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Diario de una esclava vikinga — capítulo 9
-Pe…pero-empezo
-No hay peros, mi madre se llevara una desilusion si no te lo ve-dijo antes de salir
Elektra miro el bonito vestido de color azul y dorado, que resaltaba el color de sus ojos, durante unos segundos quiso ser algo mas que una esclava pero sabia que eso no seria posible hasta dentro de mucho tiempo. Se puso el vestido que estaba echo a su medida. Si no fuera por que lo habia echo la madre de Tristan no se lo hubiese puesto. Tristan pensaba que Elektra se iba a oponer a ponerse el vestido por eso le sorprendió encontrarla vestida y tambien por la belleza.
-¿Estoy bien?-le pregunto
-Por supuesto-dijo el sonriendo
-¿Es para mi?
-Claro, toma-dijo ofreciéndole un cofre
-¿Qué es?-le pregunto interesada
-Averigualo tu misma-dijo
Elektra cogio el cofre picada por la curiosidad, dentro habia una diadema de diamantes. Miro a Tristan que sonreía.
-Gracias-le dijo
-No es nada, esta noche vendrás conmigo a la celebración-le ordeno
-Yo soy una esclava Tristan y no podemos ir-le recordé
-Le he pedido permiso a mi padre y me ha dejado-le tranquilizo¿Te gusta?
-Es preciosa
-Dentro de un rato vendre a por ti, estate preparada-le ordeno saliendo
-Tristan-le llamo ella
-¿Si?
-¿Puedo bañarme antes de ponerme el vestido?-le pregunto
-Por suspuesto, enviare a los criados para que te llenen la bañera-dijo
Elektra se metió en la bañera hasta quedar medio sumergida por el agua caliente, se enjabono entera hasta llegar a la marca, la habia odiado, muchas veces había intentado hacerla desaparecer mediante su magia pero para ella siempre estaba visible, era un recuerdo de cómo pueden ser los hombres. Se vistió otra vez y se puso la diadema, en esos momentos se sintió como si estuviera otra vez en su casa con sus bonitos vestidos.
-Elektra, llegamos tarde-dijo Tristan a través de la puerta
-Ya voy-le respondió ella
Baje a la puerta principal donde me esperaba Tristan.
-Vamos.
Aparecimos en la celebración un poco tarde pero nadie pareció darse cuenta o por lo menos eso pensé yo hasta que entramos. Todos se volvieron para mirarme.
-Vamos-me ordeno Tristan
Lo segui hasta la mesa donde me sente a su lado, esperando a que la noche pasara o que Tristan se cansara y me llevara. Observe que las cervezas iban y venían todo el rato. "Menuda panda de borrachos"pensé acomodándome en la silla.