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Historia 38379 — capítulo 16

!Hola¡ Veamos como se toman este capítulo. Estamos de boda, preparensé. Gracias por los 34 comentarios del capítulo anterior y los 263 favoritos. Espero que les guste mucho y me comenten. Contesto todos los reviews!

Besos & Saludos .Sep

tiembre**.**


El día se tornaba luminoso y lleno de vida. Hermione miraba el cielo como si tuviera algo que agradecer cuando era todo lo contrario, ahora debía convivir con Draco para siempre jamás incluso cuando fuera mayor de edad por las fiestas de familia, fechas señaladas y de más.

-Vamos- Draco le cogía la muñeca para estirazar de ella. Del impulso Hermione perdió un zapato.

-Imbécil- de nuevo se insultaban y Severus no dejaba de arquear sus cejas.

-Siéntate ahí- ¿Que hacía Malfoy? Le cogía de la cintura y la llevaba hasta una piedra dejandole allí sentada.

Le cogió el pie con su mano derecha y le ayudaba a ponerse el zapato. Hermione miraba embobada, cuando el muchacho daba un chasquido de dedos para devolverla en sí.

-Que mañana llevas Granger- le volvía a estirazar de la mano para llevarla hasta Severus.

Los observaba pensativo y les apuntaba con su dedo.

-Cuidadito con montar el numerito en la boda- miró a Draco directamente- sobre todo me dirijo a ti.

-Tranquilo Severus- Draco palmeó su espalda y subió a el coche del tío de Hermione que los esperaba en la puerta.

Conducía tranquilamente para llegar a la iglesia. Severus tenía las manos sudorosas y parecía agobiarle la corbata.

-¿Y tu madre?- le preguntó exaltado a la castaña- se fue muy pronto, seguro que se ha arrepentido, ¡Para el coche!.

-Severus tranquilo- Hermione reía sin cesar y Draco también parecía preocupado.

-¡Que seguro que se arrepiente Granger! Que somos unos animales, pero miranos- señaló de nuevo a Draco que se sentía ofendido colocándose su camina. Él no era ningún animal.

-Severus- decía en tono tranquilo la muchacha- es tradición no ver a la novia al menos unas horas antes de la boda dicen que da mala suerte, tranquilizate.

Severus empezaba a respirar un poco menos nervioso, en ese caso se casaría pronto. Después de todo lo que había sufrido por una sola mujer el encontrar otra le atormentaba el perderla.

Llegaron a la iglesia y cuando salieron del coche mucha gente aplaudía a el novio. Severus no conocía a nadie al igual que Draco por eso ambos permanecían muy juntos.

-¡Hermione!- un muchacho apuesto se acercaba a toda prisa a la castaña. Era moreno de cabello y piel; sus ojos lucían un azul cielo llenos de alegría. Su cuerpo no era para dejarlo aparte, todo un muchacho en su punto de sal- ¿Como está mi primita preferida?.

Hermione corrió hasta agarrarse a su cuello fuerte. Gritaba como loca y reía. Era su primo de toda la vida, con el que había pasado toda su infancia, pero Aaron ya andaba un poco más grande que ella.

-Pero mirate- decía cogiendo sus brazos- ¿Cuantos años calzas ya?.

-Diecinueve ¿Te parecen buenos?- la castaña afirmaba contenta abrazándole de nuevo.

Draco miraba por encima de la gente aquella situación, fruncía el ceño y resoplaba.

-¿Quien es ese?- le preguntó a Severus señalando.

-Yo que sé hijo, yo que sé ¡Estate quieto no señales!- golpeó su mano por los nervios- calla, callate que vienen a hablar con nosotros.

-Hola yerno- un hombre de cabello canoso y rizado le tendía la mano. Severus la dio sin entender.

Hermione lo vio apurado y volvió con él para ayudarle.

-Él es mi abuelo- se apresuró a decir- el padre de mi madre.

Severus acababa de entender, tendió su mano simpaticamente y entabló una buena conversación con él. Todos entraban a la iglesia, la novia estaba apunto de llegar y debían esperar dentro.

-¿Vamos Malfoy?- preguntó Hermione a su hermanastro que no dejaba de mirar a todas las personas con un gesto raro. Afirmó y camino a su lado.

Draco observaba la iglesia ¿En aquello era en lo que creían los muggle? Sinceramente era bonito ver a una familia feliz reunirse en un lugar tranquilo en el que sabes que estarás seguro. Pero aquella no era su familia, su madre había muerto y su padre seguía encerrado. Le gustaba Jennifer, odiaba poco a poco a Granger y aceptó a Severus desde un principio, no estaba tan mal aquella familia solo era cuestión de acostumbrarse.

Se sentó en el banco indicado por su hermanastra; estaba tan distinta con el traje y aquel cabello tan alocado que no se le hacía fácil dejar de mirar.

Un teclado interrumpió sus pensamientos, alguien pasaba a la iglesia, alguien lucía de blanco.

-Esta preciosa- decía Hermione con sus manos tapando sus labios ahogando una lágrima.

-Y Severus como un flan- reía en flojo el rubio- miralo parece que se va a dar a la fuga en cualquier momento.

Hermione golpeó riendo su hombro; debían comportarse. Atendían la ceremonia, Draco no entendía casi nada solo los te quiero, los respetos y de más.

-Jennifer, ¿Aceptas a Severus como tu futuro esposo para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?.

-Si, quiero- ella miró a el moreno que seguía nervioso.

-Severus, ¿Aceptas a Jennifer como tu futura esposa para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?.

-Si, si quiero- titubeó un poco pero se le entendió a la perfección.

-Si hay alguien que se oponga a esta boda que hable ahora o calle para siempre- el cura recitaba aquellas palabras.

Hermione miraba con una sonrisa de medio lado a su hermanastro ¿Que se le estaba ocurriendo? Con el tacón de su zapato aprisionó el pie de Draco Malfoy con fuerza haciendo que este se levantara quejándose. Toda la familia abría los ojos como platos y observaban al rubio. Severus parecía que estaba apunto de estallar por la presión y los nervios; corrió hacia el joven y este empezaba a asustarse.

-Te mato, yo a ti te mato y después me mato yo- le susurraba muy cabreado apunto de collejear a el rubio. Se contenía por todos los presentes- ¿Pero a son de que te levantas? ¡Que me van a desenmascarar, que van a saber que soy un tarugo y voy a ser el hazme reír de la familia!.

-Que yo no he hecho nada- le susurró señalando a Hermione que tapaba su boca aguantando su risa por el color atomatado que el rubio había cogido.

-¿Nos estamos quietecitas Hermione? ¡Que cuando acabe esta boda te puedo dar a ti también!- le amenazaba con su mano y Hermione rió por último dándole a entender que estaría quieta.

Severus volvió a el altar diciéndole a el cura que no había ningún problema que siguiera con su trabajo. Draco miraba odioso a su hermanastra que no dejaba de mirar su reloj de muñeca y mirar hacia la puerta de la iglesia.

-¿No viene?- Hermione lo miraba preguntándose a que se refería- la zanahoria Weasley ¿Se retrasa?.

-Se les habrá echo tarde- intentaba excusarle pero debería estar ya allí- quizás esté fuera pero ¿Y Selena?.

-Solo irá a el convite- sonrió conforme- es lo que nos gusta a todos, el comer.

La ceremonia terminó y todos salieron a la puerta; rociaron a los novios con arroz y ambos se besaron en la puerta. Preparaban los coches para marchar a el convite.

Hermione le daba esquinazo a todo aquel que quería llevarle en coche, ella no dejaba de mirar su reloj y a ambos lados de la calle.

-Vayámonos- le decía Malfoy extendiendo su mano- no va a venir.

-¡Claro que vendrá!- le gritó- iré más tarde a el convite cuando lleguen. Vete con Selena.

Draco no le discutió prefirió dejarla en la puerta de la iglesia esperando a el chico que nunca llegaría. Caminó con Severus hacia el coche donde iban los casados. Jennifer se despedía de algunos familiares que no podían asistir a la comida y más tarde subía con ellos dándole consentimiento a su hija para quedarse un rato haciendo la espera.

El tiempo pasaba y ella permanecía allí; había descalzado sus pies sentada en los escalones de la iglesia y sus ojos querían derramar un par de lágrimas. Nuevamente se la jugaban ante los ojos de su hermanastro, una risa más para su lista. Caminó sola y sin ánimos hasta el convite.

Allí saludó a el hermano pequeño de Aaron, se llamaba Marck y eran muy parecidos. Disimulaba su desilusión ante su hermanastro y su pareja.

-¿Y Weasley?- preguntó acercándose a ella.

-Piérdete- le miró con recelo- se le habrá echo tarde.

-¿Pero acaso estás ciega?- el rubio empezaba a perder los papeles delante de quien hiciera falta, le estaban haciendo daño a ella y aún así seguía ciega- ¡Que no va a venir! ¡Que tienes unos cuernos que no cabes por la puerta Granger!.

Todo el salón miraban estupefactos por lo que acababan de oír, Severus se llevaba la mano a el rostro y Jennifer a sus labios.

-¿Que estas diciendo?- le preguntó flojo para que todo volviera a la normalidad.

-Que vi a tu queridisimo Ronald con Skinniy, esa chica de Gryffindor morena- le informó su hermanastro intentando coger su mano pero ella lo rechazó.

-¿Con Skinniy? ¡No seas cínico! No me vas a estropear este día, Ronald vendrá ya lo verás.

Draco la dejó por imposible, cogió la mano de Selena y se marchó a su sitio. El salón estaba acompañado de tres mesas formando una ''U'', sus manteles eran blancos con centros de flores en los centros de las tres mesas. Una preciosa lampara caía del techo y las paredes tenían un color oro.

Cuando Hermione se disponía a sentarse hablando con su primo Aaron observó pasar a Ginny Weasley acompañada de Harry Potter, vestían de gala y una enorme sonrisa apareció en la cara de la castaña. Corrió hacia ellos y no dejaba de mirar a el fondo.

-Vamos, dejarle pasar- decía sonriendo y abrazando a Ginny.

-Hermione- su tono parecía serio, como si hubiera una mala noticia- no va a pasar nadie.

-¿Como que no va a pasar nadie?- preguntaba sin creerlo.-¿Y Ronald?- volvía a mirar por detrás de sus amigos.

-Si lo hubiera sabido antes te lo habría contado, lo juro- Ginny parecía ahogarse en un vaso de agua- Ronald está en una fiesta de cumpleaños.

-Pero, ¿de quien? ¡Sabía que era la boda!- su paciencia empezaba a acabarse, que dijeran lo que tuvieran que decir.

-De Skinniy la chica morena de cuarto; ellos mantienen una relación desde verano, solo que estas semanas pasaban una mala temporada. Ahora sus padres quieren conocerle y él me lo confesó todo, por que quiere a esa muchacha y va a intentarlo. Lo peor está en que Danna también estuvo con él en verano y andan bastante liadas.

Hermione negaba con la cabeza mientras sus lágrimas resbalaban por sus mejillas, miró hacia atrás; Draco no le estaba mirando era hora de escapar, de volver a casa para recuperarse y fingir que nada a pasado.

-¿Estas bien Hermione?- preguntaba Ginny preocupada.

-Si- afirmó- sentaros en esa mesa, enseguida vuelvo.

Salió corriendo de el salón esquivando a el pequeño Marck y se metió en el primer sitio cerrado; el baño era sitio idóneo para desaparecer un rato. Se metió en un asea individual y subió con sus pies a la taza. Lloraba sobre sus rodillas apartando su vestido y destrozando su cabello. ¿De verás merecía todo aquello? ¡Era uno de los peores días de su vida! Que paradójico, el que un día puede ser el mejor puede convertirse en el peor y viceversa.

Draco observaba a Ginny y Harry comiendo en salón pero no a su hermanastra ni a Ronald. Se levantó para darse una vuelta por el comedor y no halló nada.

-¿A quien buscas?- un niño pequeño que podía reconocer de antes le hablaba desde abajo.

-¿Marck?- preguntó y el niño afirmaba- ¿Donde está tu prima enano?.

-No lo sé, se fue llorando porque le dijeron que Skinniy estuvo con Ron en verano. !Ah también con Danna! ¿Quienes son por cierto?.

-Un día te lo contaré enano- le decía simpático tocándole la cabellera- ¿Sabes donde a ido?.

-Pues no- se negó y Draco resoplaba- pero las niñas de mi cole cuando se enfadan lloran en el baño.

-Eres un genio Marck- sonrió y también lo esquivó para correr hacia afuera.

Corría como alma lleva el diablo ante los ojos de sus padrastros ¿Que demonios pasaba? ¿Donde estaba Hermione?.

Draco pasaba a el baño de las chicas. Dos que habían arreglándose en los espejos se asustaron.

-Oiga. Este baño es el de las chicas.

-¿No me digas reina?- ponía voz femenina. Hermione levantaba su cabeza y secaba sus lágrimas- ¡Largo!.

Las hecho de allí y miró todos los baños. Todos menos uno que se mantenía cerrado.

Golpeó con sus nudillos la puerta y nadie contestó.

-Granger se que estás ahí- dijo cansado de esperar.

-¡Largate! No me apetece que se rían de mí- le gritaba a el otro lado de la puerta.

-No quiero decirlo Granger, pero te lo dije, te lo advertí- él le hacía ver que no quería reírse solo abrirle los ojos- sal de ahí, no merece la pena.

-¿Por que quisiste decírmelo si no era para reírte de mí?- ella seguía negada a ver que el muchacho iba con buenas intenciones y seguía gritando. La paciencia de Draco Malfoy se gastó; asta allí iba aquella situación, cogió todo el valor y también empezó a gritarle.

-¡Por que eres una pija insoportable y te odio! Pero...me gustas- no dudo en decirlo, lo soltó bien claro y se empezaba a oír el pestillo de la puerta. Hermione salió toda desaliñada.

-¡Pues tu eres un capullo y no te soporto! Pero también me gustas- aquellas palabras le hicieron sonreír un poco a Draco.

Ella se mantenía con lágrimas en los ojos y mejillas cuando Draco la agarró por la cintura y la atrajo hacia él.

Besó entrecortado sus labios esperando una contestación parecida; la obtuvo cuando ella rodeaba sus brazos por el cuello de el rubio. Su beso fue más acentuado, el mejor beso que ella jamás había recibido.

Draco posaba sus manos en la cara húmeda de la castaña secando con su dedo pulgar las lágrimas que resbalaban; impulsó con su cuerpo el de ella hasta devolverla a el baño. Cerró la puerta con el pestillo sin despegarse de sus labios. No paraban ni para respirar, ahora no. ¿¡Por que ahora que eran hermanastros!? ¿Que pensaría Severus de aquella situación si los observara? ¿Que pasará cuando el beso acabara? Eran ideas que rondaban la cabeza de Hermione y por aquello no quería separarse jamás.

Pero ese momento llegó, sus ojos se cruzaban cerca mientras seguían sintiendo las respiraciones.

-Vayámonos a casa- susurró él.

-Pero es la boda- dijo ella entrecortada.

-¿Haber?- tocó su frente- estas fatal Granger mejor vamos a casa.

-Pero si me encuentro bien.

No entendía hasta que Draco le sonrió; era una trampa para huir de aquel sitio. Draco le pidió que fuera a la puerta a esperarle mientras el se excusaba ante Severus y Jennifer.

Minutos más tarde estaba afuera cogiéndole de la mano y corriendo. Corrían por toda la ciudad con una sonrisa, esquivando coches y besando por todas las esquinas. Ya se preocuparían después por sus padres.

Tardaron en llegar a casa por el largo camino y los tacones de Hermione. Cuando pasaron por la puerta iban besándose como en aquel baño, arrasaban la casa sin despegarse; el sofá, la mesa de la cocina, hasta acabar en la cama del dormitorio.

Terminaron en la cama de ella abrazados con los labios desgastados. Él tenía la cabeza apoyada en la de ella mientras que cerraba los ojos.

-¿Como fue que viniste aquí después de lo de tu madre?.- preguntaba tímidamente.

-Severus optó por cuidarme en un juicio con mi padre. Días después descubrieron que mi padre era Mortifago, le encerraron y tuve que ir con Severus- le miraba desde la perspectiva- pero no me arrepiento.

Ella volvía a besarle dulcemente para consolarle. Había alcanzado lo que quería alguien que le cuidara y Draco lo estaba haciendo esos momentos. Más tarde llegaron los problemas, cuando la noche cayó y la puerta de su casa se abría para dar paso a sus padrastros. Draco se levantó de la cama bruscamente y rogó no contar nada de momento sobre su relación al menos a ellos. Hermione estaba totalmente de acuerdo. Salieron del cuarto ''discutiendo'' y Severus pudo comprobar que todo marchaba como de costumbre.


¿Y bien? ¡Odienme o lo que deseen!. Muchas Gracias por leer