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Historia 38074 — capítulo 1
Harry estaba sentado en un compartimiento vacío, exceptuándolo a él. Un chico pelirrojo, el de la entrada a la plataforma, se asomó por la puerta.
-¿Te importaría que me siente contigo?- le preguntó- El tren va lleno.
-Adelante- contestó el chico con una sonrisa. El pelirrojo se la devolvió y se sentó frente a él.
-Yo me llamo Ron. Ron Weasley- dijo
-Soy Harry, Harry Potter- se presentó el muchacho de pelo color azabache.
Ron abrió mucho los ojos. Iba a decir algo, cuando una niña de su edad entró en el compartimiento con un baúl y una jaula, que contenía una lechuza negra.
Era alta y tenía el pelo color castaño oscuro, unos ojos del mismo color y unas cejas pobladas, en ese momento tapadas por un flequillo. Ya llevaba puesta su túnica. Dios Santo, el tren acababa de arrancar. ¿Cómo se vistió tan rápido?
-¡Ron! ¿Te hubiera importado mucho esperarme en la plataforma?- le reprochó la chica, pero no parecía enfadada. Mientras Ron se sonrojaba, miró a Harry y esbozó una sonrisa- Oh, hola.
-Hola- replicó el chico, devolviéndole el gesto- Pasa.
Mientras acomodaba sus cosas en el portaequipaje (Hedwig le lanzó una mirada asesina a la lechuza negra), Ron presentó a la muchacha:
-Ella es mi prima. Elena Maison.
-¿Son parientes?- se sorprendió Harry. No se parecían en nada, no compartían ni el apellido.
-Siempre la misma reacción- se quejó Elena, pero sonrió- mi madre y la suya son hermanas, Harry.
-Oh- ¿cómo diablos sabía quién era?
-Por cierto ¿cómo te vestiste tan rápido?- inquirió Ron.
-Mamá quiso tomarme una foto- ella puso los ojos en blanco- … que al final resultó ser una extensa sesión y no tuve tiempo para ponerme ropa muggle. Fue horrible- y fingió un escalofrío.
Los otros dos rieron y a continuación se pusieron a hablar sobre las clases que tendrían, profesores, etc. Hasta que vino el asunto de las casas.
-Pues… yo quisiera que me pongan en Gryffindor… como mi hermano y mi padre. Aunque Ravenclaw no estaría mal. Ahí fue mi madre- murmuró pensativa Elena.
-Gryffindor- zanjó Ron- Allí fueron mis padres y todos mis hermanos.
Harry no tenía la menos idea de lo que estaban hablando, la mayoría de la conversación la había escuchado. No sabía nada del mundo mágico.
-¿Estás segura, El, de que quieres ir a Gryffindor?- dijo una voz que arrastraba las palabras, desde la puerta.
Era un chico rubio y con un aura de consentido que no costaba distinguir. Estaba flanqueado por dos chicos gigantes, con cara de bobos. A Elena se le notó un brillo en los ojos, en señal de reconocimiento.
-Sí, Draco. Dije eso- contestó, cortante.
-Pensé que querrías venir conmigo a Slytherin.
-Si me ponen allí, creo que me voy de Hogwats. No quiero ir a Slytherin.
-Bueno, quizá Harry Potter sí- comentó y miró al muchacho- Soy Draco Malfoy. Crabbe, y Goyle- señaló a sus guardaespaldas de atrás.
Ron soltó una risita. Draco Malfoy lo fulminó con la mirada.
-Eso es, Weasley, ríe de mi nombre. Sí, sé el tuyo- añadió, mirando con desdén al sorprendido chico- sólo hace falta verte. Mi padre dijo que los Weasley tienen ropa usada y vieja, son pelirrojos y unos traidores a la…
-Cállate, Malfoy- gruñó Harry
Éste lo enfrentó.
-¿Lo defiendes?- le espetó- Hay familias mejores que otras, Potter, y no te conviene hacerte amigos de la gente equivocada- miró de nuevo a Ron- Yo puedo ayudarte en eso- le tendió la mano.
-Ya empiezo a darme cuenta de la calidad de las personas, Malfoy, muchas gracias- le replicó fríamente.
Draco torció la boca y se volvió hacia Elena.
-¿Y tú?
Ella le sacó la lengua, asqueada por su comportamiento.
-Ustedes eligen- se encogió de hombros y se fue, seguido por Crabbe y Goyle.
-De una escala del uno al diez… ¿qué tan indecente fue Malfoy?- preguntó Elena.
-Once- contestó rápidamente Harry.
-Malfoy hace que una escala del uno al diez carezca de sentido- opinó Ron, y la miró- ¿Por qué te conocía?
Ella se sonrojó, pero no tuvo tiempo de contestar. Se abrió nuevamente la puerta del compartimiento.
-¿Han visto un sapo?-preguntó una niña de pelo castaño y abundante- Un chico perdió uno.
-No, no vimos nada- contestó Harry.
-Oh, por Dios. ¡Eres Harry Potter!- exclamó. El chico asintió.- Soy Hermione Granger. ¿Y ustedes…?
Miró a los primos.
-Elena Maison- contestó
-Ron Weasley- masculló Ron.
Hermione le sonrió a Elena, y le dedicó una mueca a Ron, pues se dio cuenta de que tenía restos de ranas de chocolate por la boca. Elena se los limpió con una sonrisa.
-Oh, tienes rotos los anteojos- le dijo Hermione a Harry. Lo apuntó con la varita, haciendo que se ponga bizco- ¡Oculus Reparo!
Se le arreglaron al instante.
-¡Gracias!- le dijo.
-Eso podía haberlo hecho yo- murmuró Elena, con malhumor.
-Dudo que te hubiera salido bien. A mí me tomó tres intentos- le contestó Hermione. Elena abrió la boca, enfadada, y ella le dio la espalda- Es mejor que se cambien. Pronto llegaremos- les dijo a los chicos y se fue.
-Orgullo es algo que no le falta a ella chica- comentó Ron, cerrándole la boca a Elena.
-Pues si me toca en la misma casa y tenemos que compartir dormitorio, dormiré en el Bosque Prohibido- ella seguía enojada.
Al cabo de unos minutos, el tren se fue deteniendo lentamente. Cuando paró, los alumnos empezaron a bajar del tren. Los tres chicos, Ron, Elena y Harry, bajaron en el momento que se empezó a escuchar:
-¡Los de primer año! ¡Los de primer año, por aquí!