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Historia 38379 — capítulo 17

¡Hola! Perdonen mi retraso. Actualizaré ''Bebe de mis labios'' en poco rato; ando acabando capítulo. Si me demoro estos días en subir será por que andan de fiesta por mi ciudad. Muchisimas Gracias por los 62 comentarios del capítulo anterior, se agradecen muchisimo. Disfruten de este más flojo capítulo, pero lleno de intriga para lo que pasará. ¿Como se comportará Draco Malfoy?.

Un saludo muy grande a todos los que me comentan. Para Skinniy y Danna ¡Que gane la mejor! =)

Saludos & Besos    .Septiembre.    Ya saben! Contesto Reviews.


Draco salía del cuarto con los brazos en alto como si le estuvieran atracando; ponía cara de enfadado y buscaba algo que decir.

Hermione salía tras él señalandole con el dedo.

-Eres un idiota Malfoy- gritaba en sus narices- solo sabes molestar.

-¡Solo sabes molestar!-le burlaba- A mí me molesta tu presencia- le aseguraba guiñándole un ojo cuando nadie le vio.

-Pero desgraciao- a Severus parecían quedarle fuerzas para regruñir a su hijastro- Que dejes a tu hermana, que esta enferma.

-¡Hermanastra!- quiso aclarar el rubio.

Severus negaba cansado con su cabeza y subía a el cuarto a cambiarse de ropa. Hermione aprovechaba para correr cerca de Malfoy y besar su mejilla.

-Eso me sabe a poco- le susurro él.

Ella miró hacia arriba de la escalera y al ver todo despejado besó sus labios con intensidad. Le sonrió y acarició su mejilla.

-Eso está mejor- le agarró la cintura- ¿Vamos a la cama?.

Ella afirmaba dejándose besar de nuevo; nadie le dijo que el destino daba esa oportunidad. Un poco extraño que todo tuviera que llegar siendo hermanastros puesto que ponía todo más difícil. Pero eran días de disfrutar, las preocupaciones vendrían después cuando debieran saberlo los adultos.

Entraron en la habitación con las manos cogidas y volvían a besarse. No se podía estar mas empalagoso. Todo tan repentino, de odiarse a comerse, ¿Podía ser sano? ¿Podía ser cierto?.

Se prepararon para dormir; cada uno subió a su cama pero por poco tiempo. Draco saltó para meterse en la de abajo y hacerle cosquillas a la castaña.

-¡Para! ¡Para!- ella ahogaba sus risas. Había cesado de hacerle cosquillas y ella acariciaba su mejilla.

-Mira que eres cursi Granger- le sacó la lengua y mordisqueaba su cuello.

De repente algo pasaba, alguien cogía la manivela de la puerta abriéndola. Hermione empujó el cuerpo del rubio tirándolo a el suelo y se tapó con las sabanas.

-Hijos- Severus se había quedado callado al no ver a Draco arriba en su cama- ¿Y el zopenco de tu hermano?.

-Aquí- dijo él levantando la mano por debajo de la cama. Solo se veían sus dedos por el otro lado de la cama de Hermione.- Estoy buscando mi varita.

-Pero si está arriba animal- Severus la pudo observar desde allí al lado de la almohada del rubio.

-¡Que cabeza!- disimuló como pudo y subió a dormir a su cama.

-Quería hablar con vosotros pero es tarde, mejor mañana- les sonrió- hasta mañana hija- le dijo a Hermione con la mano y esta le contesto un poco asustada.

-Que mal suena- dijo Draco enseñando su cabeza por debajo de la cama cuando se fue su padrastro- y que sepas que eso me a dolido.

-Duérmete- le ordenó- que más te dolería si te hubiera pillado aquí abajo.

Por primera vez se desearon buenas noches y dulces sueños. Aquello era una pastelada hasta para los ojos de Hermione, pero le encantaba, era la mayor locura que podía haber imaginado en su vida. Con su hermanastro y sobre todo siendo ese Draco Malfoy.

El día a Hermione le interrumpió el sueño con un rallito de luz. Levantó su cuerpo para mirar la melena colgante de el rubio; que mal dormir tenía ese muchacho, pero estaba precioso con su boquita medio abierta. Antes de nada se apresuró a coger el calendario para asegurarse de que andaba en un día después de la boda o todo había sido un sueño. Todo era real; se acercó a el rubio y le besó con dulzura provocandole un escalofrío.

-Un poco más Severus- decía el rubio restregándose en la cama.

-Estas frito- decía ella riendo y tocando su melena.

Prefirió dejarle descansar un poco y salió sola a desayunar. Abrazó a su madre con la que no hablaba desde la boda.

-Pues ya eres la señora de Snape- decía Hermione mientras cargaba su taza de leche.

-Si hija- sonreía Jennifer mientras bebía de la suya- estoy bastante feliz. No lo era igual desde hace tanto.

-Me alegro mucho- le aseguró. Draco caminaba por la cocina sin camiseta y rascando su cabeza muerto de sueño.- Buenos días- dijo la castaña con una estúpida sonrisa de oreja a oreja.

-Buenos días- sonreía el también.

Jennifer los miraba extrañados, ¿Tanta amabilidad? ¿Que se había perdido?.

-Vaya, hay buen humor esta mañana. ¿Limasteis las perezas ayer?- sonreía a Draco mientras le besaba la mejilla.

-Supongo- dijo bostezando y tocándole el hombro a su ''madrastra''.

Jennifer dejó su taza y fue a despertar a Severus. Draco se encontraba abriendo la nevera y Hermione le atacó por la espalda cogiéndole la cintura.

-¿Y mi desayuno?- preguntó el rubio.

-Preparalo- rió ella tocándole el torso.

-Vaya chica me e buscado, que no es capaz de prepararme el desayuno- dijo girándose y besando sus labios. Puso su mano en el trasero de la joven; los pijamas dejaban mucho para notar, el lo sabía muy bien.

-No seas guarro- le regruñó cariñosamente.

-¡Como hermano te meto mano!- todo iba bien hasta aquel comentario en aquel precioso momento.

-¡Ay!- la voz de Severus estaba en la puerta de la cocina gritando- ¿Pero que haces so marrano, so desgereao?- se ensañaba con la nuca del rubio dándole collejas sin piedad. -Pero como le dices eso a tu hermana, yo te mato. Y lo que es peor, que se lo hagas.

-Era una broma de verdad, solo una broma- se excusaba el rubio mientras Hermione afirmaba para que parara.

-Esta bien- se tranquilizó el profesor- Pero con Hermione las manitas quietas.

Jennifer pasaba a la cocina para sentarse con su nueva familia; Severus yacía de pie sirviéndose una taza de café mientras que Hermione leía el profeta mirando por arriba de este a el rubio cuando Snape no se percataba.

La madre de la castaña acariciaba la mejilla de su nuevo esposo y besaba sus labios radiante de felicidad.

-Buenos días Señora de Snape- el profesor decía un agradable comentario ante los ojos de todos besando de nuevo a su esposa.

-Haber si nos vais ahorrando el numerito todos los días- dijo amablemente Hermione refiriéndose a los besos y de más.

-Sí- aseguraba el rubio que intervenía- que me vais a crear un trauma.

-¿Un trauma?- Severus iba a collejear de nuevo a el rubio pero esta vez él lo esquivó- ¿As oído lo que a dicho?- le preguntaba a Jennifer.

-La cosa se va a poner fea- reía Hermione- ¿Nos vamos Señor Snape?- burlaba a su madre mientras estiraba su brazo al lado del rubio.

-Por supuesto Señora de Snape- burlaba la voz de su padrastro y volvía a esquivar una colleja.

Los adolescentes salían de la cocina de nuevo cubriéndose de besos tras cerrar la puerta.

Se arrastraron mutuamente hasta la habitación y allí Draco se sentó en la cama de abajo preparado para charlar.

-¿Que pasa?- preguntó preocupada la castaña.

-Nada- mintió mirando el suelo- solo que todo es tan raro.

-¿Te arrepientes?- titubeó con miedo a la respuesta- digo, que si no crees que nos precipitamos.

-No, no- le sonrió- solo es que estoy tan bien contigo, que me da miedo. ¿Que aremos con Severus?. Tú madre lo podría entender, tienes más mano con ella, pero yo con él..-

-Mi madre también me hecha bastantes broncas- le aseguró dejándose caer a su lado sonriendo- si temes el que se enteren, estoy totalmente de acuerdo con que no sepan de esto.

-Granger- cogió su mano y la miró a los ojos sonriendo- ¿Me odias?.

-Mucho- dijo tras un suspiro ruborizándose. Sabía que la pregunta llevaba otro sentido- ¿Y tú a mí?.

-Como a nadie- soltó su mano y le abrazó arrastrando su cuerpo hacía atrás hasta que quedaron tumbado en la cama.

Él día estaba siendo fantástico. Genial hasta para los ojos de un ciego. ¡Todo era tan raro! ¿Estas saliendo con Draco Malfoy? Al fin y al cabo ella no había empezado la locura de vivir juntos.

Se encontraba apoyada en la ventana sonriendo como hacía mucho que no hacía. Observaba a su madre juguetear con el samugo de su profesor de pociones en el jardín. Las Granger habían tomado el corazón de aquellos dos animales. Escribía una carta muy animada hacía su amiga Ginny.

Querida Ginny:

Lamento el no regresar a la boda. La enfermedad era todo una excusa pero algo debía de invitar para volverme a solas con Draco; sí amiga lees perfectamente, al parecer tus planes han dado un fruto exquisito. Mañana volvemos a clases y sé que me acosarás hasta que te cuente todo pero como ando de humor te dejo esperarme a las ocho de la mañana en la estación. Prepara los oídos y tú perversa mente para joder a tu hermano.

Hermione Granger.

Severus Snape había tenido la charla prometida la noche anterior con los adolescentes para adelantarles que se quedaría dos días más en casa por cortesía de Albus Dumbledore. Aquella noticia fue un regalo para los oídos de Granger, podría andar con Draco bien suelta por los pasillos del colegio. Debían preparar de nuevo el baúl con las prendas limpias para volver en unas horas.

Los adolescentes pasaron la tarde estudiando muy acaramelados y con pocas discusiones. Rompieron el hielo con unas cuantas broncas fingidas para no llamar la atención.

Draco parecía más nervioso a cada hora que trascurría del día. Besaba con toda la intensidad rogada a su nueva chica, pero parecía tan evadido. Hermione lo pasaba de alto; él era siempre muy solitario y aquello era un cambio brusco.

La mañana del Lunes llegó y Draco estaba en otro mundo, totalmente paralelo.

-¿Que te pasa Draco?- le preguntaba preocupada cargando sus últimos libros.

-¿Eh?- preguntó al oír su nombre; ni si quiera se había dando cuenta de que ella andaba allí- nada- mintió- estoy cansado y no quiero volver a Hogwarts.

-¿Por qué?- decía ella volviendo a su cintura.

-Quedémonos aquí Hermione- le rogó y ella reía; era imposible tenían que acabar sus clases.

-No es tan grave- acarició su mejilla- yo te lo haré pasar más leve.

Besaba sus labios de nuevo con una sonrisa. Nada podía salir mal aunque él parecía pensar lo contrario.

Severus los llevó hasta la estación y volvió a casa para la alegría de los jóvenes. Cuando Hermione lo vio desaparecer saltaba llena de alegría y se lanzó a el cuello de su hermanastro. Este miró a todos lados y apartaba sus brazos.

-Vamos a subir- dijo un poco entrecortado.

-Esta bien- dijo suspirando por la seriedad del rubio- pero Ginny debe de estar por aquí.

Ella tomaba su mano y de pronto vio a Ginny que corría hacía ellos.

-¡Draco!- alguien llamaba a el rubio y este soltaba exaltado la mano de su hermanastra.

-¡Crabbe!- se percató de la presencia de su amigo caminando hacia él.

Ginny ya estaba abrazando a Hermione y Crabbe dándole la mano a su compañero de fechorías.

Hermione sonrió para atrás donde estaba Draco e intentó coger su mano. Él la soltó bruscamente y la miró a los ojos ante la mirada de incredulidad de la castaña y la pelirroja.

-Voy con Crabbe adentro- le dijo y Hermione intentó discutir; tenía pensando viajar con él- nos vemos en la escuela.

La figura del rubio se esfumaba entre la gente, reía con su amigo y de vez en cuando miraba hacía la castaña que estaba petrificada.

-Hermione- decía Ginny preocupada- ¿Vamos?.

-Claro- sonreía a su hermanastro- Está precioso ¿No crees?.

-Te soltó la mano como un trueno- le aseguró su amiga sin intentar hacerle daño.

-¡Que exagerada!- le reprochó ceñuda- tendrá cosas que hablar con sus amigos. Vamos dentro.

Ginny afirmaba y cogía su brazo amistosamente preparada para escuchar todo sobre la pareja. Subían al tren y ya marchaban. Volvían a las clases, volvía Hogwarts. Un lugar muy distinto a una oculta casa para algunas personas.

Draco Malfoy mantenía su cabeza apoyada en el cristal de aquel tren cuando su amigo lo devolvió en sí.

-¿Alcanzaste a ser un hombre y conseguir algo con Granger?- preguntaba Crabbe muy animado.

-Claro- vaciló como si le ofendiera la duda- para no tener. Anda como loca detrás de mí.

Hermione por su parte saltaba en un vagón muy cercano con la única compañía de Ginny Weasley.

-Cuéntame como fue- reía Ginny apuntó de revolcarse.

-En el baño todo cambió. Fue tras de mí cuando supo que no me encontraba en el salón- sonreía como una tonta hacía el cielo- fue tan extraño como dijimos lo que sentimos pero tan bonito al volver a casa.

Draco por su parte continuaba hablando con su amigo de su relación con la castaña. Parecía serio pero lucía vacilón ante la presencia de los Slytherin.

-No pudo evitar declararse casi en medio de toda la gente- rió cuando su amigo le palmeaba la espalda- Después me rogó que la llevara a casa.

-¿Y que pasó allí?- preguntó Crabbe con sus ojos bien abiertos esperando la respuesta que más admiraban.

-Lo que siempre pasa cuando Draco Malfoy entra en una cama con una chica- vaciló mintiendo una vez más. Él sabía toda la verdad de los echos- la tengo comiendo de mi mano. Verás que pronto viene pidiendo más.

Hermione ya estallaba de felicidad después de contarle a su amiga toda la escena del cuarto del baño y su camino de vuelva a casa comiéndose a besos.

-¿Y como reaccionó en casa?- preguntaba feliz la pelirroja.

-Pasó todo el tiempo apoyado en mi melena cerrando sus ojos y diciéndome que no se arrepentía de nada.

Él tren parecía llegar pronto a su destino. A la lejanía se podían observar dos ventanales; uno en el que lucía lleno de amor y en otro una cabellera rubia de nuevo plasmada en el cristal.