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Historia 37673 — capítulo 1
Seguramente se preguntan que rayos estoy haciendo públicando algo más cuando tengo tantas cosas sin terminar, pero es que no podía negarme a escribir la vida de alguien...
Procuraré actualizar más o menos seguidos y los capítulos no serán muy largos, pero de todas maneras es un fic más y punto.
A quien lo lea: está permitido expresar su opinión (como yo expreso la mía cuando le digo a alguien que lo que escribe esta mal) y también decir lo que se les pegue la gana, aunque estén seguros de que todo lo que digan llegará a oidos de la persona acerca de la cual es esta biografía.
Eso es todo... creo. Sólo me queda decir, disfruten.
Daniela Rodríguez M. nació el veintiuno de diciembre de 1994 en un hospital (quien sabe cuál) de Querétaro a las seis y media de la tarde de un día de inverno. Su mamá se llama Edith Montoya y su papá Luis Antonio Rodríguez. Vivió en Querétaro hasta los tres años y luego se mudo a Satélite que es actualmente donde vive. Entró a una escuela rancia llamada Centro de Estudios «José María Morelos y Pavón», donde estudió hasta segundo de secundaria.
Ella opina que está loca y que a veces parece que tiene un cierto retraso mental. «Tengo la mentalidad de un niño de cinco años», cuenta; y ese hecho es terriblemente cuestionable. Es malpensada y pervertida, la primera en malpensar algo de lo que a nadie más se le ocurriría el doble sentido. También dice que es Alcohólica a sus catorce años… pero ya no toma. Es hiperactiva capaz de estar tres segundos sin hacer nada. Fumaba… pero ya no.
Le gusta un tipo que es anónimo porque ella no quiere que se sepa su nombre y punto.
Está en contra de todo tipo de gobierno y la cagan el Papa y Felipe Calderón (presidente de México). No tiene religión ni le interesa tenerla. Opina acerca de todo y dice lo que le da la gana sin importar las consecuencias. Ah, y hace también lo que le viene en gana.
Veía los Teletubies y Sabrina, la Bruja Adolescente… y Bob Esponja también. Es pésima para redactar y tiene una ortografía de miedo, pero a muchos no parece importarles ese asunto, así que pasemos a algo más.
Tiene adicción al Monster (bebida energizante), a los deportes, a la computadora al facebook (mejor conocido como cara-libro), al alcohol y al cigarro.
Es increíblemente sociable (digo, si las hormigas hablaran, se haría amiga de ellas) y no soporta estar sola en su casa, así que generalmente recurre a cualquier persona para que le vaya a hacer compañía.
Detesta la explotación de menores, el maltrato a la naturaleza y esta mega ultra —según sus palabras— en contra de aborto y del plagio (sea de lo que sea), odia el abuso sexual y no tolera las especulaciones acerca de la muerte de Michael Jackson. La escuela le da asco y los maestros la exasperan —porque, como todos los profesores, no comprenden la mente juvenil—; y está en contra de que los menores de edad no se puedan tatuar o perforar sin el permiso de un mayor; digo, lleva un tatuaje y una perforación en el labio más cinco de las orejas.
Su vida es increíblemente rara… y yo me encargo de contarla. Supongo que, aunque parece normal, tiene su propia forma de pensar...