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Historia 3733 — capítulo 4

←RE-INFANCIA—

Por Dadaiiro

CAPITULO 4.- ¿LOS AÑOS NO PASAN EN BALDE?

“Mmmm”- dijo Hermione mientras sentía cómo dejaba el mundo de los sueños para plantarse en la realidad. ¿Qué horas serían? Necesitaba levantarse temprano para asistir a clases. La primera que tenían era Herbología y tenían que salir hasta los invernaderos, por lo que no le convenía retrasarse si quería desayunar.

Estiró sus brazos perezosamente hacia el techo, aún con sus ojos cerrados. Dio un gran bostezo y dejó caer sus extremidades sobre el colchón. Pero poco antes de que llegaran a lo blando del edredón, golpearon algo firme que al contacto gritó.

“¡AUCH!”-

A Hermione se le heló la sangre.

“¿Qué…?- empezó a cuestionarse mientras giraba su cabeza a la izquierda para encontrarse con unos grandes ojos grises que la veían fijamente.

“¡AH!”- gritó dando un salto, por lo que calló de la cama.

Asomó la cabeza por la superficie de su cama y encontró que dentro de esta había un niño de cabello rubio-cenizo de unos diez años, aparentemente. El chico traía una ropa que obviamente le quedaba muy pequeña, pero no lo suficientemente ajustada para matarlo de asfixia. Entonces recordó que Remus creía muy rápidamente y que por eso Madame Pomfrey le había puesto un hechizo a la ropa para que se estirara por si crecía.

Hermione suspiró. ¡Qué susto se había pegado! Se levantó del suelo y se sentó en la cama. El chico la seguía viendo, un tanto sorprendido.

“¿Qué te sucede, ‘Mione?”- le preguntó con una sonrisa divertida y a la vez sorprendida.

“No es nada”- dijo ella –“Es sólo… que no esperaba verte aquí”- Y eso era verdad. Era la primera vez que dormía acompañada y al momento de despertar no había recordado todo por lo que habían pasado el día anterior.

Ahora la cara de Remus mostró algo de desconcierto, a lo que Hermione volvió a negar con la cabeza.

“Eh… Remus¿Por qué no vas con Harry y Ron para ver si te prestan algo de ropa?”-

Remus se volteó a ver y se sonrojó al ver lo que traía puesto. Era muy gracioso de ver pues, aunque la ropa se había estirado considerablemente, seguía teniendo las extremidades cortas. El chico asintió rápidamente y salió del cuarto apresuradamente, pero cerrando la puerta tras de él con sumo cuidado para no molestar a las demás chicas que seguían durmiendo.

Hermione sonrió.

“Ya te vi”- le dijo una voz a su derecha. Era Lavander.

“¿Qué?”- preguntó Hermione tratando de mostrarse segura.

“El Profesor es un encanto¿no lo crees?”- le dijo pícaramente.

“No seas boba. ¡Es nuestro Profesor!”- dijo la chica de cabello enmarañado acaloradamente.

Lavander tan solo rió y agitó una mano despreocupadamente. Hermione resopló y empezó a alistarse para un nuevo día de actividades ‘rutinarias’.

“Harry, Harry”- oía el chico que le llamaban mientras lo movían de un hombro con obvias intenciones de despertarlo. Harry abrió sus ojos pero, obviamente, no vio más que una figura que estaba inclinada a su lado. Por lógica sacó que se trataba de un chico y le pudo distinguir el cabello claro. Harry no reconoció la voz, pero juzgó que sería por su somnolencia.

“¿Colin?”-

El otro chico negó con la cabeza y le entregó sus gafas. Harry se las puso y pudo ver por fin de quién se trataba.

“Cielos, veo que creciste bastante, Remus”- dijo el Harry reconociendo al chico.

“¿Qué sucede?”- dijo la voz somnolienta de Ron. El pelirrojo se sentó en la cama y se empezó a tallar los ojos. -¿Qué horas son?”- Bostezó tapándose la boca con la mano y por fin detectó al joven visitante. Lo miró fijamente por unos instantes y después lo reconoció.

–“¡Remus¿Qué haces aquí?”- preguntó con una sonrisa.

Remus se encogió de hombros. –“ ‘Mione se preguntaba si me podrían prestar algo de ropa”- dijo señalando avergonzado lo que traía puesto.

Ron hizo un esfuerzo sobrehumano para no reírse.

“Claro¿Por qué no tomas una túnica mía? Las de Ron te quedarán demasiado grandes”- dijo Harry notando que Remus era solo un poco más bajo que él.

–“Gracias”- dijo Remus.

Harry y Ron se levantaron y se dirigieron a las regaderas acompañados de un nuevo ‘compañero’.

Cuando todos estuvieron listos, los chicos se reunieron con Hermione que ya se encontraba en la sala común esperándolos con su bolsa llena de libros.

“Vámonos, o se nos hará tarde”- dijo un tanto desesperada.

“Muy buenos días a ti también, ‘Mione”- dijo Ron algo burlesco.

Hermione giró sus ojos y sonrió. Salieron juntos los cuatro de la sala común para dirigirse al gran comedor.

Mientras caminaban, Hermione inspeccionó disimuladamente al niño que se le había dado a cuidar. Remus traía una túnica de Harry; un poco grande para él, pero aún así estaba bien. También traía una blusa blanca y unos pantalones negros con un cinturón. La chica supuso que tal vez era nueva, pues nunca se la había visto a Harry. Tal vez algún regalo de Sirius.

Pronto llegaron al comedor y se sentaron en sus lugares acostumbrados. Como era de esperarse, todos notaron el gran cambio en Remus. Ya no era el niño que siempre iba de la mano de su ‘Maiomi, ahora podía pasar como cualquier niño de primer año. Aún así, notaron que se sentó junto a Hermione en la mesa de los Gryffindor, por lo que supusieron que todavía no recordaba nada y seguía comportándose como lo había hecho a esa edad. Cosa en lo que habían acertado.

Después de un suculento desayuno, se dirigieron al invernadero número 4 que se encontraba a uno de los costados del castillo.

“Buenos días, clase”- dijo la profesora Sprout mientras se acercaba a sus alumnos –“El día de hoy cubriremos el tema sobre una planta legendaria. ¿Alguno de ustedes se molesta en instruirse en literatura muggle?”- preguntó la maestra viendo a sus alumnos.

Todos se quedaron algo desconcertados por la pregunta. ¿Qué tenía que ver la literatura muggle con esta clase de Herbología? Nadie lo sabía, pero de todas formas voltearon a ver a la única persona que pensaban sería ideal para eso. Hermione Granger.

La chica se ruborizó un tanto por la atención que ahora tenía, pero asintió.

“Oh, qué bueno. Y ¿Podría preguntarte si has leído la Odisea de Homero?”-

“Por supuesto, Profesora. Es una magnífica obra”- dijo Hermione algo desconcertada, pero después su cara mostró una pequeña luz que se había prendido en su interior –“Profesora¿Se estará usted refiriendo a …?”-

“Exactamente, Señorita Granger. ¿Sería usted tan amable de explicárselo a sus compañeros?”-

“Con mucho gusto”- dijo la chica sonriendo. –“En la obra de la Odisea de Homero, dan al héroe una hierba que se llama Moly para protegerle de los conjuros de la hechicera Circe. En toda la mitología, las hierbas mágicas se asocian con brujas como Hécate y Madea, que las usaban para preparar pociones que otorgaban grandes dones a los que los que gozaban de su favor, y aseguraban una muerte terrorífica a los que querían destruir.”-

“Muy bien. 10 puntos para Gryffindor”- dijo la Profesora Sprout –“La hierba Moly en verdad existe, sólo que es muy difícil de cultivar y de manejar. El corte debe ser muy preciso para que funcione como es debido. En realidad lo que hace esta hierba es ayudar a los sentidos de la persona que la porta para ser más agudos y permitirle percatar algún tipo de peligro a su alrededor, ya sea mágico o cualquier otra cosa. Claro que además le permite desarrollar una mejor defensa. No estoy diciendo que esta pequeña hierba haga un campo protector alrededor del individuo y lo haga invencible, es sólo que la desarrolla un poco más. La Moly ha sido utilizada con frecuencia en los duelos mágicos. Los duelistas la usan como un amuleto tanto de protección como de suerte.”-

La señora Sprout sacó una maceta de debajo de la mesa y la puso sobre esta. Todos los alumnos pudieron ver entonces a la famosa Moly. Parecía una hierba que parecía haberse desarrollado más de lo normal. Tenía unas hojas un tanto alargadas y delgadas y un tronco muy corto. El color que tenía era muy extraño; parecía un verde azulado, pero a la vez un tanto transparente.

“Muy bien. Quiero que se junten por equipos de dos y cuando estén listos, uno de los integrantes vendrá por una hoja de esta hierba.”-

Los alumnos se empezaron a juntar por parejas. Ron se quedó con Harry, Hermione decidió quedarse con Remus, dando como pretexto el que tenía muchos conocimientos y que ya no era tan inquieto y Neville terminó con Seamus. Cuando estuvieron listas todas las parejas, la Profesora Sprout llamó la atención de sus alumnos nuevamente.

“Muy bien. Antes de que empiece a cortar las hojas de esta pequeña hierba¿Alguien me podría decir qué es la achicoria azul?”- Sólo una mano se levantó –“Sí, Señorita Granger”-

“La achicoria azul es otra planta que tiene la fama de abrir candados. Se dice que para cortarla tenías que hacerlo con una cuchilla de oro al mediodía o a media noche del día de San Jaime, el 25 de julio. Y si pronunciabas una sola palabra durante este proceso, en teoría morirías al instante.”-

“Excelente, 5 puntos para Gryffindor. Ahora, lo que tiene en común la Moly con la Achicoria azul es que también tiene mejor efectividad si se corta en cierta temporada. Los últimos días de otoño son los mejor para la Moly y es mucho mejor si es cortada por la mañana. Ahora, para la Moly no se necesita ningún cuchillo en especial, sólo que sea suficientemente delgado. Muy bien, pasen por sus hojas”-

Pronto todos estaban de nuevo frente a la larga mesa con una pequeña hoja de Molysobre una pequeña tabla, un afilado bisturí y una pequeña bolsita de tela.

“Lo que realmente importa de la hoja de Moly es la parte más firme que se encuentra dentro de esta. Deben de ser muy cuidadosos al momento de cortar la superficie de la hoja, no deben de tocar el centro. De acuerdo, entonces todos a trabajar”- dijo levantando sus manos al aire.

Todos los estudiantes hacían su mejor esfuerzo. Hermione partió con suma delicadeza el borde de la hoja mientras que Remus la observaba. Harry y Ron tuvieron más problemas pues ninguno de los dos era muy paciente, pero Seamus se sorprendió muchísimo al ver con qué habilidad Neville había logrado sacar el centro de la hoja intacta. Al parecer por fin el chico había encontrar su don.

Pronto todos terminaron y metieron los centros de hoja en las bolsitas de tela y les aplicaron sus nombres para entregárselas a la Profesora Sprout quien felicitó al joven Longbottom por su excelente trabajo.

El resto de las clases de la mañana transcurrieron rápidamente. Pronto fue hora del almuerzo, por lo que se dirigieron al comedor para tomarlo. Ginny había estado platicando con Remus durante todo el rato y de vez en cuando alguna chica de otra mesa pasaba por ahí sin decir nada, tan sólo para ver. Ahora que el Profesor estaba más grande, las chicas no se animaban a acercársele mucho, pero de todas formas no se les quitaba la curiosidad.

Cuando terminaron de comer, revisaron sus horarios y vieron que tenían una hora libre. Harry y Ron decidieron ir a volar un rato en sus escobas e invitaron a Remus y Hermione, pero esta última dijo que tenía que ir a la biblioteca en busca de un libro que necesitaba para el reporte de Encantamientos.

“¡Pero si es para la próxima semana!”- se quejó Ron.

“Es para el Lunes, Ron. Prefiero tenerlo ya listo antes del fin de semana. No se ustedes, pero prefiero pasármela libre esos días a estar apurada a última hora copiando el reporte”-

“¡Oye!”-

“Bueno, ni modo. ¿Y tú, Remus¿Nos acompañas al campo?”- preguntó Harry al niño.

“Eh…”-

“Vamos, nosotros te prestamos una escoba”-

“No, está bien. Gracias de todos modos. Mejor la acompaño a la biblioteca”- dijo Remus señalando con la cabeza a Hermione.

Los otros dos chicos pusieron cara de decepción, pero se encogieron de hombros.

“Tú te la pierdes. Entonces¡nos vemos al rato!”- dijo Ron mientras se daba vuelta y se alejaba por el pasillo a paso veloz junto con su amigo anteojudo.

Remus volteó a ver a Hermione, la que le dio una sonrisa y empezó a caminar rumbo a la biblioteca.

“Vamos”- le dijo.

Cuando llegaron, ella se fue directo a la sección de Encantamientos mientras que él empezó a rondar al azar por los estantes llenos de libros. Pronto encontró un título que le llamó la atención. Tomó el ejemplar y lo empezó a hojear. Lo cerró y empezó a caminar rumbo a una de las mesas con él en las manos.

Se sentó en una de las sillas y empezó a leer con sumo interés. No pasó mucho tiempo cuando llegó Hermione con cinco libros muy gruesos llenos, obviamente, de encantamientos. Los acomodó en la mesa y sacó un largo pergamino, una pluma y una botellita de tinta de la bolsa que había traído cargando esa mañana.

Pasaron quince minutos y la chica ya tenía casi un metro de pergamino escrito, así que decidió dejar su pluma en el tintero para estirar sus brazos. Fue entonces que se percató de que Remus había estado leyendo.

“¿Qué lees?”- preguntó con mucha curiosidad.

Remus levantó la vista y le enseñó el libro. Hermione se sorprendió con el título, pero pensó que eso era de esperarse del chico.

“Ah, suena interesante”- dijo ella sinceramente.

“En verdad lo es”- dijo Remus para seguir con su lectura de ‘Hocico peludo, corazón humano’, un clásico anónimo de la editorial Whizz Hard Books, 1975.

Una media hora después, Hermione y Remus se dirigían a las mazmorras donde se encontraron a sus dos amigos que los esperaban.

“Hey¿Cómo les fue?”-

“Ya terminé el reporte.”- dijo la chica orgullosa.

“Cielos, Hermione. Eres monstruosamente rápida en tus trabajos”- dijo Ron.

“Es que yo sí me concentro en lo que hago”-

“¿Qué quieres decir?”- se indignó el pelirrojo.

“¿Qué traes ahí?”- preguntó Harry a Remus en parte para interrumpir la discusión de sus amigos y en otra por simple curiosidad.

“Madame Pince me permitió sacarlo”- dijo Remus enseñándole el libro.

“Vaya”- dijo Harry hojeándolo para devolvérselo después. –“Oigan, sugiero que entremos, ya es hora de que empiece la clase”-

“Sí”- dijeron los demás y los cuatro entraron al lúgubre salón.

Volvían los cuatro a su sala común. Ya estaban algo cansados por las actividades del día, sin contar que venían en esos momentos de la torre de Astronomía.

“Vaya, qué sueño tengo”- dijo Ron bostezando.

“Sí, ya es bastante tarde”- dijo Hermione mientras estiraba los brazos.

“Me impresionas, Remus. Te terminaste ese libro en un abrir y cerrar de ojos”- dijo Harry algo impresionado.

“Qué va, era algo corto, pero muy interesante.”- dijo Remus un tanto avergonzado.

“¿Corto?”- le preguntó incrédulamente Ron al chico. Ciertamente Ron no era una persona de mucha lectura.

Remus se encogió de hombros y sonrió.

Entraron por fin a la sala común y se pararon frente a las escaleras de caracol.

“Bueno, yo ya me voy a descansar.”-

“Sí, que descanses, ‘Mione. Aquí Remus dormirá con nosotros esta noche.”- dijo Harry tomando al chico de un hombro.

Hermione asintió con la cabeza –“Que tengan buenas noches”- dijo y se dio media vuelta para subir los escalones hasta su dormitorio.

“Igualmente”- dijeron los tres chicos. Estos se encaminaron a su vez a su cuarto donde Harry insistió en darle su cama al joven Profesor quien aceptó mas no muy convencido.

“Vamos, Remus. A mí no me importa dormir en el suelo. Además, el tendido es bastante blando y abrigador.”-

“Pero…”-

“Nada de peros. Anda, duérmete ya que mañana temprano tenemos clases”- dijo Harry dándole una palmadita en la espalda.

“Mmm, bueno. Gracias”-

“No hay de qué”-

Y así, los tres se acostaron para descansar y recibir con nuevas energías el siguiente día.

Pasaron varios minutos y a Harry le pareció que el rubio-cenizo ya se había dormido. Se preguntaba si su amigo pelirrojo también había seguido sus pasos al mundo de los sueños cuando de pronto su voz le llamó.

“Harry¿estás despierto?”- dijo desde su cama hacia el tendido donde se encontraba el chico Potter en medio de la cama de este y la suya propia.

“Sí¿por qué preguntas?”-

–“Nomás, es que… ¿No se te hace extraño? Se supone que Remus está creciendo en un proceso acelerado. ¿Por qué entonces no ha crecido ni un poco durante todo el día?”-

Harry se recargó en sus codos para poder ver a su amigo pelirrojo en la cama de enseguida y después volteó su vista a Remus que estaba acostado en su cama, dormido. –“Tal vez por que en varios años no creció mucho y se dio un ‘estirón’ en la adolescencia.”-

Ron pareció meditar el razonamiento de su amigo por unos instantes para después asentir satisfecho. –“Sí, tal vez tengas razón. Buenas noches, Harry”-

“Buenas noches, Ron”-

Respiró profundamente para despertar esa mañana. Era un nuevo día, nuevas clases, nuevos sucesos. Abrió los ojos perezosamente y se encontró que no estaba en su cuarto. Se sentó inmediatamente en la cama donde se encontraba y empezó a escanear el lugar. Gryffindor. Ciertamente este era un cuarto de los dormitorios de Gryffindor. Pero¿Qué hacía él ahí?

Siguió revisando el lugar hasta que por fin su vista cayó sobre el hijo de uno de sus mejores amigos.

“¿Harry?”- preguntó desconcertado. ¿Qué hacía Harry ahí, y además en el piso?

El chico pareció despertarse al escuchar su nombre. Abrió los ojos y observó con curiosidad a quien lo había llamado.

“Remus. Buenos días”- dijo con una sonrisa.

“Muy buenos días”- dijo con cara de no saber qué estaba pasando.

“Creo que te diste un buen estirón durante la noche”-

“¿Un qué?”- preguntó ahora más confuso el Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

“Un estirón, que creciste”- le explicó el chico.

¿Que creció¿Cómo iba ser posible que creciera él si ya era todo un adulto¡Esperen un momento! Lo último que recordaba era… haber estado en el Gran Comedor y haber tomado esa poción que le había sabido a rayos y…

“¿Te sucede algo, Remus?”-

Al parecer su desconcierto se había hecho notar en su cara pues Harry le devolvía una mirada preocupada, ya con sus gafas puestas.

“Eh, Harry¿Qué ha pasado?”- preguntó.

“¿Cómo¿No se acuerda?”- dijo Ronald Weasley de quien no se había percatado que estuviera despierto.

“No, sólo recuerdo haber tomado la poción que me dio Severus y…”-

Harry y Ron se voltearon a ver.

“Bueno…”- empezó a decir Harry.

“Es una larga historia”-

“Verás, cuando te tomaste esa cosa, perecía estar envenenada o algo por el estilo por que te desmayaste”- Remus se sorprendió con esto, pero Harry siguió explicando –“Después, Snape te llevó a la enfermería donde te dieron una poción para contrarrestarlo.”-

“Pero resulta”- le siguió Ron –“que la poción te hizo algún tipo de reacción y te acuoso fiebre, por lo que Madame Pomfrey te dio otra poción”- Ahora Remus parecía más confundido.

“Dormiste esa noche en la enfermería, pero cuando te fuimos a visitar a la mañana siguiente…”-

“Eras un bebé”-

“¿Qué?”- preguntó Remus ahora sí muy confundido.

“Sí, pero fuiste creciendo, saltándote algunos años. Por lo que veo, ya estarás casi de nuestra edad”- dijo Harry señalándole.

¿Cómo que de su edad? Remus se levantó de la cama y se dirigió al espejo más cercano. Cuando vio su reflejo, no pudo evitar una exclamación de asombro. Un chico de quince años le veía fijamente. Ahora que lo pensaba, no se había dado cuenta de ello, pero su voz sonaba mucho más joven. ¿Qué rayos estaba sucediendo aquí?

Remus se dirigió ahora a los chicos que lo veían con curiosidad.

“¿Ya recuerdas todo?”- le preguntó Ron.

“Eh… creo que necesito ir a hablar con el Profesor Dumbledore. Muchas gracias por todo”- dijo Remus, saliendo del cuarto.

Harry se puso de pie y volteó a ver a su amigo pelirrojo. –“Al parecer ya volvió a ser el mismo Remus de siempre”- dijo.

“Sí. Imagínate, un Profesor de quince años. Esto no me lo puedo perder”-

Iba caminando por los pasillos del Colegio de Magia y Hechicería. No estaba seguro de lo que había pasado. ¿En realidad le había ocurrido lo que Harry y Ron le habían dicho? Y si fue así¿Cómo es que no lo recordaba? Además, en estos momentos tenía su cuerpo de cuando había cursado el quinto curso en ese mismo lugar. Al momento de echarse otra ojeada para verse en ese cuerpo, se dio cuenta de algo que le llamó la atención. ¿Por qué estaba usando una túnica escolar de Hogwarts y con la insignia de Gryffindor? Además, no recordaba haber tenido esa ropa y zapatos. Ya averiguaría después. Lo importante ahorita era hablar con Dumbledore.

Suspiró y siguió caminando hasta que llegó a una gárgola de piedra que servía como guardián a la entrada del despacho del director. ‘Sólo espero que no hayan cambiado la contraseña’ pensó Remus. –“varitas de regaliz”- dijo y, para su alivio, la gárgola revivió y se hizo a un lado mientras que la pared que estaba atrás se abría. Subió por las escaleras de caracol que había detrás del muro, las cuales lo llevaron lentamente ante una puerta de roble con una aldaba de bronce en forma de grifo. Tocó y recibió un –“Pase”- por lo que así lo hizo.

“Ah, Profesor Lupin. Gusto en verle”- dijo Dumbledore desde su asiento tras su escritorio.

“Profesor Dumbledore, yo, me preguntaba si me podría explicar qué fue lo que me sucedió desde aquella mañana”-

Dumbledore sonrió y levantó una mano señalando una silla enfrente de él para que se sentara.

“Los señores Potter y Weasley ya se encargaron de decirme lo básico, pero…”-

El sabio anciano no pudo suprimir una sonrisa.

“Verá, Profesor Lupin. Aquel día, cuando usted se tomó la poción que el Profesor Snape le había preparado¿Notó algo raro?”-

“Bueno,”- pensó Lupin –“la poción me supo más desagradable de lo habitual, pero no pensé que fuera nada para alarmarse”- ‘Después de todo, Snape la preparó’ pensó esto último.

“Precisamente eso. Al parecer, alguien alteró la poción.”-

“¿Alterarla?”-

“Trataron de envenenarlo, Profesor”- dijo algo más serio.

Remus quedó pensativo. Pues si lo pensaba bien, eso podía ser posible. Podía haber alguna persona que supiera que trabajaba para Dumbledore buscando información sobre Voldemort y sus mortífagos y había intentado quitarlo del camino, o simplemente alguna persona a quien no le agradasen los licántropos, después de todo, todos los alumnos y sus padres sabían sobre su… predicamento. Cortesía de Severus Snape.

“Pero gracias al Profesor Snape”- dijo Dumbledore regresando a Remus de su mundo de pensamientos –“Madame Pomfrey logró administrarle un antídoto.”-

“Pero, lo que no entiendo es por qué es que regresé a ser un niño, pues eso es lo que pasó ¿cierto?”-

“Así es. A la mañana siguiente, nos llevamos una pequeña sorpresa. Su mente y cuerpo mantenían la apariencia de un niño de tres años. Conforme fue avanzando el tiempo, fue creciendo tanto física como mentalmente.”-

“Como si hubiera vuelto a mi infancia”-

“Exacto”- dijo un sonriente director.

“Pero, hay otra cosa que no entiendo. ¿Por qué desperté esta mañana en el dormitorio de Gryffindor y con esta ropa?”-

“Oh, la ropa es cortesía del señor Potter. Con respecto a su estancia en la torre de Gryffindor, es sencillamente por que le pedía a la señorita Granger si podía cuidar de usted mientras permanecía en ese estado infantil y seguramente el señor Potter y el señor Weasley se ofrecieron a ayudarla.”-

“¿Hermione? Pero¿Por qué ella?”- pensó en voz alta Lupin curioso y a la vez desconcertado.

“Debo decirle que francamente nunca había visto un niño tan testarudo y desconfiado”- dijo Dumbledor riendo –“No quiso que nadie lo ayudase ni tocase hasta que la señorita Granger y los chicos aparecieron en escena. Fue la única con quien se dejó ayudar”-

Remus sintió como las mejillas le empezaban a arder. Dumbledor rió de buena gana.

“Profesor, si le cree que es necesario, puede tomarse el día libre. Me aseguraré de que el Profesor Snape lo cubra”-

“No, está bien. No hace falta”- dijo Remus retomando la compostura.

“Bueno, en ese caso, si no hay más preguntas, le sugiero que se vaya a cambiar”- le dijo el director señalándole la insignia del león de Gryffindor.

Remus sonrió, asintió con la cabeza, se despidió respetuosamente y salió de ese lugar para dirigirse a su cubículo.

“Es todo por hoy, pueden retirarse”- dijo el Profesor Lupin a sus alumnos de quinto.

Todos los chicos empezaron a salir del salón mientras que algunas chicas echaban miradas fugaces en dirección de su maestro. Cuando la puerta se cerró, unos aplausos solitarios se escucharon en el fondo del salón. Remus se sobresaltó pues no esperaba que nadie estuviera todavía en el aula, pero de pronto, un hombre alto y cabello oscuro apareció caminando por en medio de la sala con una capa invisible en la mano.

“¡Padfoot!”- dijo en voz baja –“¿Qué haces aquí?”-

“¿Qué no puedo visitar a un viejo amigo?”-

“Es peligroso que estés aquí”-

“Oh, vamos. Ya empiezas a sonar como Harry”- dijo con una sonrisa.

“Pues razón tiene para preocuparse. Todavía te busca el ministerio”-

“Pero ya acabaron las clases y dudo que alguien entre aquí.”-

Remus suspiró y lo miró a los ojos.

“¿A qué viniste?”-

“Sólo quería ver si estabas bien”-

“Pues ya vez”- dijo levantando los brazos.

“Lo que veo es el Moony que se metía en problemas con el resto de los merodeadores”- dijo aún sonriendo.

“Sí, pero no sabes los problemas que me ha traído esto”- dijo Remus cerrando los ojos y pasándose una mano por el cabello.

“¿Cuáles problemas?”-

“¿No las viste?”-

“¿A quiénes?”-

“¡A mis alumnas! No dejaban de murmurar entre sí y me mandaban unas miradas que no me agradaron mucho.”-

“Ah, Moony, es que eres todo un galán. ¿Cómo no quieres que las chicas lo noten?”-

“¡Sirius!”- dijo, pero rápido se tapó la boca y miró a la puerta.

“No te escandalices. Nadie entrará”-

“Sí. Como sea”-

“Pero me alegra que estés bien”-

Remus sonrió. –“Gracias, Padfoot.”- y le dio un abrazo a su amigo.

“Eeehh, Galán…”-

“¡Cálla!”-

Hermione juntaba sus libros y los metía en su bolsa. Acababa de terminar su clase de Aritmomancia y también sus clases del día. Mientras cerraba un libro, un pedazo de pergamino salió volando. Trató de agarrarlo en el aire, pero el viento le jugó una broma y lo hizo caer debajo de la mesa de enfrente.

Rezongando, gateó hasta llegar hasta el pergamino, y cuando lo cogió, dejó escapar una sonrisa melancólica. Era el mismo pergamino que le había regalado Remus hacía dos días; uno en el cual salían ella y él, dibujados por este último. Cómo extrañaba al pequeño Remus. Realmente le había tomado mucho cariño.

Se levantó, tomó una pluma y le aplicó la fecha para después guardarlo con mucho cuidado en un gran libro para que no se maltratara. Metió el libro a la bolsa y salió corriendo rumbo a la torre de Gryffindor para dejar sus cosas en su cuarto. No quería llegar tarde, esa tarde habría un juego de Quidditch de Gryffindor contra Ravenclaw.

Llegó a la sala común y vio que ya muchos se habían ido. Corrió y dejó sus libros sobres su cama para salir volando hacia el campo donde se llevaría a cabo el partido. Cuando llegó, vio que a penas iba a comenzar. Madame Hooch se elevó en su escoba y aventó la Quaffle hacia arriba mientras que daba un silbatazo dando por empezado el partido.

Buscó un lugar junto a los Gryffindor, pero le parecía casi imposible encontrar a Ron. Se resignó e iba a sentarse sola cuando una mano la toca en el hombro.

“Hola”- le dijo una voz.

Hermione volteó y se sorprendió de ver nada menos que a Remus Lupin de ahora 17 años de edad.

“Re, digo, Profesor Lupin”-

“Puedes decirme Remus cuando no estamos en clase”- dijo Lupin sonriendo.

Hermione le devolvió la sonrisa y asintió.

“¿Buscabas a alguien?”- le preguntó Remus.

“Bueno, sí. Buscaba a Ron, pero ya me rendí”-

“¿Tú rendirte?”-

Hermione rió mientras negaba con la cabeza.

“Si no te molesta¿Puedo acompañarte?”- dijo Remus señalando un asiento vacío enseguida de ella.

“Claro que no me molesta”-

“Muchas gracias”- y se sentó.

Estuvieron viendo todo el partido mientras platicaban. Hermione le contaba todas las cosas que había hecho y Remus tan sólo se sonrojaba a veces avergonzado.

“¿En serio hice todo eso?”-

Hermione asintió sonriendo.

“Debí ser muy latoso de cuidar”-

“Para nada. Es verdad que eras un niño muy inquieto, pero también muy educado y amable”- dijo con una sonrisa mientras desviaba su mirada al partido para alcanzar ver un gol de parte de Gryffindor.

“Gracias”- dijo Remus, pero al parecer no fue escuchado pues un estruendo se escuchó en todo el campo pues Harry había logrado atrapar la Snitch.

Era domingo y los alumnos paseaban a sus anchas por el castillo. Algunos iban al comedor, otros salían los jardines, algunos se quedaban en sus salas comunes y otros muchos se dedicaban a hacer tareas de última hora; como en el caso de Ron y Harry.

“Les dije, les dije. Ya sabía yo que la harían a última hora. De milagro no se les olvidó y se acordaron a media noche.”-

“Es que estuvimos muy ocupados entre semana”- se defendió Ron.

“¿Ocupado?”-

“Déjalos. Si hubieras visto a Sirius en la escuela…”- dijo Remus negando con la cabeza y una sonrisa en el rostro. Ahora el Profesor aparentaba veintiún años y acompañaba a chicos a la biblioteca para regresar unos libros.

“Aaah, Profesor… las traía locas a todas allá atrás”- dijo Ron viendo pícaramente a su amigo y Profesor. Este sintió que el color le subió a las mejillas y regaño al pelirrojo.

“¡Ron! Si no fuera por que eres pelirrojo, diría que eres hijo de ese loco de Sirius”-

“¡Ja ja ja ja!”- rieron de buena gana todos.

“Bueno, nosotros nos vamos adelantando pues ciertas personitas, y no digo nombres”- dijo Ron volteando a ver a su amiga –“No nos quisieron ayudar con los libros de Encantamientos”-

“Ronald Weasley. Es tu último año en Hogwarts y no veo que hayas madurado”-

“Cómo sea. ¡Nos vemos!”- dijo para salir corriendo con Harry rumbo a la biblioteca, los dos riéndose a carcajadas.

Hermione bufó pero Remus empezó a reír.

–“Esos dos nunca cambiarán”-

Ahora la chica permitió que una sonrisa le pasara por el rostro.

“Oye, Hermione. Desde el partido de Quidditch te quería decir algo, pero al final nunca pude”-

La chica lo volteó a ver con curiosidad a lo que él prosiguió. –“Te quería agradecer todo lo que hiciste por mí. También te quería decir que, siempre lo has tenido, pero ahora te lo reafirmo. Tienes mi apoyo para cualquier cosa que necesites.”-

“Muchas gracias”- dijo Hermione bajando la cabeza un tanto avergonzada. –“Fue muy divertido”- dijo sonriéndole ahora.

Remus le devolvió la sonrisa. Y con esto, los dos caminaron por el amplio pasillo de Hogwarts, escuela de Magia y Hechicería; disfrutando los nuevos lazos reforzados de su antigua amistad.

FIN

Notas de autor:

¡Hola a todos!

Snif, snif. Sí, esta historia ha llegado a su fin.

¿Qué tal¿Les ha gustado el fic¿Y qué les pareció el final?

Siempre me han gustado esos dos. Se me hacen tan parecidos… es que Remus es un amor

¡Oh! Sólo quería agradecerle a Padme por haberme percatado de un pequeño error que cometí en el capítulo anterior. Puse a Lavander como que había sido compañera de Hermione en Aritmomancia, siendo que ella lleva clases de Adivinaciones junto con Harry y Ron. Y, a no ser que tuviera también un giratiempo, es totalmente imposible que se encontrara ahí. Por eso puse después a Padma. Para aquellos que también se habían dado cuenta, felicidades. Son muy observadores cosa que ahí no se me dio a mí.

¡Nos vemos pronto!

Ya. He terminado. ¡Muchas gracias a todos, de nuevo!

Este ha sido un fic cortito, pero espero les haya gustado. Y si les gusta la idea, puedo pensar en algún tipo de continuación o algo. No lo sé, tan sólo propóngame algo en sus reviews. ¿de acuerdo?

Gracias de nuevo! Y nos vemos pronto.

Ya tengo casi listo el siguiente capítulo de Hechizo al Pasado. ¡No se me desesperen por favor!

Hasta pronto!

Shao!