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Diario de un vampiro — capítulo 8

Día 8 Redención  *Día 8: Redención Me miras y me sonríes, tu cuerpo es mi redención. Mi alimento y mi alma entran en comunión. Eres tú ese alimento, esa fruta prohibida que tantos suspiros, me has de robar. Eres mi redención, la salvación a todo lo que siento y padezco. ven a mi cama, ven a mi cuerpo. Sacia mi alma de tu sed, de tus besos y caricias. Sé mi perdón por todos aquellos pecados cometidos y por cometer. Se aquella cruz, que en la tarde has de clavar en mí.*Hermione observaba al exhausto profesor. Pronto el amanecer, era su compañía. Con una sonrisa suave, temerosa más que todo, ella lo recibía. Pero él, no se encontraba bien, la necesitaba.

  • Granger, por favor- suspiraba y Hermione, no entendía sus palabras. Su cuerpo estaba pa´lido, su rostro lucía terrible. Algo sucedía con su cuerpo. Se sentía distinto. Débil, desgastado y su piel dura y seca.

  • Profesor, tiene que explicarme, qué le sucede...

No podría, pero la necesitaba más de lo que podría soportar. Con un suspiro, ladeaba la cabeza y contemplaba el sol. Intentó levantarse pero, regresó a la cama en un santiamén.

  • ¡Profesor!- dijo ella, alarmada cuando él sostenía su costado. Estaba débil, no podía con su cuerpo y alma.

  • Granger yo...- comenzó, aunque sabía que cometía un gran error- Necesito alimentarme..

  • ¡Buscaré algo de comida, en el comedor!- dijo ella, bajándose. Severus, sostuvo su brazo y la obligó a quedarse allí.

  • No esa comida. Necesito...- soltó un quejido de dolor. Todo movimiento le dolía, le incomodaba en sumo grado- yo, no soy un hombre normal.

  • ¿No?- dijo ella, volviéndose con temor.

  • No, yo soy...- se sostuvo el costado izquierdo y continuó hablando- Granger, soy... un...

  • ¿Qué es, profesor?

  • Un vampiro....

Hermione se quedó helada al escuchar semejante noticia. Con un suspiro, se soltó del hombre y se dio la vuelta para mirarle. Bromeaba, seguramente.

  • Su sangre, puedo olerla. Por ello, le saqué de mi despacho. Temía que...- dijo, pero sus fuerzas fallaron- No quiero herirla... pero, necesito comer. Moriré, si no lo consigo.

Ella, retrocedió levemente, pero Severus no se movió. Con una mueca de terror, ella siguió retrocediendo.

  • Granger.... por favor- dijo- No te haré daño.

  • ¡No, no!- chilló ella. Severus se levantaba para seguirla, pero caía inmediatamente, en su cama una vez más. Ella, se detuvo en seco. Su dolor era evidente, pero ella no se dejaría morder por él.

  • No voy a morderte, sólo quiero que...- dijo, pero cerraba sus ojos con pesadez. Hermione, caminó hacia él, cuando pasó largo rato en silencio.

  • ¿Profesor?- caminaba con mucho miedo. Se subió a la cama y lo contempló. Parecía inerte. ¿Inerte? Se inclinópara oír su corazón ¡Sí, estaba inerte!

  • Dios mío... ¡Por merlín!- chillaba, mirando a su alrededor- ¡Se morirá!

Hermione no tenía idea de lo que debía hacer. Miró a su alrededor y se encontró con una botella en la mesa. Cerrando los ojos, le dio un fuerte golpe en la misma y con lo que quedaba, se apuntaba una mano.

  • Bien, no sé qué más hacer- dijo, acariciándose la mano con la botella. Muy pronto, brotaba sangre de su herida. Era como un refrescante baño, para quien fuera un vampiro. La sangre, pronto comenzó a bañar el rostro de Snape, gradualmente. Hermione creyó que no funcionaría. Tal vez no así.

Mientras pensaba, Severus había abierto los ojos. Hermione intentó retroceder, pero ya era muy tarde. Sostenía su mano y la contemplaba con desespero. Sus colmillos estaban allí y su rostro, goteaba su sangre. Se relamía los labios con desespero. Muy pronto, lamía esa herida que Hermione tenía en su mano.

  • Profesor...

Severus no decía nada en abosoluto, sólo la besó, sosteniendo su mano. Se inclinó en la cama, dejándose caer con ella. Su beso, sabía a sangre.