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Historia 37166 — capítulo 5
Capítulo 5
-¿Por qué crees que sea?-pregunté de improviso rompiendo el silencio dominante -¿Qué cosa?-preguntó él, a su vez desorientado. Lo cual era lógico porque para entender mi pregunta sin necesitar explicación alguna tendría que haber seguido el hilo de mis pensamientos recientes -Esto… bueno, esto… que no quedemos callados cada que nos tenemos que despedir -¡Oh! Bueno, no sé exactamente… pero podría decirte lo que creo… -Claro-la verdad era que sentía curiosidad -Pero tendrás que prometerme algo… -¿Condiciones? -Solo dos -Haber, dime -Yo te digo… pero tienes que prometer que no te enojaras conmigo ni te alejarás -De acuerdo-prometí, no me gustaba para nada como sonaba eso y sabía que me arrepentiría de decir que sí, pero sentía demasiada curiosidad -Bueno, yo sé que tú no quieres enamorarte ni nada parecido…-comenzó -Pero…-me adelanté a él -Pero no todos son como él. Yo no soy como él-aclaró
Y ese momento entendí. Lo miré como si estuviera completamente loco.
-¡OH, NO! ¡NO! ¡NO!
Lo asusté, estoy segura. Pero… ¿CÓMO SE LE OCURRÍA DECIRME JUSTAMENTE ESO? Lo miré una vez más, parecía completamente decidido y no parecía arrepentirse de lo que dijo. Me encontré con su mirada. Cerré los ojos fuertemente, apreté los labios hasta formar una sola línea y negué con la cabeza repetidamente. Ni sabía que yo no quería tener nada que ver con ningún chico, no quería nada más que una amistad. Era un método de auto defensa para que no me volviera a suceder lo mismo de antes. Tal vez fuera un tontería pues ya había pasado un año pero era como una regla para mí, y no quería romperla. O más bien no debía porque así estaba tranquila. Nick debía entenderme. O tal vez, solo tal vez, yo debía entenderlo a él. Nicholas no era como él (él, en este momento vendría a ser una referencia al pasado de Bella, no a Nick) y me lo había demostrado. Entonces… ¿él debía entenderme a mí y yo a él? Era eso, ¿no? Nick me había entendido. Pero… ¿yo a él? Sí, también lo había entendido. Entonces era fácil. En ese momento la decisión era mía porque sabía que si yo decía que no, Nick no insistiría. Lo conocía lo suficiente para saber cómo era en ese aspecto. El problema era que yo quería decirle que sí. Porque después de todo, si no funcionara como nosotros dos queríamos ¿qué sería? Solo un aprendizaje más para ambos. Pero yo pondría todo de mí para que funcionara y para que siguiéramos juntos siempre.
-De acuerdo, de acuerdo…-pensé en voz alta -De acuerdo, de acuerdo ¿qué?-preguntó él sin comprender. Claro que no había entendido. Para poder entender tendría que haber seguido el hilo de mis pensamientos anteriores. -Que ya tomé una decisión y estoy segura de que no me arrepentiré de ella -Y ¿cuál es?-preguntó, ansioso -Sí -Sí ¿qué? -El pasado es pasado, ¿cierto? -Eso creo yo -Entonces no necesitas más explicaciones que saber que yo pienso lo mismo que tú
Esperé a que dijera algo más, pero no lo hizo. No exactamente con palabras. Y yo no pude decir nada más porque en ese segundo sus labios y los míos jugaban entre ellos en una armonía increíble. Algo que no había sentido nunca antes. Algo tan…mágico, que era casi imposible creerlo. Algo demasiado perfecto para pensar que fuera verdad. Y de un segundo a otro estaba sentada sobre su regazo en el asiento del conductor besándolo como nunca había besado a alguien. Sus labios tenían un sabor inigualable.
-Dime algo, ¿tus padres no te matarán si te encuentran así conmigo?-preguntó mientras ambos recuperábamos un poco de aire -La verdad, no me interesa-y esta vez lo besé yo
Estaba totalmente en otro mundo. Él lograba que me olvidara de todo y solo pensara en él cuando estábamos juntos. Y eso era algo refrescante. Algo que me maravillaba, pues nunca nadie lo había logrado. Solo con escuchar su voz entraba en otro mundo. Un mundo enteramente nuestro, en el que solo existíamos él y yo. Sin horarios, ni colegio, ni nada parecido. Sin preocupaciones.
-Nick, debo irme-dije con mi voz completamente apagada por la pena, luego de un par de besos más -Sí-susurró él-supongo que yo también -Lo más curioso… es que no quiero irme-dije mientras lo abrazaba -Yo mucho menos -Nicholas Jonas… ¿es que acaso tú piensas que cuando me despierte mañana voy a cambiar de opinión?-pregunté, molesta -Quién sabe… eres impredecible-me reí -De acuerdo, mañana verás cómo no estoy tan loca como piensas -Ya lo veremos-hizo una mueca -¿Qué?-pregunté preocupada al ver su cara-¡Nick lo decía en broma! No hay manera de que cambie de opinión, te lo juro. Pondré todo de mí y dejaré de ser tan pesimista, lo prometo -Sé que lo harás, pero no fue por eso la mueca-dijo y yo me relajé -Entonces… ¿por qué?-pregunté nuevamente preocupada -Mañana es lunes, no podremos vernos desde tan temprano como yo querría -¡Eres un tonto! Me hiciste asustar, pensé que algo iba mal -Nada puede ir mal mientras esté contigo -Entonces, ¿nos veremos mañana?-pregunté con una sonrisa -Te paso a buscar luego al colegio-prometió con una sonrisa -Perfecto-y para no desconcentrarme nuevamente con sus besos. Abrí la puerta, me bajé del auto y le di un leve y corto beso en los labios
Corrí hacia la puerta, la abrí y le grité "Hasta mañana" y agité la mano con la que no sostenía la puerta en forma de saludo.