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Lágrimas de Sangre — capítulo 8
Hermione estaba en su hogar, una pequeña casa que Harry había dispuesto para ella ya que no quería volver a la casa que antes, Severus y ella ocupaban con mucha felicidad. Estaba en la cama, cuando los rayos del sol daban con su cansado rostro. Con una expresión cansina, ella se levantaba y miraba el amanecer.
Severus por su parte, estaba despertando también, de una cruda noche. Había tenido calambres y un poco de frío. Suspirando, se levantaba de la cama, sintiendo que algo le faltaba. Algo, que era muy importante y que no podía recordar que era.
Ella, su esposa o algo parecido, se vistió y bajó a desayunar, sola. Odiaba hacerlo y al mirar la inmensidad de la casa, solo quería echarse a llorar otra vez. Ladeó la cabeza y recordó, que debía ir por Ginny, para hacerse su control prenatal. No sabía, si sería capaz de verle a la cara. Tenía que ser fuerte.
Al entrar en la casa, notó que las cosas estaban iguales y se preguntó, si Severus seguía allí. Cuando estaba junto a ella, hacía tantas cosas sin sentido. ¿Acaso solo la odiaba a ella?
Particularmente, mientras estaba en el salón, Severus salía hacia el mismo lugar. Ambos se miraron y él, soltó un gruñido de incomodidad.
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Buenos días, Severus.
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¿Qué haces tú aquí?
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Solo vine por Ginny. Necesito decirle que...- dijo y muy pronto se sintió exhausta. Supuso, que era el verlo allí. Bien, tal vez estaba algo paranoica- me acompañe a un chequeo prenatal...
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¿No puede ir tu pareja contigo?
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Mi pareja, estaba en un hospital y acaba de salir...
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¡Pues ve a buscarle!
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Él ya no sabe, quién soy- meditó ella y Snape, hizo un gesto de desdén. Mientras ella meditaba, se llevó una mano a la frente. ¿Por qué sentía tanto calor? Llevaba unos jeans grises, pero no se sentía incómoda en ellos. Severus, la observó, cuando su rostro se teñía de un ligero rubor. Ella, estaba experimentando algo muy extraño.
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¿Qué es lo que te pasa?- preguntó, con cierta brusquedad. Ella, no le respondió y él lo intentó por segunda vez- ¿Qué es lo que te sucede?
No contestó cuando su rostro empalideció y perdió ese poco color, con un gesto rápido, la capturaba antes de verla caer al suelo, con un golpetazo seco. Era mejor que eso, aunque la odiase.
La recostó en el sofá y la contempló con mucha concentración. Estaba muy delgada y casi la tildaba de " volátil". Parecía que su estado, no era el indicado para cuidar de esa criatura que decía tener en su vientre. ¿Qué clase de madre era? En unos cuantos minutos, despertaba y le miraba con confusión.
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¿Te sientes bien?- preguntó, sécamente. Hermione no dijo nada y se acomodó hasta sentarse, con una mano en su cabeza.
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Estoy bien y creo... que debo irme- mencionó, levantándose. Al hacerlo, se tambaleó ligeramente y Snape, la sostuvo por su cadera. Hermione, se sorprendió enormemente que la tocara y hasta pudo sentir, ese cosquilleo que una vez había sentido cuando su esposo la sostenía de esa manera. Sin embargo, era un sentimiento muerto ya.
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Tenga cuidado...- fue lo dijo, cuando inconscientemente, su mano estaba sobre aquel pálido vientre de Hermione.
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Gracias, creo que...- suspiró, pero Ginny entraba en ese preciso instante a su hogar. Los contempló y pensó, que se habían arreglado. Estaba por preguntarlo, cuando Snape la soltó y caminó hacia las escaleras.
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Deberías cuidarte mejor, o matarás a ese niño inocente...