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Historia 38379 — capítulo 1

Hola de nuevo =), aquí empieza un nuevo Fic; en primer momento no pondré  imagen, dejen abierta la imaginación y diganme que es lo que se esperan.

Espero que les guste. Continuo pronto!


Hogwarts estaba radiante, miles de rayos pasaban a través de las ventanas; sus alumnos abarrotaban los jardines.

Chicas con minifaldas, tirantes y calurosas eran el centro de atención de todos los chicos; algunos preparaban sus maletas, otros lloraban por que no verían a sus amigos hasta dentro de unos meses, la mayoría se alegraba tirando los libros al aire como solían ser los gemelos Weasley.

Ginny se comía a Harry Potter por los pasillos de Hogwarts y todos eran testigos, algunos se alegraban y otros gruñían como el caso de Dean que no lo había superado.

Ronald Weasley junto con Neville y Luna pasaban un agradable rato en el comedor tomando un gran refresco.

-¿Que haréis estas vacaciones?- preguntaba Luna girando su refresco con el dedo- Yo he invitado a Neville a recoger escarabajos peloteros en la huerta de mi tío; su jugo puede producirte grandes ampollas pero tengo guantes de todas las tallas y colores.

-Que divertido- miraba Ron a Neville que sonreía radiante- nosotros pasaremos el verano en la Madriguera de momento, supongo que el mes que viene salgamos de viaje- afirmó bebiendo.

-¿Y Hermione?- preguntó Luna de nuevo- no la he visto todavía en toda la mañana.

-Supongo que vendrá a casa, todos los años lo hace después de pasar unas semanas con sus padres-

La castaña pasaba a el gran comedor suspirando, como si estuviera muy estresada; cargaba un pesado baúl y Ginny junto con Harry le llevaban la caja de Crockshanks.

-Buenos días- saludó dejándose caer sobre el asiento.

-Hermione no tenías que haber recogido tan pronto, mis padre llegarán más tarde- le informó Ronald.

-Creo que este verano no podré ir a la Madriguera- se lamentó al comunicárselo a sus tres amigos- mi madre tiene una nueva pareja y se va a vivir con él, estoy muy contenta- pero meditó su comentario- bueno contenta por ella, se le ve muy entusiasmada, mi padre espero que este bien.

-¿Y quien es él?- preguntó Ginny agarrada al cuello de Harry.

-No lo sé, pero es mago- comentó para sorpresa de todos sus compañeros- vivirán en las afueras de Londres, en una casa pequeña- explicaba- tengo que ir allí a ayudarles y conocerlo.

-¿Y te vas ya?- preguntó Ronald y recibió una afirmación de Hermione- pues promete escribir para que te visitemos- sonrió aunque estaba deseando que llegara aquel verano para pasarlo con ella.

-Prometido- rió- no pienso estar allí sola, debéis visitarme todas las semanas, pero todos ¿eh?- miró sonriente a Luna y Neville.

Ella se levantó y abrazó fuertemente a Ginny, besó la mejilla de Harry y también la de Ron que se ruborizó. Se despidió con su mano de Luna y Neville y cargó de todos sus cosas.

Salió con pena del comedor; andaba mirando hacia atrás sin querer irse y dejar de ver a sus amigos; un golpe fuerte le hizo daño en el hombro.

-Ten cuidado...- se quejó rascándose donde le habían dado el golpe.

-Mira por donde vas Granger- decía un chico de melena rubia que ella odiaba demasiado- apartate tengo prisa.

Ella lo miró odiosa y por fin encontró algo por lo que alegrarse; se pasaría tres meses sin verle la cara a él y sus secuaces.

Hermione continuó su camino detrás de Draco Malfoy y ambos llegaron a el tren; coguieron por supuesto compartimentos distintos y pasaron el viaje.

Ella tenía miles de dudas ¿Quien sería su padrastro? ¿Como sería su nuevo hogar?.

Llegó pronto a su destino; su madre la esperaba debajo de él tren. Una mujer de cabello castaño largo y un poco ondulado sonreía a la muchacho, corrió a darle un abrazo y besó su mejilla.

-Estas radiante mamá- decía ella mirando el cuerpo de su madre.

-Ahora me cuidan mucho más- a Hermione le dolió un poco el comentario- no pasa nada, no te preocupes por tu padre está perfectamente y puedes visitarlo siempre que desees.

-Bueno- suspiró- y dígame Señora Jennifer ¿donde está mi padrastro?- bromeó un poco aunque no sentía mucho alago por ello.

-Llegará pronto a casa, ahora vamos a verla tu y yo- caminó cargando a Crockshanks- vamos a el coche.

Caminó con su madre hasta llegar a las calles de Londres, el sol ardía a aquellas horas de medio día, subió desesperada a el coche de su madre; estaba lleno de bolsas con ropa y en el maletero cargaba bastantes maletas.

-¿Entonces es definitivo no?, ¿Viviremos con ese hombre?- su madre afirmó y arranco conduciendo durante 30 minutos largos.

Hermione pudo observar grandes montañas con un color fantástico; le encantaría verlas en invierno cubiertas de nieve. Tal vez debería alegrarse por su madre y acostumbrarse a lo que viniera; le daría una oportunidad a ese hombre.

Pudo divisar su nueva casa, era pequeña como le habían dicho, tenía dos pisos y sus alrededores eran geniales, un gran camino te llevaba hasta arriba, los jardines estaban llenos de vida.

Llegaron arriba y abrieron la puerta, el salón estaba casi amueblado y no pudo observar mucho más, lo demás estaba separado por puertas.

-Aquí dormirás tú- le informó Jennifer abriendo una puerta.

-¿Por que hay una litera?- se extraño.

-Perdona hija- titubeó- ¿no te dije que tiene un hijo?- sonrió- tiene tu edad, os llevareis bien tranquila.

Salían de aquel cuarto adornado con unas cortinas en su ventana; cerca de ella estaban las dos camas una arriba de otra; una alfombra adornaba el centro de la habitación. Tenía dos armarios y otro par de estanterías entre más cosas.

El sonido de la puerta nuevamente llamó su atención.

-Ya están aquí, alegra la cara-

Fue lo último que su madre le dijo, pero no pudo hacerlo. !Oh Dios¡ Mama ¿Que has hecho?