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Historia 36911 — capítulo 1
Bueno, pese a que no he practicado este pairing, me aventuro a hacer un fan fic sobre ellos. Espero que las críticas no sean muy duras y que; al menos les guste algo. Unos besos. Nombre: Desde la muerte Pairing: Severus Snape/Bellatrix Lestrange Genero: Angst/Romance Advertencia: Contenido sexual, adulto.
La luz del sol comenzaba a colarse a través del alfeizar de la ventana. Una figura se mantenía en vela, entre sábanas blancas. Miró a su alrededor y estiró su brazo para tomar la varita. Se levantó hasta sentarse y observó; que otra vez su cuerpo le dolía enteramente. ¿Qué día era? No sabía, casi nunca prestaba atención al calendario. ¿Era día de reunión con el señor tenebroso? Parecía que había estado durmiendo desde que había salido de Azkaban.
¿De quién era su vida ahora? Recordaba con cierto asco, como los dementores trataban de tragarla y dejarla caer en un pozo sin final. Pero no, ellos no lo consiguieron y nadie lo conseguirá. Se rió de sí misma al hacerse semejante pregunta. Su vida siempre era y seria de su señor tenebroso.
En el día de su libertad, comenzaría su reino de terror. Su lucha por recuperar lo que pertenecía, su lucha por castigar a los que se atrevieron a confinarla en aquellas; cuatro paredes.
El estar encadenada sólo aumentó su ira, pudieron haber encadenado su cuerpo pero; no sus convicciones. Todos iban a morir, todas sus cabezas terminarían bajo sus pies; pidiéndole clemencia.
Observó a su alrededor, toda su ropa estaba desordenada junto con otra que no reconoció al principio. Miró a su lado, el cuerpo de un hombre envuelto en sábanas. Lo había hecho otra vez, lo habían hecho otra vez.
No se preguntó por que había ido a buscarlo la primera noche de su liberación, o por que él había aceptado. Sonrió, sinónimo de que; adoraba conseguir lo que se proponía.
Se inclinó para admirar a su acompañante, su cuerpo totalmente desnudo; totalmente suyo. Frágil, tanto que; con una herida mortal bastaría. Aun podía recordar el delicioso sabor metálico de su sangre en sus labios.
- Severus.
De su cuello brotaba la más deliciosa sangre, ese día estaba desecha; apenas y había podido escapar. Pero no, eso no importaba, no iba a desperdiciar la carne fresca.
Se movió lentamente, la observaba; concentrado. No se trataba de amar, se trataba de juegos al azar; de matar necesidades. Le sonrió, con sarcasmo, esa sonrisa estúpida que tanto odiaba de él.
Apoyó su cabeza sobre su mano y continuó observándola, resultando lo bastante incómodo como para maldecirlo. Pero no ensuciaría el lugar sin necesidad.
-
¿Qué? ¿Qué coño se te hace tan gracioso?
-
Una vez más me lo has pedido.
¿De qué demonios hablaba? Ella no necesitaba perdirle a nadie que tuviera sexo con ella, de hecho; afortunados los que podían. Se rió estridentemente.
-
Pobre de tí, cuando Rodolphus lo sepa.
-
¿Vas a verlo?
-
Por supuesto- volvió a tumbarse sobre la cama, con la varita entre sus dedos- Es mi marido.
-
Aunque hayas estado en Azkaban; sigues siendo tan estúpida como antes. Se alejó de la cama, la odiaba y le traía pésimos recuerdos. Con su alto estirpe, vistió su cuerpo. Los más mortíferos retazos de tela la cubrían, mientras, enormes botas negras hacían eco de su maldad.
Bellatrix Lestrange habia vuelto a la lucha.
- No me digas que eso te importa.
Snape se mantuvo en silencio, tan sólo observando por encima de las sábanas a la mujer. Luego de unos instantes volvió a sonreir como si tomara las palabras como un chiste.
- No como tú quisieras, eso es seguro- musitó, sentándose también, otro trabajo asqueroso de Dumbledore cumplido.
Se acercó hasta él y lo abrazó, hablándole como una pequeña niña; divirtiéndose con su reacción con sus dedos cerca de sus labios.
- No importa, siempre puedes venir a tener sexo conmigo Severus; eres bienvenido.
No le respondió, sintiendo sus largos y fríos dedos descendiendo a través de las sábanas. Su mano acarició con suavidad su miembro; tratando de enloquecerlo. Se mantuvo tranquilo, como podía.
- Pero, creo que a Rodolphus no le va a gustar- volvió a delinear su longitud- ¿Qué vamos a hacer Severus? ¿Qué vas a hacer tú? Se volvió rápidamente y la tumbó sobre la cama, con sus manos opimiendo las suyas. Bellatrix se fingió nerviosa, luego de ello se rió en su rostro. - Ambos estaremos en problemas- le contestó, utilizando su peso para que no se moviera- A ninguno les gustarán nuestras pequeñas aventuras. - Entonces- relamió sus labios- ¿por qué sigues haciéndolo Severus? ¿por qué sigues aquí? Buena pregunta, debía de haber una razón coherente para toda esa locura. Bellatrix tenía esposo, aunque fuese uno virtual que, de vez en cuando notaba que ella existía; al igual que ella a veces notaba que él existía. Y aún así, aún así eran una increíble comunión de maldad. No descuidaba casi nunca su integridad ni lo que hacía, sin embargo Bellatrix lograba que corriera los riesgos más peligrosos de los que; no corría siquiera con las misiones de Dumbledore. A ella parecía importarle poco su suerte, y a él; mucho menos. Parecía que le encantaba, Snape parecía llenar los espacios vacíos que siquiera podía llegar a alcanzar con su señor. Pero estaba loca si, creía que él iba a tomar su cuerpo. No así como así. En otro aspecto estaba Rodulphus Lestrange, reconocido más que todo por ser su esposo que por lo que hacía; sin duda algo deprimiente para ella. No esperaba que fuese de la calaña de Lucius Malfoy, con quien pudiera acostarse sólo para luego; clavarle la varita al corazón. Sin embargo, Severus parecía una "pareja" ideal para divertirse. Era lo suficientemente apasionado como para, procurarle peligro, sexo irreverente y oscuridad a la relación. Haber regresado de Azkaban sólo significaba una cosa. Tenía una misión importante, aunque ella sólo tenía una cosa en mente; Sirius Black. - ¿Y bien Severus? No le contestó, con un lento movimiento ella, pudo levantarse y besarlo. Su beso fiero, fue correspondido violentamente por él, mordiendo su labio inferior para; introducir su lengua en su boca. Sexo arriesgado, era la mejor forma de describir lo que hacían. Nadie, podía hacerlo entrar en el renglón del "amor" más bien; como un trabajo que se pagaba con el placer. O al menos con el placer de uno de ellos, puesto que lo que venía para Snape; no era nada placentero. Continuó besándolo entonces, le agradaba lo fácil que le resultaba excitarlo. Pero lo comprendía, al final de cuentas ¿Qué mujer había tenido él en su vida? Ninguna. Se separó de ella, si se podía; sus ojos se habían oscurecido mucho más de lo normal. Con uno de sus dedos recorrió sus labios, su quijada y su cuello, terminando así en uno de sus senos el cual acarició suavemente. Bellatrix gimió de placer, no importaba mucho el que hubiese pasado sólo un día, ella lo deseaba y él lo sabía. Sin hacer mucho esfuerzo, Snape logró abrir su vestido lo suficiente como; para poder admirar su pecho. Se inclinó entonces, letamente y tomó uno de ellos en sus labios. La sensación de su fina lengua sobre su pezón la hizo brincar suavemente, presionándose más contra él. Sabía perfectamente que, la idea de que los descubrieran; excitaba a Bellatrix en demasía. Quizás, su marido podía recordar que tenía una esposa; entrar y verlos. Pero, por dentro; él sabía que eso no pasaría. No ese día al menos. Las manos de Bellatrix halaron sus cabellos y se vio obligado a levantar la cabeza para observarla. Volvió a besarlo, sus manos firmemente cerradas sobre su espalda. Snape gimió suavemente cuando, las manos de Bellatrix descendían suavemente hasta su cadera. Deshizo el envoltorio de sábanas y apenas rozó su erección. Estaba lo suficientemente excitado como para proveerle un alto grado de placer. Sonrió complacida, como siempre; Snape pasaba la prueba. Sintió sus manos nuevamente sobre ella, así que lo liberó. Subían desde sus tobillos hacia sus muslos, cada uno acariciado por un dedo. Delineó la delgada línea de su ropa interior y sin pensarlo; introdujo su dedo en ella. La mujer gritó de placer, moviendo sus caderas para alcanzar más rápido el orgasmo. como una explosión, este fluyó en su interior y ella; dejó escapar un sollozo prolongado. Lo apartó de sí y, con un movimiento fugaz, rodeó su cadera con sus piernas presionándolo para que entrara dentro de ella. Sin dejar de observarla, lentamente se introdujo. Ambos gimieron al sentirse y luego, él comenzó a moverse. Le gustaba verlo, le gustaba ver como el rostro de Bellatrix cambiaba al estrar frente al placer. Era como mirar a otra persona, aunque sabía que; ella era la muerte personificada. Bueno, una menor de lo que era Lord Voldemort. Sus orgasmos se hacían cada vez más inensos y le era imposible no gemir junto a ella. Continuó moviendose, cada vez más rápido y con más fuerza; no importaba que eso llegara a dolerle. Ella sonrió escuchando los gemidos distantes de su "pareja", sabía tan bien que; por un momento no hubiese importado que Rodulphus les observáse. Se inclinó para besarla, ya no habían ni una pizca de control en su interior; sólo importaba terminar y tomar su cuerpo una vez más. Un súbito movimiento le indicó que ella se acercaba al climax y lo absorbía a él también. Minutos después se le unió, con un gemido ronco. su cuerpo se estremeció lentamente mientras, él se derrumbaba sobre ella. Se mantuvieron sin separarse, por unos largos instantes. Luego, él se separó de ella y se sentó; ubicando su ropa para comenzar a vestirse. Ya había sido demasiado para un día. Ella lo observó, Severus era endemoniadamente sexy y ella lo había desperdiciado por tanto tiempo. Lo miró mientras se colocaba los pantalones, dándole la espalda. - Te apruebo- musitó, Snape se volvió mientras ella se estiraba- Sin duda rompiste los estándares de Rodolphus. - Me pregunto si será por que él jamás se presenta. Ese había sido un golpe bajo, pero ella estaba acostumbrada. Al final de cuentas, él tenía mucha razón sobre muchas cosas alrededor de su vida. Se levantó y bajo su mirada, hurgó en la ropa; lanzándole su camisa. Snape sonrió con malicia, amaba divertirse con la situación conyugal de ella. - No te he cortado la lengua por que, lame increíblemente bien. Sin embargo, te pido que no me tientes. - Dejame decirte que, tuve mucho miedo. Estás repitiéndote mucho Bella- musitó, abrochándose los botones de sus mangas. Bellatrix alcanzó la varita y la miró con cuidado, comosi dudara por unos instantes que; fuera la suya. Había pasado tanto tiempo sin usarla que, podía jurar que habían inventado toneladas de hechizos que ella ni conocía. Snape arqueó una ceja y la observó con detenimiento. - Voy a divertirme- alzó las manos- a divertirme como nunca. - Debemos ver a Narcisa- indicó el hombre, colocándose la túnica. -Porsupuesto mi "amor".
Narcisa daba vueltas alrededor de su enorme salón. No sabía cmo reaccionar ante el regreso de su hermana, o si debía de sentir placer por ello. Lo único que sí podía asegurar era que; ella llegaba para vengarse. La copa de vino blanco que traía en sus manos osciló peligrosamente al; pensar en aquello. No era que ella la había entregado con sus propias manos, pero quizás ella sentía que; como su hermana no hizo nada para ayudarle. Pero, ¿Por qué iba a hacerlo? estaba embarazada y a punto de tener a Draco. Además, Lucius no era precisamente una persona muy liberal. Su decendencia era lo más importante. Para ambos. El ambiente se estremeció suavemente y ella supo lo que se avecinaba. Igual, no tuvo tiempo de pensarlo mucho ya que; Bellatrix y Snape estaban frente a ella. - ¡Cissy!- exclamó, con los brazos abiertos. - ¡Bella!- exclamó ella en respuesta, abrazando a su hermana- ¡Ha pasado tanto tiempo! - Más de lo necesario. Dime, ¿dónde está mi sobrino? Supongo que es idéntico a Lucius. Narcisa hizo un gesto afirmativo y se sentó observando a Snape que se mantenía en la puerta. - Severus, entra- le indicó haciendo aparecer mágicamente dos copas más- Sabes que para Lucius, siempre eres bienvenido. Eso era lo que menos le preocupaba, sin duda. Negó con la cabeza y se mantuvo en la puerta. - No me necesitan, esperaré afuera. Bellatrix sonrió mientras éste se alejaba, su hermana conocía perfectamente esa sonrisa; pero no quería hacer conjeturas apresuradas. - ¿Has visto ya a Rodolphus, Bella?- preguntó. Igual, no sabía que tema de conversación podía utilizar. - No, no lo he visto- dijo, con despreocupación- Supongo que tú si. - Está entusiasmado con tu salida, según sé- Admiró la salida que había tomado Snape y luego giró la cabeza hacia su hermana- ¿Por qué Snape te acompaña? ¿Por qué lo designaron a él y no a Rodolphus? - Ya deberías de saberlo, a Rodolphus no deben designarle algo. El vendrá si lo desea, o no. Severus es, como mi. - Bellatrix, ¿Te acostaste con él no es cierto?- observó el rostro impávido de su hermana. Como la conocía, a ella le encantaban los juegos- No creo adecuado que. - ¿Qué no crees adecuado Cissy? ¿Crees adecuado que, tu marido sea quien se robe toda la gloria? - ¡Yo no necesito gloria para! ¡Draco! - Draco en algún momento va a irse hermana, en algún momento él terminará con nosotros ¿Y tú que vas a hacer luego? - ¿Cómo te atreves Bellatrix?-rugió la mujer en defenza- ¡Lo que le estás haciendo a Rodolphus es sin duda! - ¡Ah! es que tú crees en el amor Cissy, ¿Entonces crees que Lucius te ama? ¿o simplemente te usa para conseguir lo que quiere? Narcisa no le contestó, se levantó de golpe. La copa que mantenía en sus manos cayó al suelo y, Snape volvió a aparecer en la puerta. Lágrimas frenéticas salían de los azules ojos de Narcisa mientras Bellatrix bebía con tranquilidad. - El hecho de que hayas estado presa no significa que. - ¿Qué?- le animó- ¿Crees que te culpo de eso? tan sólo quiero decirte la verdad. Tengo la ligera impresión de que durante el tiempo que estuve encarcelada, te has vuelto más tonta de lo que eras. Narcisa se apartó de ella, pasó al lado de Snape y se perdió por una habitación. Bellatrix se giró hacia Snape que le mantenía la vista fija con una expresión de concentración. Luego de un tiempo, su mirada comenzó a exasperarla. Siempre hacía eso cuando desaprovaba alguna acción. Estaba cansada de ello. - ¿Qué tanto me miras? Le dije la verdad. - Sí, seguramente esa es la mejor forma de regresar. Odiaba lo que sus ojos conseguían sobre ella, siempre conseguían que apartara la vista. Pero, esta vez no. - Vete al diablo Snape. TBC. Nos leemos luego, unos besos y cariños.