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Historia 36911 — capítulo 4

Capítulo 4: Las hermanas y el amante

Lucius rodeó la habitación con una sonrisa, iluminada por sus inquisitivos ojos. Parecía estar buscando algo molesto que decir y, Rodolphus no era alguien que toleraba esas cosas.

  • ¿Buscas a Snape?- preguntó, inclinando la cabeza hacia la salida- Está allá afuera, supongo.

  • Snape podría estar muerto ahora- gruñó Rodolphus, en respuesta.

Lucius continuó su trayecto, dentro de aquel estudio. Bajo lapoca luz, Rodolphus pudo divisar una botella brillante y luego; dos vasos sobre la mesa. El primero tomó el suyo y le dio un suave sorbo, Rodolphus sin embargo; no le imitó.

  • No sabía, que habías renunciado a la bebida Lestrange.

Soltó un gruñido, y tomó el vaso bebiéndoselo con apremio. Una pequeña gota brotaba desde su boca. Sonrió y miró a Lucius con una expresión de odio.

  • ¿Contento?

Lucius también sonrió y arqueó una ceja frente; a la expresión de su compañero de luchas. No le interesaba en absoluto, de hecho odiaba a veces a Bella pero; como era hermana de su esposa.

  • Parece, que no te agrada él o; ¿Me estoy equivocando?

  • No, y si fuera tú; tendría cuidado con Narcisa. Él suele pasar mucho tiempo con ella ¿o no?

Rodolphus soltó una carcajada vacía y se levantó sin responder a esa interrogante. Mientras se movía, Snape se acercaba en la misma dirección. Su expresión de ironía, le hizo querer arrancarle la cabeza él mismo. Cómo lo disfrutaría.

Snape se detuvo en la mitad del salón y, lo observó con cautela. Sabía de que era capaz, pero también sabía que; él era como un pequeño niño. No era rival para él, no lo suficiente como para preocuparse.

Bellatrix estaba sentada al fondo, observándolos a ambos, con uno de sus dedos en sus labios. Parecía divertida. Ya su querido Rodolphus sabría lo que era la competencia; y de la buena.

Lucius, también emergió en el salón. El comentario del segundo, había logrado hacer crecer dentro de él; una duda. ¿Qué podría estar haciendo Narcisa con Snape?

Snape continuó su paso sin vacilar, para Rodolphus eso parecía ser; un insulto. Sonrió con su fina y contrahecha expresión de siempre y; fue el primero en hablar.

  • Una buena tarde, ¿no es así?

  • ¿Qué haces aún aquí?- demandó el otro hombre, tratando de no inmutarse. No demasiado.

  • Lo mismo que tú- le indicó- esperando, noticia de nuestro señor. ¿Qué otra cosa?- Observó a Lucius y volvió a sonreír- No es que, critique tu hospitalidad.

Lestrange rió fuertemente, evocando de Snape una mirada de incredulidad. Si su señor supiera, como Snape amaba revolcarse con las mujeres. Aunque, bueno; así era su señor también. ¿Por qué todos los miembros de ese grupo, eran de la misma calaña? Bueno, eso lo habían aprendido del líder. Sin ningún tipo, de inconveniente para con el primero.

Siguió sonriendo, aunque Snape no hubiese dicho algo más. ¿Qué otra misión tendría él que, quedarse en su amada escuela siendo; el perrito de Dumbledore? Él era un traídor, ¿Por qué su señor no lo veía?

  • Dudo que, él tenga una misión para ti. Aunque, quizás sea una minúscula y con; poco uso.

  • ¿Un poco de celos tal vez?- preguntó, mirando a la nada- He hecho más, de lo que tú serías capaz en miles de años.

  • Oh sí, sin duda. Si eso incluye "cuerpos"

  • ¿Qué estás queriendo insinuar?- giró su cabeza y; observó a Bellatrix- ¿Qué tendría algo con tú esposa?

  • No sé si lo tendrás, pero yo que tú; tendría cuidado. Bella, no es de esas que; "Guardan secretos" Lucius, también deberías cuidar a Narcisa.

Sin decir algo más, pasó de largo y se detuvo frente a Bellatrix. Su expresión se vio invadida por los nervios y; desvió el rostro. Ya sabía que ella jugaba, lo amaba. Siempre le retaba la paciencia, acudía a su pobre juício; para salir beneficiada. Pero, ella era su esposa; así la "amaba"

  • No me gustan tus juegos- le espetó- Te recomendaría que te cuidaras.

  • Como si pudieras hacer algo al respecto. No lo sé si lo has notado, pero yo no te pertenezco al menos; no "enteramente"

  • Volverás, ya lo sé.

  • No ahora, por lo menos.

Rodolphus alzó su mano nuevamente, pero se detuvo a último minuto. Como odiaba sentirse un perdedor frente a; alguien como Snape. Pero no, si él creía que podría quitarle lo único que, podía llamar "suyo"; no sabía quien era él.

Bella soltó un grito ahogado, y se llevó una mano al bolsillo de la túnica buscando la varita. Nunca los había visto, pelear entre si. Pero ahora, lo creía muy cotidiano.

  • ¡No te atrevas!- le gritó, aún a la luz del sol que desaparecía; se podían ver los rasguños.

No sucedió nada, se apartó de ella y se fue de aquella casa. La odiaba, todos adentro estaban locos. Snape sabía que, Rodolphus se había contenido estando frente a tantos presentes; pero sabía que no dejaría en paz luego. ¿Qué hacía Bellatrix?

  • ¿No te has liado con Bellatrix o sí?- preguntó Lucius- ¿No te han enseñado, que no debes desear la mujer del otro?

  • Bellatrix no es mujer de nadie y, no; si eso te preocupa.

Ya lo conocía lo suficiente, ya sabría si mentía o no. Si algo tenía Snape en contra, es que a veces; las mentiras se le escapaban. No lo podría controlar todo, algún flanco dejaría libre. Pero mientras, se aseguraría de tener, a raya a su esposa.

  • Severus- susurró Bellatrix, estando solos nuevamente- ¿Vamos a dormir?

  • ¿Dormir?- dijo, volviéndose para mirarla- ¿Ya no estás muy grande, para necesitar dormir acompañada?

Volvió a acercarse con suavidad, a abrazarlo. Su toque erizó enteramente su piel y le hizo temblar ligeramente. Amaba hacer eso, le divertía en demasía verlo tratar de escapar. Rió suavemente, abrazándolo más firmemente.

  • Quiero dormir contigo- rió ella- mañana será un día muy difícil parece.

Acabó en la cama con ella; nuevamente. Se estaba comportando como un estúpido realmente. Pero, a Bella no se le podía decir que no. A la mayoría de las cosas.

Como intuyó, ella escogería su habitación nuevamente. Parecía estar ansiosa por que, Rodolphus les descubriera y, esa idea; preocupaba a Snape en demasía.

Estaba semi desnuda, abrazada de él quien; trataba de concentrarse en otra cosa. No había clamado por sexo, y no empezaría esa noche. Ya era demasiado.

  • ¿Qué crees que nos dirá el señor tenebroso?- preguntó la mujer, jugando con su pecho desnudo.

  • No sé. Bellatrix, ¿Qué buscas? ¿Por qué estás esperando que Rodolphus sepa de esto?

  • No estoy esperando nada. A él le gusta mantener todo en control, si él lo descubriera sería por su propia curiosidad.

  • ¿Y yo? ¿Qué quieres de mí?

  • Yo te amo Severus, ya te lo dije.

  • Entonces déjalo- indicó, hacer ese tipo de afirmaciones a veces era necesario.

  • Sabes que no haré eso- susurró, abrazándose de él- buenas noches Severus.

Amaneció nuevamente. Severus le daba la espalda mientras ella; estaba abrazada de él. El hombre dormía profundamente y a ella; le encantaba verle hacerlo. Sabía que debía irse, pero; lo deseaba tanto. Se acomodó lentamente y, reposó su cabeza sobre su hombro. Podía sentir su respiración, su esencia; sus cabellos sobre su rostro. Sin duda, él se estaba convirtiendo en su juguete más preciado. Acarició su rostro con una de sus uñas y eso; pareció despertarlo. Hizo un movimiento súbito, y giró su rostro para observarle. Ella le sonreía, suavemente. Iba a hablarle, pero ella le besó. Mucho mejor dicho, le obligó a besarla. Su lengua acarició sus labios con suavidad, y no pudo evitar gemir suavemente. Una de sus manos, recorrió sus caderas; hasta encontrarse con su pantalón. Pero, logró detenerla a tiempo.

  • No es momento Bellatrix.
  • ¿Qué sucede Severus? ¿No te gusta que te toque?
  • Vístete- le ordenó- Tenemos que irnos. Bellatrix emitió un suspiro, y actuó como una pequeña niña; impidiendo que el hombre se levantase. Se vio obligado a mirarla a los ojos, a una vez más; tener que escucharla.
  • Al menos, bésame. No se movió, pero sabía que ella esperaba. Con incomodidad, tomó surostro entre sus manos y le besó. Bellatrix sonrió, amaba conseguir lo que deseaba. Sus besos se esparcieron por su cuello, ella le sostuvo aún sonriendo; acariciando sus cabellos.
  • ¡Ah Severus!- suspiró- Sabía que no te resistirías. Le observó separarse, sin decirle algo y volvió a sonreír. El día comenzaba bien y; sin duda se pondría mejor. Se levantó, y comenzó a vestirse, estaba segura de que su señor le complacería en lo que más deseaba. La uniría a Snape. TBC.