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¡Severus odia los bailes! — capítulo 17

Severus la miró sonreír, mientras sostenía a la pequeña. La acunaba entre sus brazos mientras la mimaba en silencio. Severus permaneció sentado en la cama, mientras ella amamantaba a su hija y trataba de cansarla para dormir. Luego de unos minutos, eso fue lo que consiguió. Con una sonrisa suave, la recostó en la cuna y la contempló por unos segundos. Severus había colocado la cuna a un lado de ella, para que pudiera cuidar de la bebé, sin moverse demasiado. Se había dormido en pocos minutos, tal cuál su hija. Le había estado administrando, distintas pociones para curarla. Se dormía constantemente, a causa de alguna de ellas. Pero prefería que descansara, antes de solo verla llorar y sufrir. Ya no lloraría o sufriría. No si él estaba para evitarlo. Y por supuesto que podía evitarlo. La contempló en silencio y caminó hasta la cocina. Pasaría el tiempo suficiente, ella dormida, como para que él pudiera ponerse al corriente con la orden del fénix. Inspiró en silencio y se sentó junto a la chimenea. Podía contactar a cualquiera y que alguno le explicara qué estaba aconteciendo. Por supuesto, no esperaba noticias agradables. Aunque aquella vez solo se equivocó. No había nada que reportar, curiosamente. Las vacaciones de invierno se aproximaban y parecía que todo se sumía en la más profunda calma. Con una sonrisa ligera, Severus se levantó del sofá. Nunca pensó agradecer tanto, como en ese momento, que no ocurriera nada. Antes de decir algo más, escuchó la voz de Hermione y se apartó de las comunicaciones por chimenea. Caminó lentamente hacia la habitación y la miró.

  • Hola, Severus. ¿Cómo estás?
  • Estoy bien- respondió él, mirándola- ¿Y tú? Hermione sonrió, ladeando la cabeza hacia la cuna donde estaba su hija. Con una sonrisa suave, los miró a ambos.
  • Mejor no puedo estar. Aunque creo que iré por algo de comer, tengo algo de apetito y no quisiera.
  • Permíteme.
  • Comer sola. ¿Me acompañas? Se detuvo a su lado y sostuvo su mano, para ayudarla a levantarse. Ella sonrió ligeramente, apoyándose en los brazos de su esposo. Pronto estaban en la cocina. Severus había hecho la cena y ella miraba con mucha atención.
  • No sabía que cocinaras.
  • Hay muchas cosas de mí, que no sabes.
  • Me agradan estos fines de semana en familia. Tú, la pequeña y yo. Creo que no quisiera más nada. Creo que podría morir en paz.
  • Cállate- le respondió él con una sonrisa suave.- No vuelvas a repetirlo. Hermione se echó a reír y él la contempló. Su risa, era algo que le gustaba. Esperaba poder escucharla más seguido. Por más y más situaciones. Así fueran tontas. Así no tuvieran sentido para él. Que se riera de todo.