Mi amado "NO" padre — capítulo 11
11.- Caricias
Elena sonreía, mientras Snape la contemplaba en la cama. Luego de aquel percance, las cosas parecieron mejorar entre ellos. Por su parte, Elena, seguía divirtiéndose con su esposo. Bromear sobre él, era su fascinación. Allí, en su cama, cuando compartían pequeñas caricias. A ella, le gustaba amanecer con una caricia de su esposo. Severus, no podía rehursarse y la verdad, no le incomodaba.
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¿Te dije ya, que te amo?- le preguntó y Severus, sonrió con malicia.
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Todos los santos días- suspiró y ella sonrió suavemente- "Severus, te amo" "Severus ¿sabes qué? Te amo..."
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Severus, te amo- sonrió y se levantó levemente, para besarle. Snape, no se opuso, no ofreció resistencia al juego de Elena. Él sabía cómo terminaban. Siempre, enrollados entre las sábanas. Bueno, no era amante del sexo, pero si a ella la hacía feliz. Aunque sonase estúpido.
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Mi amor, ¿Por qué siempre luego de esto, terminamos haciendo el amor?
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Así lo predispones tú- le criticó el hombre, con su camisa entre abierta. Elena asintió y meditó con calma.
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¿Y si esta vez, el que comienza eres tú?
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¿Yo? Elena...
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Vamos a cambiar un poco. Además, Hermione sigue dormida- sonrió su esposa.
Severus y Elena, terminaba juntos esa vez. Bien, de nuevo. Sin embargo, había una pequeña variante. Esa dichosa vez, Severus había seducido a su esposa. A ella le había encantado. Suspirando, exhausto, se había quedado dormido junto a ella. Durmió por un par de horas y al despertar, se encontró solo en la cama. Se frotó el rostro con las manos y observó a Hermione, que entraba con apremio.
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¡Papá! ¡Papá!- exclamó y Snape, la contempló lentamente.
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¿Qué sucede, Hermione?
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¡Mamá se desmayó en el baño! ¡Tienes que venir, rápido!
Al escuchar aquello, su cerebro reaccionó con fuerza y le dio una respuesta rápida. Retiró las sábanas y agradeció que ambos se vistieran, antes de dormirse. Caminó a zancadas hacia el baño y empujó la puerta con violencia. Su esposa, estaba en el suelo, inconsciente. Se agachó ante ella y la sostuvo entre sus brazos. Apartó los cabellos de su rostro, mientras Hermione solo temblaba, llena de miedo.
- Elena... despierta- suspiró, acariciando su rostro- Elena...¿Me escuchas?- miró a Hermione- Trae un poco de agua, por favor.
Hermione asintió, casi sin pensarlo y salió de aquel baño. Snape observaba, cómo el cuerpo de su esposa, colgaba entre sus brazos. No le gustaba la idea, no quería perderla, a ciencia cierta. Lo intentó nuevamente, tomando su pulso. Estaba viva, pero muy débil.
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Elena...despierta ya- le dijo, pero no hubo mayor respuesta- No quisiera...- indicó, pero Hermione regresaba con el vaso de agua. No dejaba de temblar.
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Mamá está mal, ¡Mamá va a morirse!- chilló, pero Snape, negó con la cabeza.
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No va a morirse...- dijo, pero no podía ni convencerse de eso- ella estará bien. Elena...mi amor...
Sintió un movimiento en su pulso y supo, que se despertaría. La sostuvo más cerca de su cuerpo y sus párpados, vibraron lentamente. Suavemente, Severus acarició su rostro y Hermione, le miró calmada.
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Severus...
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No hables- le dijo y con mucho cuidado, se levantó del suelo- te llevaré a la cama.
Hermione suspiró, cuando su madre bebía con calma, el agua que Severus le había pedido. Luego de ello, con una sonrisa a medias, les contempló a ambos. Severus, se sentó a su lado. La mujer, le sonrió.
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Severus...
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¿Qué sucedió, Elena?
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No lo sé. Solo me sentí terriblemente exhausta. Me desmayé luego...- suspiró y le miró- tengo miedo, Severus.
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Estarás bien- sonrió él y Hermione, se mantuvo a su lado- necesitas descanso. Descuida, me quedaré aquí. A tu lado.
Elena asintió, mientras Severus besaba su frente con mucha parsimonia. Ella, cerró los ojos y su hija, se mantuvo allí, mirándola de soslayo. Estaría bien, siempre y cuando permaneciera en cama. Ahora él, debía averiguar, cuál era el inconveniente que estaba sintiendo, como para desmayarse. Tal vez, se trataba de una enfermedad.
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No quiero que le suceda algo- musitó Hermione y Snape, negó con la cabeza.
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Ella va a estar bien.