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Historia 3733 — capítulo 2
Mami 'Mione
?RE-INFANCIA?
Por Dadaiiro
CAPITULO 2.- MAMI ‘MIONE
Caminaban los cuatro, o más bien dicho tres pues Remus iba en brazos de su ‘Mami’, por los pasillos de Hogwarts rumbo a la gran sala que se le denominaba el Gran Comedor. Hermione no sabía qué pensar. El niño era encantador y muy tierno, pero con el sólo hecho de pensar que era la misma persona que horas antes había sido su Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras la hacían sentirse extraña.
-“‘Mione, di ‘Mi-o-ne”- le repetía Ron al niño mientras caminaba a un lado de la chica.
-“Ma-io-my”- fue lo único que podía mejorar.
-“Bueno, por lo meno ya no te dice ‘Mami’ ”- recalcó Ron a su amiga en son de burla y ella le mandó una mirada asesina.
-“Oh, vamos, ‘Mione, no creo que sea tan malo. Nos vamos a divertir mucho con el pequeñín. ¿Cierto Remus?”- le dijo el pelirrojo al niño y este sonrió.
Hermione suspiró y por primera vez en el día dejó que una sonrisa se formara en sus labios. –“Sí, tal vez tengas razón”- le dijo mientras que entraban al comedor.
Cuando estuvieron dentro, vieron que ya muchos de los estudiantes estaban sentados a la mesa y se dirigieron a sus lugares. Tomaron sus asientos y Hermione colocó a Remus junto a ella que por fin había accedido a soltarla. Ginny, que se encontraba muy cerca de ahí se acercó mientras que se llevaba ambas manos a la boca.
-“¡Pero qué lindo!”- dijo mientras que le acariciaba el cabello. –“¿Quién es este niño?”- le preguntó a su amiga.
Ron resopló mientras que intentaba no soltar la carcajada –“No creo que me creas aunque te lo diga”- le dijo Hermione a la pelirroja a lo que esta se extrañó mucho. Le iba a preguntar a qué se refería cuando el silencio sepulcral que se hizo en la sala hizo que se girara para ver qué era lo que pasaba.
Dumbledor se encontraba en la Mesa Alta con las manos alzadas mientras que varios de los Profesores tomaban asiento; señal de que apenas acababan de llegar.
-“Jóvenes, sólo quiero darles un pequeño anuncio. Como ustedes sabrán, el día de ayer, el Profesor Lupin sufrió un pequeño accidente. Ya se encuentra perfectamente sano, pero de todas formas está algo… ‘indispuesto’ para seguir impartiendo su clase, por lo que el Profesor Snape tomará su lugar hasta que le sea posible continuar con sus enseñanzas.”- dijo sonriendo y algunos murmullos se alzaron en el comedor –“Y otra cosa más”- dijo y el silencio se apoderó de nuevo de la sala –“No se asombren mucho si desde el día de hoy se topan con un pequeño niño rondando por Hogwarts pues estará aquí hasta nuevo aviso. Pueden seguir con su desayuno”- dijo con un ademán de su mano y se sentó en su silla.
Ginny giró su cabeza hacia sus amigos y les hizo una pregunta con la mirada. Los tres tan sólo asintieron dándole a entender que estaba en lo cierto y la chica nuevamente se emocionó. –“¡No puedo creerlo!”- dijo –“¿Él es el Profesor Lupin?”- preguntó incrédula, y causando con esto que varios alumnos giraran su vista por lo que acababan de oír.
-“Ginny”- dijo Ron –“Te presento al pequeño Remus Lupin”-
El resto del desayuno fue tranquilo. Remus se había comido toda la avena que Hermione le había servido y algunas chicas de la mesa de Gryffindor se habían acercado para adular al pequeño Lupin. Remus en un principio había escondido su cara en la túnica de Hermione, pero después empezó a tomarles confianza a las demás chicas y dejó que lo cargaran por cortos periodos. Sin embargo, no pasaba mucho cuando el niño extendía sus brazos hacia Hermione pidiendo que lo devolvieran con ella.
Cuando terminaron el desayuno, Hermione se llevó al niño en brazos mientras que este se despedía con la mano de las otras chicas. Se escucharon pequeñas risitas cuando estos salieron, pero Hermione tan solo sonrió.
La primera clase que tuvieron fue Encantamientos con Flitwick. Remus había estado un tanto inquieto, por lo que Ron decidió prestarlo su varita, cosa de lo que se arrepintió después cuando el niño, jugando, hizo que un rayo saliera de la punta de esta y le chamuscara el cabello a Seamus que se encontraba justo enfrente de ellos. Obviamente, el pelirrojo se apresuró a confiscársela antes de que hiciera otra cosa. En la clase de Binns, no hubo mucho que hacer, además de que el tono de voz del Profesor era completamente monótono, algo que por primera vez agradecieron los chicos pues Remus quedó totalmente dormido después de unos minutos que el fantasma había empezado a hablar. Transformaciones corrió la misma suerte, pues el niño no se despertó ni cuando lo tomaron en brazos para transportarlo al otro salón de clases.
Momentos después, se dirigieron a las mazmorras para la clase de Pociones y Hermione dejó a Remus acostado en una banca cerca de donde se encontraba ella sentada. Snape les dio una poción muy complicada, por lo que concentró toda su atención en lo que hacía y no se dio cuenta de cuando el niño se despertó. Remus se sentó en la banca y observó su alrededor. Cuando vio a su ‘Mami’ sentada cerca de donde estaba él se sintió con la confianza suficiente de dar un pequeño recorrido por el lugar.
Caminó entre las filas y pronto llegó junto a un gran caldero que humeaba y contenía un líquido anaranjado burbujeante. Vio algunas raíces que estaban en la mesa de enfrente y las cogió para después echárselas al caldero. El chico que estaba ahí se puso más nervioso de lo que parecía ya y ahuyentó al niño para que no le echara a perder la poción aún más de lo que estaba. Para su asombro, su poción se tornó morada como el resto de las otras que tenían sus compañeros y, por primera vez en la historia de Hogwarts, Neville Longbottom sonrió en su clase de pociones.
Remus siguió caminando y después se topó con un estudiante alto y con el cabello tan rubio que parecía plateado. El Slytherin le mandó una mirada tan fría que hizo que el niño se estremeciera y saliera corriendo de ahí. Recorrió las filas traseras y algunas de las chicas que se encontraban ahí, tanto Gryffindor como Slytherin, empezaron a chulear al niño. Los cuchicheos atrajeron la atención por lo que pronto Remus se encontró frente a frente con el Profesor de Pociones. Todos volvieron sus vistas a sus calderos sin hacer sonido alguno. Hermione se dio cuenta de lo que pasaba y se puso muy nerviosa. Iba a ponerse de pie para ir a tomar a Remus cuando Snape levantó una mano para detenerla. Le dirigió una mirada fría y penetrante al niño, pero curiosamente éste ni se inmutó. Se le quedó viendo con una carita de curiosidad mientras que todos los alumnos fingían seguir con su trabajo, siendo que estaban bien atentos para ver qué era lo que iba a pasar.
-“De acuerdo”- le dijo Snape al niño con voz helada. –“¿Qué crees que estás haciendo dando vueltas por mi clase, Lupin?”- El niño seguía viéndolo pero por fin contestó, aunque algo que nadie se hubiera esperado.
-“¿Por qué tienes el pelo grasoso?”- preguntó con toda la inocencia del mundo.
Todos los estudiantes aspiraron por la sorpresa y se quedaron tensos esperando la reacción de su Profesor. Hermione se estrelló una mano en la frente. La cara de Snape se puso primero roja y después se tornó un tanto morada. Parecía como que empezaba a temblar y después de un gran silencio le gritó al niño.
-“¡REGRESA A TU LUGAR! ¡VETE CON POTTER Y WEASLEY Y NO TE MUEVAS DE AHÍ!”-
El niño puso cara de asombro increíble, pero no llegaba a susto, sin embargo corrió lo más rápido que pudo y se sentó entre sus dos amigos. Se le quedó viendo al Profesor, pero no volvió a decir nada el resto de la clase. Harry y Ron tuvieron un tiempo difícil tratando de aguantarse la risa y Remus tan sólo se acostó en la banca donde estaban sentados de tal forma que se sostenía con sus piernas, pero dejaba todo el tronco y cabeza colgando hacia abajo. De milagro no se le fue toda la sangre al la cabeza, pero se entretuvo un rato así. Después, volvió a su posición normal y se recargó en Harry para quedar viendo al techo. No pasó mucho tiempo y se quedó otra vez dormido.
Cuando por fin terminó la clase, todos se marcharon y Remus se fue agarrado de la mano de Hermione rumbo al Gran Comedor. Llegaron y se sentaron en sus lugares. Hermione empezó a preparar un plato para Remus y cuando estuvo listo volteó a ver al niño para pedirle que empezara a comer, pero cual no fue su sorpresa al encontrar el lugar vacío. Empezó a buscarlo frenéticamente por toda la mesa hasta que se dio cuenta que se encontraba en la mesa vecina, con los estudiantes de Hufflepuff.
Las chicas lo abrazaban y le daban de comer. Platicaban con él y reían de las cosas que a veces decía. Cuando ya no quiso comer más, empezó a observar a todas las chicas que tenía alrededor con curiosidad. Los chicos se sentían un tanto celosos por toda la atención que robaba, pero a Remus no le importaba la atención. Cuando por fin fijó sus ojos en unos cafés que lo veían divertidos, se bajó de su asiento y se despidió de sus amigas mientras que corría rumbo a la persona que lo esperaba muy divertida con las manos en la cintura.
-“‘Maiomy”- exclamó mientras que le abrazaba las piernas.
Hermione tan solo siguió sonriendo y lo tomó de una mano para llevárselo a su mesa. Le sirvió un poco de tarta de chocolate que estaban dando como postre y Remus se lo comió todo.
-“Será mejor que nos vayamos yendo”- dijo Harry revisando su reloj.
-“¿Qué nos toca?”- preguntó Ron mientras que se terminaba su pedazo de tarta.
-“Cuidado de Criaturas Mágicas”- dijo Harry.
-“Qué bueno. De seguro a Remus le hará bien salir a tomar aire fresco”- dijo Hermione mientras que le arreglaba la pequeña capa al niño.
-“Oye, ‘Mione, te estás tomando muy en serio eso de cuidar a Remus, ¿no?”- dijo Ron en un tono un tanto de burla.
-“Pues por supuesto”- dijo Hermione mientras un ligero rubor en sus mejillas. –“Pero no es lo que te imaginas. El Profesor Dumbledor lo dejó a mi cargo y me pidió que lo cuidara bien. Es todo”- dijo volviendo su atención a la capa de Remus.
-“Sí, como sea. Vamos o llegaremos tarde”- dijo levantándose seguido de un sonriente Harry y una indignada Hermione.
Caminaron hasta salir por las puertas del colegio y pronto sintieron el aire fresco del día. En algo estaba correcta Hermione, Remus se alegró mucho al poder salir a la intemperie, fuera de esos oscuros pasillos. Se dirigieron al lugar donde siempre tenían clases de Cuidado de Criaturas Mágicas con Hagrid y vieron que éste los estaba esperando.
-“¡Hola, chicos!”- les saludó alegremente el gigante.
-“Hola Hagrid. ¿Qué vamos a tener ésta vez?”- preguntó Harry.
-“Oh, ya verán. De seguro se les hará muy interesante. Me costó bastante trabajo poder traerles esta criatura, pero de seguro valdrá la pena.”-
-“Sólo espero que no sea un Nundu o una Mantícora. Con eso me conformo”- dijo Ron en tono de broma, pero su semblante se tensó al ver que Hagrid dudaba en su respuesta.
-“Pues… no es ninguno de esos dos… pero ya verás.”- dijo Hagrid y después se le iluminó el rostro –“de seguro te fascinará”-
-“Oh, no. Prepárate a recibir a Norberto”- le susurró Ron a Harry al oído.
No tardaron los demás alumnos en llegar y Harry, Ron y Hermione se sentaron en el césped. Remus se quedó al lado de Hermione. Cuando todos los estudiantes hubieron llegado, Hagrid empezó con su clase.
-“Muy bien, chicos. El día de hoy les tengo una sorpresa.”- todos los presentes empezaron a pensar de la misma forma en que Ron lo había hecho y se empezaron a mandar miradas preocupadas unos a otros. Hagrid se ausentó pues había ido por la criatura. Algunos recordaron aquella ocasión del Hipogrifo, pero decidieron no decir nada. Para cuando Hagrid volvió, todos habían quedado mudos del asombro. La criatura que traía el guardabosque era enorme, y no sólo eso; era una Esfinge.
-“¿Y bien? ¿Qué les parece?”- dijo Hagrid dirigiéndose a la clase.
Silencio.
-“Bueno”- empezó Hagrid –“al igual que otras criaturas, las Esfinges deben ser tratadas con sumo respeto”- dijo esto fijando su vista en cierto Slytherin que tan sólo le devolvió una mirada burlona. –“Durante más de mil años han sido usadas por magos y brujas para cuidar valiosos y secretos escondites. Son sumamente inteligentes y se deleitan con acertijos y enigmas. Por lo general, sólo son peligrosas cuando lo que custodian es amenazado. Si le realiza un enigma a una persona y lo contestan en su primer intento, los deja pasar al lugar que custodia. Si la contestan mal, ataca; y si el interrogado no se sabe la respuesta, lo más inteligente es quedarse callado y retirarse lentamente. La esfinge no le hará nada si no responde. Las esfinges por lo general so…”- pero no terminó lo que estaba diciendo pues notó cómo todos veían horrorizados en dirección a la Esfinge.
La criatura tenía el cuerpo de un león más grande de lo normal con enormes patas con garras y una larga cola amarillenta que terminaba en una borla café. Sin embargo, su cabeza era como de una mujer. La verdad, sobraba decir que los alumnos no se veían horrorizados por la criatura, sino por lo que estaba frente a ella. La Esfinge miró con sus alargados ojos como almendras hacia abajo y vio al pequeño niño que se le acercaba con curiosidad.
Hermione se levantó y trató de jalar al niño de vuelta, pero ya era demasiado tarde, la esfinge parecía divertida había empezado a halar.
-“¿Qué te parece si me respondes un enigma que te tengo?”- le dijo con una voz melosa.
-“No”- le dijo Hagrid que se acercaba rápidamente –“Es tan sólo un niño”- pero la esfinge no lo escuchó. Sonrió y empezó a recitar:
Yo tengo millones de brazos
Pero no tengo cuerpo,
Tengo miles de años
Pero no me comprenden.
No tengo fuerza,
Pero controlo dos hemisferios.
¿Quién soy?
Todos quedaron paralizados, pero al parecer, Remus ni se inmutó. Parecía estar meditando en algo. Se veía muy curioso, un pequeño niño de tres años con la vista clavada en un punto del cielo sin decir ni mover un músculo.
Hermione se acercó lentamente y trató de jalar al niño. –“Remus, no contestes. Si no dices nada y vienes conmigo…”- dijo, pero fue demasiado tarde.
-“El cerebro humano”- dijo la suave vocecita.
Hermione se heló y volteó a ver a la esfinge. Su cara permaneció un momento impasible, pero después se formó una sonrisa en su rostro.
-“Eres un pequeño muy inteligente. Sabía que no eras normal.”- y se acostó en el césped para dejarse tocar por el niño que se acercó muy emocionado.
Hermione quedó paralizada, al igual que todos los presentes. Harry y Ron se le acercaron y al igual que ella, se le quedaron viendo al pequeño que jugaba con la Esfinge que parecía tan inofensiva como un gatito doméstico.
-“¿Pero qué rayos fue eso?”- Preguntó Ron mientras se rascaba la cabeza. –“No sabía que Remus era un niño genio”- dijo incrédulamente.
-“No seas tonto, Ron. Al parecer Remus conserva su intelecto y conocimiento, pero su memoria y comportamiento es de cuando tenía tres años.”-
-“¿A, sí? ¿Cómo lo supiste?”-
-“Es una teoría”- dijo Hermione mientras se encogía de hombros.
Ron entornó los ojos. La chica lo ignoró y se acercó al pequeño infante que jugaba con la bestia imponente.
-“Remus, ven acá”- le dijo firmemente.
El niño se separó de la Esfinge y la miró con toda su atención.
-“No quiero que vuelvas a hacer eso. ¿De acuerdo? ¡Casi nos matas de un susto!”- le regañó maternalmente.
El niño bajó la cabeza algo apenado e incómodo por el regaño pero asintió.
-“Muy bien. Si estás aburrido, ¿por qué no juegas allí, en el pasto? Nomás no te alejes mucho”- dijo Hermione mientras le acariciaba el cabello.
El niño volvió su mirada gris hacia la chica y nuevamente asintió con una sonrisa.
Salió, pues, el niño corriendo de ahí para quedar sentado en el pasto no muy lejos del grupo de estudiantes de Gryffindor y Slytherin. Remus descubrió un hormiguero y empezó a seguir a los pequeños animalitos trabajadores. Cuando se hubo cansado de verlos, se acostó en el pasto mirando hacia el cielo. Vio como unas cuantas aves cruzaban el espacio aéreo y sintió deseos de ser como ellas. Volar por donde quisiera y disfrutar de ello sin que lo anduvieran regañando.
Estaba concentrado imaginándose que volaba cuando de pronto escuchó un ruido no muy lejos de ahí. Rápidamente se levantó y buscó la fuente del sonido. No había nada. Otra vez escuchó ese mismo ruido. Se levantó y empezó a caminar hacia donde lo había escuchado y pronto llegó a la puerta de la cabaña del buen Hagrid. Se dio cuenta de que el ruido que escuchaba era causado por algo o alguien que quería abrir la puerta.
Remus, aprovechando que la puerta estaba entreabierta, empujó lo más fuerte que pudo. La pesada madera con la que estaba hecha era muy difícil de mover, pero pronto pudo tener una abertura lo bastante grande para poder asomar la cabeza. Sus intenciones eran esas, dar una pequeña ojeada para ver qué era lo que había llamado su atención, pero pronto se vio obligado a retroceder pues una extraña criatura un poco más grande que un gato, pero no tanto como un tigre, se le escurrió entre las piernas. Casi termina montado en él, pero se hizo a un lado para poder verlo mejor.
Frente a él estaba un tipo de gato grande con pelaje moteado, y sus orejas y cola como las de un león. Remus sonrió satisfecho, al parecer no tendría que pasar todo ese rato aburrido sin nadie que lo acompañara en su juego.
Cuando la clase de Hagrid terminó, lo primero que Hermione hizo fue girar su vista en busca del pequeño travieso. No tardó en encontrarlo, pero lo que vio no le agradó mucho, por lo que se incorporó y se dirigió a donde estaba el niño.
-“Remus”- le llamó.
El niño dejó de jugar con el animalito y volteó a ver a su ‘mami’.
-“No dijiste nada de Kneazles”- se defendió rápidamente el niño.
Hermione suspiró –“No, creo que no. Pero no deberías de jugar con cada criatura que te encuentras. Puede ser peligroso. ¿Cómo sabías si el Kneazle no te atacaría y te hiciera daño?”-
-“El gatito es bueno”-
-“Oh, vamos, Hermione. ¿No crees que estás siendo muy estricta con el pobre niño?”- le preguntó Ron que se le había acercado para ver qué sucedía.
-“No señor. No quiero que le vaya a suceder algo. Ahora, ¿Por qué no me haces un favor y llevas a este Kneazle con su dueño?”- le señaló a Hagrid y Ron se encogió de hombros, se agachó para tomar a la criatura, pero ésta, al verse tan cerca de aquel humano que no era ni su amo ni el pequeño niño con quien había estado jugando, se dio a la fuga.
Ron salió corriendo detrás del animal, pues no quería que se perdiera. Hermione le gritaba que lo atrapara mientras que algunos de los alumnos que se habían quedado un poco atrás veían el gracioso espectáculo. El pelirrojo era bastante ágil, pero nunca en comparación con el felino. No hubo más remedio y Hermione también se dio a la cacería.
Por mientras, Remus veía divertido cómo sus demás amigos ‘jugaban’ con el animalito, Sin embargo, pronto se aburrió y recordó su intensa curiosidad por lo que había detrás de él. Se giró sobre sus talones y vio el bosque que había estado observando desde que había llegado a ese lugar. Se veía tan misterioso y divertido. Quién sabe qué tantas cosas nuevas descubriría ahí. Tal vez hasta nuevos animalitos descubriría y podría jugar con ellos. El niño sonrió ampliamente y empezó a caminar en dirección del oscuro bosque.
Ya faltaba poco para que llegara, unos pasos más. Podía sentir como las hojas secas crujían bajo sus pequeños zapatos, pero de pronto, una mano poderosa lo detuvo.
-“¿A dónde crees que vas?”-
Remus se giró y vio a Harry que lo jaló y lo tomó en brazos inmediatamente.
-“¡Remus!”- dijo Hermione agitada de tanto correr cuando se dirigió a los dos chicos. Tomó al niño de los brazos de su amigo y lo abrazó.
-“No vayas para allá. Ese bosque está prohibido. ¿Me entiendes, Remus? No puedes entrar ahí. Es muy peligroso.”-
El niño parpadeó un par de veces. ¿Por qué ese bosque tan divertido era peligroso? Hermione lo separó un poco para verlo a la cara.
-“Prométeme que no entrarás ahí”-
Remus no dijo nada, se le quedaba viendo como si le estuviera pidiendo lo peor del mundo.
-“Prométemelo, Remus”-
-“Remus”- le dijo Harry que estaba al lado de su amiga –“Hermione sólo quiere que tú estés bien. Tú no quieres preocuparla, ¿verdad? ¿Por qué no mejor dejas el bosque en paz?”-
Remus bajó su mirada y asintió con la cabeza. Hermione suspiró. Bajó al niño y los tres se dirigieron al castillo junto con Ron que se les unió cuando su persecución hubo terminado.
Hermione le envió una mirada preocupada a su amigo y después al infante. Este niño era demasiado curioso. No parecía tenerle miedo a nada. Ahora se podía dar una idea de por qué había contraído su licantropía cuando pequeño. Se reprendió a sí misma. No había estado cuidando bien al niño. Si no le prestaba atención, podía terminar en serios problemas. Se prometió que después se pondría al tanto con sus materias, pero que por ahora enfocaría su atención el su pequeño Profesor. Asistiría a las clases, aunque esto no significara que pusiera mucha atención.
Entraron al castillo y Harry y Ron se despidieron de sus amigos pues su siguiente clase sería adivinaciones. Hermione, por otro lado, le tocaba aritmomancia, por lo que empezó a subir una de las tantas escaleras que había en el colegio. Ya iba a la mitad de esta cuando siente que el niño que traía de la mano se detiene. Voltea con curiosidad, para ver qué era lo que había causado que el pequeño se detuviera y se asombró al verlo.
Remus se estaba bajando la pequeña blusa con la mano libre y a la vez trataba de subirse los pantalones. Hermione rió al ver que la ropa le quedaba ridículamente pequeña. Pero la razón no era que se hubiera encogido, Remus ahora tenía el aspecto de un niño de seis años.
Hermione sonrió y se agachó para estar a la altura del niño.
-“¿Qué te parece si vamos y te cambiamos de ropa?”- le preguntó.
Remus asintió con la cabeza –“me aprieta”- dijo refiriéndose a los pantalones que trataba de acomodarse.
La chica asintió y decidió cambiar de rumbo. Bajó los escalones con Remus de la mano. De seguro Madame Pomfrey le tendría algo listo. Se dirigieron entonces a la enfermería. Aritmomancia podría esperar.
FIN DEL CAPITULO DOS
Notas del autor:
¡Hola a todos!
Aquí les tengo el segundo capítulo de Re-Infancia. Espero haya sido de su agrado. Lamento mucho la tardanza!
No tengo muchos comentarios ^^U por lo que mejor me voy al grano.
Gracias, gracias, gracias a todos!
Les prometo que pronto les tendré el próximo capítulo de Re-Infancia.
Alejandra: muchas gracias por tus comentarios! me alegra en verdad que te gusten mis fics ^___^ ya verás que con este nuevo cambio de la página estaré publicando más seguido. mas o menos una vez por semana. te parece? también tengo que preparar los otros capítulos, no crees? bueno pues, espero que te haya gustado este capi! nos vemos después!
Mizuiro: hola! pues nuevamente aquí. sí!!! yo soy una total fan de Remus! y ahora que está chiquitín ^o^ oh! cómo me gustaría tener uno de esos! ejem bueno, volviendo a lo que decía, pronto tendré el proximo capi. espeor que también sea de agrado. nos vemos después!
Espero hayan disfrutado la lectura. Por favor, a aquellos que no lo han hecho, déjenme sus comentarios. Me gustaría mucho saber su opinión sobre el fic para ver si les gusta la forma en que lo estoy redactando, o si le falta algo. Ya sabe, todo se vale en la crítica constructiva.
Entonces, nos vemos pronto!
Shao.