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Historia 38379 — capítulo 15

!Hola¡ Gracias por los 37 comentarios del capítulo anterior y los 255 favoritos. No si si estarán al corriente de que andan criticando fics en santos y verdugos, pues bien el mio está en la lista. Critican sobre el fandom, que yo e sacado personajes de la saga, que no he cambiado el caracter de los personajes. Es mi espacio y creo que tengo el mínimo de derecho para hacerlo pero pido perdón a todas aquellas personas que adoren la historia tal y como está. Es algo diferente fuera del mundo de Harry Potter, solo centrado en dos personajes que me gustan ( no me pertenecen). Mientras tenga tiempo y me apetezca seguiré escribiendo. Espero que disfruten el capítulo.

(Ya de paso e hecho algo de publicidad a esta gente que no me an caido del todo mal, tienen sus argumentos, su caracter, sus principios y es algo que valoro mucho de la gente.)

Saludos & Besos    .Septiembre.


Hermione estaba en la puerta de la enfermería cuando ahogó un suspiro y se introdujo en ella. Ronald estaba sentado en una camilla con la cabeza para arriba y Ginny se encontraba en las rodillas de Harry.

-!Hermione¡- se amiga se percató de su presencia.

-¿Como estas Ron?- le preguntaba a su ''pareja'' desde una pequeña lejanía.

-Bastante bien, solo estoy aquí para que baje la inflamación con una pomada que me dieron- le intentó sonreír pero le dolió el gesto.

-Debo irme- les informó a todos- a casa, hasta la semana que viene.

-!Oh dios¡- se preocupó Ginny- ¿Os han expulsado? !Lo siento¡.

-Tranquila Ginny- sonreía- no estamos expulsados. A mi madre le a entrado un ataque de locura crónica y este Sábado se casa con Severus Snape.

-Pues ahora lo siento mucho más amiga- intentó la pelirroja darle un toque de humor.

-¿Irán a la boda?- preguntaba riendo con su amiga- Sobretodo tú Ronald, si quieres ir conmigo claro.

-¿Yo?- titubeó y ella afirmaba- claro que iré, espero la invitación.

-La tendrán- abrazaba a Ginny más animada- ahora debo irme, prometeme que cuidaras de estos dos.

-¿No debería ser al revés? !Que nosotros cuidemos de ella¡- decía simpático Harry.

-Creo que ella sabrá cuidarse bien, me preocupáis más vosotros.

-Cuidate mucho Hermione- le abrazaba su amiga- nos vemos el Sábado.

En una pequeña hora tanto como Hermione como Draco estaban en las puerta de sus salas comunes. Draco salía hacia los jardines que era allí donde había quedado con Severus. Cuando caminaba a recoger a Hermione le pareció ver algo realmente sospechoso. ¿Aquel tipo debajo del árbol acompañado por una morena de tercer curso era Ronald Weasley? !Aquello si que le gustaría a su hermanita¡.

La familia se encontraba en las puertas de Hogwarts en transporte.

El trayecto fue tan callado como un velatorio. Draco solo pensaba en lo que había visto mientras observaba a Hermione mirar por la ventana medianamente feliz. Mejor pensaba no decirle nada de lo visto, que lo descubriera por si sola.

Ya habían llegado a su humilde casa cuando Hermione corría camino arriba, abría la puerta, tiraba las maletas y se hundía en los brazos de su madre.

-Solo a pasado un mes mi vida- decía Jennifer contenta besando el cabello de su madre.

-Un mes, con esos dos- susurró en el oído.

-Cariño- Jennifer besaba los labios de Severus al entrar. Draco miraba con un tono repelente.

-Esto me provoca mal de cabeza- se quejó.

-Acercate hijo- decía amablemente Severus a Draco- que te voy a decir una cosa.

El pobre de Draco se acercó confiando en la tranquilidad del ambiente cuando recibió una colleja de su padrastro. Las Granger volvían a reír, en el fondo aquello lo echaban de menos.

-Ese es un motivo para que te duela la cabeza- sonrió y Draco bufaba mientras se llevaba sus cosas a el cuarto.

Los dos adolescentes más Severus estaban citados para preparar la lista de la boda, todos los invitados debían apuntarlos en una libreta para después enviarles una pequeña tarjeta. Jennifer ya había añadido algunos miembros de su familia.

Se encontraban en la mesa de la cocina. Severus escribía y ellos recitaban gente, mayormente la castaña.

-!Oh mama¡- grito contenta al leer- ¿Irán los primos Aaron y Marck?.- Jennifer afirmaba desde la puerta.

-¿Marck, que Marck?- preguntaba Severus al oír ese nombre. Así se llamaba el ex esposo de su prometida.

-Se lo pusieron por mi padre, pero nada que ver tranquilo- le tranquilizaba su hijastra.

-¿A quien apunto Hermione?-le preguntaba el profesor.

-Ginny Weasley, Harry Potter y Ronald Weasley- dijo decidida mientras chocaba sus palmas contenta.

-¿Ronald Weasley?- preguntó exaltado- no, Ronald Weasley no.

-Pero...-titubeó- !Mama¡ ¿Por que no puede ir Ronald a la boda?.

Su madre se extrañaba por lo que acababa de oír e invitada a su prometido a charla con ella en el salón. Este marchó hacia allí.

-¿Por que no puede invitar la niña a ese chico?- preguntaba extrañada por su comportamiento- es su amigo de toda la vida.

-Que no se puede Jennifer, que Draco y el se mataran- le explicaba- no pueden estar juntos.

-Pues entonces Draco estará en mesa separada del grupo de Hermione, pero ese chico irá con mi hija- ordenaba.

-Esta bien- acepto- pero si se matan no quiero saber nada.

Severus volvió a la mesa y le comunicó lo deseado a Hermione; Ron iría con ella a esa boda ante los ojos de la familia. Ahora quedaba Draco.

-¿A quien invitas tu hijo?- preguntaba volviendo al papel- A el gordito este, bajito, ¿Como se llama?.

-Goyle- le adelantó.

-Eso, Goyle, ¿ a ese?- preguntaba.

-No- negó insistente- apunta, Selena Martinez.

-¿Selena?- se metió Hermione y recibió una mirada de furia del que sería su ''padre'', Draco no se había metido en su elección, que respetara ella la del rubio.

-Si, ¿tu no dices que evite mirar a Hermione? !Pues voy eso hago¡- decía recordandole a su padrastro las veces que había pensado mal con ellos.

-Eso esta muy bien hijo- le sonrió ante la actitud.

Habían terminado. Jennifer se marchaba a comprar el vestido de novia que ya tenía seleccionado con su hermana. Severus sería acompañado por el tío de Hermione a conseguir el suyo y a la castaña le tocaba el trabajo más duro, comprarse un vestido y comprarle ropa a su hermanastro. Ambos debían ir de compra otra vez.

Caminaban tranquilos por la calle de momento. Draco vio a Selena y le invitó a ir a la boda, ella acepto gustosa y Hermione se sentía furiosa !Solo quería marcharse de allí¡.

-¿No le habían invitado todavía?- le preguntaba indignada mientras caminaban por el centro.

-No- le aclaró mirándole de reojo- pero sabía que no me rechazaría.

-¿Es la ex de Goyle verdad?- le recordaba a su acompañante.

-Si, pero que más da- parecía no importarle ir con una chica que conocía todo el barrio. Aquella ponía furiosa a la castaña y él lo notaba.

-!Pues que no te conviene ir con ella por ahí¡- le grito en medio de la calle.

-Al menos ella irá a la boda- la dejó totalmente confundida con aquel comentario, tanto que le preguntó a que venía- no me tires de la lengua, tenemos muchas cosas que hacer. Mira, pasemos a esa tienda.

Se incorporaron en ella. Era una tienda con ropa de ambos sexos, primero eligieron la ropa de Draco Malfoy; el joven pasó de trajes empalagosos y optó por una ropa informal. Unos vaqueros ajustados y una camisa negra para resaltar el color de su cabello estaría perfecto.

El trabajo más difícil fue el de Hermione, quien tenía que probarse vestidos mientras su hermanastro del alma se sentaba enfrente del probador para no perderse ninguno. Lució tantos vestidos como su animo le permitía.

-¿Pero es que no te va a gustar ninguno?- preguntó enfadada por las negaciones del rubio.

-En definitiva me gustaron muchos- le sonrió a ella que no entendía- pero prefiero que elijas uno que no guste y muchos menos a Ronald Weasley.

Como última opción salió luciendo un vestido negro hasta los pies agarrado a el cuello por unas débiles tiras color oro y una espalda totalmente descubierta. Si aquel no era el indicado elegiría cualquiera que le gustara.

Draco Malfoy estaría loco si la dejara marchar con ese vestido pero no pudo evitarlo, hasta para él se veía sorprendente.

-Este te gusto- rió ella por su cara.

-No esta mal- frunció el ceño para disimular- acaba de una vez, deseo irme.

Sin dudarlo se decantó por aquel vestido. Cuando llegaron Severus ya se encontraba en casa, había sido discreto al coger su traje a la vez que rápido.

Jennifer llegó no mucho después que los jóvenes.

La noche cayó dándoles un día menos de ventaja para que alguno pudiera salir corriendo de aquella loca familia.

Draco y Hermione yacían durmiendo cuando unos quejidos de Malfoy despertaron a la castaña. Su hermanastro andaba soñando y se lo estaba pasando muy bien, le hablaba a alguna chica.

Hermione salió del cuarto y avisó a Severus riendo. Aquello no se lo perdía.

Este lo despertó no muy bruscamente por evitarle el susto.

-¿Que, que pasa?- decía soñoliento.

-!Que eres un marrano eso es lo que pasa¡- le regruñó- En esta casa el sueño no es libre, aquí se sueña organizado. Se sueña con montañas, parques, pajaritos y en silencio, sobre todo en silencio- el joven rubio afirmaba volviendo a apoyar su cabeza a la almohada.- ¿Con que tienes que soñar?

-Con pajaritos- dijo leve y entre un bostezo.

-Dejale Severus- decía Hermione- creo que podré descansar.

-Hasta mañana- le dijo con una mano en su hombro y sonriendo; ella le devolvió el gesto y entró a la cama.

Los días pasaron entre aquellas paredes, el día de la boda llegó como una sorpresa a pesar de saberlo media semana antes.

Jennifer aquel día amaneció tanto para marcharse a preparar su vestido, su cabello y de más que dejó a su hija a cargo de los dos hombres sin saber las consecuencias que aquello acarreaba.

-Malfoy despierta- zarandeaba a su hermanastro que no había dios que le sacara de la cama.

-Hermione, por favor- alguien la llamaba por fuera de la habitación desesperado.

-¡Ya voy Severus!- resoplaba moviendo a el rubio.- Levantate y vístete.

-Vale, vale- decía Draco incorporando su cuerpo.

Hermione salió a toda prisa a el cuarto de su padrastro, este estaba con el traje colocado pero parecía tener un gran problema, si la castaña no le echaba una mano se ahorcaría el solo con el nudo de la corbata.

-Dejame que te ayude- dijo desde el marco de la puerta.

-No me acuerdo como se hace- mintió.

-Vamos haber- en unos leves movimientos lo tenía echo y perfectamente- ¿Te refresqué la memoria?- sonrió.

-¡Hermione!- gritaban por debajo.

-¿Que quieres?- gritó esta desde la puerta.

-Baja- le ordenó.

-Esperate- regruñó- no soy una criada- volvió a Severus- ¿Te ayudo con el cabello?.

-¡No!- gritó y Hermione se quedó un poco asustada- tranquila, sería un poco violento que me peinaras tú Hermione, date cuenta.

-Mejor voy haber que quiere Malfoy- dijo ella señalando a la puerta y marchándose.

Corrió hacia la habitación y Draco estaba allí como un pasmarote y arreglado como el que más. La boca de la castaña se abrió un poco tímidamente; estaba perfectamente perfecto, el color negro le daba un toque increíble.

-¿Hay algún detalle para esto de las bodas muggle?- preguntó para su ropa.

-Si- sonrió picara- espera un momento.

Se marchó y al segundo volvió con un par de flores. Una la colocó en el bolsillo de su camisa y otra detrás de la oreja de su hermanastro adornando su cabello. Este no dejaba de mirarse extrañado en el espejo, aquello ere ridículo ¡Que muggles mas estúpidos¡.

Salió para que ella pudiera arreglarse y Severus empezó a reírse de él por sus pintas.

-Era broma- caminaba Hermione hacia él- deja que te ayude.

Le quitaba las flores con cuidado de no despeinarle mirándole fijamente a sus cabellos grises.

-Date prisa- cortó las miradas el rubio- llegaremos tarde por tu culpa.

-No seas animal- una colleja de buena mañana, era lo que le hacía falta- nos a estado ayudado, dale tiempo.

No le hizo falta una cantidad de tiempo exagerada. Lucía su vestido perfectamente y un cabello con un recogido estilo desaliñado. El maquillaje abultaba poco en su rostro y los zapatos se hacían de notar por el pasillo.

Cuando llegó a los hombres Severus sonreía, nunca se había podido fijar en lo fantástica que sería aquella chica. Draco por su parte mantenía su boca abierta, tragó saliva y la miró a los ojos; su hermanastra sonreía por el silencio prolongado de la sala e intentó quitarlo carraspeando.

-Vayámonos- se adelantó Severus saliendo por la puerta.

-Estas ridícula- dijo tímido el rubio con una leve sonrisa.

-Muchas gracias, tu tampoco estás nada bien- se adelantó para salir antes que él.

Draco negaba con la cabeza sonriendo por aquellos comentarios y cerró la puerta de su nueva casa. Empezaba la boda en pocos minutos.