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Lágrimas de Sangre — capítulo 9

El control no era muy esperanzador. Si no se cuidaba, podía matar a ese pequeño ser que tenía, en su vientre. Ginny le aseguró que hacían todo lo que pudieran, para que Snape la recordara. Dijo que Luna había insistido hasta cansarse, por la noche. Que ellas creían que progresaba. Hermione no dijo nada, ya esperanzas no tenía.

Regresó a casa y se dejó caer en aquella cama, que tenía que compartir sola. Con su hijo y ella. Ginny entró en su respectivo hogar. Severus estaba sentado en el sofá, cuando ella entró nuevamente. La contempló.

  • ¿Se ha ido ella?- dijo y Ginny asintió con cierto pesar- ¿Cómo está el bebé de Hermione?

Ginny se paró en seco y trató de analizar lo que había dicho. ¿Había dicho, "bebé de Hermione"? Ladeó la cabeza y Severus, insistió.

  • ¿Cómo está el bebé de Hermione?

  • Eh...Está saludable. Pero ella debe cuidarse si...¿recordó?

  • ¿Recordé qué?- dijo, con una ceja arqueada- ¿No se llama ella, "Hermione"?

La desilución llegó tan pronto, la ilusión la sobrecogió. Con un suspiro de frustración, Ginny asintió en silencio y trató de serenarse. Ya lo recordaría, estaba segura de eso. Tenía que recordarla, ella era su esposa y no quería verla sufrir. Tenía que ayudarle de alguna forma. Así fuera mostrándole recuerdos de... ¡Eso era!

Se preguntó si podría hacer eso, de la misma mente de Hermione. Ella tenía algunos de su boda, pero quizá los de Hermione, eran más profundos. Con un suspiro lento, meditó el plan de acción. Podía hasta tomar los de Luna. Eso era perfecto. Severus miró su sonrisa y dudó de preguntarle, qué estaba pensando.

En la tarde, por más que insistió, Hermione se negaba a poner pie en esa casa. De todas formas, la pudo convencer. Le dijo que haría algunos obsequios para su bebé en camino. Hermione asintió y fue con ella. Se quedaron dentro de aquella casa y exhausta, Hermione se dejó caer en la primera cama que encontró.

Se quedó dormida y en todo ese trayecto, nunca se cruzó con Snape. Mientras dormía, el hombre, que también estaba dormido, caminó por aquella habitación. No entendía qué hacía dentro de esa casa, pero si era por su "protección", tenía que acatar las normas de Dumbledore. Estando a mitad de su camino, la vio. Estaba dormida y realmente se veía tan frágil, que no entendía como soportaba un bebé en su vientre.

Hermione se despertaba con mucho cansancio, pero al menos había logrado dormir un poco. Al abrir los ojos, se sorprendió de verle. Él permaneció en silencio, mientras ella se levantaba de aquella cama. Mientras lo hacía, soltó un quejido y se sostuvo el vientre. Severus la contempló en silencio.

  • Ahh...- inspiró Hermione y Severus volvió a hacerle la misma pregunta que le había hecho antes.

  • ¿Se siente bien?

  • No, creo que...Me duele.

  • Traeré a alguien que...

  • ¡No! ¡Creo que no podré soportarlo!

Severus no dijo nada y recostó a Hermione en la cama, una vez más. La dejó allí y apartó las sábanas para mirar. Colocó dos de sus dedos, sobre su vientre y tanteó el lugar. Era obvio que no iba a verlo, pero al menos podría saber si había un movimiento fuerte de la criatura. Hermione siguió quejándose de dolor.

  • ¡No quiero perderlo!- sollozó y Severus la miró con un suspiro suave. Ella se sostuvo el vientre, con fuerza.

  • No lo perderá, solo debe esperar a que- caminó hacia la puerta y miró a Ginny que tenía la intención, de comenzar a subir- La joven necesita ayuda, puede perder al bebé- le dijo y Ginny le miró con el entrecejo fruncido.

  • ¿Qué cosa...?

  • ¡Necesita ayuda!- le dijo el hombre, exasperado. Ginny miró hacia Hermione y corrió hacia Harry, su esposo.

Al poco tiempo, había un medimago dentro de aquella habitación. Al terminar la revisión, Ginny se levantó del sofá como si la hubiesen pellizcado. El medimago miró a los presentes y Harry fue el primero en hablar.

  • ¿Ella está bien?- dijo y el medimago asintió ligeramente.

  • Sí, pero está muy débil. Su embarazo no sobrevivirá. Sería un milagro que eso pase. Ha perdido mucho peso, está bajo mucha presión. Recomiendo que hagan algo para ayudarle. Algo que pueda curar sus males. O ambos van a sufrir.

Sus males eran, no tener a su esposo al lado.

  • Haremos que esté cómoda- dijo Ginny y Luna asintió levemente. Severus las miró a ambas y ellas, suspiraron.

Hermione seguía dormida en cuanto fueron a verla. Harry insistía en que todo iba a estar bien, pero Ginny sabía que eso era falso. No hasta que Snape la recordara y su vida volviese a ser la misma.

Severus subió las escaleras y la contempló, ella se levantaba con mucho cuidado. Sentía mucho cansancio aún y desistió de levantarse. Caminó hacia la habitación y cerró la puerta, ella le miró y con un suspiro, permaneció sin mirarle.

  • Escúcheme. No sé qué problema tiene usted conmigo, pero no me hará culpable de la muerte de su bebé.

  • ¿De qué diablos estás hablando? Como si no fuera suficiente, el hecho de que seas el padre de el mismo.