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Historia 37976 — capítulo 3

TERCERA NOCHE: REENCUENTRO…

El cuartel general de la asociación de cazadores de vampiros, es un verdadero caldero lleno de las mas variadas emociones que los seres humanos puedan llegar a sentir. Algunos tiemblan de rabia ante el hecho de que ese "miserable" haya tenido las agallas o el cinismo de haber regresado después de lo que hizo. Otros tiemblan de miedo solo de pensar que un ser como él este de nuevo en esa ciudad. Una tercera parte, esta optimista, por que sienten que por fin podrán cazarlo, ya ha pasado todo un año desde que él cometiera esos actos tan repugnantes, hace un año la mayoría de los que están presentes eran cazadores novatos, pero en ese año han madurado mucho, además de que ahora hay nuevos novatos mas valientes, intrépidos y mejor preparados. Si tal vez ya sea tiempo de que "ese" reciba su merecido.

Algunos expresan esas emociones, con cuchicheos bajos, otros con caminatas de un extremo a otro de ese amplio y muy bien iluminado salón, donde la luz de las lámparas del techo alarga las sombras de los presentes. Han pasado tres horas desde que la noticia se difundió por todos lados, pero el jefe de la asociación aun no ha hecho acto de presencia, y es por eso mismo que nadie se ha movido de ahí, en espera de las ordenes de su afamado líder.

Pero en medio de ese ambiente lleno de expectación, solo hay una persona que no participa en los cuchicheos, ni en las largas caminatas; al contrario esta sentada en el extremo mas alejado de la larga mesa de madera que esta en el centro del salón. Es Lily la única persona que no piensa en la fatídica noticia, y no es que no le importe, pero es que no puede dejar de pensar en lo que sintió en el momento en que Edgar Bones les diera la noticia. Ese calor que inundo todo su cuerpo, teniendo como punto de partida, aquellas runas tatuadas. Un calor que solo una vez ha sentido, solo una, cuando ese vampiro la mordió, y ¿Por qué lo volvió a sentir en ese momento?, ¿acaso el hechizo ha caducado?.

La puerta del salón se abre de nueva cuenta, algunos guardan silencio, y otros detienen sus paseos, y casi todos voltean a ver al recién llegado, en casi todas las caras la misma expresión de decepción se dibuja, por que el que entra por la puerta no es el tan esperado líder, sino Severus Snape, que ignora todas las miradas, ya que la suya esta centrada en la única persona que no lo esta mirando, Lily. Se acerca a ella, lentamente.

-Era un simple soldado- se deja caer en la silla contigua a la de su amiga.

-EH-

Severus hace una leve muy leve expresión de irritación.

-Me refiero al vampiro que hace unas horas cazamos-

-Claro, lo había olvidado- Lily coloca su silla de modo que pueda quedar frente a su amigo- Pero dime, ¿se puede saber quien lo convirtió?-

Severus antes de contestar a esa pregunta mira alrededor, para cerciorarse que nadie escuche su conversación, por que sabe que antes de divulgar ese tipo de información, tiene que poner al tanto al líder de la asociación, pero es Lily, la que le pregunta y ella nunca ha podido negarle nada.

-Pues las pruebas a primera instancia indican que es posible, que alguien del clan Malfoy pudo haberlo convertido, hace tiempo, al parecer este vampiro, mínimo tendría 100 años-

-¿Tanto tiempo?, ¿acaso era un sirviente?.- Lily suspira- De los cuatro clanes el de los Malfoy se me hace el más despreciable-

Antes de que puedan seguir con su amena conversación, por fin la persona mas esperada hace su aparición. El hombre que en este preciso momento esta empujando las puertas dobles del salón, no es otro que el líder de la asociación de cazadores de vampiros, un hombre de mediana edad, tiene el cabello castaño pero moteado por innumerables canas, lleva un parche de color negro en el ojo derecho, pero el izquierdo es de un color verde muy claro, aparte de su parche lo que mas llama la atención es la cicatriz en forma de tres largos arañazos que le cruza toda la mejilla derecha, pero por lo demás es bastante agradable a la vista sobre todo sus labios perfectamente formados.

Balthazar Traven entra con el dramatismo propio de su puesto. Se quita la larga capa de viaje y la acomoda en el respaldo de la silla que preside la larga mesa de madera. Antes de sentarse invita a todos los presentes a que hagan lo mismo.

-Me alegro que todos estén aquí- lo dice mirando hacia todos los rostros que no le quitan la vista de encima- La situación la conocen muy bien, hace unas cuantas horas, un vampiro sangre pura ha regresado al país, el vampiro que fue acusado de haber cometido aquellos espantosos asesinatos- antes de continuar apoya sus codos en la mesa, entrelaza sus dedos, sabe que lo que tiene que decir a continuación a nadie le va a gustar, de hecho él todavía tiene sus dudas acerca de lo que ese "hombre" le dijo, pero también sabe que su amigo jamás podría su reputación en entredicho si es que no tuviera una buena razón. Así que ante la propuesta que le hizo su amigo y sobre todo por la confianza que este demostró tenerle al vampiro es que decidió lo sig.- Pero por el momento no se hará nada en contra de él.-

Silencio, todos se quedan mudos antes las últimas palabras que ese legendario cazador acaba de pronunciar. Nadie se mueve, es como si todos hubieran recibido una descarga eléctrica que les impide mover sus músculos a voluntad. Pero después de unos momentos de desconcierto, el primero en reaccionar es Edgar Bones, que esta sentado a la mitad de la mesa.

-¿Por qué tenemos que quedarnos con las manos cruzadas?, ¿acaso nos dejara actuar cuando él haya asesinado a otra familia?-

Balthazar descruza sus dedos, desliza sus manos por la superficie lisa de la mesa, antes de apoyarlas totalmente y ponerse de pie.

-No, por supuesto que no, pero antes de hacer algo, quiero comprobar algo, así que por ahora no escuchare sus quejas. Las patrullas nocturnas seguirán como hasta ahora, así que ya pueden retirarse-

-¿Comprobar algo?, ¿Qué es lo que hay que comprobar?- Edgar Bones también se ha puesto de pie, y mira a su líder como si no lo conociera.

- Su culpabilidad. No tenemos pruebas fehacientes en su contra..

-¿pruebas fehacientes?- la rabia hace que la voz de Severus Snape apenas se pueda percibir por las rendijas que hay entre sus dientes apretados- Por si no lo recuerda, encontramos su asqueroso hedor por toda la casa, incluso una de las victimas estaba invadida con su veneno-

-Exacto, ¿Por qué solo una victima tenia su veneno?, justo la victima que aun conservaba casi la totalidad de su sangre- la voz de Lily es apenas un susurro, un susurro perfectamente audible.

Todos se quedan en silencio ante la aseveración de Lily, por que nadie sabe la respuesta a ese suceso tan raro, ya que cuando un vampiro se alimenta, absorbe toda la sangre de su victima, absorbe hasta la última gota, como lo demostrado la historia. Entonces volvemos a la misma duda ¿Por qué James Potter dejo a esa victima con casi toda su sangre?.

-¡¡¡QUE ESTAN ESPERANDO, YA LES DIJE LO QUE TIENEN QUE HACER!!!!- La potente voz de su líder hace que todos den un sobresalto en sus asientos, segundos después se oye el arrastre de las sillas, y una nueva ola de cuchicheos bajos. Pero antes de que todos abandonen el salón, el líder llama a seis personas, las seis personas que tendrán que ir con él, el al lugar acordado.

-Lily, Alice, Frank, Edgar, Severus, Marlene, esperen un momento-

Los seis aludidos se quedan a la mitad de su trayecto, regresan sobre sus pasos, esperan a que el último de sus compañeros deje el salón y claro a que su líder, les diga el motivo de su llamado

-Ustedes no patrullaran esta noche, sus relevos ya han sido dispuestos. Quiero que descansen, y los quiero ver a los seis aquí a las 10 de la mañana-

-¿para que?-

-Me acompañaran a una reunión-

A una reunión que ninguno de ellos se imagina.

-O-O-

-Así, que por fin ha regresado-

-Si mi señor, según nuestras fuentes no esta solo, Sirius Black lo acompaña-

-Claro, esos dos son inseparables-

-¿Qué desea que hagamos mi señor?-

-Antes de decidirme tengo que hablar con nuestro espía, llámalo-

-Si, mi señor-

El sirviente que esta postrado ante los pies de su señor se levanta lentamente, sin atreverse a mirar los ojos de aquel que lo observa como alguien que observa a un instrumento que se puede reemplazar en cualquier momento. Y sin darle la espalda el sirviente se dirige hacia la puerta. Una vez que se ha quedado solo. El hombre que esta sentado en una butaca forrada de elegante terciopelo negro se pone de pie, sus pasos son ligeros, silenciosos, pero fuertes y decididos, se acerca hacia un mini bar que esta cerca de la amplia y única ventana que hay en esa habitación, las cortinas están corridas, una intensa nevada es el paisaje que admira ese hombre que se ha servido una copa de licor.

El hombre regresa sobre sus pasos, mientras saborea lentamente ese sorbo de licor, se vuelve a sentar en la butaca, esta vez cruza las piernas y le da otro sorbo a su bebida. Unos ojos sin edad son iluminados de pronto por una lámpara de aceite que ha sido encendida de improviso, ese hombre desconocido hace un leve gruñido, al ver al responsable que encendio la lámpara, que esta parado frente a él.

-Veo que ya sabes la buena nueva-

El recién llegado que ha aparecido de la nada, es un hombre rubio, alto, delgado que esta envuelta en una aura fría.

-Si, por eso he venido a verte, Lando-

El tal Lando antes de ponerse de pie y encararse con el "intruso", deja su bebida en la mesa que esta a un lado de él. Sabes muy bien por que Lucius Malfoy esta ahí.

-No, no le he dicho nada todavía, no quiero molestarlo antes de saber el motivo del regreso de James Potter-

Lucius Malfoy desvía la mirada hacia la ventana, la nevada ha subido en intensidad. Segundos después vuelve a mirar a su interlocutor, a ese hombre de cabello moreno, que tiene un rostro el cual no muestra ni juventud ni vejez, y esos ojos azules sin edad. Ese hombre es uno de los más antiguos vampiros que aun caminan sobre la tierra. El guardaespaldas de aquel que se oculta en las sombras….

-Ademas piensa un poco Malfoy, con la llegada de ese traidor, los cazadores estarán tras él, la vigilancia que tienen sobre nosotros se relajara y asi tendremos el camino libre, para nuestros planes-

-Vaya, veo que lo has pensado muy bien-

-Así que ya sabes que es lo que tienes que hacer-

-Si, ya lo se, necesitamos mas "distracciones"-

-O-O-

El sonido de una puerta que se abre, la luz de lámparas de la calle entra de lleno por la ventana rota, lo primero que ve es un cuerpo pequeño, lo primero que huele es el olor de la sangre. Entra de lleno a la casa, el pequeño cuerpo esta tendido en el suelo a pocos metros de la puerta de salida, es una niña parece que tiene unos 8 años. Aun se puede percibir la lozanía de la niñez en su piel, pero también se pueden ver sus ojos inexpresivos y vacios. Sus pasos son lo que rompen ese silencio de muerte, no siente miedo, ni "hambre", tal vez solo una vaga sensación de nauseas, no puede entender por que tuvieron que hacer eso, y sobre todo ¿Quién?. Pasa de habitación en habitación, y en dos encuentra el mismo espectáculo dantesco que le mostro la pequeña niña del recibidor. No hay nada que pueda hacer, llego demasiado tarde, el padre, la madre y otro niño están secos, como madera muerta, entra a la tercera habitación, al primer vistazo parece que esta vacía, y por extraño que parezca el olor a sangre es mas tenue, esta punto de dar media vuelta y salir de esa habitación que aparenta ser la un adolescente, pero un leve sonido lo hace detenerse en seco, un lloriqueo lastimero, muy débil, excesivamente débil.

Sigue el eco de ese lloriqueo, entonces lo ve, un chico de unos 16 años que tiene una mano en su cuello, tratando inútilmente de evitar que la sangre emane a borbotones, pero a parte de eso, se puede ver como su cuerpo se mueve en débiles convulsiones. Esta muriendo, pero no por la hemorragia. Medio cuerpo del chico esta escondido debajo de su cama, eso no importa, se acerca al chico, espuma y sangre se combinan en su boca, tiene que darse prisa. Lo toma con delicadeza, se acerca a su cuello casi con ternura, el veneno es viejo, por esa con tal rapidez, lo muerde e inyecta su propio veneno. Segundos que se hacen eternos, las convulsiones se hacen mas intensas, su veneno no es lo suficientemente rápido, el chico murió en sus brazos…

-¿James?-

El aludido abre los ojos, esta acostada en una enorme cama, gira un poco la cabeza en dirección a la puerta donde esta Sirius.

-Ya que llegaron Remus y Peter. Apúrate- la voz de Sirius es un gruñido mal disimulado

James mira a su amigo irse, una fría brisa agita las cortinas que cubre un ventana cerrada, pero a pesar de las cortinas, la tenue luz del sol se cuela por la habitación, y eso es precisamente lo que pone de mal humor a Sirius, como a todos los vampiros.

Sus tres amigos lo están esperando en el pequeño salón, él también siente los estragos que el día ocasiona a los de su especie. El primero en abrazarlo es un joven hombre de cabello castaño, y ojos miel, un hombre que tiene aun las huellas de unos cardenales en el rostro y en los antebrazos, las caricias de la pasada luna llena. Ese es Remus Lupin, un licántropo.

-Me alegra mucho volver a verte, James-

-A mi también, pero dime ¿Cómo has estado?-

Le pasa un brazo por el hombro**y lo zarandea un poco como en los viejos tiempos.

*-*He tenido los problemas habituales, pero en general bien.-

Sentado en el reposabrazos de una butaca esta un individuo bajito, con miles de pecas en el rostro y unos ojos pequeños y llorosos, ese es Peter Petrigrew.

-¿Y tú, Peter como estas?- pregunta James al tiempo que se acerca al chico que ya tiene la mano extendida, hacia su amigo.

-Me he sentido muy solo sin ustedes-

-Esto es muy conmovedor, pero ya se esta haciendo tarde- el mal humor de Sirius esta subiendo de nivel.

-Esta bien, Peter trajiste lo que te pedí-

-Claro-

Peter se acerca a la butaca en la que estaba sentado, justo a un lado se puede ver un maletín, el chico lo abre con rapidez, y saca varias bolsas de sangre donada.

-Le he hecho un encantamiento congelador, pero creo que hay que reforzarlo-

-No te preocupes, yo me hago cargo de eso-

Un suave ondeo de la varita mágica de Sirius, y un fuerte frio se siente en toda la habitación que poco a poco se concentra en las bolsas que están el maletín.

-Creo que debemos tomar un poco antes de irnos- La sugerencia de James hace que Sirius saque un gruñido bajito, pero perfectamente audible, ya que el sigue en contra de ir a esa reunión a plena la luz del día.

Dos bolsas de sangre son vaciadas en sendas copas labradas, una para James y otra para Sirius, la sangre se evapora en cuestión de tres largos sorbos.

-Vámonos-

-Podemos ir con ustedes- Remus hace esa solicitud, mirando a James de modo algo suplicante, por que sabe que los vampiros son muy vulnerables durante el día.

-No te preocupes estaremos bien, no tardaremos, esperemos aquí-

James y Sirius se miran a los ojos, y sin mediar palabras, caminan hacia la puerta.

-O-O-

El suave zumbido de sus delicados instrumentos se combina de forma casi perfecta con su respiración acompasada y el débil sonido de las notas musicales que de vez en cuando se escapan de la garganta de su hermoso fénix que esta apostado justo en el respaldo alto de su silla. Falta muy poco que ellos lleguen la pregunta es ¿Quién llegara primero?.

Unos toques en la puerta le avisan que pronto obtendrá su respuesta.

-Adelante- La voz grave de Albus Dumbledore rompe la sincronía de los sonidos que segundos antes reinaba en su despacho circular.

La puerta es lentamente abierta, con la medida exacta de dramatismo, en el viejo rostro del director de Hogwarts, se dibuja una pequeña sonrisa, por que ya sabe que son los cazadores los que llegaran primero, liderados por su viejo amigo Balthazar Traven. Al que no tarda en saludar con un fuerte apretón de manos.

-Me da gusto verlos a todos de nuevo- su voz es un cálido saludo, que es aderezado con un mirada cariñosa que le dedica a todos y cada unos de los chicos que están detrás de su líder. Chicos únicos, magos y brujas que además son expertos cazadores de vampiros. Hace mucho tiempo era mayor el numero de magos y brujas que se dedicaban a la cacería de vampiros, aunque claro nunca mayor a los cazadores de origen muggle, pero como siempre suele pasar, las grandes familias fueron mermadas por aquellos que cazaban, así que ver a esos seis chicos hace que Albus sienta que queda una remota esperanza para su plan, por que si magos y muggles pueden convivir en armonía, unidos por un bien común, entonces por que no podrían hacerlos los humanos y los vampiros, aunque claro primero tiene que descifrar el por que la población de vampiros aumenta cada día.

-Y a nosotros también nos da mucho gusto verlo de nuevo, Profesor- Es Lily la que lo saluda primero, es raro regresar a ese colegio de magos, y mas raro que sea por un motivo que ninguno de ellos entiende todavía.

-Profesor disculpe- interviene Severus, le chocan las intrigas- Me puede explicar el por que estamos aquí-

El director le dedica otra sonrisa esta vez llena de misterio.

-Pronto lo sabrás, no seas impaciente. Nuestros invitados no tardaran en llegar-

-¿Qué invitados?- la pregunta de Marlene Mckinnons se queda suspendida en el aire por unos segundos.

Hasta que una voz aterciopelada entra por la puerta que nadie tuvo la gentileza de cerrar. En el umbral del despacho de Albus Dumbledore están parados dos hombres, que ejercen un atracción perturbadora y que son iluminados por los débiles rayos del sol invernal que se cuela por la ventana, resaltando ese poderío de su linaje.

-Nosotros-

La voz aterciopelada revolotea por todo el despacho como un hechizo hipnotizante, unos ojos color avellana estudia los rostros que se han congregado en ese lugar, uno por uno los estudia, los analiza, pero unos ojos verdes detienen su estudio son unos ojos verde que son enmarcados por unos mechones rebeldes de cabello rojo oscuro, un color de cabello que vio como una llamarada que surgia de la nieve.

Cazador y presa se miran cara a cara……

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

muchas gracias a todos y cada uno que han dejado un comentario. espero que lo sigan haciendo y tambie espero que esta historia sea de su agrado.

de nueva cuenta les reitero, que dejen sus comentarios ya que son la guia, para esta historia.