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Historia 37976 — capítulo 1

LAZOS DE SANGRE….

PRIMERA NOCHE: ESTIGMA…

Es invierno, siente a los millones de copos de nieve que descienden lentamente sobre cuerpo, puede observar como se posan suavemente sobre el asfalto que la rodea. Lo siente todo, lo percibe todo, excepto su brazo izquierdo, es un adormecimiento que nace del dorso de su mano. También puede percibir la lentitud con la que su sangre borbotea fuera de su cuerpo, su sangre que fluye desde el mismo punto en donde nace su adormecimiento. ¿Cómo puede morir así?.

Gira la cabeza un poco hacia la derecha, los copos derretidos recorren su rostro como lagrimas. Lo mira tirado junto a ella, con los colmillos todavía en posición de ataque, manchados aun con su sangre, que se combino con la sangre que ese monstruo vomito al sentir la estocada de la estaca que le atravesó el pecho, justo a la altura del corazón. Al menos no se ira sola, al menos mato a uno de esos monstruos. Pero aun tenía tanto que hacer, tantos sueños por cumplir, tantas metas por alcanzar. Cierra los ojos y aspira profundamente; nada se puede hacer ante la muerte, tal vez solo recibirla tan en paz como sea posible.

El adormecimiento ya ha cautivado a la mitad de su cuerpo, la muerte es impaciente. Aun con medio cuerpo y medio cerebro adormilado, puede percibir el sonido de unos pasos, que hacen crujir a la nieve. Tal vez es uno de sus compañeros, pero sabe que ni el mas experimentado cazador puede ayudarle.

Un suspiro que baila con los copos y una voz aterciopelada y desconocida que atraviesa la oscuridad de la noche y la bruma de su adormecimiento.

-Vaya, ¿que tenemos aquí?-

Trata de abrir lo ojos, pero una mano helada se posa sobre ellos, evitando así que vea al recién llegado.

-Así que fue aquí-

Siente una leve muy leve presión en el dorso de su mano izquierda, siente el roce de una aspiración, es como si el desconocido oliera su herida.

-Veneno nuevo, si que era un recién convertido, por eso es tal lento el proceso. Tienes suerte pequeña-

Trata de hablar, pero sus labios no se mueven, sus garganta esta cerrada.

-Se que no debo hacer esto, pero en verdad seria un gran desperdicio, además por lo que veo, eres una cazadora bastante talentosa. Lo siento, pero te dolerá-

Una segunda mordida justo en el mismo lugar, pero esta vez es totalmente diferente a la primera es una lengua de fuego la que siente que recorre su brazo, es como si lanza llamas hubiera sido accionado para derretir un enorme bloque de hielo. Pero ahí no termina, siente la superficie húmeda y la tenue rasposidad de una lengua, un lengüetazo lento, que recorre toda la superficie de la herida, seguido por un susurro bajito, que contiene un secreto milenario.

-Sellado por la ceniza del fénix recién muerto. Atado por la sangre que jamás se ha vertido. Unido a aquel que fue el primero-

¿Eso es un hechizo?.

El fuego se ha ido al mismo tiempo que la ultima palabra fue pronunciado, la mano sobre sus ojos se desliza con ternura.

UN AÑO DESPUES…..

Los miércoles son el peor día de la semana, por que estas a la mitad de todo, no estas al inicio y ni tampoco al final. Al menos eso es lo que piensa Lily Evans, envuelta en una bata de baño, con el cabello mojado y pasando una mano sobre la superficie del espejo, en un intento de limpiarlo del vapor que desdibuja sus rasgos. Su mano izquierda barre con rapidez al vapor, una franja limpia y humeda en el espejo le muestra su rostro cansado. Lleva dos días sin dormir, dos días buscando a ese ser escurridizo, a ese ser que lleva tres muertes en su haber. Se trata de desenredar el cabello solo con sus manos, es un burdo intento de masaje, sus uñas hacen surcos en su cuero cabelludo y la bilis es el desayuno del día. maldita sea, la ultima victima de ese desgraciado solo tenia 15 años, era todavía una niña.

El timbre de la puerta no puede acallar el gruñido molesto que surge desde el fondo de su garganta, aprieta los puños un segundo antes de salir del cuarto de baño, para abrir la maldita puerta. Un segundo timbrazo y ella que deja huellas humedas por pasillo, antes de abrir la puerta se cerciora que su bata este perfectamente cerrada, no desea un accidente desagradable. Pega un ojo a la mirilla, pero no ve a nadie solo el logo de la cafetería de la esquina, pintado en un vaso de café.

-Abre, que hace un frio del demonio-

Lily reconoce la voz de su mejor amigo y compañero de batallas. Quita los cerrojos y los seguros mágicos, y abre la puerta, se aleja con paso resuelto.

-Veo que no has podido dormir-

-¿acaso tú pudiste hacerlo, Severus?-

Severus Snape, entra con paso decidido al pequeño apartamento de su amiga, le ofrece el café sin azúcar que compro para ella.

-No, he trabajado toda la noche, en la información que tenemos de ese bastardo-

Lily le da un sorbo al café, que no tarda nada en escupir.

-No tiene azúcar-

-Pareces una chica-

-Soy una chica-

Severus la recorre lentamente con la mirada, esos ojos negros frios, observadores, y que saben mentir muy bien.

-Aja lo que digas, vístete, que ya estamos muy atrasados-

-o-o-

Llevan media hora sentados en esa banca del parque. Lily no deja de mirar hacia todos lados, mientras frota sus manos desnudas en busca de calor.

-No entiendo como puedes ser tal olvidadiza, mira que dejar tus guantes sobre la barra de la cocina-

-Perdon por no ser tan perfecta como tú-

Severus arruga los labios en un intento fallido de mostrarse molesto con ella.

-Trae aca,- le toma la mano izquierda, la cual coloca sobre su mano derecha y recorre lentamente esos dedos elegantes y pequeños con su mano izquierda, se detiene en el dorso de la mano de Lily.

-Aun no hemos descubierto quien te hizo esto- pasa su dedo por la superficie de las palabras que Lily tiene tatuadas en su piel, son letras muy pequeñas, bueno no son letras comunes, son runas antiguas, tan antiguas que aun la sociedad de cazadores no han logrado descifrar todo su significado.

Lily quita su mano de la de Severus y observa esas runas.

-Fénix- pasa su dedo por la palabra- Sangre- ahora recorre otra palabra-Unido- recorre una tercera palabra.- Creo que es un hechizo-

-Vamos de nuevo, no existen hechizos así, hechizos que sean compuestos por varias frases-

Lily suspira, muchas veces le ha contado a su amigo lo que paso en esa noche de invierno, no recuerda muchos detalles, así como tampoco todo lo que recito aquel desconocido que evito que muriera, o en el peor de los casos el que se trasformara en uno de "esos". Durante todo ese año, se ha preguntado muchas veces, ¿Quién fue ese hombre?

-Despierta, tenemos trabajo-

Lily mira a su amigo, el semblante de Severus se ha endurecido, le indica con un leve movimiento de cabeza que mira hacia adelante. Así lo hace, a unos cuantos metros, esta su presa, cómodamente recargado en el tronco de un árbol, con sus ojos carmesí fijos en ellos, sonrie con burla, mostrando unos colmillos afilados y largos.

-Hora de cazar-

Lily se pone de pie y camina rápidamente en dirección del maldito que la mira casi con lujuria. Severus va tras ella, con ese andar que se asimila a los andares de una enorme araña. El vampiro sonrie con mas descaro. La gente pasa rápidamente, que no se dan cuenta de nada, algunos miran al ser extrañamente llamativo que esta recargado contra un árbol. Otros miran con burla a la mujer que casi corre en su dirección, algunos piensan que no debe de ser tan desesperada, puesto que es muy bonita, sobre todos sus ojos verdes.

Ya están frente a frente, pero algo raro le ocurre al vampiro mira a Lily con el ceño fruncido, como si ella fuera algún animal extinto que hace su aparición en la era moderna, la mira de arriba hacia abajo como buscando algo, algo minúsculo que no logra mirar.

-¿Quien eres tú?- pregunta y su voz suena algo chillona para ser la de un vampiro.

-Son miembro de la familia Evans, con eso te deberá bastar-

-Eso es una insignificancia. Tú la tienes, él esta aquí, ¿verdad?- mira con temor hacia todos lados- Si, él debe estar aquí-

Pero antes de haga un intento de fuga, Severus Snape acciona la ballesta que lleva escondida entre la capa, un estaca pequeña sale disparada sin hacer ruido, que se desvanece en miles de astillas de humo que traspasan el pecho del vampiro, que en su ultimo intento de comprender le lanza una mirada a Lily.

-Dile, que no nos rendiremos-

La gente pasa rápidamente, con miles de cosas en la cabeza, ese parque es una maraña de planes, de encuentros amorosos, punto de reunión de algunas pandillas, pero nadie pensaría que ahí un vampiro murió asesinado por un cazador de vampiros….