← Historia 38250 · de
Historia 38250 — capítulo 1
Siento el dolor mas fuerte de toda mi vida, y esqué jamás había sentido algo parecido!
Ni siquiera la milésima parte de este dolor.
Estoy en llamas, pero... no estoy muerta. ¿Que significa esto? ¿No lo entiendo?
Sigo vida, sigo sintiendo, sigo sufriendo, ¿como es que paso esto?
No, no quiero vivir no, alguien, alguien que este cerca de mí, máteme por favor, le ruego que me máte!
No puedo seguir, no resistiré más. Quiero morir.
Este dolor crece, se ase mas doloroso cada vez, cada minutó que transcurre... va creciendo y sufro mas y mas, yo nunca crei que un dolor tan fuerte y profundo como este, existiera en el mundo.
¿Que hice? ¿Acaso hice algo mal? ¿Enserio algo tan malo, para merecer esto?
No aguanto mas, no resisto. Quiero gritar pero... no logro hacer un movimiento, ni siquiera mover un dedo. No me siento, no me encuentro, pero un así sufro de dolor, estoy ardiendo en llamas sin fuego.
¡Ya, basta! quise decir.
¡Por favor que esto se termine!
Mientras el dolor me abrasava mas fuerte y aumentaba lenta y dolorosamente más y más.
Cada momento que pasaba me costaba mas trabajo respirar, no iba a contener mucho más tiempo,eso me tranquilizaba un poco, o el dolor acababa, o moría y no sentiría nada más.
Estaba completamente perdida, sola en la oscuridad, sintiendo como una gigantesca pared de metal me aplastaba. Trataba de abrir los ojos pero era como si los tuviese abiertos, lo intentaba de nuevo y me llebava de otra vez a lo mismo.
Por mas de que tratara de luchar no podía, no lograba hacer nada mas.
Era como si fuera el complemento de un sándwich, por debajo de mi, mi piel hervía en el fuego y por arriba de mi, tenia que luchar contra esa maldita pared de metal que me aplastaba.
Sentía cada ves mas miedo no veía nada mas que una tenebrosa y abrasadora oscuridad, tenia miedo me sentía desprotegida, indefensa, débil.
No aguantaba mas, el dolor no bajaba la guardia, temía que nunca se acabara.
Los minutos pasaban para mi eternamente, mientras contaba los segundos en mi mente cuando la gigantesca pared de metal se alejo un poco mas de un centímetro de mi, pude respirar mucho mejor después de eso.
El fuego bajo la temperatura, pero aun me sentía ardiendo.
Había dejado de intentar gritar, pues estaba sola y me sentía absolutamente sin esperanzas, nadie me escuchaba y no veía señal de ayuda.
Pero aun no me rendia ante ese escalofriante dolor.
De repente logre sentir, que alguien tomaba mi mano izquierda.
Era la mano mas suave que avía tocado jamás, era tan calida y se adaptaba perfectamente a mi temperatura.
Esta me tocaba con tal ternura que hizo que me tranquilizara y sorprendiera al mismo tiempo.
Sin darme cuenta el dolor y las llamas avían disminuido casi por completo.
Ya no veía esa tenebrosa oscuridad abrasadora. Ahora era como si durmiera, no soñaba nada pero ya no me sentía asustada o acosada por nada que en un momento me hizo daño, ya no tenia miedo.
¿Quien es esta persona? ¿Acaso tengo un angel salbador?
Estaba mucho mas tranquila, el ardor no era ya gran problema.
Mas tranquila intente devolverle la caricia a esa mano suave, que no savia de quien era pero me resultaba muy conocida, tan familiar...
Mi caricia fuemuy diminuta y débil, pero este, se dio cuenta y me la devolvió al instante acariciando la mía con delicadeza y ternura.
Trate de abrir la boca para preguntarle, que es lo que sucedía, que me pasaba ami, pero no podía, no lograba abrir mi boca y mucho menos decir una palabra.
Intente abrir mis ojos pero estos no me respondieron, eso me hizo enfadar.
En ese instante el dolor y todo el ardor que avía en cada uno de los rincones de mi cuerpo, todavía muy débil, desaparecieron por completo, me sentí tan aliviada al instante, tan libre, que en pocos segundos me quede profundamente dormida....