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Historia 38250 — capítulo 2

En mi sueño…

Un hermoso paisaje de algodón, los copos de nieve que iban cayendo sobre mis rizos color de miel que llegaban a mi cintura, yo podía hacer lo que quisiera en ese sueño, caminada, corría o descansaba sobre la fría nieve.

Estaba completamente pérdida... sola.

No se que tenia que hacer, o cual era mi objetivo, en este bello escenario. Estaba totalmente confundida

Un instante después, tuve un borroso recuerdo del ardiente fuego que quemaba mi espalda, y cuanto dolor me causo, recordé la fría y tenebrosa oscuridad abrasadora, la gigantesca pared de metal que poco a poco me aplastaba más y más hasta cortarme respiración casi por completo.

Me estremecí ante esos terribles y borrosos recuerdos.

Pero aquí, era todo lo contrario, era completamente diferente. La nieve que avía a mí alrededor, el gran espacio que tenia para poder moverme como yo deseara, y el fascinante paisaje con un olor tan vivo, tan suyo, tan fresco.

Me trepe en un gigantesco y hermoso árbol, que encontré al final de una alta colina, desde ahí podía observar el hermoso paisaje con el que me quede fascinada, totalmente.

La nieve cayendo sobre cualquier objeto o ser vivo que se encontraba en su camino, el leve viento que soplaba despacio, jugueteando mi vestido blanco de mangas y hermosos bordados en el pecho,que me llegaba un poco mas debajo de mi rodilla, este encajaba perfectamente con elhermoso escenario.

Pero... me sentía muy extraña, avía algo en mi pecho que me decía algo que no podía descifrar, me hacia sentir incomoda. Me quería recordar algo pero no sabia lo que era, trate de olvidarlo pero no podía, baje del gigantesco árbol con un salto que me hizo sentir que casi volaba.

Al pisar el suelo con delicadeza y agilidad, mis votas para la lluvia se hundieron en la nieve, comencé a correr lo mas rápido que puede, sin rumbo alguno, lo que quería era encontrar algo que me dijera que hacia aquí, pero no encontré absolutamente nada.

Comencé a llorar desesperada por salir de ahí.

-¿Ahora que significa esto?-grite desconsolada.

-¿Qué es lo que sucede, no lo entiendo?-grite muy fuerte pero nadie me escuchaba.

A lo lejos pude ver una bella lechuza que se perdía fácilmente por su color tan blanco comola nieve, que salía de su escondite entre los árboles,

Corrí hacia ella, pero de repente, escuche unas voces que hicieron eco en mi mente…

-No, ella es mía, ahora estará conmigo.-dijo un hombre con una hermosa voz, pero que sonaba dura y a la defensiva.

-Nuestra.-corrigió otra bella voz de campanillas, más tranquila.

En ese momento me desconcerté por completo, tanto que perdí de vista esa indiscutiblemente hermosa ave.

Enfadada me tire sobre la nieve, cayendo hincada, mi llanto avía bajado de volumen, pero aun seguía desconsolada. No sabia ya que hacer, de repente me di cuenta de que… avía corrido demasiado y de que no me senita cansada, o agitada.

No sentía el latir de mi corazón, mejor dicho no sentía mi corazón, o es que tal vez, ya no tenia corazón?

Me empecé a reír sin ganas escuchado lo patética que me sonaba al decir eso.

Toque mi pecho… pero no sentí señal de vida dentro de mi.

Asustada desperté de golpe y abrí los ojos, demasiado rápido, observando un mundo completamente diferente….