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Historia 36911 — capítulo 5

Capítulo 5: Paranoia Severus cruzó el umbral con la calma que solía exudar, Bellatrix caminaba tras él. Había algo frente a ellos, algo sucedía más adelante. Era una tortura, tenían a un prisionero; y lo colgaban. Snape se mantuvo al pie de las circunstancias. Bellatrix en cambio, pareció divertida. Era un joven apenas, pero igual; sería vícitma de la mujer más mortal, que tenía sus pies sobre la tierra. Sólo escuchó su risa alrededor del pasillo; estando en una habitación lejana. No le gustaba paticipar, y no comenzaría a hacerlo. Para cuando creyó que toda su pesadilla había terminado, las gruesas botas de Bellatrix, resonaron en el pasillo. Bien, comenzaría su pesadilla nuevamente. - ¿Por qué estás aquí Severus?- musitó, limpíandose un poco de sangre que reposaba sobre su boca- Dime, ¿no te ha gustado lo que he hecho? Caminó hasta rodearlo, y lo abrazó nuevamente; tomando de entre sus manos su copa. Bebió de ella, y luego volvió a colocársela en la mano. Para cuando no escuchó palabra alguna del hombre frente a ella, se dedicó a acariciarle los cabellos. Aquellas "caricias" terminaron en besos sobre su piel. Besos que sólo ella daba, y que él, inmutable; dejaba recibir. Soltó un gemido ahogado, y su copa cayó al suelo estruendosamente; cuando las manos de Bella masajeaban su entrepierna sobre sus pantalones. - Ansío tanto, estar contigo Severus- suspiró la mujer, observando el vino derramado; aquel vino como su sangre- ¿Y tú, ansías estar conmigo? No pudo contestarle, no demasiado. Su voz estaba usándose para gemir, cuando su mano se había deslizado mucho más abajo. Detuvo su estimulación, cuando un gemido ronco provino de él. Sonrió con parsimonia. - ¿Te ha gustado?- susurró, con sus labios sobre su cuello- Dime, ¿Acaso no te contentarías, teniéndome a tu lado? haríamos tantas veces el amor. - Debemos irnos- fue lo único que contestó, y eso le hizo reír a ella- El señor nos espera. - ¿Luego de un orgasmo eso es lo que dices? ¿Cómo piensas, convencerme con eso? - No lo intento- contestó él con ironía. - Me dececpionas Severus- refirió ella, con un falso tono de tristeza. Su respiración apenas se regulaba, había estado conteniéndola por un largo instante. Ella volvió a sonreír. - Pretenderé que no te gusto, y que te gusta estar con mi hermana. - ¿Narcisa?- preguntó, mientras ella le rodeaba. Sentía que sus piernas, luego de su "caricia" no lo sostendrían - ¿Cual otra Severus?- sonrió ella con malicia- Voy a empezar a creer, que Narcisa te gusta más. - No me "gusta" Narcisa. - Pues si no te gusto yo, te gusta ella; y dudo que Lucius. - Sí me gustas Bellatrix- dijo, abatido; sin opciones. Bellatrix sonrió abiertamente. - ¿Te excito Severus?- suspiró deteniéndose frente a él, enroscando sus piernas alrededor de las suyas. - Sí- suspiró, cuando ella ya había hecho; su vía por su pecho. Con sus manos. Uñas largas que lo acariciaban por encima, y todo podía sentirse. - ¿Me tomarías? ¿Si yo te lo pidiera?

Snape se mantuvo en silencio, mirando hacia la ventana. Uno de los ojos de Bellatrix estaba oculto por un mechón de su cabello, pero sabía que estaba tan entrecerrado y malicioso como el que estaba descubierto. Suspiró, y asintió en silencio. Bellatrix chilló de emoción.

  • Debemos irnos, ¡nos esperan!- rió, sosteniéndole del brazo- ¿Me haces el honor?

No contestó, y simplemente se esfumaron. Al reaparecer, estaban frente a la mansión Ryddle. No sabía, pero Snape tenía el presentimiento de que lo que iba a ver y a escuchar; no le agradaría.

Bellatrix se separó de él y se adentró. Snape lo hizo luego. Había un fuerte bullicio, y los mortífagos estaban alrededor de su señor. Al verlos a ambos, sus ojos rojos se posaron sobre ellos.

  • Querida Bellatrix- dijo, con un siseo como serpiente- siéntate por favor; aquí junto a Rodolphus.

Severus se dirigía hacia su puesto, pero el señor tenebroso le detuvo.

  • No, aún no Snape; aún hay algo que debemos discutir. Bellatrix, ¿podrías acompañarnos?

Snape simplemente se mantuvo en silencio, mientras ella se levantaba; emocionada. En un instante, comenzaron a cruzar los pasillos de la mansión.

  • Tengo una misión para ti Severus- indicó su señor, sin muchos detalles- es sólo que, no confío en todos ellos. ¿tú lo entiendes?

  • Sí mi señor.

  • Bellatrix, me ha indicado; que estás ávido de realizar esta tarea. Ha sido una opinión muy apreciada.

¿Tarea? ¿En qué novedosa misión, Bella le había metido de lleno? No dijo nada, ya que debía parecer interesado.

  • Sería un placer, el que me permita servirle.

  • Recoger mis Horrocruxes, deben protegerlos todos; antes de que Dumbledore los encuentre Severus- alclaró- Bellatrix irá contigo, ella necesita un paseo- dijo acariciándole el rostro; a lo que ella respondió con una sonrisa.

Los dejó allí, sin decírles más. Snape no se atrevió a mirarla, y estaba seguro de que si puediera; se lanzaría un Avada sobre sí mismo. Tiempo de caridad con Bella. Incómodo.

  • Ya ves mi amor- suspiró- la pasaremos muy bien juntos.

Eso fue lo último que recordó. Regresó a su despacho, y se lo informó a Dumbledore. Él tenía conocimiento de algunos lugares, pero aún no había dado con todos ellos. Sugirió que Snape debía confundir a Voldemort y darle pistas falsas; aunque eso era tan difícil como caminar en la boca de un Dragón hambriento.

Estaba sentado, observando como Hermione lastimeramente; le hacía preguntas sobre su tarea de pociones. En su escritorio, sólo la escuchaba hablar y hablar. Para cuando respondió la mitad de sus dudas, simplemente la observó marcharse.

Se quedó sentado, en un sofá; leyendo un libro y meditando. ¿Por qué tenía tanta mala suerte? Sin duda, en algo se había revolcado. Rodolphus no dejaría de molestarle, y justamente cuando ella le había insinuado que estaba con él.

Suspiró, cerrando los ojos y deteniéndose por un instante. Pues, como bien había dicho Narcisa; de esa no iba a salir tan fácilmente.

Sintió una brisa fría tras él, y se movió violentamente; nervioso. Desgraciadamente, la mujer aparecía frente a él.

  • Bella ¿Qué estás haciendo aquí?- dijo- es mi despacho, no es seguro sí.

No continuó, Bellatrix estaba sobre sus piernas y le había acallado con un dedo. Sus largos y ondulados cabellos le caían sobre el rostro.

  • Dijiste que me tomarías si te lo pidiera.

  • ¡Pero no ahora!- le dijo, quitándose el dedo de la boca- Si Granger regresa y nos observa, gritará más que Neville en una explosión.

  • No importa, así verá algo bueno- musitó ella, deslizándose por su cuerpo.

Snape iba a hablarle, pero lo único que pudo hacer; fue soltar el libro que llevaba en una mano ante; la sorpresa. Bellatrix había abierto su pantalón, y estaba arrodillada frente a él. Gimió, y enterró sus manos en su cabello.

Alzó la cabeza, y simplemente abrió los ojos con dificultad; la sensación no le dejó pensar por mucho. A horcajadas, ella se subió sobre él; y le obligó a pertenecerle una vez más.

La abrazó por los costados, para evitar que se cayese; y así lo hizo. Una y otra vez, hasta que ya no pudiera más. Bellatrix cayó violentamente sobre él, respirando agitadamente y semi desnuda. Pese a que, Snape no la había tocado; todo ese trabajo lo había hecho ella.

Para cuando despertó, Bellatrix seguía dormida sobre su cuerpo. Intentó moverse, pero fue inútil. Si alguien llegaba a entrar; sería terrible. Apenas, logrando sacar su varita de su bolsillo; hechizó la puerta para que no se abriera.

Suspiró, seguía dentro de ella; y no podía hacer mayor cosa. Cuando creyó que se quedaría un buen rato; Bellatrix comenzaba a despertarse.

  • Severus- susurró, en su oído- has hecho bien.

Ambos gimieron al separarse, y luego Snape se arregló con su varita mientras Bella hacía lo mismo. La tuvo sobre su cadera, segundos después.

  • Nos vamos a divertir mucho ¿No es así? ¿No te emociona la idea de nuestro señor?

No.

Sí- respondió, en un último beso que ella le daba; y que él no tenía de otra que recibir.TBC.