Amantes y retorcidos — capítulo 5
Bellatrix sonreía, mientras deslizaba con suavidad el cierre de los pantalones de Snape. Qué apreciable era su textura y qué fáciles de quitar eran. Con otra sonrisa, ella dejaba caer el cinturón al suelo. Severus, ladeaba la cabeza, sobre el hombro de la mujer. Era, ligeramente más bajo que él, pero aún podía dejar su cabeza sobre el mismo.
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Qué lisos tus pantalones- sonreía. Salían, con tanta facilidad.
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Pues, me alegro de que te divierta quitármelos a cada momento.
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No me interesan mucho...sólo, lo que está dentro de ellos.
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Eso, es demasiado. Incluso para ti.
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Vamos Severus, quiero verte...- suspiraba Bella con una enorme sonrisa en sus gruesos labios. Los pantalones, salían fácilmente.
Severus sonrió y la mujer, ladeó la cabeza para mirar lo que le pertenecía y nadie podía reclamar. Sólo ella. Con un suspiro, colocaba sus manos sobre su cadera. Estaban frías y el hombre, tembló ligeramente.
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¿Qué quieres jugar hoy, conmigo?
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No lo sé. Dímelo tú- meditó él- Aunque, creo, que debes buscar a tu marido. ¿Por qué no vas por él?
Bella sonreía, mientras Snape, hablaba en serio. Su camisa, comenzaba a abotonársela, pero ella no quería que se colocara sus pantalones.
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Por que, hay cosas que sólo tú puedes darme.
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Seguramente, él podrá hacerlo también.
Bella negaba con la cabeza y lanzaba los pantalones de Snape, al aire. Con una sonris a medias, ella le obligaba a poseerla, una vez más. Severus ladeaba la cabeza y miraba, como sus copas de vino se movían, al compás de sus frenéticos movimientos.
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Las quebrarás...
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No importa, siempre te puedo pagar... de esta forma...- dijo ella, mirándolo directamente a los ojos. Severus sonrió...
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Sí, siempre puedes tener sexo, para pagar tus deudas.
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Eso te encantaría- le susurró ella al oído y Snape juró, que eso lo había llevado al orgasmo terminal.
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Eso, me encanta...- le dijo y la besó. Bella esbozó una sonrisa suave y se dejó vestir por su amante retorcido. A su gusto.
Se levantó del sofá y observó su desnudo cuerpo. Snape, no solía cubrirse cuando acababa una noche de sexo. Estaba tan acostumbrada a ver eso, que ya no se impactaba al mirar aquella masculina anatomía. Sus ojos, se centraron, en lo que él ocultaba bajo las sábanas. Sus lisos pantalones, lo apreciaban muy bien.