← Diario de una esclava vikinga · de
Diario de una esclava vikinga — capítulo 8
-Soy yo-dijo Tristan
Tristan la arrastro hasta una de las habitaciones mas calidas de la casa, por fin habia encontrado la razón perfecta para tenerla en su casa siempre.
-¿pero tu eres tonto o que?-le pregunto ella enfadada
-En todo lo que llevas de semana no has seguido ninguna orden mia-dijo
-¿Y? He estado suficiente ocupada cocinando y limpiando. ¿que querias que dejara de dormir?
-No estaria mal para empezar-le respondio este
-¿Sabes cuando are eso?
-¿Cuando?
-Cuando el infierno se congele
-Si quieres salir de esta habitacion aras lo que yo te diga-le ordeno-Empieza por coser esto
-Y una mierda-le respondió ella-No voy a coser nada
-Entonces te quedaras aquí hasta que lo agas y las demas ordenes que te de-dijo saliendo de la habitacion
Elektra se sento delante del fuego para no congelarse, le habia dicho muy enserio que no coseria su ropa y sabia que a el no le importaba, en toda la semana solo habia buscado un motivo para llevarla a su terreno y eso era algo que a ella no le gustaba nada. Paso una semana y Elektra seguia encerrada en la habitacion. Uno de los criados entro en la habitacion con una bañera y luego Tristan. Cuando llenaron la bañera salieron todos menos ellos dos. Tristan se quito la ropa y se metió en la bañera, Elektra deseo poder darse ella tambien un baño.
-Lavame-le ordeno
Elektra obedeció al instante. Cuando toco su piel no pudo evitar cerrar los ojos, era la primera vez en mucho tiempo que disfrutaba de el contacto humano.
-Entero-dijo
-¿Cómo?-le pregunto
-Ya me has oido-dijo
Elektra dio la vuelta a la bañera para quedar en frente de el, le labo el pecho y las piernas pero no pudo seguir.
-No voy labarte entero-dijo dejando la esponja
El la miro sonriendo, habia sabido desde el principio que ella no iba a llegar tan lejos, pero ya habia conseguido inflamar su pasión y no la iba a dejar escapar. Se levanto y la cogio antes de que consiguiera escaparse, le arranco prácticamente el camisón y la obligo a meterse con el.
-Sueltame-le ordeno ella
. Tristan la dejo salir al dia siguiente y Jenny estaba preocupada por ella.
-Estaba preocupada por ti, ahora que ella ha vuelto-dijo
-¿Quién ha vuelto?-le pregunto
-Pues Anabel, la mujer que hizo que Tristan no confiara en ninguna, aunque últimamente su humos es mucho mejor-murmuro para ella misma
Miro a Jenny cuando dijo Anabel, estaba segura de que iba a haber problemas con ella en cuanto Tristan estuviera delante. Tristan entro en la habitacion que le habían dado sin llamar.
-¿Te gusta?-dijo enseñándole un vestido
-Es precioso-respondio ella viendo el vestido
-Es tuyo, póntelo-dijo dejándoselo en la cama