← Historia 3733 · de
Historia 3733 — capítulo 3
Libro de viistas: http://www.melodysoft.com/cgi-bin/gbook.cgi?ID=FictsHA.Dadaiiro
¡Hola, tío Padfoot!
?RE-INFANCIA—
Por Dadaiiro
CAPITULO 3.- ¡HOLA, TÍO PADFOOT!
Remus se dedicaba a hojear algunos libros de séptimo grado. Se encontraba al lado de quien en estos momentos era su tutora. No prestaba ni la más mínima atención a la clase, a pesar de parecerle interesante. Hermione parecía estar muy entretenida con lo que la Profesora decía, por lo que el niño no quiso distraerla. Se enfadó de los libros y entonces tomó un pedazo de pergamino y una pluma para empezar a dibujar. Algunas chicas que se encontraban cerca de ellos de vez en cuando echaban una mirada en dirección del pequeño para ver qué era lo que hacía acompañadas de unas leves risitas.
La joven estudiante, percatándose de la atención que llamaba el pequeño niño, volteó a ver qué sucedía. Cuando lo hizo, Remus le extendía un pedazo de pergamino con unos garabatos y figuras extrañas de las cuales se podían distinguir dos figuras. A Hermione se le derritió en corazón. Debajo de las dos figuras había dos nombres escritos “yo” y “Maiomy”.
-“¿Para mí?”- preguntó la chica en voz baja.
Remus tan sólo asintió con una gran sonrisa.
-“Eres muy tierno, Remus”- le dijo.
Observó unos momentos el dibujo y una sonrisa algo triste se formó en su rostro. ¿Qué pasaría cuando el niño volviera a la normalidad? ¿Se acordaría de todo lo que hizo cuando estuvo en este estado infantil? Y, además de eso, ¿Por qué la había elegido a ella, y sólo a ella, como su tutora? Era evidente de que todos los Profesores habían intentado socializar con el niño cuando recién había despertado, pero Madame Pomfrey le había cerciorado que no había mostrado intenciones de cooperar hasta que ella había aparecido.
-“Llegará el día cuando serás una estupenda madre”- le había dicho la enfermera esa misma tarde cuando habían ido a cambiarle de ropa al niño.
Hermione se había sonrojado notablemente por lo que había recibido algunas risas por parte de otra mujer.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz que le llamaba.
-“Señorita Granger, ¿Podría pasar hacia el frente? Es su turno en la pizarra”- le ordenó su Profesora de Aritmomancia.
-“Sí”- dijo la chica y se volvió a la chica que estaba sentada en el pupitre de atrás. –“Padma, ¿serías tan amable de cuidar de Remus por mientras?”-
-“Claro”- le dijo la otra chica. Hermione asintió agradecida y se fue al frente de la clase.
Lavender se giró con su compañera y empezó a platicar –“No entiendo para qué lo encarga. El Profesor Lupin es muy bien portado. ¿Verdad que sí?”- preguntó esto último al niño que le habían encargado, pero su sonrisa se borró instantáneamente.
-“¿Dónde está?”- preguntó exaltada –“Hace un momento estaba aquí”-
Pero lo que la chica no sabía es que al pequeño Lupin le había entrado la necesidad de utilizar el sanitario, por lo que había salido del aula en un abrir y cerrar de ojos.
Remus corría por los amplios pasillos lo más rápido que podía en dirección del sanitario de varones más cercano. Era curioso de ver, el niño parecía saberse de memoria aquel lugar, pero ¿quién no se lo aprendería de aquella manera si en sus años de estudiante se la había pasado merodeando junto a sus amigos?
Por fin llegó y entró en él. Cuando terminó, se lavó las manos con mucha dificultad, ya que los lavabos le quedaban muy por encima. Salió satisfecho del lugar, pero su felicidad fue interrumpida por un par de ojos grises y siniestros que lo veían en una forma que le hacían estremecer. Era una mirada fría y tenebrosa. A Remus no le importó nada más y salió disparado de ese lugar.
Iba corriendo, huyendo de su persecutor. Pronto llegó a un lugar que recordaba haber frecuentado antes y, sin pensarlo dos veces, se metió por detrás de una armadura antigua y, como si se tratase de agua, penetró la pared que simulaba estar formada por sólidas rocas.
Los pasos se acercaron y pronto pudo ver el pequeño, a través de la mágica pared que le permitía visualizar al exterior, a un no muy contento Draco Malfoy. El chico Slytherin parecía confundido, pero no por eso menos amenazante. Después de un rato, el rubio pareció darse por vencido pues se marchó de ese lugar, esperando encontrarse al pequeño Profesor en otra ocasión.
El joven Lupin esperó unos instantes y sacó la cabeza para ver si el chico se había ido. Suspiró al ver que así era y salió de su escondite.
Empezó a caminar rumbo al salón donde Hermione tenía clases de Aritmomancia pero fue detenido nuevamente. Sin embargo, esta vez no era tan catastrófico. Dos chicas de Ravenclaw se le acercaron mientras que lo empezaban a adular. Remus se sentía algo incómodo con tanta atención, pero no quería ser grosero y salir corriendo. Mas cuando iba a decirles que se tenía que ir, una de las chicas sacó una barra de chocolate y se la ofreció.
Bueno, tal vez la atención no era tan mala. El niño sonrió y aceptó gustoso aquel manjar.
-“¡Ya te dije que lo sentía! Desapareció hasta antes de que pudiera decirle algo. ¡Sólo me volteé por un segundo!”-
Hermione resopló desesperada –“Pero… olvídalo”- dijo mientras se daba vuelta y salía del aula.
Caminando por los pasillos, se encontró a sus dos amigos que venían de su clase de Adivinaciones.
-“¡Harry, Ron!”- les gritó para llamar su atención.
-“Hey, ‘Mione. ¿Por qué tan alterada?”- preguntó Ron y empezó a inspeccionar a la chica –“¿Dónde está Remus?”-
-“Es precisamente a él a quien estoy buscando”- dijo Hermione muy preocupada.
-“Bueno, pero cálmate. Después de todo, no pudo haber salido del castillo”- dijo Harry pero retrocedió un paso al recibir una mirada asesina de parte de la chica.
-“Tú, mejor que nadie, conoces lo grande que es este castillo. ¿Entiendes que podría estar en cualquier parte?”-
Reanudaron su caminata mientras discutían pero pronto pararon al ver a dos chicas Ravenclaw acompañadas del ‘perdido’.
-“¡Remus!”- Hermione llamó al niño en son de regaño.
El infante volteó su mirada gris hacia su protectora y una amplia sonrisa se formó en sus pequeños labios cubiertos de chocolate. Salió corriendo y abrazó a su ‘mami’ mientras que ella le devolvía el abrazo.
-“¡No vuelvas a hacer esto!”- le regañó la chica –“No es bueno salirte de clases y andar de merodeador tú solo por el castillo”- Ron y Harry tan sólo se voltearon a ver con caras divertidas por lo de ‘merodeador’.
El niño le puso una carita de súplica. –“Quería ir al baño”- le dijo en voz bajita.
Hermione suspiró. –“De acuerdo. Pero a la próxima avísame. ¿De acuerdo?”- y el niño asintió.
Hermione levantó su vista y vio a las dos estudiantes que habían traído a Remus. –“Muchas gracias por ocuparse de él”- les dijo con una débil sonrisa.
-“No hay problema”- dijo una de ellas alegremente –“El Profesor es todo un encanto”- dijo mientras que la otra reía disimuladamente. –“Nos vemos, Remus”- dijo mientras le acariciaba la cabecita, al igual que su compañera –“Si quieres más chocolate, me dices”- y las dos se fueron.
Estaban los cuatro en la sala común de Gryffindor. Hermione terminando unos trabajos por adelantado, Ron y Harry jugando ajedrez mágico y Remus leyendo uno de los libros del último. Estaban todos concentrados cuando de pronto un sonido en la ventana les llamó la atención.
-“¡Hedwig!”- dijo Harry acercándose a la ventana para dejar entrar a su lechuza. Cuando entró el ave blanca, le entregó a su dueño una carta que traía en el pico.
-“Es de Padfoot”- dijo llamando la atención niño rubio-cenizo que se le quedó mirando con interés.
-“¡Ábrela!”- dijo Ron mientras echaba un vistazo a la sala común para cerciorarse de que no hubiera nadie cerca.
Harry abrió la carta mientras que sus amigos, incluyendo el infante, formaban un pequeño círculo para escuchar mejor.
‘Querido Harry:
¿Cómo te va con esas clases de adivinación?
No te preocupes por las ‘predicciones’ de Trelawney. Esa murciélago solía darnos clases a nosotros también y siempre le gustó predecir mi muerte en especial.’
Hermione resopló indignada por la forma tan irrespetuosa en la que se dirigía Sirius hacia una profesora, pero Harry decidió ignorarla y prosiguió leyendo en voz alta.
‘Por cierto, he escuchado que algo le ocurrió a Remus. ¿Se encuentra bien?
¿Por qué no nos vemos en la casa de Moony esta noche? Me gustaría verlos a ti y a los chicos, además de cerciorarme del estado del viejo lobo.
Sirius’
Todos se voltearon a ver.
-“Creo que es hora de sacar de nuevo la capa de mi papá”- dijo Harry mientras sonreía.
Ya pasaban de las once y todos se habían ido a acostar. Remus estaba totalmente dormido, por lo que Hermione lo traía en brazos mientras que los tres estudiantes, acompañados de Crookshanks, salían por el retrato de la Dama Gorda bajo la seguridad de la capa de invisibilidad para dirigirse hacia la ‘casa de los gritos’.
Salieron por las puertas del gran castillo y sigilosamente caminaron por el césped de los campos de Hogwarts para llegar hasta el tosco árbol guardián. Lo bueno que el gato los acompañaba, pues éste se dirigió como si nada hacia el nudo clave de la raíz del sauce boxeador haciendo que sus ramas se paralizaran y dejando oportunidad a los chicos de introducirse por el agujero que llevaba a su destino.
Se quitaron la capa y caminaron por el pasadizo; Hermione con bastante dificultad siendo que traía a un niño cargando, pero por fin salieron a la planta baja de la casa.
-“¡Hey!”- saludó una voz a sus espaldas.
-“¡Sirius!”- dijo Harry feliz de ver a su padrino.
-“Qué bueno que te cortaste ese pelo”- dijo Hermione examinándolo.
-“Oye, más respeto”- dijo sonriente, pero su mirada bajó hasta el niño que todavía seguía durmiendo y su expresión se tornó en una de curiosidad. –“Y… ¿ese niño?”-
-“Oh, bueno, pues…”- dijo Harry mientras veía al pequeño.
-“Ese es Remus”- dijo Ron a secas.
Sirius puso una cara de increíble asombro mientras que su boca se curveaba en una sonrisa divertida. –“¿En realidad, ese es Remus?”- preguntó incrédulo. Los tres chicos asintieron. –“No puedo creerlo. ¿Qué sucedió?”-
-“Es una larga historia”- dijo Hermione –“Pero resumido está que tomó varias pociones en tiempos muy seguidos, provocando un cambio en estas. Eso dio paso a un tipo de poción rejuvenecedora, pero sólo es temporal. Cuando recién despertó, tenía la apariencia de un niño de tres años. Con el tiempo va avanzando su edad”- explicó la única chica presente.
-“Aaah, ya veo”- dijo Sirius muy interesado en el niño.
-“Mira, parece que está despertando”- dijo Ron mientras que el niño empezaba a moverse en los brazos de Hermione. Pronto empezó a tallarse sus ojitos con sus manitas para luego abrirlos y revelar el brillante gris de su iris.
-“Vaya, es algo increíble y a la vez divertido”- dijo Sirius mientras que se acercaba al niño. –“Hola, Remus. ¿Te acuerdas de mí?”- le dijo Padfoot a Moony.
El niño no se movió, pero seguía examinando al extraño que le saludaba.
-“Soy Padfoot. ¿Recuerdas?”-
-“¿Padfoot?”- preguntó el niño con curiosidad. Extrañamente ese nombre le parecía muy familiar.
-“Sí, Padfoot”- dijo Sirius sonriendo. Pero Remus no volvió a decir nada más.
Se dirigieron los cinco a lo que en un tiempo fue la sala de la casa, muy pobremente amueblada y llena de tierra, pero por lo menos tuvieron donde sentarse. Los chicos platicaron sobre todas las cosas que había hecho Remus desde que se había ‘encogido’ a lo que Sirius empezó a reír.
-“No cabe duda que siempre será un Merodeador”- dijo entre carcajadas.
-“No es gracioso”- rezongó Hermione. –“Pudo haberse perdido, o peor, haberse internado en el Bosque Prohibido y encontrarse con dios sabe qué tantas criaturas terribles”-
A esto, Sirius dejó de reír y volteó a ver con una sonrisa algo triste al niño que se había vuelto a dormir en brazos de Hermione.
-“Saben, Moony nos contó hace mucho que esa había sido la razón de su licantropía. Es demasiado curioso. Cerca de su casa había un bosque espeso que le gustaba explorar. Todavía era muy pequeño, cuando mucho unos cinco o seis años cuando se aventuró una noche a pasear por ahí. Desgraciadamente, esa noche era luna llena. Ustedes se imaginarán el resto”-
Un silencio espeso reinó en la sala. Sirius volteó a ver su reloj de pulsera y avisó a los chicos.
-“Ya pasa de la media noche. Sugiero que se vayan a descansar. Mañana tienen clase y no quiero que falten sólo por que desvelaron en esta visita. Vamos, chuu, a la cama.”- dijo levantándose de su asiento y haciendo movimientos con su brazos para ‘correr’ a los chicos.
-“Sirius, ya no somos unos niños”- se quejó Harry.
-“Pues a veces me pregunto si eso es cierto”-
-“Oye”-
-“Ya, ya”- dijo Sirius muy divertido al ver la cara de indignación de su ahijado. –“Que duerman bien”-
-“Igualmente”- dijeron los tres y salieron de ahí.
Cuando por fin llegaron a la sala común, se quitaron nuevamente la capa, la cual Harry dobló cuidadosamente.
-“Bueno, creo que ya nos vamos a acostar”- dijo Ron estirando los brazos hacia arriba y bostezando.
-“Sí”- dijo Harry mientras que se empezaba a dirigir junto con Ron a las escaleras –“Buenas noches, ‘Mione”-
-“Oigan, esperen”- interrumpió la chica.
-“¿Qué sucede?”-
-“¿Y qué hago con él?”- preguntó señalando con la cabeza al niño que tenía en brazos.
-“Pues, supongo que dormir con él”- dijo Ron encogiéndose de hombros.
-“¡¿Cómo?!”- dijo la chica alterada un tanto fuerte, lo suficiente para despertar al niño que se le quedó viendo con ojos muy abiertos.
-“¡Ya vez! ya lo despertaste.”-
-“Pe-pero”-
-“No seas ridícula, ‘Mione. Es tan sólo un niño. ¿Qué tanto te puede hacer?”-
-“¡RON!”- dijo la chica con las mejillas ardiendo.
-“Vale, vale. No te alteres tanto. Si tanto te molesta, Dánoslo y que duerma con nosotros”- dijo extendiendo los brazos.
Hermione retomó la compostura y se dispuso a entregar al niño; pero no contaba con que éste no estaba de acuerdo con los nuevos planes. El pequeño se aferró a los brazos de Hermione con gran fuerza, impidiendo que Ron pudiera separarlo de Hermione.
-“Creo que no quiere”- dijo Harry muy divertido.
-“Remus, tan sólo vas a dormir con Ron y Harry”- le dijo Hermione en son de súplica, pero Remus se abrazó más fuerte a ella. La chica suspiró. –“De acuerdo”- dijo derrotada. –“Dormirá conmigo.”-
-“Bien. Entonces nos vemos mañana. Que pases buenas noches”- se despido el pelirrojo junto con el chico de cabello azabache.
-“Buenas noches”- dijo Hermione con cansancio. Y con eso subió las escaleras rumbo a su dormitorio.
Cuando entró, lo hizo sigilosamente, de puntitas. Remus tampoco no hizo sonido alguno. Hermione dejó al niño en la cama mientras que se arrodillaba junto a esta y le quitó sus pequeños zapatos y su capa.
-“Quédate aquí un momento. ¿De acuerdo? No te muevas por nada del mundo. ¿Me entiendes, Remus?”-
El niño asintió y la chica suspiró. Se puso de pié y se dirigió a la puerta del baño para cambiarse. Remus esperó, ahí sentado. Hermione no tardó en salir con una pijama de pantalón y camisa azules. Tomó al niño en brazos y lo llevó al baño. Sacó un cepillo de dientes extra y le empezó a cepillar los dientes de leche al niño. Siendo hija de dos dentistas, Hermione tenía el concepto de higiene dental muy alto.
Cuando terminó de hacerlo, salió del baño con el niño y lo acostó en la cama, junto a ella. Crookshanks se subió a la cama también y Remus lo acarició.
-“Muy bien, Remus”- dijo Hermione en un tono muy bajo –“Ya es hora de que te duermas”- le dijo mientras que lo hacía recostarse. Remus asintió y se acurrucó junto a ella.
Al principio, la chica sintió como su cara se ponía colorada, pero después de convencerse de que Remus tan sólo era un niño y no tenía malas intenciones, empezó a acariciarle el cabello cenizo. El niño pronto se quedó dormido, tomado de la blusa de la chica. Hermione sonrió y se agachó para darle un pequeño beso en la frente.
-“Buenas noches, Remus”- dijo antes de caer en un dulce sueño.
FIN DEL CAPITULO TRES
Notas del autor:
¡Hey!
¡Lamento mucho la tardanza! Como les había dicho con anterioridad, salí de la ciudad por vacaciones de Semana Santa, a las cuales le siguieron las de Pascua.
En verdad me la pasé muy bien. Visité mi ciudad natal y vi a toda mi familia. Salimos a la playa y disfruté de la deliciosa comida de mi abuelita. Que por cierto, hizo una capirotada buenísima. Para aquellos que no sepan qué es, es un postre típico de México que se come normalmente en los días Santos de Semana Santa o en las vísperas de Año Nuevo.
Muy bueno ^_^
Pues muchas gracias en general a todos ustedes que han leído este fic y mandado sus comentarios. Disculpen nuevamente la tardanza y espero que les haya gustado este capítulo.
Sé que estuvo un tanto corto, pero es que si ponía más, no me iba dejar empezar bien el próximo capítulo.
Pues nos vemos, chicos!
Hasta la próxima.
Shao.