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Historia 36911 — capítulo 2

Capítulo 2: Niebla. Muchas veces lo había visto, lo había vivido. No había estado allí por deseo propio, siempre se encontraba en un mal momento. *Bella haciendo el amor con su esposo, rutina. Donde se encontraran parecía ser un buen lugar. Qué poco respeto.*Pero, ¿cómo iba a resultar todo en aquel momento? No estaba diciendo que ella iba a dejar a su marido por él, ni mucho menos; eso era lo que quería. Aún así, ¿pensaba ella que él estaría disponible para jugar? ¿Que estaría disponible todo el tiempo? Si pensaba llevar una vida secreta o algo por estilo; mejor era detenerla. Haló con lentitud las cortinas de la habitación, su cuello le ardía gracias a la herida que sus uñas le habían hecho. Era un dolor casi similar, a la mordida de una serpiente, y no se equivocaba en la analogía. Dos veces en un mismo momento era demasiado, comenzaba a pensar que Bellatrix intentaba enloquecerlo, que intentaba atarlo a ella; que se enamorase. Pero para que existiese el amor, tendría que existir un sentimiento y, Bellatrix; no tenía nada de eso. Narcisa regresó tiempo después, parecía que seguía enfurecida y él; no la culpaba. Pasó a su lado, lo observó de la habitación en penumbra; ya ella no estaba. No Bellatrix. Se plantó frente a él y retiró de sus manos la copa con violencia. Sus ojos azules se posaron sobre los negros de él y su mano se cerró sobre su antebrazo izquierdo. Parecía renuente a decir lo que más temía frente a sus ojos. Narcisa lo conocía lo suficiente como para, conocer la verdad con tan sólo mirarlo. Sin embargo, parecía que le costaba obtener una respuesta.

  • ¿Te acostaste con ella no es así?- espetó, sin separar la vista de la suya- ¿Te acostaste con Bella, Severus? *Sí, un par de veces. De hecho, hemos tenido relaciones un par de veces.*Se mantuvo en silencio, aún observando a Narcisa que demandaba una respuesta. Pero, ella ya lo sabía, ya conocía a su hermana con exactitud o al menos; eso esperaba.
  • Lo hiciste, no cabe duda. Y, tampoco cabe duda de que eres un imbécil. ¿No ves lo que estás haciendo? ¡Eso no te traerá nada bueno a la larga! Observó como la pobre luz de la habitación dibujaba sombras en su rostro. Ya sabía todas esas cosas, pero ¿Qué iba a hacer al respecto?
  • Sí- musitó, tiempo después. Ante su tranquilidad, Narcisa alzó una mano pero él le detuvo a último momento.
  • Cualquiera que te observa, creería que yo me aprovecho de tu pobre hermana, pero sabes tan bien como yo que ella no es ninguna santa.
  • ¡Aún así! ¡Ella está casada Severus!
  • ¿Ah sí? ¿Y desde cuando eso ha importado? Su matrimonio fue una comunión de intereses seguramente, un asunto de necesidad. ¿O es que los matrimonios lucen como el de Bellatrix y Rodolphus? Narcisa se quedó sin argumentos, al parecer. Gradualmente, estimando que ella ya no haría algo; comenzó a soltarla. Ella lo observó, aún con enojo en la sien.
  • Está bien Severus, yo no hablaré, yo no me meteré en asuntos que no me incumben. Pero no pretendas que te socorre luego. Parecía ligeramente herida, aunque no le dio mucha importancia. Sabía donde se estaba metiendo y, con qué propósito. Antes de que Narcisa se marchase, tendió una mano dejándola caer sobre su hombro. Narcisa no se giró ni tampoco pareció darle mucha importancia. Desde hacía unos dos años, Severus se había convertido en su protector por así decirlo. No se trataba de Draco solamente, se trataba de ella también. Sonrió, sintió que al menos logró preocuparlo. Pobre de aquel que caía en las manos de su hermana. Ambas tan distintas. Ella, refinada una verdadera forma de llevar la maldad. Mientras que, su hermana era todo lo contrario, capaz de hacer cualquier cosa para obrar con el mal. No estaba diciendo que ella era la buena de la familia, eso nunca, sólo afirmaba que su hermana era demasiado extremista de vez en cuando.
  • Nuestros matrimonios no lucen como ninguno- susurró ella- No sé siquiera a que lucen. Bellatrix regresaba nuevamente al salón, observó con detenimiento lo que sucedía. Su presencia pareció sorprender a los presentes. Snape retiró su mano y Narcisa comenzó a volverse lentamente.
  • Rodolphus no debe tardar, él. Pero se silenció rapidamente, su hijo Draco entraba en aquel salón. Admiró a los presentes y comenzó a acercarse ligeramente encorbado. La presencia de Snape no le sorprendió en absoluto, ya estaba acostumbrado a verlo.
  • ¡Querido Draco!- exclamó Bella dirigiéndose hacia él- ¡Cuanto tiempo ha pasado! Draco caminó hasta detenerse frente a ella. La mujer depositó una mano sobre su hombro y sonrió con cierta ironía.
  • Sin duda eres idéntico a Lucius, en todos los sentidos supongo. Narcisa hizo un raro movimiento con la cabeza, Draco pareció orgulloso de ello.
  • Por supuesto- contestó, sin esconder su ego. Que tonto, sin duda, parecerse a su padre era lo peor que podía sucederle. Pero lo creyó natural, viniendo de aquellos padres. O al menos de Lucius.
  • Recuperaremos el tiempo perdido, tengo tantas cosas que enseñarte. Narcisa volvió a mover la cabeza, se volvió en dirección a su hermana y la observó entrecerrando los ojos.
  • Es grato que estés de vuelta Bella. Los dejaron solos nuevamente, Narcisa parecía querer todo lo contrario a lo que decía y sabía él, que a Bellatrix no se le escapaba aquello. Se mantuvo en silencio, ya la cercanía había sido demasiada. Volvió a tomar la copa entre sus manos, mientras le daba la espalda a ella. No le temía, pero tampoco confiaba tanto en él como para creerse a salvo de ella. Derramó un poco de vino cuando, los brazos de la mujer lo rodearon y su cabeza vino a reposar sobre su espalda. Por inercia tensó los músculos, el cuerpo entero; ello conllevó a una risilla de ella.
  • Severus- susurró, sus brazos alrededor de su cintura. No dijo nada, esperó más bien; que ella dijera todo lo que tuviese que decir. Una vez más.
  • Lo he estado pensando con detenimiento.
  • ¿Ah sí?- se atrevió a fingirse sorprendido, a burlarse.
  • Sí, y ya lo sé Severus; ya lo sé. Se mantuvo en silencio mientras, pareció meditar. El hombre se preguntaba si lo que pensaba, era lo suficientemente peligroso como para preocuparse. Seguramente, lo era. Sobre todo, proviniendo de Bellatrix.
  • Quiero, tener un hijo. No había escuchado mal, ni ella; hablado en un idioma diferente. Ladeó la cabeza con lentitud, ¿Bellatrix era una mujer de tener hijos?
  • ¿Un hijo?- repitió, incrédulo. Sintió como ella asentía suavemente.
  • Sí, quiero quedar en estado Severus. No necesitó meditar mucho, lo suficiente como para imaginarse lo que seguía. Seguramente, iba a pedirle que la embarazara; ¿O tal vez no?
  • Pero, no sé si Rodolphus esté de acuerdo.
  • ¿Por qué no se lo preguntas a él? Escuchó el sonido de la puerta que, comenzaba a abrirse y ella; lo fue soltando lentamente. Otra sonrisa irónica se posaba sobre sus labios, antes de depositar en sus labios un suave beso. Rodolphus Lestrange había regresado, ¿Supondría aquello que, todo se acaba? Esperaba él, que así fuese. Lo observó mientras cruzaba el pasillo, dirigiéndose hacia el salón. Ambos se miraron por unos instantes. Luego de ello, el hombre se acercó hasta su esposa. Ella también se acercó a él, lo besó como segundos atrás; lo había besado a él. No suponía ningún inconveniente, de hecho; ni le preocupaba.
  • Snape- habló Rodolphus, su voz pareció un gruñido.
  • Lestrange- espetó, a su vez. Miró, nuevamente como ambos o, al menos Bellatrix; demostraba su afecto hacia su esposo. Suspiró, no necesitaba formar parte de aquel cuadro grotesco. Se perdió por el pasillo, mientras una juguetona sonrisa bailaba en los labios de Bella. *¿Se encontraba celoso acaso? Tendría que estar muerto, ¿O lo estaba?*Se mantuvo por horas en el pasillo, no parecía haber más nadie que él; y no entendía por que aún no se había ido; por que aún no había dado por sentado que ella sólo estaba jugando con él. Por que, siendo inteligentes; ella sólo deseaba que sufriera as consecuencias de sus acciones. Ella lo quería así. Dio la última vuelta alrededor del pasillo y se dirigió al salón nuevamente, ya no habría nada que solventar y tan sólo tendría que irse. Abrió la puerta lentamente, parecía recordar que Bellatrix no había salido y, por un momento; se preguntó si estaba en lo correcto. Lo estaba. Ella estaba frente a él, a lo lejos mirándolo; bajo los brazos de su marido. Se mordía el labio inferior, mientras uno de sus brazos reposaba sobre la cabeza de éste. Tenía sexo con él, aún así, aún después de todo el pasado. Pero el pasado, era lo que más le gustaba a Bellatrix al parecer. Sonrió, pareció notar que le observaba y eso le gustaba. Alzó la cabeza y gimió, pero gimió.. Gimió su nombre.- Severus- musitó, observándolo, seguramente imaginándose junto a él.
  • ¿Cómo me has llamado Bellatrix?- susurró Rodolphus, su voz mortalmente oscura. TBC. Bueno, creo que se entiende el capítulo. Unos besos y cariños, se les aprecia. M'S