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Historia 37166 — capítulo 4

Capítulo 4

De un segundo a otro lo tenía frente a mí. Lo miré maravillada, no entendía bien por qué, después de todo solo éramos dos amigos pasando un domingo juntos. Puse atención a su rostro por un segundo. Estaba sonriente pero traía unos lentes y una gorra. Extraño, fue lo primero que se me ocurrió pensar. Pero bueno, había sol asique tal vez no era tan raro. Le di mi mejor sonrisa y él la respondió con otra todavía más radiante. Tomó mi mano y me llevó hasta su auto. Me senté en el asiento de copiloto como la noche anterior y respiré. Ese coche tenía un aroma tan dulce. Estaba impregnado del aroma de Nick. Era imposible lo mucho que me gustaba ese aroma. En ese momento no le di importancia pero debería haberme dado cuenta desde ese segundo de todo lo que seguiría a aquello. Nick se subió al auto y antes de que me diera cuenta estaba conduciendo fuera de la ciudad. No tenía ni idea de a donde me llevaba. Me picaba la curiosidad. Era tan extraño… con todos los lugares que había en la ciudad ¿teníamos que salir de ella? Bueno yo confiaba en Nick. No pregunté nada pero cada vez me iba impacientando un poco más. Nick lo notaba y reía. Habíamos estado dos horas en el auto cuando lo detuvo. Sonrió y se bajó. Unos segundos después lo tenía abriendo mi puerta y tomando mi mano, parecía encantado y muy ansioso.

-¿Puedo preguntar a dónde me llevas? -No seas impaciente, ya casi llegamos -Siempre fui muy impaciente-le recordé-Y lo sabes -Sí, lo sé. Pero es una sorpresa, asique tienes que esperar

Odiaba toda clase de sorpresas y él lo sabía. Caminamos juntos alrededor de lo que yo pensé fue un kilómetro hasta que él se detuvo  y se posicionó detrás de mí. Me cubrió los ojos con sus manos (yo protesté, pero hizo como si no me escuchara) y caminamos un poco más. En un momento se detuvo y, con las manos todavía sobre mis ojos, me dijo…

-Bien, llegamos -¿A dónde? -¡Qué no seas impaciente!-se quejó con un tono burlón -¡Dejaré de ser impaciente cuando me digas! -¿Lo prometes? -Sí -Bien, mira-por fin me quitó las manos de los ojos.

Tuve que pestañear varias veces para poder adaptarme a la luz. Delante de mí había un prado. Lleno de margaritas, con una árbol en el centro y rodeado por un hermoso bosque. Era  algo  así: Creo que quedé con la boca abierta. Más bien estoy segura. Miré a Nick y él se rió de mi expresión.

-Creía que no te gustaban las sorpresas-me recordó con una sonrisa -Esto… es… demasiado…-conseguí balbucear -¿Demasiado qué?-preguntó preocupado -Hermoso-él suspiró aliviado-¿Qué creías que iba a decir? -¡Y yo qué sé!-admitió con una risa-Eres impredecible -Creo que la palabra es rara -No, estoy seguro que la palabra es impredecible-contestó con decisión -Si tú dices-me encogí de hombros, para mí la palabra era rara -Anda, vamos-tiró de mi mano y ambos nos dejamos caer al suelo lleno de margaritas

Nuevamente pasamos una tarde como la anterior. Hablamos, nos reímos, jugamos y en cuanto se hizo de noche tuvimos que regresar. Y digo tuvimos porque ninguno de los dos quería. Era tan extraño. Lo había supuesto ayer y hoy lo comprobé. Hablar con Nick era tan fácil y natural como respirar. Era algo tan… mágico. Tan satisfactorio. Incluso ahora, que íbamos hablando de tonterías de camino a mi casa y ya no había ni rastro del sol, sentía como una luz a nuestro alrededor traía calor y lograba que me olvidara de todo lo demás. En ese momento no se me ocurría lo enojados que estarían mis padres y mi hermano por haber desaparecido todo el día y no haber contestado el celular (qué había sonado unas diez veces y yo lo había ignorado olímpicamente). Solo me concentraba en la voz de Nick, en el tono que usaba con cada palabra y en la forma en la que se movían sus labios cuando hablaba. Me hipnotizaba, no había otra palabra. Él parecía no darse cuenta, o bien, no demostraba que sí lo notaba. Por mí estaba bien, después de lo de la última vez me juré a mí misma que jamás volvería a estar con otro chico en un buen tiempo. Supongo que era una manera de protegerme, de que mi corazón no sufriera más porque estaba segura de que algo como lo anterior lo terminaría por destrozar. Prefiero no recordarlo. Un método de auto defensa, supongo. Pero en este momento solo quería concentrarme en Nick. Me hubiese gustado que el camino fuera muchísimo más largo para poder seguir mirándolo de perfil. No entendía nada de lo que me decía porque parecía estar en mi propio mundo. Veía como a veces parecía serio, otras sonreía sin razón alguna, otras parecía concentrado. Esa última era la que más me interesaba, aunque su sonrisa le seguía muy cerca. En ese momento me hubiese encantado poder leerle la mente. Me preguntaba en qué se estaría concentrando tanto… Llegamos frente a mi casa y, como en la noche anterior, se hizo un silencio capaz de asustar a cualquiera. El único sonido perceptible dentro del auto eran nuestras respiraciones. Y, en ese momento, me pregunté… ¿por qué? ¿Por qué siempre que nos despedimos se hace semejante silencio?

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Espero les guste!!! Ando muy muy apurada!!!

Besos,,

♥Aniii♥