← Historia 38104 · de
Historia 38104 — capítulo 3
Esto pasó aproximadamente unos diez días después de la discusión que les mencioné.
Lo cierto es que trate de cumplir mi promesa al pie de la letra.
Estuve prácticamente encerrada en mi casa todos los días, saliendo solo para ir a natación. Imaginaran que si salía, las posibilidades de cruzarmelo eran bastantes. En el colegio me internaba en el baño durante los recreos, o iba a la biblioteca a pedir un libro o simplemente me escapaba de él. El martes fue el único día que me lo crucé. Estaba tratando de subir nuevamente a clases, despues de que sonara el timbre. Un "embotellamiento" en las escaleras me hizo tardar mas de la cuenta. Y cuando la multitud se disipó, lo tenía en frente.
-
¡Alex!- volvió a intentar. Pero yo traté de no mirarlo a la cara, esquivando su presencia, pese a que caminaba marcha atras, mirandome a los ojos y tratando de que le prestara atención.
-
Dejame pasar, Santino. Llego tarde a clase...- exclamé algo enojada, tratando de pasar.-
-
Espera Alexia, hablemos.- esta vez fui yo la que lo miró algo sorprendida. Él nunca me decía Alexia. Siempre me decía Alex, Aly o Lexy. Pero ¿Alexia? ¿Desde cuando?
-
Adios.- esta vez si fui resentida. Entré a mi aula con un poco mas de mal humor. Para colmo teníamos Geografía, que nunca fue mi materia predilecta.
Estabamos en un cambio de hora y estaba garabateando en una hoja cuando me di cuenta de que mi compañera de banco me estaba hablando.
-
¡Alex!- la miré.
-
¿Qué pasa, Dana?- exclamé, saliendo de mis pensamientos.
-
¡Ay amiga! ¿Por que galaxia andas?- sonrió.- Llevo por lo menos dos minutos hablándote y no me estas prestando atención.
-
Lo siento- me disculpé.- Estaba distraída. Ya sabes como soy...
-
Si, si- dijo, no muy convencida.- Te estaba preguntando si no querías venir a casa mañana, despues del colegio. Podemos comer ahí y despues te vas a natación- terminó de exponer sus planes, sin dejar de sonreir.
Si, ella era buenisima armando planes. Había cursado con Dana desde primero, pero recien nos habíamos hecho amigas hace un par de años. Supongo que cuando Santino empezó a ponerse raro y me di cuenta de que necesitaba otros amigos.
Dana era una artista en muchos aspectos. Su mamá era pintora, su papá había sido un gran empresario, que perdió todo después de que su empresa quebrara y se tiró de un puente, dejando una carta donde pedía perdón. Como si eso sirviera de algo.
Ella tenía siete años cuando esto paso, y le costó mucho superarlo. Pero después de estar muy callada por un tiempo, un día se despertó y se convirtió en una persona muy alegre, que dibujaba maravillosamente y disfrutaba haciendo planes.
La verdad no se que habrá pasado por su mente para semejante cambio, pero me alegra que sucediera. Sé que probablemente no es tan feliz como aparenta, pero como dije al principio, hay que tratar de seguir adelante y sacar algo bueno, incluso de las cosas horribles.
Le dije que no había problema, que iría al día siguiente.
Por suerte salía mas temprano que Santino, por lo que no tendría que dejar pasar un colectivo para no cruzarmelo, como el día anterior.
- No vas a poder escaparte toda la vida, Alex- me había dicho Dana el día anterior.- Tendrás que hablar con él tarde o temprano.
Y debía aceptar que tenía razón.
Pero mejor que fuera tarde.
Llegue a casa cerca de las 13hs. Venía tan entretenida escuchando música que casi me paso la parada. Lo que me gustaba de estos días era que el colectivo venía vacío. Cuando salía a las doce, venía atestado de gente. Y lo detestaba. Santino siempre decía... No. No hablemos de él.
Bastó cerrar la puerta tras de mi y mirar a mi madre para adivinar que algo había pasado. Y que no era algo bueno.
-
¿Qué pasa?- exclamé, poniendome nerviosa. Ella se limitó a acercarse, moviendo mucho las manos y con los ojos brillosos. - Dime, mamá... ¿Qué pasa?- insistí.
-
Es... - comenzó. Respiró un par de veces, tratando de tranquilizarse.- Es tu abuela, Alex. Está internada.
Sentí que algo frío y duro caía sobre mi. El cuerpo me tembló.
No podía ser cierto. Mi abuela estaba llena de vida. Nunca tenía problemas, nunca le dolía nada.
El miedo me invadió de repente, como una brisa de frio que entra repentinamente por la puerta entreabierta. Si algo llegara a pasarle... No. Ni siquiera debía pensarlo.
Mi mamá me explicó que recien podríamos visitarla al día siguiente. Ella había estado en la clínica toda la mañana pero no le habían dado el parte médico. Debían esperar los resultados de unos análisis.
-
Pero ¿Qué es lo que le pasó?- quise saber, todavía con la respiración acelerada.
-
Estaba en el jardín y le agarró un dolor en el pecho. Pidió ayuda y llegó Carlos, el vecino, que la escuchó. Estaba acostada en el suelo y no podía respirar- yo no podía emitir sonido.- La llevaron al hospital y está en observación desde entonces...
Corrí a mi cuarto. Tiré la mochila por ahí y me recosté en la cama. De repente el gran colorido de la habitación me pareció absurdo. Empecé a llorar sin darme cuenta, y sin poder detenerme.
No sé cuanto tiempo pasó. Solo recuerdo que mi mamá me golpeó la puerta un par de veces, pero no quería hablar con nadie. Solo quería que empezara el día siguiente, para poder ir a ver a mi abuela.
La puerta sonó una vez mas. ¿Es que acaso mi mamá no entendía? Me paré, enojada, y abrí la puerta algo salvajemente.
-
¡TE DIJE QUE NO...!- no era mi mamá. - ¿QUE DEMONIOS HACES AQUI?- repliqué, alimentando mi ya resentido día con la vida, al ver a Santino.
-
Alex...- comenzó, tomando mis hombros y mirandome con sus malditos ojos comprensivos.
-
ANDATE, SANTINO. NO QUIERO HABLAR CON VOS. SOLO TENGO GANAS DE ROMPER TODO. QUIERO QUE TE VAYAS Y QUE NO VUELVAS NUNCA. TE DIJE QUE NO QUERIA VERTE. NO TE NECESITO. MI ABUELA... ELLA... SOLO...
No pude mas y rompía a llorar nuevamente. No podía ser que siempre terminara perdonandolo.
- Lo se...- dijo tranquilizadoramente. Cuando me miraba le creía. Creía que realmente entendía lo que sentía, por lo que estaba pasando. Despues de todo, él sabía lo importante que era mi abuela para mi.
Bastó sentir su abrazo sobre mi para llenarme de calma. Era extraño. No era la primera vez que me abrazaba. Siempre lo hacía. Pero quizas fuera el hecho de que nunca había necesitado tanto su abrazo como lo necesitaba en ese momento, pese a lo enojada que todavía estaba con él.
Me abrazó con fuerza, mientras seguía diciendome que me tranquilizara y yo seguía llorando.
No sé cuanto tiempo estuvimos así, pero luego, realmente me molesto darme cuenta de cuánto lo necesitaba.
***** SweeT**_WiT ch ***
Hola!! Bueno, gracias a Alice_jasper por el comentario y la buena onda :)
Espero que les guste este capítulo. No se preocupen si todavía no entendieron el primero.
Prometo que lo entenderan dentro de poco.
Ojala dejen algun comentario. Realmente me interesa saber que les parece, que opinan.
Aunque me digan que es una basura :P todo es constructivo XD
Besos y desde ya, gracias por leer.
Bris***