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Historia 38379 — capítulo 14
!Hola! Ante todo, muchisimas gracias por los 41 comentarios del capítulo anterior, de veras. Sois geniales y me animais dia a dia a seguir. Actualizo ahora más seguido porque pronto empiezo las clases, los estudios, las tareas y se me acumulará mas el trabajo; pero prometo no abandonaros ni un momento, a este fic le queda para rato y lo pasaremos junt@s.
Espero que disfruten muchisimo este capítulo, en el capítulo 16 vamos de boda, preparen sus mejores vestidos. Contesto todos los Reviews!
Un beso muy grande y mis mayores saludos.
Septiembre.
Hermione andaba a toda prisa cogiéndole el brazo a su amiga, !Ahora se le había echando todo encima¡ De seguro Draco ya estaba por allí andando y buscándola.
-Por tu madre Ginny- decía Hermione por la risa de la pelirroja- corre.
-Para, Mione, para- le pidió- si no tienes que correr, tienes que hablar con él para que te diga lo mucho que se muere por tus huesos.
-¿Te estas cachondeando de mí?- le dijo sin humor- por que no tiene gracia, amiga.
-No me estoy riendo- le echó el brazo por encima- te tienes que hacer la enamorada, si cae, !Plas¡ será humillado delante de todo el colegio, si no cae en una hora tienes a Ron esperándote en los jardines.
-¿Como va a estar Ron esperándome en los jardines?- preguntaba sin entender nada.
-Mientras tú hablas con Draco, yo convenceré a Ron- decía Ginny muy convencida.
Los minutos pasaban y mientras Hermione se escondía de Draco Malfoy, Draco Malfoy se escondía de Hermione. Estaba al lado del cuadro de la sala común de Slytherin que era uno de los pocos lados que su hermanastra no acostumbrara a visitar.
Crabbe y Goyle alucinaban con el mensaje de la nota, la releían y releían; parecían estar mas contento que el propio mencionado.
-No se de que te escondes- decía Goyle- tu hermana, puede ser como quieras pero esta muy buena.
-!Eh¡- grito quitandole la nota de los dedos y señalandole con el dedo- un respeto, por que es mi hermana digo...-titubeó.
-Pues no se por que te escondes- le decía Crabbe- tío, aprovecha, que a ti no se te escapa una.
-!Pero Crabbe¡- gritó de nuevo; estaba en tensión total- que es mi hermana, her-ma-na, ¿Te hago un croquis? !Además es Granger¡.
-Pero le gustas- volvió a intervenir Goyle.
Draco no dejaba de dar vueltas negando con su cabeza, ¿donde estaba el truco? ¿Granger declarándose así de esa manera, después de todas sus putadas? !Tenía truco¡.
-Que no, que paso tíos- negaba con su cabeza uno y otra vez- que esta es muy lista. Que se sabe nuestros puntos flacos- le daba a Crabbe palmaditas en el hombro- ¿Te acuerdas cuando te intentaba camelar con bollitos? ¿Por que? !Por que sabe que te gustan los bollos- Crabbe afirmaba con la cabeza pensativo- y a mí, pues a mí me gustan las mujeres ¿Sabes? Y más que a un tonto un lápiz y ella lo sabe por eso juega con eso.
-Pues allí viene, haber como te las apañas- le decía Goyle carraspeando al ver la presencia de la castaña caminar sonriente hacía allí.
-Ni se os ocurra moveros- le ordenó.
Ella ya estaba cerca, más cerca. En frente, sonreía a su hermanastro que parecía nervioso y la miraba extrañado.
-Hola- saludó ella contenta- Chicos, ¿nos podéis dejar a solas un minuto?.
Draco negaba con la cabeza y los miraba amenazante. Pero ni caso, afirmaron, le dieron una palmada en la espalda y le dejaron allí a solas.
-¿Que es lo que quieres Granger?- dijo en tono pasota, para que no se le notara nada de nerviosismo.
-Hablar contigo- dijo en plan meloso- que lo de la carta es todo verdad.
-!Venga no me jodas Granger¡- dijo riendo- que no me la cuelas.
-Solo quería que lo supieras, desde lo del beso...- se puso en tono triste- ¿tu no quieres...?.
-¿Algo contigo?- preguntó y ella afirmó- pues mira no, te voy a decir una cosa hermanita, aquel beso fue igual de agradable que recoger las cacas de Coco- Granger se quedó pasmada, le rechazaba, estaba claro que todo había salido mal- y antes que salir contigo, salgo con Goyle ¿entiendes?
El rubio le dio una palmadita en la espalda de consuelo y se disponía a marcharse cuando su hermanastra lo interrumpió.
-Pues es una pena- le dijo sonriente- que no picaras digo; pensaba reírme mucho de ti cuando te pusieran romanticón.
-¿Era para eso?- se dio la vuelta y preguntó- eres una imbécil Granger.
-¿Te duele?- preguntó en plan chulo.
-¿Que sea mentira que me quieres?- rió enfrente de su cara- no me hagas reír, me quitas un peso de encima.
-No- negó mirándole con odio- que una tía te la juegue; que una tía piense que eres un miserable.
-¿Eso piensas de mí?- preguntó subiendo el tono; ¿Por que le dolían esas palabras? !El había intentando llevarse bien con ella¡.
-Pues sí- mintió, pero debía quedar por encima- se que no hay nada que te joda más que una tía te rechace.
-No si eres tú.
Aquellas palabras hundieron del todo a Hermione, no le quedaban fuerzas para seguir luchando con su hermanastro. Se dio al vuelta y se marchaba, ¿Tan fea era? ¿Tanta repulsión daba?.
Corrió cuando su hermanastro no pudo verla, lloraba desconsolada y chocó con Ginny en medio de un pasillo.
-Mione- le abrazó- te rechazó, pero seguro que es mentira.
-No Ginny- negaba con su cabeza- y me da igual que me rechace porque es un Troglodita y un hurón, pero ¿Tanto asco doy?.
-¿Pero que demonios dices?- le preguntaba enfadada- secate esas lágrimas porque en diez minutos Ronald te espera en los jardines.
-No se si puedo...-lloraba- no quiero seguir con esto.
-Olvidate del plan- le levantaba la cabeza y le miraba a los ojos secandole una lágrimas- piensa en la nueva relación con mi hermano.
Hermione rió y aceptó; !Al carajo con Draco¡ Total, ella no sentía nada por él, seguro que no. Caminó toda contenta ella con su amiga, arreglaron su cara llorosa en los cuartos de el colegio. Seguro que Ron ya estaba en los jardines.
Salieron preciosas hacia allí, de camino Ginny se agarró a la cintura de Harry y al fondo allí estaba el pelirrojo, tan colorado como su cabello.
-Hola- decía Hermione cerca de él mientras caminaba- ¿Decidiste perdonarme?.
-Lo decidí- sonreía mientras tomaba una mano de Hermione.- Ginny dijo que querías decirme algo.
Todo el colegio salía hacia los jardines. !Aquello era un plan de Ginny, había avisado a todo para que supieran del nuevo amor de Hogwarts¡, juraba por Merlín que la mataba.
Algún alumno corría por dentro de los castillos hasta parar enfrente de el rubio más poderoso de Slytherin.
-Draco- decía Goyle que había oído el tema- Weasley te levanta a la chica.
-¿La zanahoria Weasley?- dijo sin darle importancia- ¿Que chica?- extrañó.
-!Granger¡- dijo con falta de oxigeno.
Draco se levantó de su sitio arrasando con Goyle, pero a mitad de camino se le olvidó algo lógico y tubo que volver.
-¿Donde están?- preguntó deprisa.
-Los jardines- Goyle seguía respirando acelerado por la caminata.
Volvió a correr como alma lleva el diablo y cuando al fin llegó a allí empezó a abrirse paso por todos los presentes. Ginny lo vio apartar gente con su cara de furia. La pelirroja apretaba su puño en tono victorioso y reía en el cuello de Harry.
-Bingo- susurró la Weasley.
Hermione seguía allí con las dos manos tomadas por Ronald Weasley que ya le había propuesto lo que hace unos minutos se hermanastro le había negado, aunque todo fuera una broma sucia y cruel.
-¿Quieres?- volvió a repetir.
-Si, si quiero- se atrevió a decir y pudo observar como la cara de su mejor amigo de todos los años se acercaba a ella.
Cerró los ojos y sintió muy leve los labios de Ron, pero fue tan corto que le preocupó y le llevó a abrir los ojos.
Un puño de Draco Malfoy volaba hacia la mandíbula del pelirrojo. Dos segundos más tarde el pelirrojo sangraba por la boca en el suelo.
-!Ron¡- gritó la castaña cayendo al suelo- ¿Que hiciste Draco? !Troglodita, rata de alcantarilla, hurón¡.
-!Fue tu culpa¡- le gritaba el rubio con un dedo- por jugar conmigo.
-La culpa fue de el plan- decía Ginny a Harry y este la miraba estupefacto- mi plan...- temía- !Oh dios, viene Severus¡.
Era la única que se había dado cuenta por un segundo, pero ya todos estaban al corriente. El padrastro de ambos corría hacía ellos enfadado.
-Hermione- dijo primero- ¿Estas bien?.
-Si, si- le ayudó a levantarse del suelo y le miraba todo el cuerpo en busca de algún accidente. Todo Hogwarts rió por un momento.- Estoy bien.
-¿Pero que a pasado?- miraba a Ron allí sangrando y después miró a el rubio.
-!Fue Draco¡- le culpó su propia hermanastra- como un trueno golpeó a Ronald por querer besarme.
-¿Que intento besarte?- se exaltó cabreado.
-!Severus¡- le gruñó Hermione.
-!Draco¡- grito al fijarse que su hijastro caminaba lentamente hacia el barullo de gente- ¿Pero que has echo animal?- le agarró de la oreja de nuevo.
-Proteger a Granger- mintió.
-Pero así no burro- le gritó dándole una colleja. Todos los cursos rieron- todos a sus salas. Y vosotros dos a el despacho de Dumbledore.
-Pero yo no hice nada Severus- le aseguró Hermione.
-Debo hablar con el director y vosotros dos.
Ella no discutió tapó su cara con sus manos mientras su amiga le saludaba con la mano y le ponía gestos de que tuviera animo.
Por el pasillo Draco no dejaba de recibir collejas de Snape, una tras otra y sus quejas se oían por todo el pasillo.
Llegaron a el despacho de Albus y Draco dio gracias por la terminación de sus collejas. No dejaba de mirar odioso a Hermione, siempre en problemas por ella.
-Albus- intervino Severus- ¿Puedo hablar contigo?.
-Adelante, familia- sonrió a los dos acompañantes.
-Vengo a hablarle de lo sucedido- miró furioso a su hijastro- no quiero que muestre muchos cargos con él.
-Agredió a un alumno Severus-
-Ya pero es que usted no lo entiende- decía Severus muy nervioso- !Que mi hijo es un animal, un burro, un bruto¡ Que me hice cargo de él para que se le quitaran las manías de su padre, pero no hago partido de él.
Albus caminó hacia Draco apoyó su mano en el hombro derecho y le guiñó un ojo. No habría cargos para el, estaba pasando un cambio de hogar y de situaciones.
-Solo es un crío- afirmó Albus- dale tiempo.
-No, no puedo- decía Severus- !Que me caso este fin de semana Albus, que me caso¡.
-¿!QUE¡?-Gritaron los adolescente y se miraron enfadados.
-¿Lo ves?- se llevaba sus manos a la cabeza- !Por dios¡ que se van a matar, que Draco no se hace, no se hace a la niña. Que un día vamos a tener un disgusto, que me la va a desgraciar.
-Tranquilizate Severus- le rogaba Albus- primero me alegro de que te cases tan pronto y segundo seguro que el joven Draco se acostumbra a su nueva familia.
Draco no contestaba nada, solo agachó su cabeza y esperó a que la conversación siguiera.
-Quería pedirte un favor- dijo Severus a el director- yo debo irme a preparar todas las cosas, pero no me los puedo dejar aquí solos.
-No creo que les ocurra nada- le tranquilizó el anciano.
-Por ahora me gustaría llevármelos a casa estos tres días. Tal vez allí se calmen las cosas; solo serán tres días; la luna de mermelada...-
-De miel Severus- le interrumpió Hermione que se puso colorada por su mirada; Albus reía- se dice de miel...-
-Pues la luna de miel será para navidades, no influirá en mi trabajo- le aclaraba al director que afirmaba contento mirando a los jóvenes- la boda es porque algunos familiares de Hermione solo pueden acudir este fin de semana.
-Ningún problema Severus- le daba permiso el director- !Ustedes pueden salir¡.
Les dio vía libre a los adolescentes para hablar con Severus; estos obedecieron riñendo por ver quien salía antes por la puerta. La cabezonería en aquel dúo sobrevolaba los limites.
Hermione caminaba por el pasillo a grandes zancadas. Apartaba su cabello de la cara y suspiraba agobiada. !Que lío de familia¡ y en tres días iban de boda. Echaba de menos el apoyo de su madre con aquellos dos hombres; en Hogwarts debía aguantarlos ella sola y era duro. Mejor iba a ver a Ronald tenía algo que ofrecerle, aquel encontronazo no estropearía lo que habían formado.
-¿Donde vas?- le preguntaba el rubio al pensar que iría a la enfermería. Ella caminaba cono si lo que hubiera oído fuera un molesto chirrido de el arrastra de un mueble.-¿No piensas hablarme? !No fui yo el que intentó engañarte durante todo el mes para que se riera de ti todo el curso¡.
-!Olvidalo Draco¡ ¿Sabes que...?- estaba apunto de explotar, de explicarle que aquella nota no era una sucia broma, pero que ya estaba de más, que jamás intentaría hacerle verlo.
-¿Que?- preguntó el sutilmente esperando alguna disculpa o algún comentario que arreglara la situación.
-Que debes buscar un buen traje para el Sábado- dijo ahogando sus lagrimas.
-Gracias...- titubeó siendo aquello lo que menos esperaba.
Ella afirmó con su cabeza y continuó con su camino; debía ir a despedirse de sus amigos y coger todos sus cosas. Volvían a casa, volvía con el apoyo de su madre y en tres días iría de boda.