← Historia 37907 · de
Historia 37907 — capítulo 5
-
Alan -susurra, cerrando avergonzada sus ojos verdes, mientras un repentino nerviosismo se apodera de ella una vez más, aquel calor comenzó a recorrer su cuerpo y sus latidos podrían estar a la misma velocidad que las de un colibrí, todo era tan sorpresivo y emocionante, hasta que…
-
Hmp -gime el espíritu con señal de burla, se separa de la chica para poner la mano que sostenía el mentón de esta en su frente empezando a reír fuertemente- ¡No puedo creerlo! -decía entre risas- ¡Había tenido chicas fáciles antes! ¡Pero tú le ganas a todas! -dice aun entre risas, dejando a una atónita y ruborizada chica- si que eres divertida - comenta confiado, sin esperar que la mencionada le da una cachetada.
-
¡¿Acaso soy tu juguete?! -pregunta molesta y aun ruborizada, mientras empieza inconscientemente a aguarse sus ojos- ¡¿Quién te crees que soy?! -sin obtener respuesta, esta se va rápido de su habitación y se dirige al baño, para tomar una ligera ducha que le permita pensar en lo sucedido.
-
"¿Qué me pasa?" -pensaba para sí misma- "¿Por qué no me aleje ni nada? ¿Por qué no lo hice como a los otros chicos?" -miles de preguntas pasaban por su mente mientras recordaba aquellos orbes azul oscuro que la miraban fijamente, pero ninguna respuesta se le ocurrió, hasta que finalmente decidió que había tardado mucho tiempo en el baño.
Miro en el piso para ponerse su ropa, pero se percato de que lo había dejado en su habitación, se maldijo por haber sido tan descuidada, ahora tendría que disculparse con el espíritu por la cachetada, o era lo que pensaba ella siempre que tenía un conflicto, siempre era la culpable de todo. Finalmente decidió ir a su habitación, así que cogió la toalla más grande que encontró y la envolvió por su cuerpo, y salió a su habitación con nerviosismo.
- "Tal vez fui algo rudo con ella" -pensaba Alan arrepentido de lo que había hecho. Fijo sus ojos en la foto que estaba encima de la mesita de noche, la miro con detenimiento, se sentó en la cama dándole la espalda a la puerta y pensó en pedir disculpas por su estúpido comportamiento dejando la foto donde estaba.
Sintió que la puerta se abría y se cerraba a los pocos segundos, sabía que era la chica, así que volteo para disculparse pero se quedo callado al ver que ella solo tenía una toalla que cubría solo desde el pecho hasta las rodillas de esta y que se pegaba a su cuerpo dejando ver su figura. El espíritu se quedo embobado y un poco ruborizado, trato de articular palabra pero lo único que hacía era titubear cosas sin sentido.
-
A…Alan lo…lo siento -trata de decir Alicia sonrojada, evitando la mirada directa de el aludido, mientras que él vuelve de la realidad.
-
¿Pe…pero qué dices? ¿Por qué te disculpas? -pregunta acercándose a ella.
-
Bue…bueno, por la cachetada, fue incorrecto de mi parte, fue mi error -contesta con un sentimiento de culpa.
Alan, sin creer lo que había escuchado, mira aquellos ojos que evitan su mirada, viendo en ellos arrepentimiento, dolor y sufrimiento, notando como estos se llenan de lágrimas; le embarga un sentimiento indescriptible como si hubiera cometido el mayor pecado, e indignado consigo mismo, da un golpe en la pared por encima del hombro de la chica, dejándola acorralada entre él y la pared.
-
¡¿Qué te pasa Alicia?! -pregunta enojado- ¡¿Qué paso con esa fuerza de voluntad de hace un momento?! ¡¿Qué paso con la chica que me dio una cachetada?! ¡¿Acaso no ves que el culpable de todo fui yo?! -vio como la chica finalmente se atrevió a mirarlo, mientras aquellos ojos color esmeralda que inocentemente estaban a punto de llorar, mostraban sorpresa- lamento haber sido grosero -dice volteándose, dándole la espalda a la castaña- la verdad es que…tu eres la primera persona con la que puedo hablar desde que perdí la vida, sinceramente me hizo muy feliz, por primera vez puedo hablar con una persona sin que termine mudándose de esta casa, dejándome solo de nuevo -esta última frase la dijo mirando de reojo por un segundo a la chica, pero en seguida volteo y vio con detenimiento el suelo.
-
Alan… -no sabía que decir, pero tan solo mirar esos ojos que mostraban tristeza se decidió- yo no te dejare solo -afirma segura de sí misma mientras que, para la sorpresa del espíritu, esta lo abraza por atrás, provocándole un poco de sonrojo.
-
¡¿Pe…pero qué ha…haces?! -trata de preguntar con algo de vergüenza en sus voz.
-
¿Por qué preguntas? ¿Acaso no te gusta que te abrace? -decía con una voz dulce que hacía que él se pusiera mas ruborizado.
-
N…no es eso, y…yo -no sabía que decir, estaba tan ruborizado que solo podía balbucear cosas sin sentido que apenas se escuchaban como un susurro, pero se estremeció cuando la chica comenzó a reír sin razón mientras se separaba de él- ¡¿Qué?! ¡¿Te estabas burlando de mí?!
-
Sip -contesto una vez calmada- me lo debías por lo que paso antes, así que estamos a manos, el espíritu simplemente miro a un lado enojado y resignado, pero algo le llamo la atención, así que volvió a ver a la chica, pero para sorpresa de esta, él empezó a ruborizarse- ¿Qué? ¿Qué pasa Alan? -pregunta al notar que la cara del aludido estaba totalmente roja, él simplemente señalo al piso, y ella, al mirar, se dio cuenta que la toalla se le había caído, la recogió rápidamente y evito ponérsela bien con tal de tapar lo suficiente su cuerpo para que el que tenia al frente no lo viera, y, avergonzada, cierra sus ojos con fuerza mientras un rojo intenso vuelve a recorrer su cara y se tira al piso de rodillas.
-
No te preocupes -dice Alan aun sonrojado mientras va al armario y saca una chaqueta azul oscuro para ponerla en los hombros de Alicia evitando mirarla- voy a salir al balcón para que te puedas cambiar -se dirigió a la puerta de cristal, pero una mano le cogió de su camisa, evitando que siguiera.
-
Gracias por la chaqueta -agradece mirando al piso.
-
No te preocupes, después de todo, esta mañana estuvo llena de locuras.
-
Una vez más, gracias, y pues, lo que dije antes es verdad, no te dejare solo, seré tu amiga -dijo con una timida sonrisa, soltando la camisa del espíritu y, ante esto, una mirada de alegría y llena de esperanza se ilumino en la cara de Alan, y simplemente se dirigió al balcón esperando a que Alicia se vistiera, mirando el cielo y como los gorriones volaban en el.
Después de aquel incidente todo paso normal, la madre y la abuela de Alicia se fueron a explorar el pueblo y conocer gente, mientras Alicia se quedaba "sola". La paso con Alan hablando de cosas triviales como la noche anterior, evitando hablar del suceso de aquella madrugada; miraron juntos el atardecer y todo siguió hasta altas horas de la noche cuando finalmente la chica se fue a dormir, mientras Alan simplemente esperaba a que llegara la mañana siguiente.
Capitulo 4 - Una Mañana Llena De Burlas
Bueno, no tengo mucho que decir, solo que ahora no tendrán que desesperarse por saber qué paso, y supongo que ninguno lo esperaba; algunos me consideraran loca por lo que acabo de narrar (pero no pude evitarlo, sencillamente salio de mi mente XD), y simplemente espero que les haya gustado. Me temo que esta vez pueda que me demore (o tal vez no, depende de mi imaginación XD o del colegio), pero les aseguro que el proximo capitulo sera más largo. Por favor dejen sus comentarios, los recibiré con gusto, y si tienen alguna duda no teman preguntar. Sayonara ^-^