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Historia 37867 — capítulo 3
Draco Malfoy iba vestido como un autentico Muggle y aquello le fastidiaba, llevaba una sudadera con unos pantalones baqueros y a su espalda colgaba una mochila con libros de matemáticas, literatura, sociales, historia, ciencias; un verdadero asco.
Ya estaba rodeado de todas aquellas personas, enfrente de aquel edificio de piedra blanca con ventanas cuadradas separadas por centímetros.
-Tú, chaval- una voz interrumpió su observación.
Giró su vista y observó a un muchacho alto moreno, era delgado y estaba con un cigarro en la mano.
-¿Fumas?- le preguntó con una risa.
-!Vamos Jack dejalo¡- decía una muchacha morena de cabello rizado muy bajita. -¿Eres nuevo no? Encantada soy Lucy- aquella chica tendió su mano poniendo ojitos.
La mirada de Malfoy fue suficiente para que ella la retirara, miró hacia adelante y continuó su camino.
-Vaya tipo más raro, ¿Y Hermione?- preguntó el joven
Aquello hizo parar a Malfoy y volverlos a observar, teniendo a ellos dos en punto de mira llegaría pronto a su victima, si era esa Hermione Granger que el buscaba.
Entró a aquel edificio y caminaba con la cabeza agachada hasta llegar al aula 203 como su padre le indicó. De repente chocó con alguien provocandole la caída de su mochila.
-¿Acaso aparte de estúpidos sois ciegos?- preguntó el rubio agachándose- !Asquerosos Muggles- dijo sacudiéndose su blusa.
-Perdona, ¿que me as llamado?- decía una voz femenina delante de él.
El muchacho levantó la vista y allí estaba ella, aquella muchacha castaña de cabello rizado.
-¿Estúpida?- le repitió burlonamente.
-Lo otro- insistió- ¿Muggle? ¿Que clase de insulto es ese? Por lo menos tú podrías mantener la cabeza levantada- dijo enfadada.
-Tu debes de ser Draco Malfoy ¿cierto?- preguntaba una voz detrás de ellos.
Un hombre medio calvo y gordo saludaba al rubio que afirmó. Draco se extrañó por la cara de Hermione.
-¿Tienes algo que decir respecto a mi nombre?-
-Draco, hasta el nombre me parece prepotente, te viene como anillo al dedo- dijo orgullosa la castaña recogiendo todavía unos libros.
-Granger, el tuyo sin duda demuestra lo sucia y asquerosa que eres- dijo con rencor el muchacho.
-Yo no te e dicho mi nombre...- se extrañó la castaña.
-Ya esta bien, esta bien, Hermione creó que deberías enseñarle el colegio a el nuevo alumno antes que discutir- le ordenó aquel hombre.
-Sí director Smith- afirmó la castaña agarrando el brazo del rubio y estirándole.
Se alejaron de aquel hombre y el rubio se soltó de un estirazón.
-!No me toques asquerosa sangre sucia¡- escupió.
-Mira que eres un tipo imbécil- dijo mirando el suelo- y chulo- reprochó.
Malfoy pensó que aquella no sería la mejor manera de ganarse la soledad con su victima. Aunque le diera verdadero asco, debía hacerlo, ahora ese era su trabajo.
-Creo que no hemos empezado con buen pie- estiró la mano Draco.
La mirada de Hermione lo analizó de arriba abajo, aquel chico era verdaderamente apetitoso, esa melena rubia y aquellos ojos plateados eran estupendamente encantadores. Era como si antes hubiera sentido aquellas perfecciones del joven cerca de ella.
-Encantada, pero adiós- rechazó la simpatía del rubio.
Aquella era la primera chica que lo rechazaba después de muchos años y no le gustaba nada aquella sensación, notó que se ruborizaba y tubo que mostrar rivalidad. Agarró el brazo de la joven con fuerza.
-¿Que haces?- se quejó la joven- Me haces daño.
Estaban cerca y el olor de la castaña se le metió por los orificios de su nariz y una nueva sensación le invadió el cuerpo erizandole el vello.
-¿Que te pasa?- preguntó la castaña respecto a la cara de Draco- ¿En que piensas?.
-No tengo tiempo para explicarte lo que pienso- soltó a la joven provocandole un golpe contra una taquilla. Especie de armario individual que usaban los muggles en aquel colegio para guardar sus cosas.
-Eres un estúpido- se tocaba ella la cabeza quejándose.
Un puño de Draco Malfoy hizo un escandaloso ruido en aquella taquilla de metal pasando rozando cerca de la cara de la castaña; ella respiraba aceleradamente, aquel joven empezaba a asustarla un poco ¿Por que le pasaba todo a ella? ¿Por que no pudo toparse otra con el?
-!Cierra la boca y llevame a mi aula¡ 203- le ordenó.
Oh no. Tierra tragame pensó Hermione Granger, aquel horrible tipo acababa de decir el mismo numero de aula que ella tenía ese curso. No le faltaba nada más que tener que aguantarlo todo el año en clase.
Camino sin mediar palabra con Draco Malfoy, no habían empezado nada bien y desde luego no quería acabar con él de ninguna manera.
-Esta es- dijo abriendo la puerta.
Draco empujó desde la espalda a Hermione introduciendola en clase; ella lo seguía mirando asustadiza.
-¿Que temes Granger?- preguntó el rubio que notó su actitud - ¿Temes mi presencia?- agarró por el cuello a la joven presionándola contra la pared.
-Suéltame, me falta el aire...- le rogó.
Miró sus ojos castaños que penetraron en los suyos y una imagen de aquella muchacha tirada en el suelo justo enfrente de una puerta le hizo que retrocediera soltándole el cuello. La acababa de ver muerta, y aquello era algo que nunca había ocurrido. Aquel dolor de sien seguía torturándole. La castaña lo miraba tocándose el cuello totalmente extrañada.
-¿Que esta pasando aquí?-preguntó una voz detrás de Draco.
-Nada profesor Marcus, creo que el nuevo alumno no se encuentra muy bien- excusó a el rubio y no tenía ni idea de por qué.
Acababa de tenerla agarrada por el cuello presionándola en aquella pared y ahora que tenía la oportunidad de acusarle y hacer que lo expulsaran lo estaba protegiendo. Cada día hacía cosas más raras; sería la edad.
El rubio la miraba extrañado por la reacción de defensa y aquella imagen, ¿Que demonios pasaba? Podría haber acabado ya con ella y regresar a su mundo con su verdadera gente.
-Me alegro que se preocupe por sus compañeros Hermione- sonrió el profesor que estaba en aquella aula- creó que estarán bien compartiendo sus mesas juntos-
-¿¡Que!?- exclamaron los dos a la vez y mirándose rabiosamente.
Miles de risillas se oían en la mente de ambos; sabían que habían estado ridiculos con aquella actitud.