los había matado, que tú salvaste a Harry y que esa protección se sellaría si él vivía conmigo. Ahora… ¿Cómo iba a hacer yo para criar a un niño que pertenece a un mundo que desconozco casi por completo? ¡Estuve años negando tu mundo! Y de un día para el otro me veo obligada a criar a un bebé de mago. Crecería y me pediría explicaciones que yo jamás podría darle. Imaginaba a un niño de cinco años preguntando cómo sería su colegio, cómo se habían conocido sus padres, a qué trabajaban, donde vivían, por qué los mataron, por qué él sobrevivió… Y yo ¿Qué iba a hacer? Responder "No lo sé, Harry" como una idiota ¡No! Mejor evitar que eso sucediera…

-Y para evitar quedar como idiota, te comportaste de la forma más idiota posible - concluyó James.

-Quise volver todo atrás, quise decirle que lo sentía, tratar de entablar una buena relación con él. Cuando ese mago oscuro los atacó en Privet Drive a Harry y Dudley entendí que lo mejor hubiera sido hablar con mi sobrino desde el comienzo, pero ya era tarde, él me odiaba.

Lily no escuchó la última parte, miraba a Harry con los ojos muy abiertos

-¿Cuándo los atacó Voldemort en Privet Drive? - preguntó.

-No era Voldemort. Eran dementores. Cuando terminé cuarto, antes de ir a Grimauld Place.

-Ah… - Lily recordaba la historia de los dementores que su hijo le había contado el día anterior - Igualmente, te has comportado de la forma más idiota posible. - agregó mirando a su hermana - Y si bien odio todo lo que le has hecho a Harry, tengo que agradecerte que lo hayas aceptado en tu casa, le salvaste la vida.

-Sí - coincidió James - Pese a todo, gracias.

-Bueno, ya nos vamos.

Los Potters abandonaron la casa, estaban por ir a La Madriguera cuando Lily los detuvo. Quería hablar con Harry y su marido, hacer planes para su nueva vida en familia. Sabía lo que había ocurrido cuando su hijo fue al Valle de Godric, quería saber si pese a ese recuerdo él querría que reconstruyeran la casa y vivieran allí. Además, tampoco estaba tan segura de que su marido quisiera volver a ese lugar. Cuando se los preguntó, los dos aceptaron. James quería rearmar su vida en la casa en la que había planificado vivir con su familia desde el principio. Y Harry… A él no le importaba dónde, quería vivir con su familia.


Muchas gracias a todos los que dejaron comentarios!

Espero que les guste este caap!

:-)