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Historia 38379 — capítulo 11

Hola. Gracias principalmente por los 203 favoritos de este fic, me alegran mucho. Este capítulo está escrito sobre lo que les quedaba de verano. Para nada piensen que aquí se acaban las discursiones en casa, los comentarios de Severus y de más... !Empieza algo bastante bueno¡ Espero que me sigan tanto como hasta ahora.

!Contesto Reviews!

Muchos besos & Saludos

Sep.


Hermione aquella noche durmió con una sonrisa de oreja a oreja; se había acostumbrado a la presencia de Severus en su vida, al fin y al cabo su verdadero padre no se merecía una mujer como lo era su madre, no cuando un hombre es capaz de golpear.

Draco por su parte no temió a la hora de meter su cabeza debajo de una almohada para gruñir, quejarse, maldecir e insultar aquel estúpido matrimonio; el joven se empeñaba en que aquello sería un fracaso.

Jennifer se quedó dormida en el pecho de su prometido, mientras que Severus pudo dormir cubierto de besos de la que sería su esposa; la había llenado de felicidad. Él no sabía si dudar de su reacción por los jóvenes que dormían abajo, un día irían de boda y otro de entierro, verás.

La mañana llegó con un desayuno tranquilo, hasta que Severus bajo sus escaleras y se depositó al lado de Draco; todos le miraban con intenciones de que contara algo.

Severus negaba con la cabeza, sabía perfectamente que los adolescentes lo habían escuchado todo; Draco disimulaba peor que un espiá ciego.

-No me miréis así- comenzó el moreno- es cierto, Jennifer y yo nos casamos- dijo al fin.

Draco comenzó a reírse, nunca se había imaginado a el mismísimo Severus Snape pidiendo matrimonio como un tortolito.

-Que pena de hijo- intervino Severus en su risa- pero tú Draco, ¿eres tonto? No se de que te ríes por que hay mucha gente que se casa.

-!Pero no con una Granger¡ Que pena Severus- intentó molestarle pero solo recibió una colleja de su padrastro; el joven rascaba su cabeza.- ¿La primera ya estas horas?.

-Te las ganas a pulso- se excusó Severus volviendo a su desayuno.

Jennifer se arrimó a su hija, le tomó la mano y la miró fijamente a los ojos, le importaba su opinión aunque sabía que su hija optaría por lo mejor para su madre; era tan buena que siempre lo hacia.

-No sufras mama, ni si quiera lo preguntes- sonrió a Severus- me parece perfecto para ambos.

Severus le dio una leve sonrisa y miró a Draco malhumorado, ¿por que no podía ser normal, y alegrarse por la gente?; Jennifer besó a su hija con fuerza y Granger reía.

Los días de veranos pasaban como pasan las cosas que no tienen mucho sentido; siempre habían broncas, risas, collejas para Draco, escapadas de el rubio sin ser pillado entre otras cosas.

El final de las vacaciones se acercaban, pronto empezarían la escuela, cosa que Granger más temía, y todo por los comentarios de los estudiantes.

Una mañana mientras Granger dormía algo lle hacia abrir los ojos, tenía la cara un poco mojada, ¿Había alguien dándole besos? ¿No sería Draco? !Lo mataba! Abrió los ojos y observó algo que si pudiera se lo comía.

Draco Malfoy tenía en las manos un pequeño cachorro el cual le había chupeteado la cara.

-Buenos días- dijo Draco- te presento a ''ComeGrangers''.

Ella se levantó de prisa para acariciar la cabeza del enano, intentaba juguetear con su mano y con su cabello.

-Será entrenado para lo que su propio nombre indica- sonrió acercándole el cachorro para que se la comiera- !Ataca¡

-!Estate quiero imbécil¡- reía ella mientras tomaba en sus brazos a el cachorro- tiene más carita de llamarse ''OdiaMalfoys''-

El perro jugaba con los rizos de la castaña mientras lamia su hombro descubierto y su mejilla.

-Le gustas- afirmó Draco sonriendo contento; pero se dio cuenta de su sonrisa tonta y lo solucionó- pero deja a mi perro- se lo quitó- no me lo malcríes, esta comprado para atacarte y comerse tus cosas; prometí vengarme con ese gato odioso, ahora verás.

Hermione negaba con su cabeza, el pobre Draco no tenía remedio, salió del cuarto dispuesta a charlar con otra persona, no con el cabeza hueca de su hermanastro.

En el cuarto de los jóvenes llegaba una carta para Hermione Granger, claramente de los Weasley de vacaciones; Draco la tomó en sus manos y una sonrisa malvada apareció en su rostro.

-!Vamos¡ Toma, cometela- le pidió a el cachorro- mira así- empezó a tirarse al suelo a la altura de el perro y mordió un pico de la carta.

El cachorro empezó a jugar con el y la carta, proporcionándole algunas roturas y mordiscos de cachorro; después la dejó bajo la ventana rota y salió del cuarto como si nada.

-Tienes que ser un poco más agresivo- le susurro a el perro.

Severus le preguntó que de donde había sacado el perro; en Hogwarts no te dejaban tenerlos como mascotas, los gatos son más limpios pero los perros marcan el territorio por todos lados. Draco le dijo que no se preocupara, que el trabajo de Coco, ese era el nombre programado para su mascota, estaba en casa con las cosas de Granger.

Otras semanas más pasaron intentando que Coco se comiera todo lo que llevara la marcha de Granger a su paso cuando se les fue de la mano. Cada día odiaba ella más a ese cachorro; nunca le perdonaría lo de carta. Granger golpeó a Draco cuando la vio tantas veces como pudo, pero él solo alcanzaba a reírse.

Días mas tarde en la habitación de los jóvenes se escuchó un grito y Malfoy corrió asta el marco de la puerta.

Para su extrañeza, Hermione estaba tapando sus pechos con la camiseta.

-!Coge a Coco, se ha llevado mi sujetador¡- le grito.

-¿Enserio?- rió el joven- ¿Haber? !Si no me lo demuestras no podré creerte¡.

-!Pero tú eres un guarro¡- le regruñó.

Todo iba perfecto para Draco, la joven sufría por su presencia y la falta de su sujetador; pero todo cambió cuando escuchó las patitas del perro subir por las escaleras; sus ojos se abrieron y corrió detrás de él.

Fue demasiado tarde cuando Severus abría los ojos y se encontraba con el sujetador de Hermione en la mano; lo observó y cuando Jennifer se incorporó en la cama para observarle empezó a reír.

-¿Ese sostén no es de mi hija?- reía.

Severus solo alcanzó a soltarlo de repente, no sabía como había llegado hasta allí hasta que Coco le lamía los pies.

-!No es lo que parece Jennifer¡, este odioso perro- le culpó.

-!Pero mira que monada¡- Jennifer cogía a Coco para mimarlo.

-Ese perro es el demonio- gruñó y miró hacia la puerta observando a su hijastro, suspiro y carraspeo para tranquilizarse- ya me extrañaba a mí que no estuvieras tú detrás de todo esto.

-El la cogió- también culpo a el perro- yo solo e venido para recuperarla.

-¿Y como sabías tu que se la a llevado? ¿Estabas mirando la ropa interior de tu hermana desgenerao?- se había levantado Severus y tenía pillado a Draco de la oreja.

-!No, no! Pasé a la habitación y Granger estaba sin él sujetador- decía entre quejidos.

-¿¡Que¡? Pero por dios- le soltó y se llevó la mano a el pecho- que nuestros hijos se están despelotando el uno delante del otro Jennifer, que son unos guarros.

-Tranquilizate- reía Jennifer mientras le rodeaba el cuello con sus brazos- no será para tanto; toma llevaselo- le dijo ella a Draco alcanzándole el sujetador.

-!NO¡- Grito Severus- el que se quede en el salón, llevaselo tú.

-Esta bien- afirmó Jennifer saliendo del cuarto con Draco.

Solo quedaban escasas semanas para que los jóvenes y Severus debieran volver a dar clase en Hogwarts; Jennifer se quedaría sola en casa, puesto que trabajaba en Londres. Severus saldría este año de Hogwarts todas las noches para alegría de todos los alumnos. Los adolescentes estaban castigados sin Hogsmeade y por ello irían todos los fines de semana a casa y especialmente el día que ellos se casaran, mas entrada la navidad.

Aquella noche era total y plena para una cena familiar; prepararon una mesa grande en el salón para celebrar un poco aquella boda.

-!Draco, Hermione¡- gritaba Severus desde el salón- !Traer la fuente de marisco¡.

Granger se aceraba contenta hacia aquella fuente situada en la mesa de la cocina; el rubio hizo lo mismo pero resoplando.

Ambas manos se chocaron y cuando Hermione levantó su vista a la vez que su cabeza tenía los labios de Draco de nuevo tan cerca; sentía aquella respiración y olor a almendras tostadas que le parecía que el rubio desprendía.

Se estaban mirando distraídos, como si sus manos se hubieran pegado de por vida y aquella situación les agradaba a la vez que pretendían disimular desagrado.

-Chicos- una presencia femenina en la cocina les hizo separarse al fin- ¿Pasa algo?.

-Si pasa Jennifer- contestó Draco- !Que Granger se a quedado como una pasmada sin soltar la bandeja¡.

Hermione titubeó y levantó su mano de la bandeja; sonrió débil a su madre y salió de la cocina.

En aquella cena hubo de todo; risas, discusiones para no variar y quejas de el joven Malfoy para que no se celebrara esa boda.

La noche les sorprendió con un bostezo de las dos Granger que se encontraban encaramadas en el sofá juntas.

-Hasta mañana mi cielo- la frente de Hermione era besada por su madre sutilmente.

Jennifer subió con su prometido a el cuarto, este no dejaba de resoplar y quejarse por la actitud de Draco Malfoy.

-Severus- le sacó de sus pensamientos- ¿Me vas a contar que te pasa? !Llevas todo el rato evadido¡.

-Es Draco- admitió mirándole mientras agarraba su cintura y ella admita para que le contara más- Draco es un cruce entre la mafia rusa y los ministros- ella miraba entre divertida y extrañada- quiero decir, que yo he hecho algo mal.

-No seas tonto, si tu hijo te adora- ella besó su mejilla- es un chico estupendo.

-Pues no se que decirte- le discutió- por que yo te veo a ti como tratas a la niña y me parece que lo haces estupendamente, claro así a salido de educada y de responsable por que yo no veo que le grites, ni que le castigues, ni que le riñas, yo todo eso no lo veo ¿Y por que no lo veo?.

-Por que todavía no ha hecho nada demasiado grabe para enfadarme- le tranquilizaba ella tocando su melena; su tono siempre era suave- pero ella también a sido rebelde.

-No- negó el recordando a Draco- tu no conoces a mi hijo, no lo conoces todavía bien, por que Draco es un cafre, un autentico animal y como es un animal pues como que con tu niña pues no concuerdan- le aclaraba ante su sonrisa- es decir, mi hijo y tu hija son como el agua y el aceite.

-!Vale¡- le relajó ella callandole con un dedo en sus labios- eres un poquito exagerado ¿no?.

-No Jennifer- Severus se dejó caer en la cama- yo soy el anti-padre.

-Tranquilizate Severus- ella se tumbó tranquila a su lado- ¿Crees que nos hemos precipitado con esto de la boda? Si crees que Draco no estará bien...-

-No, eso si que no- se incorporó para mirarle el rostro- tu y yo nos casamos, y Draco que se acostumbre- besó sus labios y ella esbozó una sonrisa- Hasta mañana.

El profesor se echó a dormir sin decir nada más, Jennifer quedó dormida jugando con el cabello de su prometido; ella había pensado también tanto por los jóvenes, que suponía que ambos lo aceptaran tarde o temprano.

Los ojos de Severus Snape se abrían con unos quejidos en su cabeza; agudizó su oído y resopló hundiendo su cabeza en la almohada.

-!Eres un imbécil¡- era una voz femenina, la joven de las Granger.

-!Oh Ronald¡- el joven Malfoy hacía burla- te quiero, te quiero..

-!Yo no le quiero!- gritaba ella- !Estúpido troll¡.

-¿Entonces porque lloriqueas cuando se come Coco sus cartas?- reía.

-!Porque también son mis cartas¡-

-!Y también es su desayuno¡.

Severus estaba cansado, no había cosa que más deseara que llegara el comienzo del nuevo curso.

Y deseo cumplido, en unas estrepitosas semanas llegó aquel momento.

Era tan temprano que los jóvenes parecían haberse despertado sin ganas de discutir.

Granger se fue a cambiarse al baño para no empezar una querella con su hermanastro.

El vistió como sabia para ser irresistible ante todas las de su curso, su camisa blanca medio desabotonada con estilo informal, su melena hacia abajo para que resaltaran sus ojos plateados y esos baqueros perfectos para su trasero.

-!Severus¡- avisó Draco a su padrastro- deberías venir a ver como sea vestido Hermione.

Quedaban minutos escasos para marchar hacia el anden y ya empezaban a discutir, así no llegarían nunca. A Severus se le despertó la curiosidad de saber como vestía su ''hija'' ahora debía de poner un orden.

Hermione Granger iba preciosa para los ojos de cualquiera, hasta para los de Draco, no sabía por que se quejaba de que fuera así vestida, el también iba provocativo.

Severus abrió sus ojos ante tal minifalda negra acompañada de una camiseta granate de media manga.

El profesor empezó a acercarse a ella, mientras la castaña asustada retrocedía.

El moreno intentaba poner su mano extendida en la falda de Granger y esta estaba apunto de salir corriendo.

-Estate quieta- le rogó cogiéndole el brazo para pararle- que no te voy a hacer nada- extendió su mano cerca de la falda a lo ancho pero sin tocar a la joven- veinticinco centímetros- informó del tamaño de la falda- como no sean cuarenta no se sale de casa.

-!Pero Severus¡- intentó discutir.

-A cambiarte.

Hermione miró con recelo a su hermanastro que reía como alma que lleva el diablo por detrás; entró a el cuarto y se colocó unos pantalones a gusto de los señores.

No se dirigieron la palabra en todo el camino; ¿Que problema tenía Draco en que llevara una falda?.

Pronto llegaron a el anden 9 y ¾; se encontraban todas las familias, pero ni rastro de los Weasley.

Draco Malfoy pronto encontró a sus secuaces y un par de chicas que le recordaban lo lujoso y precioso que estaba; Hermione se despidió de su madre y se decidió a subir al tren que marchaba en pocos minutos, pero antes de llegar no dudo en pasar cerca de el rubio con su maleta para pillarle un pie a su paso.

-Granger- ando enfadado detrás de ella; esta se dio la vuelta para lo que tuviera que decirle.- Voy a decirte algo muy clarito- la acorraló cogiéndole su brazo cerca de una columna- delante de mis amigos ni una palabra de lo que a pasó después de la fiesta, de las veces que hemos salido juntos, de las charlas, de las risas, nada; tu eres mi peor enemiga Granger.

-Tranquilo hermanito- se soltó bruscamente- pero papa también vive con nosotros en Hogwarts, cuidado con lo que pueda decir el...- bromeó con el asunto.

Salió despedida del lado del rubio con una sonrisa malvada; ahora empezaba lo bueno, tenía el punto mas débil de Draco en la punta de sus dedos, podía chantajearle y manejarle a su antojo o tal vez ella podría decir algo indebido.