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Historia 37749 — capítulo 3
El sonido de los automóviles andando afuera y la luz gris blanquecina del cielo presagiando un día de lluvia, hacían que el chico de la melena roja no dejara secar sus ojos, aun las lagrimas caían, aun su corazón golpeaba dentro de sí; pudo distinguir entre la multitud de la calle desde la ventana a Harry y Ginny que se dirigían camino arriba, tomados de la mano.
Se dirigió a la ducha, cambio sus ropas y arreglo su cabello, metió todo de nuevo en sus maletas y salió por la puerta, camino por el pasillo y sonrió a una pequeña que jugaba con una pelota, no tomo el elevador, fue directo a las escaleras y al pisar el primer escalón y sin que nadie mirara desapareció para volver a materializarse a unos pasos de la recepción donde dejo la tarjeta electrónica de entrada y solo dijo, gracias.
-¿Qué crees que piense Hermione de lo que le acabas de ofrecer a Ron? -
-No lo sé, pero debe de comprender que no lo iba a dejar solo en ese lugar, es mi amigo… Ginny es Ron, ¿Me entiendes?- recalcó el chico de cabello negro
-claro, te entiendo - siguieron caminando tomados de la mano
Al día siguiente en la oficina del departamento de Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas, sehablaba de lo impresionante de la fiesta y de la súbita huida de la chica del aniversario, unos comentaban que había salido corriendo por causa de una extraña enfermedad, otros por un amor prohibido y los mas sensacionalistas, que provenían de las personas menos agradables dentro de la oficina, murmuraban que tuvo una cita con un alto funcionario mágico para arreglar su "ascenso" a un cargo más alto dentro del sistema político.
Hermione hubiera reaccionado de manera diplomática para aclarar esos rumores, pero estaba hasta el cuello de recuerdos, su mente seguía dispersa, distraída, seguía imaginando unos ojos azules, un característico olor, un rojo intenso. No termino ningún informe, no mando ningún memorándum, no leyó el profeta o incluso su correspondencia solo quería salir de ahí, sentarse en su sofá y apagar la luz, no quería mirar, ya que a cualquier lugar que mirara siempre lo veía.
- Señorita Granger… ¡Granger!... ¡Hermione!-
La chica castaña salió de su ensimismamiento de golpe.
-Si… Andrew… ¿Qué pasa? - contestó, al mismo tiempo que se ponía de pie rápidamente.
- Te busca el señor Potter, afuera en el corredor - señaló el joven de cabello negro y abrigo de piel con aplicaciones metálicas.
Hermione miro en dirección a la puerta y pudo observar a su amigo.
-Gracias Andy… y disculpa… no estoy muy dispuesta hoy…-
Tomo su bolso, abrigo, pergaminos y una caja de evidencia que revisaría en casa, rodeo su escritorio. Se escucho un ruido sordo, como de algo que cae sobre la alfombra, la chica giro su mirada al piso y no vio nada y tras el incidente siguió caminando.
-¿Que pasa Harry?-
-Quería saber cómo estabas y también decirte algo- replicó el chico
- Estoy bien, un poco atareada, mira la carga de trabajo que tengo - mintió, por dentro moría de angustia- ¿sobre qué quieres hablarme?-
Comenzaron a caminar en dirección al elevador.
-
… esacerca sobre Ron-
-
…oh Harry, no se preocupen, dile a Ginny que no estoy enfadada con ella, y mucho menos contigo, mira ahora mismo no sé donde esta Ronald - se apresuro a decir la chica y termino con una respiración agitada
-
pero yo si- exclamó Harry en el preciso instante en el que se cerraban las puertas del elevador
Era muy incomodo, Hermione estaba entre el umbral de la alegría y el enojo. Pero no inmuto ningún sentimiento y trató de preguntar lo mas normalmente.
-¿Y en donde esta?-
-en la mañana en un hotel, ahora en mi casa, lo hospede, es mi amigo-
-claro- dijo disimuladamente la chica castaña y salieron del elevador.
- Y ahora está en mi oficina… - expresó Harry
-oh... mmm…que lastima me tengo que ir, nos vemos luego Harry -
Caminó en dirección contraria a toda velocidad, no quería que su corazón la tentara a regresar, anduvo lo más rápido, cuando por fin salió del Ministerio decidió caminar, su departamento no estaba tan lejos, prefería el aire fresco, necesitaba llegar totalmente agotada a casa, no quería pensar en el mientras intentaba dormir.
Las primeras gotas de lo que parecía una tormenta no la detuvieron, o mejor dicho no se dio cuenta de que llovía, de nuevo estaba inmersa en una lucha interna.
-¡Señor Potter!, ¿y la señorita Granger?-
Harry giro la mirada - se acaba de marchar, ¿Es urgente?-
-Olvido esto- y el chico entrego la varita de Hermione, había caído de su abrigo y rodó debajo del escritorio.
-oh, gracias Andrew, yo se la entrego - respondió Harry, eso era muy raro, ¿Hermione olvidando algo tan importante como su varita?
-¿Qué pasa?-
-Hermione olvido su varita… y creo que encontré el pretexto perfecto-
- te entiendo- Ron asintió con la cabeza, tomo la varita y salió enseguida
-Ron, no sé por qué presiento que se fue caminando- interrumpió Harry
Y aqui de nuevo, actualizé... pues que me queda decir, espero sepan que va hacer Ronald, pero saben, en las noches de tormenta todo pasa.
Datos: ¿quien es Andrew?
Andrew Quain, chico alto, fornido, de cabello nagro y ondulado, con vello facial de tres dias. Trabaja en la sub-divicion de espiritus y ahora investiga un caso importante en Cornwall. Asistió a la fiesta de los 22 años de Hermione Estudió en un colegio ubicado en las mediaciones del Cairo, le gusta frecuentar a sus amigos vampiros y siempre viste de negro.