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Historia 37867 — capítulo 7
Los labios de Hermione recorrían los de Malfoy sin cesar, para que iba a engañarse, aquel tipo tan extraño le había traído tantas sensaciones, como si lo hubiera amado toda la vida que tubo la ardiente necesidad. Draco seguía con sus manos estiradas; cuando su mano izquierda se quería lanzar a la aventura hacía la cadera de Granger golpeó su mano con la derecha; aquello le hizo gracia a la castaña la cual dejó su frente apoyada en la del rubio.
-Apartate Granger- le ordeno sin mucho animo- !Que mal¡- exclamó con un escalofrío refiriéndose a que casi no puede aguantarse.
-Oye que tú tampoco lo haces tan bien- se enfadó ella cruzando sus brazos.
-No quiero decir eso- empezó a liarse a la hora de hablar- Vamos que a estado bi...- titubeaba- Que ha estado de más Granger, me podías haber mandado una postal o algo.
Sin saber porque le encantaba cuando aquel joven muchacho se ponía tan nervioso; levantó su cuerpo del césped junto a Draco y caminaron con distancia de unos centímetros hasta el grupo.
-Ya era hora señoritos- decía el maestro con gesto enfadado.
-A Granger le entraron ganas de darse un baño- se excusó.
El día cesó sin más inconvenientes y cansados volvieron a casa.
Draco estaba en aquella cama de su hotel recordando el beso que Granger le había dado y que ya iban dos veces que le salvaba la vida innecesariamente. Unos golpes se oyeron y la puerta de su habitación se abrió sin preámbulos, el joven sacó su varita y se puso en posición defensiva. Cuando distinguió a su padre el mundo se le caía encima; su tía lo había visto todo, ahora si estaba en un buen lío.
-Guarda tu varita hijo- ordenó Lucius furioso- Deberías haberla usado antes- gruñó.
-Padre yo...-intentó excusarse.
-Tú le as vuelto a salvar la vida a esa sabandija y ya van tres veces !Maldita sea Draco¡- gritó su padre.
-¿Tres veces?- se extrañó.
Lucius hizo un gestó de negación queriendo dar a entender que se había confundido.
-El señor tenebroso empieza a quedarse sin paciencia Draco- miró cerca a su hijo- No me hagas que tengamos que acabar con ambos-
Lucius salió de allí enfurecido y por una vez en muchos años el joven Malfoy recordó lo que odiaba a su padre; ¿Y que si no había acabado con Granger? ¿Y que si le había gustado ese beso? ¿Y que si no podía hacerlo? Se sentía débil ante aquella muggle, le dolía su cabeza y su garganta no dejaba de ser oprimida y al hacerse esa ultima pregunta unas lagrimas se escaparon de sus ojos lanzandole un puñetazo a la pared más cercana.
Al fin logró dormir y aquella mañana no acudió a la escuela muggle hasta última hora; con grandes ojeras y un poco desaliñado entró a su aula y vio algo que no le gustó nada; en parte se sentía victorioso.
-Hola- paró a una chica dos minutos después.
-¿Quien eres?- se extrañó la joven.
-Yo Draco y... ¿tu eres?-
-Vanessa- le sonrió.
-Me vas a decir donde esta Granger si no quieres que desvele tu secreto- dijo señalando hacía el aula.
-Ella no está, esta noche es su cumpleaños y está preparando las cosas con Lucy- dijo entre dientes aquella chica.
-¿Y se celebra?- preguntó con prepotencia.
-En el parque de los Olmos a las once y cuarto- y después de decirle aquello Vanessa se fue de allí enfadada.
Al no estar Granger en la escuela no se molestó en entrar a clase; se largo a su hotel a ver la televisión cosa que se le hizo difícil poner en funcionamiento y que encima le aburría bastante, no dejaba de regruñir diciendo que los muggles eran raros.
Llegaron las once y cuarto de la noche y Granger estaba con Jack y sus amigas en aquel parque de los Olmos.
-Lucy, que sepas que no me a gustado nada esto de comprar bebidas alcohólicas- resoplaba Granger.
-Vamos Hermy !Animate¡- gritaba contenta Lucy- Y además te has podido deshacer de ese Draco-
-No te creas tú eso- dijo mirando a su izquierda y resoplando.
Por allí venía Draco Malfoy, totalmente encantador para ella; lucía una camisa por fuera de unos baqueros oscuros y un pelo precioso, dirigido hacia abajo y con efecto húmedo. Caminaba a grandes zancadas hacía ella.
-Felicidades Granger- sonrió- Aunque me parece de muy mal gusto no invitar a tu...¿fiesta?- dijo irónicamente mirando al rededor - a el que te a salvado la vida.
Hermione cogió el brazo del rubio y lo desplazó metros más atrás de donde pudieran escucharlos.
-Malfoy, no me estropees la noche- le rogó- sabes que a Jack no le agradas-
-Yo no, pero... ¿Vanessa? Yo creo que ella si le agrada-
Hermione miró hacia atrás y observó a Jack jugueteando con aquella chica de media melena rubia, media altura y mucho más popular que Granger, todo hay que decirlo.
-¿Que hace ella aquí?- se extrañó la castaña- bueno da igual, por que Jack y ella son buenos amigos-
-Y algo más que amigos diría yo- declaró el rubio- los he visto en clase de cultura o como se diga.
-Deja de inventarte cosas Draco- empezó a cabrearse- no vas a fastidiarme mi cumpleaños- dijo dirigiéndose hacía sus amigos.
-!Maldita sea Granger¡ ¿Por que tengo la sensación de que no es la primera vez que te aviso de algo así y que tu sigues tan cabezona como siempre?- gritaba el rubio desde aquella misma posición.
-¿Hay algún problema?- paró Jack a Hermione enfrente de Draco.
-Si consideras un problema que acabo de contarle a tu chica a lo que te dedicas con Vanessa...- vaciló un poco con sus manos en el cuello- Pues sí amigo, hay un problema.
Jack intentó golpear a Draco, pero Granger lo frenó. Le rogó a Draco que se marchara de allí y a Jack que no le hiciera caso.
-Antes de irme- aclaró Malfoy mientras caminaba de espaldas- Jack- lo llamó- Granger besa muy bien- se dio la vuelta y caminó velozmente hacía adelante.
Hermione mantuvo una larga conversación con Jack, el joven parecía no importarle demasiado que hubiera besado a Draco. Aquello no le sentó muy bien a la castaña; las discusiones iban en aumento y fue cuando Jack aceptó que había estado liándose con Vanessa durante un tiempo. A Hermione se le empezó a nublar el día, justo ese día, el día de su cumpleaños.
No encontraba a Lucy por ningún rincón de aquel parque y sus sollozos ya eran notables para todos los presentes. Salió a toda velocidad de allí puesto que empezaba a oír murmullos y risitas fastidiosas.
A lo lejos le pareció ver la silueta de Lucy y se dirigió a ella pero conforme se acercó pudo distinguir a su acompañante, estaban sentados en un banco riendo y rozando sus manos.
Hermione podía observar a Lucy y Draco desde allí hasta que fue interceptada por el rubio que se levantó de repente.
-Granger- dijo muy flojo- !Para¡- gritó cuando la vio correr hacía fuera del parque.
-Puedes continuar intimando con Lucy- se expresó entre sollozos- podéis todos continuar engañando a la estúpida de Hermione- lloró más fuerte caminando hacía atrás.
Un tropiezo causó la caída de Granger en medio de una carretera, ella se quitó sus zapatos llorando y pegó un puñetazo al suelo.
La sien de Draco volvía a jugarle una mala pasada la imagen de Granger corriendo por los pasillos de Hogwarts sin detenerse hasta caer en un charco de los jardines con él detrás pidiéndole que parara inundó su cabeza.
De repente un foco de luz lo volvió a la realidad; pudo percatarse de que se trataba de un vehículo de muggles a toda velocidad.
Granger se encontraba tirada en aquella carretera sin darse cuenta de su peligro.
¿Que podría hacer? En pocos segundos podía acabar todo, podía acabar con ella, podía acabar con su conciencia... esa sensación que le invadía le hacía ver que si acababa con la castaña nada volvería a ser igual dentro de él.
Bien chic@s :) Gracias a todos por continuar con esta historia hasta aquí. Siento si he decepcionado a alguien, pero los comienzos suelen ser flojos. Un capitulo más y empieza lo bueno. Espero que me aguanten x)
Para las dudas que e leido sobre porque Voldemort, Lucius y Bellatrix recuerdan todo y ellos no solo puedo decir que lo explico muy bien más adelante y que Lucius y Bellatrix no sabían nada, fué Voldemort al que no pudieron engañar. pero como todos sabemos si el lado oscuro tiene un apoyo que sabe el pasado. Los buenos tan bien tenemos un viejecito que puede ayudarnos y explicarnos el porque de tantas cosas.
Pido paciencia y doy mil gracias.
Cuidense mucho.