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Historia 38000 — capítulo 1
Harry Potter y el misterio del príncipe:
Mientras se abría paso hacia la mesa de bebidas, Harry se topó con Ginny, que llevaba al micropuff Arnold encaramado en un hombro y a Crookshanks pegado en los talones, sin éxito.
--¿Buscas a Ron? --le preguntó la pequeña de los Weasley con una sonrisita de complicidad. --Está por allá, el muy asqueroso hipócrita...
Harry miró hacia el único lugar que señalaba Ginny. Y en efecto, a la vista de todo el mundo, Ron y Lavender Brown se abrazaban con tanta pasión que costaba distinguir de quién era cada mano.
Harry dejó de mirar a Ron, que no parecía tener intenciones de salir a la superficie, y en ese preciso momento, vio como se cerraba el hueco del retrato. Le pareció ver una melena castaña que se perdía de vista, y tuvo sensación de desmayo.
Corrió en esa dirección, volvió a esquivar a Romilda Vane y abrió de un empujón el retrato de la señora gorda, pero el pasillo estaba desierto.
--¡Hermione!
La encontró en la primera aula que no estaba cerrada con llave. Se había sentado en la mesa del profesor y la rodeaba un pequeño círculo de gorjeantes canarios que había hecho aparecer de la nada. A Harry le impresionó que lograse el hechizo en un momento como ése.
--¡Hola, Harry!. --lo saludó ella crispada --solo estaba practicando.
--Humm... ¿Ah, sí?
--No finjas que no lo has visto. No puede decirse que se estaba escondiendo, ¿no?
Harry prefirió guardar silencio.
--Estoy harta de ser siempre el plato de segunda mesa... no más.
Hermione desapareció los canarios con un sofisticado movimiento y luego se puso de pie.
--Harry, si Ron tiene chica, yo también puedo.
Harry guardó silencio y se limitó a observar como Hermionese alaciaba el cabello con la varita con el reflejo de un vidrio. Se veía muy diferente, sus rasgos eran más maduros.
--¿Qué tal? --preguntó ella sonriendo.
--Te ves muy bien. Pero, ¿no crees que te estás precipitando? Es decir...
--¿No te parece que Ron también se precipitó?. No, ya estoy harta, Harry no sabes lo que es ser la horrible del salón tanto tiempo... --dijo Hermione acercándose a Harry muy molesta.
Había algo en Hermione que Harry no podía evitar mirar, tal vez era que súbitamente su falda había sido encogida o que de pronto sus labios resultaban muy provocadores y besaban mejor de cómo se veían, paseó su mano por la que ahora le resultaba una falda muy larga pero se contuvo y exclamó:
--Hermione, no creo que esto se buena idea...
En ese instante se abrió la puerta del aula, y Harry horrorizado, vio entrar a Ron riendo y arrastrando a Lavender de la mano. En cuanto vio a Harry con las manos encima de Hermione se quedó frío. Hermione lo miró sonriendo.
--¡Oh! --dijo la muchacha quitando la mano del pecho de Harry. Luego Harry la soltó.
--Ron, no es lo que piensas.
Lavender dio una risita tonta y salió de el aula.
--Disculpa, creí que estaba sola el aula...
Ron se dio la media vuelta acompañado de Lavender.
A Harry le pareció oír una maldición en cuanto se cerró la puerta.