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Historia 36872 — capítulo 6

Al otro día, Lily, James, Sirius y Remus fueron al Valle de Godric a reconstruir la casa. Según ellos, la tarea no era muy difícil: con un pequeño encantamiento podrían restaurar la pared de la habitación de Harry, que era lo que mayor daño había sufrido. La sala tenía algunos muebles rotos, pero nada muy grave. Mientras, Harry se quedó en la madriguera con sus amigos.

-¿Qué me dices, Ginny? ¡De un día para el otro tienes suegros! - río Fred. Su hermana hizo como que estaba muy interesada en la tostada que estaba comiendo.

-Bueno, pero al menos no sale con cinco chicos como cuando estaba en quinto año. - agregó George.

-¡Nunca salí con cinco chicos! - exclamó enfurecida su hermana. Acto seguido les lanzó un maleficio mocomurciélagos. Dos segundos más tarde llegó una lechuza del ministerio - ¡Qué ridículos! - exclamó la chica enojada - ¡Por dos días que faltan para mi cumpleaños!

-Dos días que marcan la diferencia entre tener dieciséis años, y tener diecisiete. - aclaró George, quien ya se había librado de la maldición.

Un rato más tarde llegaron Angelina Johnson y Alicia Spinnet. Al principio, ninguno supo exactamente por qué venían, pero luego se enteraron de que las chicas eran novias de Fred y George, respectivamente. Aprovecharon la ocasión para hacer un partido de quidditch.

Ya habían terminado el partido y entraron a la cocina. Molly estaba preparando el almuerzo. Un minuto después llegaron los Potter, Remus y Sirius.

-¡Ya está! - exclamó Sirius muy contento

-Sólo falta amueblar el cuarto de Harry, porque me parece que no entrará en la cuna - río James

-¡Y arreglar el jardín! ¡Está horrible! - agregó Lily. Harry miró detenidamente a su madre. En algo se tenía que notar su parentesco con Petunia, parecía que las dos compartían la obsesión por un jardín perfecto.

-Bueno, Li. Sólo son diecisiete años de descuido. -Bromeó Sirius.

-¡Qué bueno que están acá! - dijo George muy contento - ¡Fred, ya llegaron! Tenemos un negocio que proponerles - dijo mirando a Sirius, James y Remus.

-¿¡Qué están tramando!?- exclamó Molly alterada.

-Nada, sólo queremos vender Mapas Merodeadores, pero necesitamos autorización e instrucciones de sus fabricantes. ¿Qué dicen?

-Si ellos están de acuerdo, podría ser - dijo Sirius - Pero con una condición, que mantenga la leyenda original

-¿La de "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto, etc"? - preguntó Fred

-Sí, pueden sacar a Colagusano. Después de todo no hizo nada relevante.

-¡Hey! - aclaró James sarcásticamente - ¡No te olvides que él eligió el color de la tinta!

La carcajada fue general, y minutos más tarde, bajo la mirada asesina de Molly, los merodeadores le revelaron su secreto a los gemelos.

Después del almuerzo, todos fueron a conocer la casa de los Potter y ayudar con los arreglos que todavía faltaban. Harry, Ginny, Ron y Hermione se detuvieron un momento a mirar la casa desde fuera. Estaba entera, sin ningún rastro de que alguna vez hubiera sido atacada. Sin embargo, parecía una casa abandonada, las hierbas estaban muy altas, algunas tapaban la verja. Lily se puso a arreglar el jardín mientras los chicos entraban a la casa. La salita no era muy grande, pero presentaba un ambiente de calidez. Había una biblioteca, una mesita ratona, varios sillones, al lado de la chimenea un cochecito de bebé. Luego siguieron a la cocina. Una hermosa mesa de madera estaba en el centro rodeada por unas sillas que hacían juego con ella y una sillita de bebé. Al lado había…

-¡Una escoba de juguete! - exclamó Ginny emocionada al ver la pequeña escoba, de color rojo con detalles dorados - ¡Qué tierna!

Al patio no se podía ni salir por la altura del pasto, así que subieron a la planta alta. Allí sólo había un pasillo con cuatro puertas, una para cada dormitorio, y otra para el baño. Además, había un armario que contenía una escoba voladora, pero no de juguete, sino una de verdad, el último modelo de hacía casi veinte años.

Harry entró a la primera habitación. No pudo evitar sonreír al ver una cuna azul, algo que parecia un móvil muggle, pero que era una representación en miniatura de un partido de quidditch y un montón de peluches.

En la habitación de al lado había una cama matrimonial, un armario con un gran espejo, Harry se miró en él y casi se muere de la sorpresa cuando el espejo lo saludó.

-Hola, niñito ¡Tanto tiempo sin verte! He extrañado tu jueguito de hacer caras frente a mí.

-Parece que ustedes dos eran amigos - comentó Ginny.

La tercera habitación era un dormitorio de huéspedes, que sólo contenía un armario y una cama.

Cuando salieron al patio, Lily ya había dejado el jardín en perfectas condiciones. El césped estaba verde y cortito, los arbustos podados y las plantas tenían flores.

Harry abrazó a Ginny, y en el jardín de su casa, el primer lugar al que no podía dudar en llamar casa, le dio un dulce, tierno y apasionado beso. No podía estar más feliz, todo era paz y tranquilidad, y estaba junto a quienes más quería y más lo habían querido.