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Historia 38330 — capítulo 11
Nota de la autora: perdón por tardarme tanto, he tenido tanto trabajo en la escuela, que parece que solo duermo, como y trabajo....jajjajaja (no hay excusas, ¿verdad?) tratare de actualizar lo más pronto posible, lo prometo...mientras tanto lean este nuevo capítulo.
Espero que les guste, y dejen comentarios...
CAPÍTULO DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE ME HAN AGREGADO A SUS FAVORITOS, Y A TODAS AQUELLAS QUE TAMBIÉN ME HAN DEJADO COMENTARIOS...¡GRACIAS!
Y...comenzamos....
Todo el salón parecía haber venido. Cada uno de nosotros-mis compañeros y yo-nos habíamos acercado a darle nuestro pésame a la mamá de la señorita Thomas. Era una gran madre, según nuestra maestra; y al parecer ella también había sido una gran hija… y una gran maestra, no había duda de ello.
Me acerqué a la tumba y dejé caer una rosa roja, que eran las flores que ella adoraba. Una lágrima resbaló por mi mejilla. Me paré al lado de mi papá, ya sin poder contener el dolor que sentía.
-Tranquila, todo estará bien…-decía mi papá mientras me envolvía en un abrazo
Y pensar que el mismo día de su muerte, la habíamos visto en la mañana…tan sonriente…tan dulce, tan joven…
Me separé del abrazo de mi papá y fui con mis compañeros. El padre Gordon, nuestro sacerdote, estaba tratando de consolar a la señora Thomas, pero no estaba funcionando.
Nos habían dado la noticia de la muerte de la señorita Thomas el lunes por la mañana; aunque Sid, Jake, Julie, Anne y yo la habíamos escuchado antes. No habíamos tenido clases en toda la semana, y todos habíamos estado muy deprimidos.
Sid seguía abrazando a Julie cuando me acerqué a ellos.
-Y ahora, ¿a qué maestra creen que nos van a poner?-pregunté, sin saber que más decir
Esperaba que nadie me contestara, pero, al parecer después de esta semana, mis compañeros ya no creían que fuera un fenómeno, como Jenny y Frankie les habían hecho creer.
-No lo sé-dijo Kym, intentando ya no llorar-pero no creo que me gustaría tener otra maestra que no fuera la señorita Thomas…
Todos asentimos con la cabeza, había sido una gran maestra y nos encantaba trabajar con ella… La habíamos conocido desde primer año, pues también había sido nuestra maestra en ese entonces, y ahora, en segundo de secundaria…
-La voy a extrañar mucho-dijo Jake
Volteé a verlo y vi que estaba llorando. Él nunca lloraba, pero parecía que esta vez había sido un golpe muy duro, incluso para él.
-Yo también la voy a extrañar…-dije en una voz que apenas escucharon
-Y yo-comenzaron a decir todos
Nos quedamos en silencio por un buen rato.
-No estén tristes niños-oímos que el sacerdote nos decía-la señorita Frannie está en un mejor lugar
Me quedé agachada, mirando al suelo. De todo este tiempo que había pasado con ella, jamás se me había ocurrido preguntarle su nombre. Para mí siempre había sido "la señorita Thomas"o"la maestra". Al parecer todos habían pensado lo mismo.
-¿Su nombre era Frannie?-preguntó Tom
-Si…-dijo el padre Gordon-y creo que a ella no le gustaría verlos así
Sonreí al pensar en la señorita Thomas, viéndonos desde donde fuera que estuviese en este momento, enojada al vernos llorar por ella.
Poco a poco todos se fueron yendo a sus casas y me quedé con Anne, Jake y su hermana pequeña Amanda.
-Creo que el padre Gordon tiene razón-dijo Jake
-Si, supongo que si-dije yo
-Morgan, ya vámonos hija-me llamó mi papá
-Voy-dije volteando a verlo-adiós, Jake, Amy, An…
Me callé antes de decir su nombre completo y me quedé helada. Por qué lo había hecho…
-Adiós, Morgan-dijo Amanda
-Adiós, nos vemos después-dijo Jake
Anne simplemente se quedó mirando el suelo. No me había escuchado. Por suerte.
Me dirigí hacia mi mamá y tomé su mano.
-¿Ya estás mejor?-me preguntó
Me limité a hacer un gesto con la cabeza, y seguimos caminando.
Al llegar a la casa, fui a mi cuarto y me encerré ahí toda la tarde.
Escuché mi música favorita, una alegre, no quería deprimirme otra vez.
Me levanté del suelo donde había estado tirada y me asomé por la ventana. El viento hacía que los árboles se movieran violentos y estos, a su vez, golpearan contra todo lo que alcanzaran, por ejemplo mi casa.
Observé a las ardillas que salían correteándose del parque, y recordé aquella noche en que Robin me había contado su historia… No la había visto, y eso me preocupaba…no sabía en donde estaba, o si se encontraba bien…
"a… ¡comer!", recordé que me había gritado el viernes antes de irse…
…el día de la muerte de la señorita Thomas.
-¡No!-dije de repente
-¿Qué cosa?-dijo mi papá entrando a mi cuarto
Volteé y corrí hacia la puerta, casi arroyándolo…
Bajé las escaleras saltándolas de dos en dos y me dirigí a la sala…
-Oh, por fin bajas-me dijo mi mamá, pero ni siquiera le hice caso, me pasé de largo y me senté en el sillón. Tomé el teléfono y marqué el número de la casa de uno de mis compañeros…comencé con Sid.
-¿Bueno?-escuché la voz de su mamá
-Buenas noches, señora Allsburg-dije un poco desesperada-¿se encuentra Sid?
-¿Quién le habla?-preguntó ella
-Morgan, una compañera del colegio…
-Si, aquí está…espera un momento… ¡Sid!-gritó su mamá, despegando el teléfono de su boca-¡Morgan te habla!
Esperé un momento, y luego alguien habló por el auricular.
-Bueno…
-Hola, Sid, soy Morgan
-Hola… ¿qué pasa?
-Se que tal vez no quieras que te hable de esto, y menos este día…-dije hablando rápidamente-pero….necesito saber, si oíste de que murió la señorita Thomas
Sid no hizo ningún sonido, y llegué a pensar que se había ido.
-¿Sid?-dije por el teléfono después de un rato-¿estás ahí?
-Si, es solo que…-contestó
-¿Qué pasa Sid?-me arrepentí de haberle llamado-si no quieres decirme…está bien, lo comprendo, debió haber sido difícil…
-No, no es eso...es que no se de que murió…
-Oh, en ese caso, muchas gracias-dije decepcionada-perdón por haberte molestado…
-¡No!-escuché que gritaba por el teléfono-espera…
Mi oído me dolía…Sid gritaba muy fuerte.
-¿Qué pasa Sid?-dije tratando de sonar normal
-No es que no sepa…-dijo él-es que…no lo entiendo
-¿De qué hablas?-pregunté extrañada
-Lo que dijo la directora, la señorita Browne…-se le cortó la voz
-¿Qué dijo?
-Qué estaba fría…y…no se como explicarlo…
Pensé rápido en una idea. Quería saber más de la muerte de la señorita Thomas.
-Sid-dije entonces-¿crees que te dejen salir al parque?
-¿Al parque?...no lo sé, déjame preguntar
Espere a que Sid regresara. Mis papás estaban hablando en el comedor, seguramente de mi extraña actitud.
-¡Morgan! ¿Estás ahí?
¡Auch! Mi oreja ya no podía resistir más.
-Si, aquí estoy… ¿te dejaron?
-Si
-Bueno, te veo ahí en media hora, ¿está bien?
-Si, ahí nos vemos
Sid colgó e inmediatamente llamé a Julie, a Jake y pensé en llamar a Anne, pero decidí que era una mala idea. Los vería en el parque para hablar de la muerte de la señorita Thomas.
-¡Mamá!
-¡¿Qué pasa?!-gritó mi mamá desde el otro cuarto
-¡¿Puedo salir al parque un rato?!
Di que si, di que si, di que si…
-¡¿A qué?!-preguntó ella
-¡Necesito un tiempo sola…quiero respirar aire fresco!-era una excusa tonta y una mentira, pero tenía que funcionar
-¡Si, ve!-dijo mi papá
-¡Gracias!
¡Si! Ahora solo faltaba que Sid me contara lo que había escuchado. Solo esperaba que no fuera lo que me temía.