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Historia 38104 — capítulo 4

Desperté con un rayo de sol sobre mi cara. Había olvidado cerrar las cortinas a la noche y el sol entraba de lleno en la habitación. Me acerqué un poco para correr la cortina. Era un lindo día.

Menuda ironía.

Le eché un vistazo al reloj. Eran las nueve de la mañana. Definitivamente había faltado al colegio, aunque no me interesara. La visita en la clínica empezaba a las 10.30hs y duraba solo una hora. Mi mamá me había dicho que ella iría un rato antes para que le dieran el parte.

Me miré en el espejo, sin mucho ánimo. Estaba hecha un desastre. Tenía los ojos colorados y unas ojeras espantosas. Me limité a recogerme el pelo, sin mucha importancia.

Me dirigía hacia la puerta cuando me acordé de Santino. Vi las mantas amontonadas en un costado de la habitación... ¿Acaso se había quedado a dormir? No podía recordar. Mamá me había alcanzado un te, mientras hablabamos, para que me tranquilizara. Y después de tanto llorar y gritar, creo que terminé durmiendome finalmente.

Bajé al comedor, algo confundida. Y allí se aclaró todo.

Santino estaba en la cocina, preparando dos tazas de té.

  • Hola, Lexy, ¿cómo andas?- me dedicó su mejor sonrisa.

  • ¿Qué haces aquí?- repliqué, todavía desconcertada.

  • Bueno... te dormiste tarde y llamé a mi casa para decir que me quedaba. No quería dejarte sola- agregó. Sonreí.

  • Gracias- dije, algo a regañedientes.

  • Tu mamá se fue temprano.- siguió contandome.- Me la crucé, porque había bajado a tomar un vaso de agua. Me dijo que iba a entrar un rato antes para poder salir mas temprano y escuchar el parte de tu abuela. Le dije que yo te iba a acompañar a la clínica...

  • ¡No fuiste al colegio!- recien en ese momento me di cuenta.

  • Que observadora eres...- sonrió.- ¿Hace mucho que sacas conclusiones tan certeras?- bromeó.

  • No lo se- lo seguí.- Aproximadamente el mismo tiempo que descubriste que había una cocina en las casas- rei, señalandolo. El miró a su alrededor y también rio. Todavía esperaba que el agua se calentara.- No tenía idea de que supieras preparar te- concluí.

Desayunamos tranquilos. Pero cuando se iban acabando las bromas volvía a invadirme el miedo que sentía por mi abuela. Él lo notó.

  • Va a estar todo bien- me dijo. Yo seguí tomando mi té. Estaba empezando a pensar que me iba a sentar fatal. - Alex... -siguió.- De verdad lamento como estuve estas últimas semanas....

Lo miré, tratando de sonreír.

  • Ya está...- exclamé, restandole importancia.- Estas acá ahora- agregué.

  • Si, pero de verdad- insistió.- Quiero decir, sos mi mejor amiga. Y me porté como un tarado. A mi me gusta pasar el tiempo con vos, pero cuando los chicos me aceptaron en el equipo... bueno, no se... me dejé llevar.

  • Esta bien... te dije que ya está, ya pasó.

  • Es que...- siguió. Lo miré como diciendo "Ya estas aburriendo".- Es que realmente me dolió lo que me dijiste... de que no querias saber nada mas conmigo- terminó.

Sonreí con amargura.

  • No quería- admití. Después rei, con ganas.- Supongo que me ganó la costumbre- dije señalandonos.

Llegamos al hospital a horario. Mi mamá estaba en la sala y dijo que podríamos verla en un ratito. Le pregunté que habían dicho los médicos.

  • Tuvo un infarto- dijo, arrastrando las palabras. Me di cuenta de que sus ojeras eran peores que las mías. Parecía no haber dormido. Pensé que tal vez no habia sido del todo justa con ella.

  • ¿Qué? Pero ¿Cómo esta ahora?- quise saber, nerviosa. Santi estaba al lado mio, también escuchando.

  • Ahora esta bien...- siguió mi mamá. El alma me volvió al cuerpo y no pude evitar sonreir del alivio.- Pudo descansar y comer algo. Pueden pasar a verla.

Entré y la vi. Estaba en la camilla, no del todo acostada, sino bastante derecha sobre ella. Sonrió apenas me vio. Corrí y la abracé.

  • Abu... ¿Estas bien?

  • Si, corazón... no te preocupes. Solo fue un susto- me tranquilizó.

No podía sacar mis brazos se alrededor de su cuello.

Santi se acercó.

  • Hola, querido, que lindo verte- lo saludo mi abuela. Como les había contado, somos amigos desde muy chicos, por eso mi abuela lo conoce mucho. A decir verdad pasamos gran  tiempo con ella, en especial cuando eramos mas chicos y ella nos contaba cuentos.

  • ¿Cómo se siente?- preguntó Santi.

  • Mucho mejor, querido- contestó, mientras me acariciaba el cabello. Por suerte me repuse rápido cuando me medicaron. Pude descansar un poco, y comer...- rió.- Aunque la comida de aca no es muy sabrosa que digamos.

  • Me imagino..- Santi también rió.- Cuando me operaron del apéndice mi mamá tenía que traerme la comida, porque la del hospital era incomible- contó.

  • ¿Cuándo vas a volver a tu casa, abu?- quise saber.

  • Supongo que hoy, o mañana, corazón. Ya estoy bien pero tienen que esperar los resultados de un estudio.

Mamá se volvió al trabajo. Con Santi comimos algo por la avenida y volvimos a casa. Sus padres estaban trabajando. No les conté de ellos, ¿verdad? Bueno, su mamá es periodista. Escribe notas para una revista de interes general y cocina los brownies mas ricos del mundo. Y su papá trabaja en una fabrica de neumáticos. Suelen estar afuera todo el día.

Por eso Santino me propuso que vieramos unas películas su casa (es que él tiene un home theatre y se ven mas lindas).

Elegimos "El mago de oz" Si, lo se... es viejisima y algo infantil... Aunque no tanto, si quieren mi opinión. Bueno, es que a mi me encanta. Santi la detesta y siempre que la vemos se queja, pero supongo que quería hacer buena letra conmigo.

Miramos la película en silencio, mientras comíamos galletitas y tomabamos gaseosa.

Mi parte favorita es cuando se encuentran con el mago, antes de que ella regrese a su casa.

          -... En cuanto a ti, mi galvanizado amigo quieres un corazon ¿no? Ignoras lo afortunado

          que eres no teniéndolo. Los corazones jamas serán prácticos hasta que los hagan de

          manera que no puedan destrozarse...

Bastó solo escuchar esa parte para sentir un ligero escalofrío. Creo que recién allí comprendí a lo que se refería.

Terminó la película y le dije que debía volver a casa. Eran las 19.30hs y mamá no tardaría en llegar.

  • De acuerdo- asintió- mañana me contas como sigue tu abuela ¿si?

  • Si, te cuento- sonreí.

  • ¿Nos encontramos en la esquina para tomar el colectivo?- propuso.

  • Dale- acepté, sonriendo otra vez.- A las siete y cuarto. Tratá de no quedarte dormido- bromeé.

Llegué a casa y tuve tiempo de acomodar un poco mi cuarto, que había dejado así nomás, antes de que mi mamá llegara. Papá llegó un poco antes de la cena. Les conté lo que habíamos hecho en la tarde con Santi y papá contó algunas anécdotas del trabajo.

Eran cerca de las once y pico cuando me fui a dormir.

Estaba muy contenta, como no me encontraba hace días. Había sido un buen día.

Mi abuela estaba bien y eso me hacía feliz. Me había asustado tanto.

Y las cosas con Santino se habían arreglado.

Me sentía muy bien pensando que las cosas serían como antes y que ya nada las cambiaría. "Él siempre estará conmigo" me dije, alegremente; sintiendome un poco culpable por haber desconfiado de su compañía y su apoyo. "Él siempre estará conmigo" repetí.

La vida me iba a demostrar cuanto me equivocaba.

***** SweeT**_WiT ch ***

Hola!! Gracias a Alice_jasper y Aleziithapor la buena onda y los comentarios :)

Me alegra que les guste la historia :)

Les había dicho que mas adelante entenderían el primer capítulo. Bueno, será mas precisamente a partir del próximo capítulo. Prometo actualizar lo antes posible!!

Besos y muchas gracias una vez mas!

Bris***