Mi amado "NO" padre — capítulo 10
Rescato viejos fan fics, espero que este capítulo les guste. Mis saludos y besos. M&S
10.- Las verdades siempre aparecen
Elena por supuesto, siguió ilusionada con la idea de que estaba embarazada. Severus, no tenía deseos de reventar su burbuja de felicidad, aunque sabía que muy pronto ocurriría. Con una sonrisa a medias, escuchaba como le comentaba el asunto a su hija y le indicaba que estaba muy feliz de que ella; pudiese tener un hermanito o una hermanita. Por supuesto, Snape solo podía susurrar falsas palabras de apoyo. Elena suspiraba, en la cama. Ella quería descansar para cuidar a su hijo. "Un hijo, no se tiene todos los días".
- Mamá está muy emocionada- mencionó Hermione con una sonrisa. Severus solo asintió, sin decir nada y Hermione salió corriendo con su gato entre sus brazos. Le leería algo de su tarea a su madre. Bien, eso era incómodo y por lo demás, desagradable. Sabía mentir, pero Elena, ya había recibido muchas mentiras de su parte.
Al regresar a la habitación principal, Elena se había dormido. Se sentó en la cama, a su lado y contempló a su esposa por un corto instante. Hermione, tenía la intención de leerle algo, pero al verla dormida, regresó a su habitación. Snape, debía pensar, si debía ser franco o si debía mantener todo como lo estaba haciendo. A base de falsedades.
Como fuera, Elena despertó luego de un tiempo y Severus, le daba la espalda. Ella de una forma juguetona, se acomodó en la cama y se abrazó de su cuerpo. Snape no dijo nada, cuando sus manos rodearon su cintura y Elena, susurró algo suave, que apenas logró entender.
-
¿Estás dormido, mi amor?- preguntó y Snape, demoró en contestarle- Sí, estás dormido. Solo quería agradecerte, por ser mi esposo. Por no haberme abandonado. Justo ahora, que seremos padres por segunda vez...
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Elena- dijo de pronto y la mujer, se sorprendió de escucharlo.
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¿Has oído todo lo que he dicho?- preguntó y luego, sonrió suavemente- ¡Si me estabas escuchando debiste decírmelo.
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Elena, tengo que decirte algo muy importante- musitó con la voz grave y ella, prestó toda la atención.
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Sí, pero primero dime... ¿Qué te pareció lo que te dije? Es lo que siento y...
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No, tienes que escucharme- musitó de nuevo y ella, le miró con preocupación- todo esto del embarazo, está mal...
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¿Cómo que está mal? ¡Tener un bebé es fantástico!- exclamó ella sonriéndole.
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Es que tú, tú no vas a tener un bebé- le dijo con cierta zozobra y ella le miró con incomodidad. Con un suspiro, la mujer se cruzó de brazos y continuó su charla con un tono seco.
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No me gustan tus juegos, Snape.
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Es la verdad- Te desmayaste y la enfermera de Hogwarts, dijo que habías perdido el feto. Sigues siendo...
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¡No te atrevas a decirlo!
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Sigues siendo infértil...- dijo y Elena le miró con rabia. Se soltó en el momento, en el cual, Snape pensaba sostener sus manos. Severus intentó razonar con ella, pero Elena no se lo permitió. lo último que sintió en su rostro, fue su mano y luego, una mirada cargada de enojo, fue lo que vio. Llena de lágrimas.
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Pero no pensabas decírmelo. ¡Esperarías a que yo estuviese ilusionada y luego, me desencantase sola!
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Pensaba hacerlo, pero estabas tan ilusionada que no creí...
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Claro, tú no crees nada. Simplemente, lo haces.
Elena salió de la habitación, con enojo en su semblante. Hermione, la observó pasar, llena de lágrimas y no dudó en ir a preguntar el por qué de su llanto. Elena estaba destrozada y Hermione, estaba confundida. Siempre creyó, que su madre tendría un hijo. Pero, se sintió peor, cuando ella le contó la verdad. Cuando ella le contó, que era infértil y había intentado todo para embarazarse. Ella deseaba tanto, tener un hijo con Snape, que había olvidado lo demás. Hermione sonrió y trató de consolar a su madre. Sin embargo, no podía creer que su padre, le hubiese mentido. Aún así, le explicó que era para evitarle sufrimiento alguno. Elena, tenía que creerlo. Ya se había equivocado demasiado.
Severus, permaneció en la habitación, pensativo. Seguramente, Elena no le perdonaría la mentira y tendría que intentar razonar con ella. Se dejó caer en la cama, cuando se hubiera sentado para intentar detenerla y meditó. Quizá, lo mejor apra ella, era que saliera de su vida. Sí, así no estarían en peligro, con el mentiroso Snape.
Se quedó dormido en la habitación y al abrir los ojos, notó que ya era muy tarde. Salió, trastabillando y observó que Hermione estaba dormida. Apagó la luz de su cómoda y continuó caminando. Tenía miedo, de que Elena se hubiese ido. Ella no estaría segura, si se encontraba sola. Él había prometido cuidarla, por todo lo que había hecho. Al terminar de caminar, se encontró con ella. Estaba en el sofá, dormida. Caminó hasta ella y se inclinó para colocar su mano sobre su hombro. Elena entre abrió los ojos.
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¿Qué haces allí?- preguntó- Tu cama, está en la habitación. No tienes por qué dormir afuera. Pero descuida, ya no voy a incomodarte más- le confesó y Elena, no dijo nada. Se acomodó hasta sentarse y le miró con mucho cuidado. Luego de mirarlo, le abrazó imperiosamente y él, se preguntó qué pasaba.
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Hermione tenía tanta razón. No debería estar tan triste. Por que, tuviste la valentía de decirme la verdad y no dejar que me ilusionara.
Bendita Hermione.
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Lo siento- confesó, con una sonrisa a medias- No quise...
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Está bien, creo que fui muy tonta. Es que quería tanto, formar una familia...
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Ya somos una familia.
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Lo sé. Pero siempre quise tener un hijo, uno que fuese tuyo en realidad.
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Hasta ahora, no me ha importado. Y a ti no debería importarte tanto. Tenemos a Hermione.
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Pero muy pronto, ella descubrirá quién es.
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Disfrútala antes de que eso pase- le sonrió Snape y Elena, asintió en silencio. Se inclinó ligeramente, hasta que sus labios se tocaran en un corto beso. Snape se levantó y la miró- ¿Vienes?
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Sí. Creo que el cuello me matará, si sigo durmiendo allí.