Tu nombre es Hermione — capítulo 29
Hermione despertó aquella mañana, un poco nerviosa. Al abrir los ojos, lo primero que encontró fue su rostro. Firmemente abrazado a ella y dormido tan profundamente, que sentía dolor de pensar en despertarlo. Lo amaba, no podía negarlo. Lo necesitaba a su lado, no podía dejarlo. Se llamó idiota al creer que podía desconfiar de él y sus palabras. Él no había mentido. Le había dicho la verdad hasta el final. Solo que; no encontraba forma de decírselo sin herirla. Le agradaba que él tratara de protegerla.
- Severus...ya levántate. Mira que es Lunes y tienes que dar clases. Anda, no seas perezoso y levántate. Levántate. Snape hizo un gesto con una mano y se dio la vuelta; para continuar durmiendo. Con una sonrisa, ella se subió a su cuerpo y trató de despertarlo con brincos.
- ¡Levántate, levántate!
- Hermione...
- ¿Mmm?
- Quiero quedarme esta mañana, aquí. Dumbledore lo comprenderá. Hay muchas cosas que aún no te he dicho y creo que es mejor que comience a hacerlo. A explicarte qué ocurrió en mi vida, durante mi infancia. No guardaré algún secreto. Al menos, no los más importantes. Hermione se sentó en la cama y lo miró con un suspiro suave. ¿Qué podía ser aquel mensaje que iba a recibir? ¿Debía tener miedo? Severus comenzó a ladear su cabeza hacia ella, observando su reacción a lo que acaba de decir. Parecía que aquello no le gustaba. Ni a él. Abrirse ante alguien, sus peores secretos, no atraía para nada su atención. Con una inspiración ligera, se acomodó hasta sentarse y la contempló.
- La amaba, Hermione. Pero aquella palabra; simplemente brotó de mis labios y llegó hasta sus oídos. Estaba enfadado con Potter, ella siempre prefería estar con él. Luego, cuando todo cambió, cuando yo me volví un mortífago. Ella jamás me dijo...aunque yo jamás le di oportunidad de decirme alguna palabra. Arruiné el momento antes de que ocurriera. Por ello, cuando te vi salir con ese chico...imaginé tendría la misma suerte. Era extraño oírselo. Sobretodo porque él había sido su cliente, su...era su profesor.
- Cuando te vi, jamás creí ver a una joven tan hermosa. Y no puedo mentir al decir, que quizá no sea el hombre más apropiado para ti. Pero...sin embargo. Se sentía cursi y estúpido, diciéndose eso.
- No. No digas que lo sientes. No digas que no eres el hombre para mí, puesto que no lo sabes. No aún. La diferencia de edad, de personalidades. La diferencia de historia...muchas cosas le alejaban de ser el hombre para ella. Esa palabra con la extensión de cursilería incluída. Inspiró en silencio; mientras ella meditaba. ¿Por qué se esmeraba en arruinar al amor, cuando este en verdad tocaba su puerta?
- Severus; no seas tonto. Eres la persona más maravillosa que yo jamás creí conocer. Incluso a mi antiguo ex novio. Eres... reunes tantas cosas a la vez, que simplemente me hace pensar que me apresuré al elegir. ¿Por qué ella se empeñaba en hacerle sentir especial? ¿El único? Eso no funcionaba con él. Él siempre cometía un error y tenía que ser castigado por ello. No premiado. No sabía ya, lo que estaba pensando. No tenía sentido nada de lo que decía. Pero Hermione estaba convencida de que él era el indicado, para ella. A pocas noches de haberlo visto por primera vez.
- Cuando diste todo por mí, me sacaste de aquel lugar, supuse que no sería una simple casualidad. Y ahora, no puedes pedirme que renuncie a todo lo que ya hemos construido. No puedes. No le pedía que renunciara, le pedía que lo considerara mejor. No podía ser un súper héroe. Tenía que tener algo malo. Pero ella no se lo veía.
- Eres un hombre maravilloso y creo que nunca voy a olvidarte. Incluso aunque muera. Has marcado mi vida, en tantas formas diferentes. Ella había marcado su vida también.
- Tenía miedo de... no encajar. Simplemente me fui con él, para obtener ese poder y ese reconocimiento que nunca tuve. De todas formas; eso jamás sucedió. Él acabó con su vida, él asesinó a la mujer que amaba. Junto a su esposo. Hermione inspiró en silencio.
- Su hijo se salvó, puesto que ella lo protegió antes de morir. Fue su sacrificio lo que lo salvó de mí y del señor tenebroso. De nuestra venganza. Y ahora, yo prometí cuidarlo. Dumbledore me perdonó la vida, porque me arrepentí. Porque sentí miedo. No esperaba tampoco; otra cosa.
- Imparto clases, solo mientras la guerra transcurre. No tengo dudas de que quizá muera y de que quizá; eso sea lo que me merezca. Ella negó con la cabeza.
- No. No vas a morir. Tú mereces amor, mereces el perdón y por eso...yo tengo una idea. Algo que quizá no te agrade; pero que podría funcionar. ¿Por qué no vamos a visitarla, para librarnos de culpas? ¿A quién? ¿A Lily?
- No sé donde...
- Sí lo sabes. Si ella puede perdonarte, todos pueden hacerlo. Inténtalo.