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Historia 37867 — capítulo 4
La clase había comenzado y rabiosos uno sentado al lado del otro no quisieron dirigirse la palabra, el joven notaba que su compañera no dejaba de escribir y mirar a la pizarra; el no se estaba enterando de nada, era raro, raro, lo que estudiaban los muggles.
-Draco ¿podrías explicarme en pocas palabras el relieve de España?-
El maestro se refería a el y un nudo se le puso en la garganta, titubeo como si fuera a decir algo pero cayó, para acabar de cabrearle aquella situación le hizo falta escuchar una risita, giró su cabeza y Hermione Granger se tapaba su boca con su mano derecha mientras seguía escribiendo sin cesar.
-¿De que te ríes?- le preguntó y la clase cesó de murmurar.
-Solo me resultó gracioso tu forma de reaccionar- se excusó ya sin risas la castaña.
-¿Te resulta gracioso ser una insufrible sabelotodo?- grito el rubio levantándose de su sitio.
La castaña se levantó a reprochar, pero aquellas risas se le metían cada vez más en su cabeza, fijó su vista en el rubio; de nuevo esa punzada en la sien le hizo recordar a esa muchacha llorando tan cerca de él bajo un árbol, abrió sus ojos y siguió fijándolos con su temblante serio. Hermione negó con la cabeza, le dio un manotazo a sus libros y salió del aula.
-Señorito Draco, salga inmediatamente y pídale disculpas a su compañera- le obligaba aquel maestro.
-¿Quien me lo ordena? ¿Tú?- chuleó el rubio.
-No me obligue a tomar medidas más serias como sería la expulsión-
Se calmó al recapacitar que no podía dejar que lo echaran de aquel asqueroso colegio; tenía que acabar con aquella muchacha y tal vez salir allí fuera la mejor oportunidad.
-Esta bien- sonrió burlonamente.
Salió de el aula dando un portazo y miró a ambos lados sin poder ver a la castaña. Dentro continuaron con la clase y fuera oyó un sollozo.
-¿Donde estas Granger?- preguntó.
-¿Que es lo que quieres?- se levantó del suelo detrás de unas taquillas y secó sus lagrimas.
Caminó hacía allí con su caminar chulo y se puso enfrente de ella; no recibió más comentarios, simplemente una mirada asustadiza de la joven que todavía no se había olvidado de que una hora atrás aquel chico intentó matarla.
-¿Estas bien?- preguntó verdaderamente sorprendido para el mismo, no sabía porque le preguntaba a esa muggle como se encontraba.
-¿De donde eres?- preguntó extrañada la castaña.
-Y a ti que te importa- se excusó para no hablar de su mundo - ¿Me perdonas o no?- dijo burlonamente - Tengo mejores cosas que hacer.
-Pues no, no te perdono- se enfadó la castaña.
Agarró a Hermione por el brazo hasta golpearla con la pared de nuevo y se acercó a ella; sentían su respiración y aquello hacía que el joven se encontrara mal, un nudo volvió a invadir su garganta y su pulso cambió de compás.
-!Eh tú¡ Apartate de mi chica- gritaba un joven que venía corriendo.
-Dejalo Jack- pidió la castaña revelando su nombre.
Draco Malfoy sonreía picaramente, ¿aquel tipo venía a por él por esa Granger? ¿Acaso pensaba que se la iba a quitar?
-¿Tu quien eres?- preguntó el rubio.
-La pregunta aquí es ¿Quien eres tú? Acabas de llegar y no dejas de dar problemas, ¿que pasa contigo?- golpeó con su palma el pecho del joven.
-No me toques- le ordenó a ese tipo.
-El es Draco Malfoy, mi compañero de clase- contestó a Jack
- Y el es Jack, mi novio- se dirigió a Draco para calmar el ambiente.
-¿Tu novio Granger?- rió con sorna el rubio.
-¿De que te ríes? Te vas a enterar- dijo Jack lanzandole un golpe en la nariz a Draco.
El rubio lo recibió y le provocó un poco de sangre, rápidamente se cubrió y lanzó un puñetazo contra el pómulo del moreno; el joven cayó al suelo pero velozmente se levantó y se dirigió hacía Draco cuando el rubio reacciono y fue a golpear su estomago; Jack saltó para tras bastantes metros para sorpresa del rubio, aquello no pudo ser de su puñetazo, ni siquiera consiguió alcanzarlo del todo solo le rozó el como si hubiera lanzado un Expelliermuscontra él.
-No seas maleducado Draco, ¿por que no presentas a tu chica?- dijo una voz aguda y coqueta detrás de él.
Allí estaba la solución a su problema, ahora lo entendía, no podía ser de otra forma.
-¿Bellatrix?- preguntó extrañado.
-Draco...- acarició su mejilla - Yo soy la chica de Draco Malfoy- se refirió a la castaña.
-Le sacas bastantes años- aclaró el moreno que se levantaba del suelo.
Bellatrix se quedó mirando la cara de Jack y seguidamente a Hermione Granger.
-El puede aspirar a mucho más- aclaró- vayámonos Draco- cogió la mano del rubio.
Caminaron bastante metros más para adelante donde no pudieran escucharlos.
-¿Que haces aquí?- le preguntó enfadado.
-Tu padre me manda para que acabes pronto, y para acompañarte a un hotel para que duermas allí si te retrasas- aclaró.
-¿Y no tenías otra forma? Quedándote fuera y esperando habría bastado- gruñó.
-¿Acaso no te agrada mi presencia entre toda esta gente Draco?- acarició los labios del rubio.
Acto seguido los labios de Bellatrix estaban en los de Draco jugando con su lengua, con sus dedos los hundía en el pelo del rubio y disfrutaba con aquella situación; la mirada de Granger se clavó en ellos y recibió una pequeña punzada como las del rubio, hizo caso omiso y se largó de allí.
Draco Malfoy se separó acto seguido de Bellatrix y limpió sus labios con su manga, miró con cara de odio a la morena y se fue para la clase.
-Acaba con ella- gritó Bellatrix que empezaba a desesperarse.
-No te metas en mi trabajo- fue lo ultimo que le dijo a Bellatrix dejándola en aquel pasillo.
Cuando entro al aula Granger ya estaba sentada en su sitio con la mesa unos centímetros separada; el rubio se sentó y la juntó con su mano. Granger volvió a separarse y el rubio volvió a juntarlas.
-Por el amor de dios, estaros quietos- dijo sin calma el profesor- Mañana haremos nuestra primera excursión, ya saben que necesitas la autorización de los padres- entregó una papel en cada mesa.
Todos recogieron sus cosas y salían de clase.
-Malfoy y Granger- provocó que ambos giraran - Serán compañeros de excursión, haber si consiguen entenderse al aire libre-
-Pero profesor, yo voy con Lucy o con Jack- reprochó la castaña.
-Mañana no- le aclaró el profesor.
Miró a Draco que le mantenía una sonrisa picara; aquello acabó con ella que salió de allí a toda velocidad.